DESARROLLO SOCIAL, NUEVAS PERSPECTIVAS
MARIO LUIS FUENTES*

La XVIII Asamblea Nacional de Delegados del Partido Revolucionario Institucional, fue el espacio para la deliberación, la discusión respetuosa y la generación de nuevos consensos en torno a la oferta política que hace nuestro Partido a la sociedad mexicana.

En todas las tribunas de discusión, fue la voz de la militancia la que marcó el rumbo, el sentido y la nueva vocación del PRI frente a una realidad social y política caracterizada por la complejidad.

En lo particular, en la Tribuna correspondiente al tema «Desarrollo Social, Igualdad de Oportunidades y Lucha contra la Pobreza», la participación de cerca de 500 delegados de todas las entidades del país, así como de todas las corrientes, sectores y organizaciones, posibilitó la generación de una nueva propuesta para el desarrollo social en nuestro país.

En el reconocimiento de que uno de los principales saldos del siglo XX consiste en la carencia de oportunidades iguales para todos, así como la existencia de enormes brechas de desigualdad, pobreza y marginación, las y los delegados se pronunciaron por la exigencia de una nueva política social del Estado Mexicano, basada en la participación ciudadana, en el respeto a las tradiciones y costumbres de las comunidades y pueblos, y en la organización social como motores del desarrollo nacional.

Para el Partido Revolucionario Institucional, la agenda del siglo XXI está determinada por la agenda social; las enormes diferencias que existen entre regiones; la inequidad en el acceso a servicios y satisfactores básicos, el desempleo, el empleo informal o inestable, la inequidad entre géneros, son sólo algunos de los retos que se plantean, y frente a los cuales se exige el diseño de políticas y programas con capacidad efectiva para superar los rezagos y disminuir las diferencias sociales.

Dentro de la discusión de la Tribuna, se señaló, fundamentalmente, que es necesario continuar con una reforma del Estado que tenga como eje articulador a la política social; esto implica que la reforma de lo estatal deberá redimensionarse y pasar de la discusión sobre el «tamaño» del aparato burocrático, para situarse en la restitución de capacidades públicas y atribuciones capaces de poner freno a los excesos del mercado.

Lo anterior, se plantea a la luz del reconocimiento de que el sistema económico imperante genera exclusión, pobreza y vulnerabilidad social; un sistema en donde hay grandes «ganadores» y millones de «perdedores». Si esto es así, para el Partido resulta fundamental revisar el entramado jurídico-político que rige los mecanismos de apropiación y distribución de la riqueza social, de tal forma que puedan establecerse nuevos equilibrios que den certidumbre a los proyectos de vida, y posibiliten el acceso a niveles dignos de bienestar para todas las familias.

La Reforma del Estado que se exige, tiene como finalidad responder a los retos que deberemos enfrentar como sociedad en los próximos 25 años: una transición demográfica acelerada; una transición epidemiológica que incrementará los gastos en servicios de salud de manera exponencial; la fragmentación de los núcleos familiares y la modificación de los modelos tradicionales de las familias; el creciente desempleo; el incremento en los niveles de consumo de drogas y estupefacientes; y la aparición de nuevas formas de pobreza y fenómenos emergentes que generan una mayor complejidad social.

Para el PRI queda claro que sólo mediante la revisión del andamiaje institucional que tiene el mandato de prestar servicios a quienes menos tienen, podrá iniciarse un proceso que genere una tendencia hacia el mejoramiento de la calidad de vida de las personas y sus familias.

Así visto, la pobreza deja de ser considerada como un problema de carencia de ingresos, y se le dimensiona desde una perspectiva cultural, social e incluso política, que requiere de nuevos dispositivos, nuevas instituciones y una clara orientación para evitar que la fragmentación social afecte de manera irreversible a los entornos de certidumbre, principalmente a los núcleos familiares y comunitarios.

Adicionalmente, quizá una de las principales aportaciones que se hicieron en esta Tribuna, consiste en la generación de un sistema nacional de seguridad social integral, que trascienda la visión de la salud, y que permita generar, para todas las familias, la certeza del ingreso, de que contará con servicios y espacios para la cultura, el esparcimiento, la seguridad de los hijos de las madres y padres trabajadores, la garantía de pensionas más justas y que permitan, al final de la vida laboral de las personas, contar con una calidad de vida digna.

En síntesis, la propuesta, que sin duda constituye un planteamiento de vanguardia en nuestro país, es que debemos transitar de una visión de la seguridad social, considerada como un derecho laboral, hacia la construcción de una nueva garantía constitucional; es decir, se plantea que cada persona, por el hecho de nacer en México, tenga acceso durante toda su vida a los servicios de seguridad social.

Para el PRI, los derechos sociales consagrados en la Constitución son irrevocables, y además se reconoce que es impostergable incrementar y garantizar el piso de derechos sociales básicos que den a las personas y sus familias la seguridad de que viven en una sociedad en la que la igualdad de oportunidades y las condiciones para el desarrollo social son una realidad cotidiana.

Sin duda alguna, el intenso trabajo de las y los delegados que participaron en esta Tribuna dentro de nuestra XVIII Asamblea Nacional, ha permitido que nuestro Programa de Acción cuente con una nueva propuesta social, de vanguardia y que retoma la esencia de nuestro Partido, que es el compromiso con la Justicia Social.

*Coordinador de la Tribuna “Desarrollo Social, Igialdad de Oportunidades y Lucha contra la Pobreza” de la 18 Asamblea General de Delegados.