EN
LO SOCIAL, EL PRI ES DE CENTRO-IZQUIERDA
SOCORRO DÍAZ PALACIOS*
Por
su clara esencia democrática, la ratificación de
su unidad, por la participación plural e intergeneracional,
que propició y que por sus resultados, la XVIII Asamblea
Nacional del PRI constituye un acontecimiento fundacional. El
partido se reencontró con sus raíces sociales, actualizó
de cara a la sociedad, los principios de libertad, tolerancia
e igualdad y confirmó sus valores esenciales de soberanía,
democracia y justicia social.
Reivindicó
las causas obreras, campesinas y populares y al hacerlo reconoció
cabalmente su origen popular y su compromiso de ganar el futuro
al lado de la sociedad. Frente a la derecha hecha gobierno, insensible
al factor humano, ratificó su convicción de defender
las conquistas laborales, impulsar el desarrollo integral del
campo y abrirse a la expresión de las nuevas organizaciones
populares: las vinculadas con la ecología y el medio ambiente;
las de vigilancia y protección de los derechos humanos;
las de incorporación al desarrollo de las personas con
discapacidad y las que emergen de las minorías sociales,
entre muchas otras.
Tengo
para mí el privilegio de haber asistido a la Tribuna de
reivindicaciones de las causas obreras, campesinas y populares
que se concentró en San Luis Potosí. La característica
central básica de las intensas deliberaciones radicó,
me parece, en el reconocimiento del otro como ente libre e independiente,
capaz de aportar ideas y fortalecer la unidad. Predominó
un enfoque crítico, maduro y corresponsable. No hubo posiciones
irreductibles.
Desde
el principio, el reto fundamental de los delegados pareció
dirigirse a desmitificar el fantasma de la línea o de la
imposición. Las intervenciones abrieron paso a una visión
crítica pero propositiva de los trabajos de la Tribuna.
Se eligió una mesa directiva plural en la que destacó
la presencia de dos jóvenes mujeres: Ana Laura Vargas Arias
de 21 años, originaria del Estado de Hidalgo, como prosecretaria
y Nataly López Corona de 18 años, del Distrito Federal,
como redactora.
La
presencia de los jóvenes y de las mujeres se manifestó
en un debate que se significó por la argumentación
política que encauzó civilizadamente el desarrollo
de la Asamblea. El discurso estuvo vinculado menos a la retórica
y a la estilística y más a la cultura democrática.
Se potenció el uso de la palabra que no es asunto menor
en momentos en que el conservadurismo, que no encarna idea real
de cambio, parece transitar rápidamente hacia el autoritarismo.
Tres
fueron, en mi opinión, los resultados más visibles
de esta Asamblea democrática en la Tribuna de reivindicaciones
de las causas obreras, campesinas y populares: en primer lugar,
la cita de generaciones, es decir, la unión de los jóvenes,
mujeres y adultos en torno a un ideal político de democracia
y justicia social; en segundo lugar, la capacidad de argumentación,
la tolerancia y la capacidad para alcanzar acuerdos; y en tercer
término, el compromiso franco del Partido Revolucionario
Institucional con las causas sociales que le dieron origen.
Así,
en una lucha esperanzada, abierta, progresista y democrática,
la Tribuna reconoció que los asuntos de la justicia social
son el mayor pasivo que tiene el país. Planteó,
en consecuencia, compromisos claros para que el PRI se pronuncie
por salvaguardar los derechos de los trabajadores contenidos en
el artículo 123 constitucional y sus leyes reglamentarias,
particularmente los de huelga, asociación, autonomía
sindical y contratación colectiva; asimismo, para establecer
la garantía de utilidades y pugnar por salarios remuneradores;
se definió a favor de un salario mínimo para todo
el territorio nacional y por alentar la federalización
de los tribunales del trabajo.
