EDITORIAL

Este número es testimonio del apasionante momento político por el que atraviesa nuestro Partido, enraizado en la Historia de México.

En él se relacionan tres temas: la vigencia de la Constitución de 1917 (un espléndido discurso de Sergio García Ramírez el 5 de febrero), que para nuestra organización representa, además de la Norma de normas, una idea y un programa de honda raigambre popular, que nos identifica como Nación y con la justicia social, la libertad, la soberanía y la democracia integral.

Sobre estos rieles ideológicos y políticos, se da cuenta de la renovación del Consejo Político Nacional como órgano colegiado, democráticamente integrado y concebido para orientar en todo momento la acción transformadora del Partido.

Además, el lector encontrará el proceso de elección de la dirigencia que contiene las propuestas de los candidatos de las dos fórmulas que se encuentran en intensa y civilizada competencia.

El apego a la Constitución de 1917 y la renovación integral de la dirigencia - Consejo Político Nacional y Comité Ejecutivo Nacional-, deben ubicarse como fruto de un proceso destinado a establecer un sistema competitivo de partidos, que el nuestro, junto con otras fuerzas políticas, fue construyendo gradualmente, acompañando a la sociedad en una dialéctica de apertura y consolidación.

La dinámica experimentada por el Partido desde el año 2000, ha sido vertiginosa; continuará siéndolo hasta afianzar nuestro reencuentro con la mayoría de la sociedad. La derrota electoral no significó el aniquilamiento del Partido, mucho menos frente a la responsabilidad de encauzar y resolver las legítimas causas sociales; así lo ha demostrado en las urnas la ciudadanía cuyo mensaje, al depositarnos la mayor parte de los votos en las elecciones locales posteriores a las presidenciales, es reabrirnos las puertas a cambio de ejercer el poder ética y eficazmente. Todo mundo entendió que la alternancia es condición de la democracia y por ello nos estamos reconstituyendo como opción de poder certera y confiable.

Nuestro tránsito no hubiese sido posible sin la realización de la 18 Asamblea, cuya sola celebración significó un cambio de paradigma: nadie hará nada por nosotros, si los priístas no lo decidimos a partir de una democracia interna real, contante y sonante, alejada de la simulación y rechazando cualquier intento de manipulación de la voluntad mayoritaria de las bases. Sobre esta plataforma se produjeron los nuevos Documentos Básicos y sobre la misma la Asamblea decidió que el Partido cambiara su dirigencia.

Nuestro Partido ha asumido con plena conciencia su condición de autonomía. En este marco el nuevo Consejo Político Nacional y el nuevo Comité Ejecutivo Nacional, saben de su responsabilidad en el futuro inmediato. Están conscientes de que la suma de voluntades es el único trabajo político cotidiano capaz de articular al PRI, que desde su origen ha cultivado los valores del acuerdo, la negociación y el consenso para servir a México desde el poder público.

Ejercer una oposición responsable exige tolerancia, respeto, disposición al diálogo y capacidad de concertar con los contrarios, en función del bien de la Nación y de la República. Ante la insidiosa información sobre los dineros en la campaña presidencial de nuestro Partido, respondemos con transparencia. Es así que en la sección de Documentos se incluye el Informe de Origen y Aplicación de Recursos Financieros de los años 2000 y 2001, así como lo presupuestado para el 2002 y la proyección para el 2003. Las cuentas claras generan confianza.

El PRI sigue decidido a defender las causas sociales, a propiciar la educación, la justicia, la seguridad, la protección del medio ambiente desde una perspectiva popular y democrática que abra las oportunidades de desarrollo a individuos y grupos, contra un progreso deshumanizador, dominador y concentrador de la riqueza.

Este es momento de definiciones, como se advierte en el discurso de nuestra presidenta, Dulce Ma. Sauri, en la Sesión Solemne de instalación del nuevo Consejo Político Nacional, documento cuyo contenido amalgama los temas aquí expuestos.

examen se suma al reconocimiento que los priístas han manifestado a Dulce Ma. Sauri como dirigente del Partido en esta atribulada época que le tocó decidir, conducir, coordinar y evaluar. Lo hizo con prestancia, inteligencia, tolerancia; con sensibilidad y valentía, una digna lideresa de un partido histórico.

José R. Castelazo Director.