Las
elecciones locales de 2001
FELIPE SOLÍS ACERO*
El
reposicionamiento del PRI
En
el año 2001 se celebraron elecciones locales en 14 entidades
federativas, incluyendo los 2 procesos electorales de Oaxaca,
primero para elegir diputados locales y después para elegir
ayuntamientos, así como la elección extraordinaria
de Gobernador en el estado de Tabasco.
Considerando
todos los comicios de todas las entidades, se efectuaron 30 elecciones
en 14 estados.
El año posterior al del cambio de titular del Poder Ejecutivo
Federal es el que tiene el calendario electoral local más
intenso en la secuela comicial del país. En 2001 hubo 1,275
cargos en disputa: 4 gubernaturas, 265 diputaciones de mayoría
relativa y 1,006 ayuntamientos de otros tantos municipios. Este
año, según los datos oficiales de los organismos
electorales estatales, acudieron a votar 11359,583 ciudadanos
(se incluye por partida doble a Oaxaca, debido a su doble proceso
electoral), lo que representa alrededor de una sexta parte del
padrón electoral nacional, quienes depositaron en las urnas
un gran total de 23188,819 votos.
El
porcentaje de participación política ciudadana durante
el año que termina fue del 50.1%, lo que significa que
en promedio votaron más de la mitad de los ciudadanos en
lista nominal de electores en los estados donde hubo elección,
con lo que creemos que se desmiente el señalamiento de
una presunta crisis del sistema de partidos políticos en
nuestro país. Las elecciones más votadas en el año
fueron las de gobernador en Yucatán (68.3%) y extraordinaria
de Tabasco (63.2%); mientras que las menos votadas correspondieron
a la de diputados locales en Oaxaca (31%) y gobernador en Baja
California (36.6%).
En
el análisis de los resultados electorales de este año
destaca claramente el reposicionamiento que nuestro Partido ha
conseguido en el escenario electoral nacional. Tanto si el análisis
se realiza a partir de los resultados medidos en términos
de los porcentajes de votación obtenidos por los partidos
políticos, como si éste se hace tomando en cuenta
el número de cargos en disputa en los que el PRI obtuvo
el triunfo.
En
efecto, conviene repasar la distribución de los votos producto
de las elecciones locales de este año para establecer hacia
dónde se han estado dirigiendo los sufragios de los electores
mexicanos en los comicios recientes. De los 23188,819 votos
depositados en las urnas por todos los electores que concurrieron
a votar en las elecciones locales, 9554,069 votos fueron
emitidos a favor del PRI, lo que representa el 41.20% del total.
El PAN recibió, por su parte, 6882,856 votos, lo
que significa el 29.68% del total. El PRD, según este análisis,
mantiene su condición nacional de tercera fuerza con 4070,703
votos emitidos a su favor, lo que le da el 17.55% de los votos.
Los restantes 2681,191 votos se depositaron en las urnas
a favor de otras opciones políticas distribuyendo entre
todas ellas el 11.56% restante.
Estos
datos de resultados electorales, que corresponden a la información
oficial derivada de los cómputos definitivos de los órganos
electorales estatales, nos da pie para elaborar las siguientes
reflexiones:
-
Si comparamos los porcentajes de votación de las principales
fuerzas electorales del país con sus equivalentes en la
elección presidencial del 2 de julio de 2000, es claro
que el PRI ha mejorado en un poco más de 5 puntos porcentuales
los promedios de votación a su favor pues del 36.10% de
la votación presidencial, este año paso al 41.20%.
En cambio, el gran perdedor es el Partido Acción Nacional
que, presentado en las elecciones federales del año pasado
como la Alianza por el Cambio, obtuvo en los comicios presidenciales
el 42.52% de los sufragios y ahora ha disminuido hasta el 29.68%
en el promedio de los mismos, lo que le arroja una pérdida
neta de casi 13 puntos porcentuales de votación. Por lo
que hace al PRD, éste se muestra más o menos estacionado
en sus promedios históricos de votación pues el
candidato presidencial de la Alianza por México obtuvo
el año pasado el 16.65% de los sufragios y el promedio
anual de su partido en los comicios recientes apenas ha pasado
al 17.56%, es decir, muestra un crecimiento inferior a un punto
porcentual.
-
Por lo que se refiere a los cargos en disputa, hay también
conclusiones importantes. En efecto, de las 265 diputaciones locales
de mayoría relativa que se disputaron en los procesos locales
de 2001, el PRI ganó 180, lo que representa el 67.9% del
total; el PAN logró el triunfo en apenas 50 de ellas, es
decir, un lejano 18.9% y el PRD sólo obtuvo la victoria
en 31, que es el 11.7% de los distritos electorales locales disputados.
La diferencia en los resultados a favor del PRI es contundente
y ello se refleja en la integración de los correspondientes
congresos de los estados.
