LA DEMOCRACIA ES UNA REALIDAD EN EL PRI
LORENA MARTÍNEZ RODRÍGUEZ*

Un elemento central en el debate de la renovación de nuestro Partido fue, sin duda, la normatividad y elección de Candidatos. Por ello, en la Tribuna 16, desarrollada durante los pasados días 17, 18 y 19 de noviembre en Boca del Río, Veracruz, se escucharon las voces de todos aquellos cuadros, dirigentes y militantes priístas interesados en el tema, al mismo tiempo que se reafirmó la discusión de las propuestas surgidas de Asambleas Territoriales y Sectoriales, así como las realizadas por organizaciones y corrientes de opinión.

Se debatió con fuerza, se defendieron con pasión posiciones de la militancia territorial y de quienes militan en nuestros Sectores y Organizaciones, pero se antepuso siempre el interés supremo del Partido, y solo del Partido.

En tribunas de debate como ésta, el PRI aprovechó la gran oportunidad de reformar sus documentos básicos y distinguió con acierto las aportaciones que fueron pertinentes para armonizar principios, programas y normas, y muy especialmente, aquellas que pretendían enriquecer los contenidos relativos a requisitos, procedimientos, obligaciones y criterios de los Candidatos a cargos de elección popular.

Así, la XVIII Asamblea Nacional fue el parteaguas para que se inicie el proceso de reafirmación principios, transformación de estructuras, para mantener la condición necesaria a fin de continuar la carrera hacia el poder. En dicha Asamblea los Delegados tuvieron libertad de acción y pensamiento crítico; no existió línea ni censura; no hubo temor a la voluntad democrática ni a la fuerza de las ideas novedosas que destruyeron paradigmas y construyen las columnas de un nuevo Partido que será capaz de rescatar la Presidencia de la República, que será eficaz en su Programa de Acción y que será democrático, efectivo, decisivo y popular.

Históricamente el PRI ha utilizado distintos procedimientos para elegir a sus Candidatos, los cuales no siempre fueron los más transparentes ni los más pertinentes, sembrando entre la militancia desconfianza, decepción, división y dimisión. Sin embargo, de nuestros errores y derrotas han surgido nuevas fortalezas y pese a la opinión de nuestros adversarios, seguimos ganando elecciones con hombres y mujeres aptos para sostener campañas altamente competitivas

Ahora, con procedimientos más democráticos y con mayor certeza, ya no será posible confeccionar trajes a la medida de presuntos Candidatos calificados como arribistas o impostores de la voluntad popular partidista.

A través de sus participaciones en la discusión, los Delegados representantes del priísmo, dejaron claro que no quieren más imposición de Candidatos, que las Candidaturas no se definan por complicidad ni por cuotas; que también hay que cortar y enterrar el dedo de los electores solitarios en Estados y Municipios; que las Convenciones simuladas son sinónimo de antidemocracia; que las convocatorias sean confiables y legítimas y los procedimientos electorales sean transparentes. Es decir, se aprobaron reglas claras, garantías generales e igualdad para los precandidatos.

De igual manera, el priísmo demandó con frenesí que las Candidaturas favorezcan a cuadros, dirigentes y militantes leales, con estima pública y con elevada ética: a quienes practiquen la autocrítica, tolerancia y juicio; a los priístas comprometidos enteramente con el Partido, reconocimiento y estímulos políticos. Por ello, además de revisar requisitos, clarificar procedimientos de elección de candidatos de mayoría relativa, se atendió, una demanda muy sentida de nuestra militancia de establecer criterios para la integración de las listas plurinominales, evitando arbitrariedad y despotismo de dirigentes.

La comunidad priísta que participó en esta tribuna plasmó mayor firmeza y consistencia en la aplicación de los requisitos para ser Candidatos; igual se exigió para todos los presuntos Candidatos, arraigo efectivo y no improvisación. Para el caso de Presidente de la República, Gobernador y Jefe de Gobierno del Distrito Federal, después de un profundo debate, se tuvo que realizar una votación nominal a través de la cual se impuso la postura de conservar los requisitos ya establecidos en el Estatuto: acreditar la calidad de cuadro, dirigente y haber tenido un puesto de elección popular a través del Partido así como diez años de militancia partidista.

