UN
INTENSO EJERCICIO DEMOCRÁTICO
GENARO BORREGO ESTRADA*
El
primer mérito de la XVIII Asamblea es que se haya realizado.
No era sencillo organizar y movilizar a más de once mil
delegados provenientes de todo el país, cada quien con
ánimos reivindicatorios, cargas emocionales acumuladas
de tiempo atrás, desatadas por la derrota electoral y desde
luego con intereses específicos muy variados dispuestos
a ser defendidos y promovidos con vigor.
Solamente
en la Tribuna 14 de la Mesa de Estatutos que trabajó en
el Puerto de Veracruz y que fue a la que me correspondió
asistir, hicieron uso de la palabra más de mil oradores,
lo mismo mujeres que hombres, jóvenes, adultos, militantes,
dirigentes, de todos los orígenes, generaciones, niveles
y procedencias políticas y sociales. Cada quién
valía por igual y la fuerza sólo la daban los argumentos.
El ejercicio democrático fue evidente e intenso.
Las
resoluciones adoptadas por la Asamblea son también positivamente
relevantes, aunque nos parezcan aún insuficientes y algunas
de ellas en sentido opuesto al que creemos conveniente.
Me
pregunto con honestidad ¿Todo esto realmente servirá
para convencer a la sociedad y recuperar el poder? ¿Será
que a toda costa queremos conservar al Partido aunque no conservemos
a los electores?
*Presidente
del CEN del PRI del 14 de mayo de 1992 al 30 de marzo de 1993.
