“CATARSIS”
ANDREW HURST*

Pachuca, Hidalgo, México, 18 de noviembre. Un año después de su expulsión, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) es una fuerza a ser tomada en cuenta, pero el partido debe hacer un examen de conciencia si quiere regresar al poder, afirmó una lideresa del Partido, Beatriz Paredes. Durante el primer día de la Asamblea dijo que el PRI todavía no se repone de la derrota de las elecciones presidenciales del último año, que terminó con 71 años en el poder.

“Esta es una Asamblea cuyo propósito fundamental es apuntalar su cohesión interna. Todavía tiene por delante un enorme proceso de catarsis y autocrítica”, dijo Paredes a Reuters durante una entrevista.

Aproximadamente 11,700 delegados, provenientes de todo el país, asisten a la Asamblea que durará cuatro días. Se espera que el partido apruebe nuevas reglas para elegir al líder y forjar una nueva plataforma partidista. El desempeño del presidente Vicente Fox durante su primer año ha movilizado las esperanzas entre algunos seguidores del PRI, ya que sólo necesitan esperar antes de recuperar la presidencia en 2006. Pero Paredes, quien puede competir para dirigir al PRI el próximo año, dijo que a diferencia de lo que muchos colegas creían, ella pensaba que llevaría más tiempo para que el partido recuperara su composición. “El partido ha mostrado a la sociedad que es una opción para el futuro y no una organización política anclada en el pasado”, dijo Paredes. “Debemos tener presente que el sistema político mexicano ha cambiado”.

El PRI ha desafiado las predicciones de que se desintegraría una vez que fuera expulsado de la Presidencia. Ha prevalecido una incómoda tregua entre los modernizadores que piden el cambio y los tradicionalistas que quieren que el partido vuelva a sus raíces populistas. A pesar de su caída, el PRI todavía gobierna 18 de los 31 estados del país y es la única fuerza mayoritaria en ambas Cámaras del Congreso.

LOS DINOSAURIOS CULPAN ALOS TECNÓCRATAS

Los tradicionalistas de línea dura, conocidos como “dinosaurios”, culpan a los “tecnócratas” por la derrota electoral del 2000, quienes dominaron los gobiernos priístas en las décadas de los 80 y 90 y promulgaron controvertidas reformas del libre mercado.

Se espera que los priístas de la línea dura no insistan en cambiar las reglas del partido, introducidas en los 90, las cuales impiden que alguien que no ha ganado un puesto de elección popular pueda competir por el liderazgo del PRI. Las reglas están diseñadas para cerrar la puerta a los tecnócratas, asociados en el pensamiento público con el gobierno del último presidente priísta, Ernesto Zedillo, quien estudió economía en Estados Unidos.

Los modernizadores temen que si las reglas no cambian, será más difícil para que los mexicanos influyentes de las crecientes clases de profesionales se unan al partido. Paredes, identificada con los modernizadores, dice que no ha decidido si competirá por el liderazgo contra el ex gobernador del Estado costero de Tabasco.

“Madrazo es un líder con muchísima experiencia con legítimas aspiraciones”, dice Paredes, “pero pienso que hay otros líderes que pueden pesar en la competencia”.

* Reuters English News Service, Sunday, November, 18