En
13 estados del país (todos los que tuvieron elecciones,
excepto Tabasco), se efectuaron este año comicios para
renovar sus legislaturas locales. El PRI refrendó en 8
de ellos la mayoría absoluta en su integración:
Chiapas, Chihuahua, Durango, Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Tamaulipas
y Tlaxcala. En dos entidades el PRI tiene mayoría relativa:
Aguascalientes (superamos la condición de fracción
parlamentaria minoritaria de la legislatura anterior) y Yucatán
(compartida con el PAN). Finalmente, sólo en 3 de los estados
con elecciones de diputados estamos en condiciones de fracción
minoritaria: Baja California, Michoacán y Zacatecas.
-
En el rubro de elecciones municipales hay también resultados
estimulantes. Estuvieron en disputa este año ayuntamientos
de 1,006 municipios (no se incluyen 418 de los 570 de Oaxaca que
son elegidos por usos y costumbres), de los cuales el PRI triunfó
en 597, lo que representa el 59.34% del total; el PAN ganó
en 175, que es el 17.40% y el PRD en 180 que representa el 17.89%
del total.
Es
importante destacar que en los comicios municipales se presentaron
resultados de triunfo para nuestro Partido en municipios urbanos
que muestran una clara tendencia para recapturar el voto de las
ciudades; sólo a manera de ejemplo señalamos los
casos de Tapachula en Chiapas; la capital de Chihuahua; la capital
de Durango y en ese mismo estado los municipios de Gómez
Palacio (que nuestra candidata ganó con más del
70% de los votos a su favor) y Lerdo, que fue recuperado después
de varias administraciones panistas; Morelia en Michoacán;
Tehuacán en Puebla (también recuperado del PAN);
Culiacán, Ahome y Guasave en Sinaloa; Nuevo Laredo, Reynosa,
Matamoros y Ciudad Victoria (ganado también con más
del 70% de sufragios) en Tamaulipas; y la capital de Tlaxcala.
-
En las elecciones de Gobernador el PRI no pudo, sin embargo avanzar.
De las 4 gubernaturas en disputa sólo fue posible obtener
el triunfo en la extraordinaria de Tabasco, lo que nos muestra
claramente que las elecciones de gobernador son una asignatura
que el PRI debe revisar de inmediato en términos de definición
de candidatos y estrategia electoral.
El
año próximo, corresponde a un periodo de menor intensidad
en los calendarios electorales del país; sólo se
celebrarán elecciones locales en 6 estados (Baja California
Sur, Quintana Roo, Hidalgo, Nayarit, Coahuila y Guerrero) y en
ninguno de ellos habrá comicios de gobernador. Esta circunstancia
y la presencia de un nuevo Comité Ejecutivo Nacional a
partir del 4 de marzo de 2002, seguramente favorecerá la
revisión integral de las estrategias electorales para enfrentar
los compromisos comiciales locales e iniciar los trabajos de preparación
para las elecciones federales de 2003, cuyo proceso de organización
formalmente empieza en el mes de octubre del año próximo.
En
la evaluación de los resultados electorales de 2001 estamos
ciertos que hay conclusiones estimulantes para el Partido porque,
en términos generales, le resultan favorables. Es claro
que al cierre del año el PRI es el único partido
político con más del 40% de los votos emitidos a
su favor, lo que nos implanta como la primera fuerza política
nacional; el PRI tiene una ventaja de más de 11 puntos
porcentuales sobre el PAN, con todo y que es el partido en el
Gobierno Federal, y de más de 22 puntos por encima del
PRD.
Con
excepción de las elecciones de gobernador, el PRI obtuvo
el triunfo en más de la mitad de los cargos en disputa,
con lo que consolidó presencia política y gobierno
en congresos y ayuntamientos de casi todos los estados en los
que este año se celebraron elecciones.
El
PRI ha ratificado, en suma, su carácter de partido político
con presencia nacional, por el contrario de lo que ocurre con
el PAN y el PRD que a pesar de su crecimiento electoral, siguen
mostrando su condición de partidos poco significativos
en algunos estados, lo que se demuestra con el 2.08% de la votación
del PAN en la elección extraordinaria de Gobernador en
Tabasco o los porcentajes inferiores al 10% de los votos a favor
del PRD en las elecciones de Yucatán, Chihuahua, Durango,
Baja California, Aguascalientes, Tamaulipas y Puebla.
La
evaluación electoral de 2001 tendrá que hacerse
con cuidado, sin actitudes de placidez o triunfalismo, pero tampoco
con sentimientos de desesperanza o de derrota porque no hay motivo
ni razón para ninguna de esas conductas. Los resultados
de 2001 muestran a nuestro Partido como una organización
política que sigue siendo opción de gobierno, que
continúa concitando el voto amplio de los mexicanos en
casi todas las entidades federativas y que ha dejado atrás
la derrota de la elección presidencial para encarar los
compromisos electorales con hambre de triunfo y organización
eficiente. Todo ello ha sido posible gracias al trabajo que los
priístas de los 14 estados en los que este año hubo
elecciones, supieron llevar a efecto.
*Diputado
Federal y Secretario de Elecciones del Comité Ejecutivo
Nacional del PRI
