Primer reporte de la Comisión Permanente Económica y Social de la copppal
WALDO ALERIANO SÁNCHEZ*

“Las ideas de los economistas y de los pensadores políticos, tanto cuando tienen razón como cuando están equivocados, son más poderosas que lo que se cree. Los hombres prácticos, que se creen liberados de cualquier influencia intelectual, son en general esclavos de algún economista difunto.”
Jun Maynard Keynes

En 1979 se funda la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe conocida por sus siglas COPPPAL, el foro de partidos políticos más importantes de la región, conformada por destacados dirigentes políticos y representantes de los partidos que la integran. Entre una de sus múltiples funciones se encuentra la de conocer la situación integral que guarda la región latinoamericana y caribeña en el contexto económico, político y social para enfrentar las realidades contemporáneas de la región.

El siguiente documento es un esfuerzo que muestra el interés de los partidos miembros que integran la COPPPAL por buscar soluciones y a su vez conocer el margen de maniobra que poseen estos países de Latinoamérica y el Caribe para tomar acciones decididas en la agenda económica que enfrentarán nuestros países en el escenario internacional del nuevo milenio.

Por tal motivo, se acordó la creación de la Comisión Permanente Económica y Social de la COPPPAL con especialistas en el área, bajo el objetivo de que las decisiones de políticas públicas mejoren las expectativas de desarrollo de la región. Esta Comisión se dedica a la elaboración de instrumentos para comprender a profundidad estos fenómenos y generar un marco propositivo, paralelo con el ejercicio diario de la formación de consensos por la vía política en cada nación, contribuyendo de esa manera al fortalecimiento de sus partidos miembros.

Una vez integrada la Comisión y después de haber realizado diferentes reuniones de trabajo se ha realizado el documento denominado EL REPORTE COPPPAL que incluye un análisis minucioso de los reportes presentados por organismos regionales e internacionales sobre las percepciones en economía, finanzas, globalización, desarrollo sustentable y desarrollo humano.

Sin embargo, el saldo final de los últimos años resultó desalentador y vergonzosamente realista, ya que los avances fueron relativamente poco significativos en cada ámbito. En su conjunto, la satisfacción de las necesidades sociales básicas: educación, salud y vivienda se encuentran en un futuro distante.

Uno de los obstáculos fundamentales para el desarrollo lo constituye el retraso que en materia de educación viven millones de analfabetas, quienes padecen las políticas que premian el conocimiento sofisticado y marginan al resto de la población, ocasionando con esto expulsiones masivas en el mercado laboral. La brecha educativa entre hombres y mujeres se ha agravado en los últimos años, ocasionando una desventaja sustancial en la mujer y por tanto en la equidad de género. Los educadores no cuentan con métodos avanzados para enseñar y adolecen de una adecuada capacitación a parte de recibir un bajo ingreso.

En el tema de salubridad los Estados nacionales no han podido aportar los recursos necesarios para hacer frente a las inversiones en hospitales y programas preventivos. Las zonas marginadas carecen de políticas sanitarias que debieran ser especialmente diseñadas a sus problemas de salud, por tal razón la infancia de la región en estas zonas crece con grandes desventajas para su posterior evolución integral.

En lo que respecta a la vivienda, la urbanización acelerada y desordenada continúa siendo una constante. Las megalópolis y la pulverización demográfica rural han llevado a una estructura regional desigual, donde coexisten múltiples demandas sociales. En su conjunto los hacinamientos urbanos presentan muchas deficiencias crónicas, dichas condiciones obligan a tener una serie de enfermedades endémicas. El problema de la tenencia de la tierra urbana todavía se encuentra lejos de resolverse y las instituciones públicas no cuentan con los mecanismos ni con los recursos suficientes de promoción de la vivienda.

El crecimiento económico para obtener la tan deseada acumulación de capital de los Estados nacionales radica en gran medida en la competitividad sustentada en la inversión en capital más que la inversión en el trabajo. La inversión extranjera y aún la inversión nacional buscan pagar el trabajo de manera barata para calificarlo mínimamente y así maximizar su potencialidad de ganancia.

Los problemas que subsisten actualmente y los que nos atañen con mayor severidad corresponden a la demanda social por una mejor distribución de la riqueza y un desarrollo social equitativo. Estos deben tener como sustento un desarrollo económico con verdadera capacidad de crecimiento y así encauzar la economía en el marco de un mundo interdependiente en el que toda la población participa, fenómeno conocido como mundialización.

La esencia de este fenómeno corresponde a la integración de las economías, de sus estructuras de gobierno y de sus culturas, originadas principalmente por los nuevos mercados de divisas y capitales permanentemente interconectados a escala global y en tiempo real; nuevas herramientas de intercomunicación y nuevas empresas transnacionales.

