REFLEXIONES DESDE EL TRÓPICO HÚMEDO
J. AMADOR IZUNDEGUI RULLÁN*

Los modelos de nuestra nación y partido, se construyeron a partir de la conformación de un contrato social soportado por un catálogo de derechos y obligaciones, teniendo como centro, origen y destino a la gente, para avanzar en el desarrollo social. La formulación de los grandes programas nacionales y del partido, como hilos conductores de la sociedad, fue concebida y pagada con la sangre de generaciones de mexicanos que nos precedieron, para edificar una época de prosperidad incluyente, apuntalada con sólidos principios de equidad y justicia social.

Las corrientes ideológicas y políticas florecen en la riqueza de la diversidad social. Se expresan desde las regiones, como parte de la organización civil de la sociedad, su reconocimiento fortalece la unidad en nuestra pluralidad.

La sociedad mexicana refleja hoy la dinámica adquirida en los últimos lustros, misma que ha permeado en nuestro Instituto Político, el que con oportunidad ha entendido que la modificación de los fines y la naturaleza de los partidos políticos, acción cuyo efecto garantiza su evolución y existencia, es fundamental en el proceso de reconfiguración de identidades colectivas.

Aún hoy, no obstante el desgaste a que ha sido sometido el PRI, la fortaleza del priísmo se manifiesta cuando reivindica su carácter de corriente histórica, unida a la pluralidad de sus orígenes regionales y locales, otorgando al ciudadano el carácter de eje de nuestra organización. Su activa participación y el reconocimiento de su voz militante es democracia.

Son pues la democracia y la justicia social los grandes pilares ideológicos que sustentan al partido, no es por su ideología, sino por el desapego a ésta, que grandes grupos sociales se han apartado del PRI y buscado otras opciones; la democracia social es la esencia histórica y fundamento toral del Revolucionario Institucional.

En un trascendental ejercicio de autocrítica en noviembre pasado, en una Asamblea General de Delegados plena de vigor e ímpetu participativo, los priístas reconocimos que nuestro pacto, tanto con la sociedad cuanto al interior fue fracturado por la exclusión, y que la vocación de la sociedad y las bases es por la democracia. Puntual a su cita, la militancia cumplió con solvencia en el rediseño del nuevo PRI con reforzamientos en el orden ideológico y aportaciones sustantivas en los órdenes estructural y funcional, que le permiten garantizar a la ciudadanía nuevos espacios de representación y destacados avances en el proceso de democratización, desterrando el autoengaño y la simulación.

Entre los resolutivos del priísmo, en su proyecto de Partido, las bases determinaron para la renovación de la dirigencia del CEN, un proceso electivo en el que participarán militantes y simpatizantes mediante el sufragio universal, directo y secreto, para garantizar libertad plena a los sufragantes. Incuestionablemente la militancia de todos los rincones del gran mosaico nacional está inmersa en este proceso, ante una sociedad expectante en la que nuestros detractores aún miran con incredulidad cómo este partido, actor fundamental de los procesos políticos nacionales, es capaz de avanzar, transformarse y de seguir marcando el rumbo del país.

Los tabasqueños desde hace tiempo hemos externado nuestra convicción de que la democracia no es sólo un principio de legitimidad; además debe asegurar condiciones incluyentes de amplia participación social en la toma de decisiones y garantizar une conducción eficaz del Partido. El PRI no puede ser de unos cuantos.

El eje conductor del sentir tabasqueño ha sido y es el imperativo de dotar a la Nación en lo general y al Partido en particular de un nuevo pacto político, que permita concluir la transición democrática iniciada varias décadas atrás, un pacto con un arreglo incluyente que opere la reconciliación política nacional y sea pieza clave para determinar el carácter de cambio al interior de nuestro partido.

Afirmamos que lo que hoy queremos los mexicanos, implica el rechazo de todo lo que no deseamos para nosotros ni para las nuevas generaciones.

Sabemos en Tabasco que ahora la responsabilidad de todos, no es sólo perfeccionar la democracia interna, sino trabajar con el mejor espíritu cívico, para que la cultura de la democracia enraíce profundamente en el ánimo de todos los mexicanos y se extienda a todos los ámbitos de la sociedad, de la economía, de la educación, de la cultura y de la salud, y se convierta en el baluarte donde claudiquen la injusticia y la pobreza. Y que sea mediante el más limpio proceso democrático como los priístas optemos por el candidato, cuyo proyecto nos permita revaluar nuestros ideales, asociados al nacionalismo, la soberanía, la libertad, la justicia económica y social y, en fin, todo aquello que, aunque parezca retórico y trillado, forma parte de los principios sobre los cuales la ciudadanía dio su confianza a este partido. Estamos ciertos que, como ahora, entre más transparencia, equidad y legalidad tenga el proceso de elección de nuestros dirigentes, entre menos responda a arreglos cupulares o de grupos y sean más cercanos a la decisión de su militancia, más fuerte será el partido.

La militancia tabasqueña entiende, que cumplir los imperativos de su cuarta etapa significará para el PRI resolver su participación como partido, en condiciones de alta competencia electoral y de equidad respecto de las posibilidades de cada fuerza política en el acceso al poder. Circunstancias que motivan una modificación profunda en los aspectos de su forma de gobierno interior y de las prácticas para la promoción de sus afiliados a los niveles de dirección.

Por lo anterior, puedo asegurar con certeza mi percepción de que, en esta entidad ubicada en el recóndito trópico húmedo, soplan aires de un espíritu colectivo pleno de ánimo participativo desde el momento mismo en que fue emitida la Convocatoria, mismos que se verán reflejados en una copiosa asistencia a las mesas receptoras, para alcanzar el Partido que militancia y sociedad demandan.

*Diputado por el I Distrito Electoral Federal del Estado de Tabasco. Coordinador de la Representación Federal, Presidente de la Comisión de Salud y miembro de la Gran Comisión en la LII Legislatura. Secretario de Salud del Gobierno Estatal en 2 ocasiones. Secretario de Educación de Tabasco. Representante del Gobierno Estatal en la Ciudad de México. Director General del DIF Estatal. Secretario Técnico del Consejo Político Estatal del PRI, Tabasco. Presidente de la Representación de la Comisión Nacional Temporal para el Desarrollo del Proceso Interno para la Elección de Consejeros Políticos Nacionales. Presidente de la Comisión Estatal Temporal para el Desarrollo del Proceso Interno de Elección de la Dirigencia del CEN.