En
un intento por equilibrar las fuerzas frente a un gobierno de
derecha, la Tribuna se pronunció también contra
cualquier forma de privatización de Petróleos Mexicanos,
la Comisión Federal de Electricidad, el INFONAVIT, el IMSS
y todo tipo de empresa pública que tenga carácter
estratégico para el desarrollo nacional.
La
base social de carácter campesino del Partido constituye
una de sus fuerzas más importantes. El priísmo reconoció
que la causa agraria es origen del Partido Revolucionario Institucional
y razón política de su acción. Por ello,
el dictamen aprobado consigna la necesidad de reactivar el desarrollo
agropecuario e impedir nuevas formas de concentración de
la tierra; expresa la exigencia de los delegados de modernizar
el campo y asegurar esquemas de equidad en los sistemas de producción,
distribución y comercialización, de establecer precios
de garantía justos y mecanismos jurídicos que contemplen
sanciones especiales a especuladores e intermediarios.
En
plena coincidencia con la Mesa de Programa de Acción que
deliberó en Toluca, se determinó que el PRI se pronuncie
por la revisión de los tratados internacionales suscritos
por nuestro país a fin de mejorar las condiciones de los
capítulos agropecuarios, así como la homologación
de los subsidios agropecuarios a los niveles existentes en los
países que son nuestros principales socios comerciales.
Los resolutivos del priísmo confirmaron la profunda cercanía
y la más amplia solidaridad del PRI con los pueblos y etnias
indígenas que conforman y enriquecen nuestra sociedad.
Asumió el compromiso de perseverar en la defensa de sus
derechos.
La
separación de las iglesias y el Estado se refrendó
como principio irrenunciable del Partido Revolucionario Institucional
tanto como la defensa del sistema educativo laico, obligatorio,
gratuito y de calidad.
La
Tribuna reconoció el valor central de los jóvenes
y de las mujeres en la construcción del proyecto político
del PRI. En tal sentido, se pronunció por fomentar su participación
en todos los ámbitos sociales y, en forma especial, en
las actividades de Partido. Expresó su convicción
de eliminar toda forma de discriminación basada en razones
de raza, sexo, condición social o económica, preferencia
sexual, filiación política y nivel cultural. La
gran tarea a consolidar es el de la tolerancia social y política
y la plena equidad entre hombres y mujeres.
En
resumen, la Tribuna se manifestó y así quedó
consignado en el dictamen correspondiente por la defensa de las
nacionalizaciones del petróleo y de la energía eléctrica;
por la defensa y el fortalecimiento del sistema de educación
pública nacional laica, obligatoria y de calidad; por el
rechazo al IVA en medicamentos, alimentos, libros y colegiaturas;
por reivindicar la política del empleo; elevar a rango
constitucional el sistema ampliado de pensiones; por la protección
efectiva a los trabajadores migrantes; por incrementar en un 50
por ciento, como mínimo el número de becas que se
otorgan a los hijos de campesinos e indígenas.
Termino
esta apretada síntesis con una certeza personal: el dictamen
aprobado por la Tribuna en la que tuve el honor de participar
y los resolutivos de la Asamblea Nacional que conformarán
los nuevos documentos básicos ubican con toda claridad
al Revolucionario Institucional, en el centroizquierda de
la geometría política del país.
Con
toda pertinencia el último párrafo del dictamen
aprobado por la Tribuna de reivindicaciones de las causas obreras,
campesinas y populares afirma: la fecunda tradición nacionalista
de nuestra historia, que arriba a su madurez con la Revolución
Mexicana, ha permitido el surgimiento y la consolidación
de un país moderno y progresista, sustentado en la democracia
y en la justicia social. A ese país quiere seguir sirviendo
del PRI, trabajando por la democracia, la libertad y la igualdad
de oportunidades para todos los mexicanos.
*Coordinadora
de la Tribuna Reivindicación de las Causas Obreras,
Campesinas y Populares de la 18 Asamblea General de Delegados