El comportamiento de las economías de la región en el último lustro muestra la extrema vulnerabilidad de nuestros países respecto de las condiciones vividas en otras regiones del globo terráqueo. Tal fue el caso del estancamiento de la economía japonesa, la desaceleración en el ritmo de crecimiento europeo y la consecuente crisis asiática.

La aplicación de excesivas medidas neoliberales condujo a la debilitación de los Estados nacionales, en lo institucional y en la capacidad política para instrumentar decisiones colectivas, dejando en muchas ocasiones al mercado como el único agente determinante en la resolución de conflictos; debido a que nuestros países de manera individual no cuenta con la capacidad de incidencia o de tomar decisiones autónomas frente a las mayoritarias decisiones económicas y políticas emprendidas por la globalización. Pero no debemos menospreciar que el compromiso político de algunos países aminoró en alguna medida los efectos de las crisis financieras

Varios académicos y estudiosos han argumentado que la democratización de las naciones de la región ofrece mejores condiciones de desarrollo, pero algunos creemos que no representa una característica suficiente. El sistema económico es un fuerte indicador que presiona los procesos de apertura política e incluso hoy en día la lógica que impera en los mercados ha llegado a imponerse sobre las estructuras representativas del Estado. Irrefutablemente hay quienes hablan de golpes de mercado en lugar de golpes de Estado y la bussiness politics es la consecuencia inequívoca de la real politik. De este mismo modo los medios de comunicación se han transformado a la postre en herramientas generadoras de poder político.

En la actualidad resulta preponderante cuestionarnos la viabilidad del postulado bolivariano sobre la integración latinoamericana y caribeña ante las presiones de un creciente proceso de globalización que ha desencadenado nuevas dimensiones aún desconocidas para los científicos de la economía política. En este sentido los miembros de la COPPPAL, bajo la premisa de lograr un orden económico con justicia social han manifestado su deseo por promover la edificación de una Comunidad Latinoamericana de Naciones para incrementar la capacidad de negociación de la región con el resto del mundo, mostrándose integrada y unida por intereses comunes.

Es claro que no se pretende emular a la Comunidad Económica Europea, ya que su experiencia histórica es completamente distinta a la nuestra, no obstante resultaría benéfico no ignorar la evidencia empírica de los problemas estructurales que originaron las luchas populares de las décadas de los sesenta y setenta de nuestra región.

De acuerdo a los análisis de otros colegas, especialistas en el área de economía internacional, América Latina y el Caribe es un conjunto de mercados imperfectos que, a excepción de los países más grandes no poseen la capacidad para ser competitivos globalmente, pero es muy probable que si exista viabilidad bajo un mejor aprovechamiento de las economías de escala y es aquí donde la prospectiva para acceder a mejores condiciones de vida se basa en un adecuado manejo de los recursos que poseemos y se sustenta en la tesis de la ventaja competitiva y comparativa.

Este proceso de integración nos puede llevar a positivos acuerdos en materia de difusión del conocimiento, infraestructura y desarrollo de tecnología, protección al medio ambiente, etc. Sin embargo, tenemos que ser muy cautelosos en no abusar de los ajustes del mercado, ya que desde la perspectiva neoliberal nos puede orillar a una competencia salvaje entre las naciones latinoamericanas y caribeñas por atraer el ahorro externo de los países más industrializados del orbe y por capturar puntos estratégicos de mercado liderados por empresas transnacionales.

Aunque los acuerdos existentes son poco claros en esa dirección, en la actualidad hay propuestas futuras que van desde la recomposición de los mercados en función de una estrategia latinoamericana y caribeña por sectores; el sentido de tres bloques mayores compuestos por: a) América del Norte y Centroamérica, b) la Región Andina, y c) el Mercosur; hasta la iniciativa de extender el Tratado de América del Norte a todo el continente. En tal sentido, hay que destacar los avances experimentado en el proceso hacia la creación de una Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), así como la suscripción de nuevos acuerdos de libre comercio en los niveles bilaterales y subregionales.

Finalmente considero que la reflexión debe dirigirse hacia los partidos políticos que son y deben ser los protagonistas de la lucha política para acceder a nuevos estadíos de desarrollo económico y justicia social, ya que no existen modelos únicos de desarrollo, ni hay que caer en el viejo error de intentar copiarlos, debemos darnos a la tarea de crearlos y afortunadamente considero que contamos con una amplia diversidad de propuestas.

*Economista por la Universidad de las Américas, Puebla; Diplomado por la CEPAL de las Naciones Unidas. Trabajó como Economista Junior en el Banco Mundial. Delegado de la XVIII Asamblea Nacional. Actualmente se desempeña como Asesor de la Presidencia del CEN del PRI.