Otras propuestas consignadas por los Delegados de todos los Estados y el Distrito Federal fueron las relativas a la motivación y el incremento de Candidaturas para jóvenes y mujeres, las cuales quedaron definidas en una nueva sección de este título “Del principio de Equidad de Género en las candidaturas y de oportunidad a los jóvenes”. Es importante destacar que en esta tribuna se debatió a profundidad este tema, logrando gracias a la apertura, solidaridad y visión de futuro de sus integrantes, aprobar igualmente, que el Partido promueva postulaciones en proporción no mayor del 70% de candidatos de un mismo sexo; sin embargo conscientes que las cuotas y la democracia interna no son compatibles, hemos impulsado una prometedora y novedosa cláusula compensatoria de genero, que ningún otro Partido político en el País contempla, dejando claro que, así como en la conquista del derecho al voto hace 48 años, hoy el PRI sigue siendo vanguardia para las mujeres.

De igual forma, se apoyó la iniciativa que el Partido se ocupe de los jóvenes y promueva la postulación en una proporción no menor del 30% de militantes jóvenes hasta de 30 años.

Con objeto de reconocer la representación de Pueblos Indígenas y Sectores específicos de la Sociedad, los Delegados de esta tribuna promovieron la aprobación para la inclusión de un apartado que pretende promover la nominación de candidatos que representen a estos grupos de interés.

Fue voluntad de los priístas simplificar el procedimiento estatutario para la postulación de Candidatos a cargos de elección popular, ya que los cinco métodos existentes no solamente confundían a las bases del Partido sino que servían de escaramuza para nominar Candidatos desconocidos, antipopulares y sin compromiso social. Se eliminaron los procedimientos por Consejo Político y Convención de Consejeros Políticos, quedando solamente dos opciones: Elección Directa y Convención de Delegados, respetando los Usos y Costumbres solo para el nivel municipal que así lo requiera. Esto representa un gran avance en la democracia interna de nuestro Partido.

Se asumió la demanda del priísmo de los estados y municipios de devolverles la autonomía a través de sus Consejos Políticos para seleccionar el procedimiento estatutario para la postulación de candidatos, lo cual fortalece nuestras particularidades federalistas.

Salimos de la 18 Asamblea Nacional con el entusiasmo de haber contribuido a perfeccionar los mecanismos para la democratización de la vida nacional. La política como continuación del diálogo y la negociación, es la cultura permanente de la civilización; la democracia es la autodeterminación de la voluntad colectiva. De ahí que haya sido analizada y debatida la trascendencia que tiene la elección de Candidatos en el fortalecimiento del Partido y sus triunfos electorales, generando, entonces, la normatividad contemporánea para el arribo a las Candidaturas de los mejores hombres y mujeres y los liderazgos natos.

Con gran responsabilidad, los Delegados maduraron la propuesta para las condiciones, las formas, los tiempos y los ritmos políticos en la expedición de Convocatorias; así, se instituyó la obligación de expedir un reglamento para normar las disposiciones relativas a la postulación de candidatos, con lo cual se limita la discrecionalidad de las Convocatorias y se restringe la incertidumbre de los acuerdos especiales; se fijaron estatutariamente reglas de certeza en los procesos de elección de candidatos de nuestro Partido y se garantizó un plazo razonable de 10 días entre la expedición de la convocatoria y el registro de los aspirantes, para evitar “albazos»; se definieron las fuentes de apoyo político que deberán reunir aquellos militantes que aspiren a una postulación y los porcentajes máximos, con lo cual se evita la emisión de convocatorias como “trajes a la medida”; porque tenemos entre otros retos, ganar la mayoría en las Cámaras de Diputados y Senadores en el año 2003, recuperar el mando de la Presidencia de la República en el año 2006 y por supuesto posicionarnos como Partido en las elecciones intermedias Estatales y Municipales, con Candidatos altamente reconocidos y calificados en lo político, en lo profesional y en lo ético, es que avanzamos en nuestra democracia interna.

En suma, se logró que los priístas libremente y de manera directa o por la vía de la representación auténtica elijan a sus Candidatos, excluyendo a los Consejos Políticos, como tales, puesto que éstos tienen funciones de deliberación y gobierno. Igual, de aquí para delante los dirigentes de todos los niveles del Partido no serán juez y parte, por lo que habrán de separarse del cargo, 90 días antes de la fecha de vencimiento del registro legal de las candidaturas ante el órgano electoral correspondiente, si desean participar como Candidatos a cargos de elección popular.

*Coordinadora de la Tribuna “Normatividad y Elección de Candidatos” de la 18 Asamblea General de Delegados.