UN
PRI RADICALMENTE DEMOCRÁTICO
DULCE MARÍA SAURI RIANCHO
Saludo
con afecto a las delegadas y delegados a esta XVIII Asamblea General.
Señoras
y señores representantes de los partidos políticos,
amigos del PRI, representantes de las comunidades mexicanas en
el extranjero y de la Internacional Socialista, representada por
su Secretario General, Luis Ayala.
Señores
y señoras representantes de los medios de comunicación;
Compañeras y compañeros de partido: Este día,
ahora, con este acto concluye la XVIII Asamblea Nacional del PRI.
Una Asamblea realizada en los momentos más difíciles
de nuestro partido.
Las
y los priístas tuvimos que vivir, quizá, una situación
similar a la que vivió Plutarco Elías Calles en
1928, cuando se decidió por dejar de una vez y para siempre
el campo de las asonadas militares y de las disputas entre caudillos
para transitar por el camino de las instituciones. De este tamaño
ha sido la decisión que nos tocó tomar y hacer realidad.
Compañeras
y compañeros de partido, por esta razón decidimos
que nuestra XVIII Asamblea concluyera el 20 de noviembre, para
refrendarnos como el partido de la Revolución Mexicana.
Para
renovar nuestra lealtad a las instituciones que nos dieron patria
y libertad, para ratificar nuestra decisión federalista
y republicana. Para insistir que la Constitución debe ser
norma-guía del gobierno y del pueblo de México.
A
ustedes, compañeras y compañeros, a los priístas
aquí reunidos que con la responsabilidad de renovar al
PRI desde la oposición como un partido incluyente, radicalmente
democrático, definitivamente identificado con las causas
de la gente.
El
PRI no se desdibuja. El PRI se renueva. Somos el mismo partido
nacionalista, liberal y progresista de siempre. Pero ahora nuestra
fuerza emerge de las bases y a ellas, a las bases, sirve.
Somos,
somos el Partido popular de siempre, pero ahora fortalecido con
las convicciones de las mujeres, con el fragor y la imaginación
de los jóvenes.
Después
del 2 de julio muchos auguraron la desaparición de nuestro
partido. Habíamos sido un partido para administrar el poder,
sabíamos mantenerlo, pero, nos decían, no sabíamos
ganarlo en igualdad de condiciones.
Muy
pronto esas voces se fueron acallando. El PRI demostró
fortaleza y rumbo en cada una de las elecciones que participamos
desde el 2 de julio del año pasado. Y no solamente no naufragamos,
sino que mantuvimos y aumentamos nuestra votación.
Saludo
a los priístas de Aguascalientes que triunfaron en sus
elecciones. Saludo al priísmo de Baja California, dedicado,
sólido y recio a pesar de la adversidad.
Saludo
a las compañeras y compañeros de Chihuahua, que
pusieron un alto al avance de la reacción.
Saludo
a las y los compañeros del estado de Chiapas, les reconozco
su lealtad y su amor al partido.
Saludo
a los compañeros y compañeras de Durango.
A
los compañeros y compañeras de Jalisco, de Michoacán,
de Oaxaca, de Puebla, de Sinaloa, de Tlaxcala, de Yucatán,
de Tamaulipas, de Tabasco, de Veracruz y de Zacatecas, a ustedes
y también saludo a los que van a tener elecciones el año
próximo.
Saludo
a Nayarit, saludo a Baja California Sur, saludo a Quintana Roo,
saludo a Hidalgo, saludo a Guerrero, a Coahuila y saludo a nuestros
anfitriones, al priísmo del Estado de México.
A
Morelos lo saludo también. A colima, a Sonora, a Querétaro
y al Distrito Federal, a San Luis Potosí y aquí
me ayudan, compañeros y compañeras, porque creo
que todavía me faltan los de elecciones locales en el 2003,
Guanajuato.
Esas
voces... Esas voces que dijeron que íbamos a desaparecer,
cuando han visto el resultado de la votación que la ciudadanía
nos ha otorgado, entonces dijeron, «¡Ah! El PRI no
desapareció, pero seguro se dividirá y se debilitará».
Sin embargo, aquí estamos, unidos y trabajando.
Resueltos
a corregir nuestros errores, a superar nuestras omisiones, para
ganar una vez más el respaldo mayoritario, para culminar
las tareas que dejamos pendientes, y que un gobierno sin proyecto
y sin rumbo, amenazan con agrandar.
Quienes
nos vean reunidos en esta plaza, miles y miles de priístas,
hombres, mujeres, jóvenes de todo el país.
Quien
haya tenido ocasión de seguir nuestros debates en las 23
tribunas temáticas, en las cinco sedes, quien haya observado
y participado en nuestros debates. Intercambios plenos de pasión
y de razones, debate con ideas innovadoras, con preguntas imaginativas;
quien vea el calor, la determinación, la fuerza y la unidad
que hay en este evento, pueden cometer la ligereza de pensar que
fue fácil lograrlo. Pero no fue así; para llegar
a este acto, a este momento, tuvimos que trabajar mucho los y
las priístas. Fueron muchas horas, días, meses de
esfuerzo, de disciplina y de talento, fueron miles de reuniones,
asambleas, trabajos en comisiones, miles y miles los priístas
que discutieron y decidieron sus propuestas en esta XVIII Asamblea
y posteriormente eligieron a quienes habrían de exponerlas
y defenderlas en su representación; los eligieron a ustedes,
compañeros.
¿Qué
partido político en México es capaz de emular un
evento como éste, con la magnitud, con la calidad, con
la libertad con la que hemos discutido y decidido las y los priístas?
¿Qué
partido en México es capaz de abrir sus puertas a los jóvenes
y a las mujeres como lo hizo el PRI en esta Asamblea?
¿Que
hay diferencias? Por supuesto que las hay, si el PRI es un partido
plural, el único con presencia y fuerza en todos los rumbos
del país, en todos los sectores de la sociedad mexicana.
¿Que
se discutió con pasión? Por supuesto, si a eso veníamos,
si estamos conscientes de la importancia que representa el PRI
para México y los retos que tenemos que vencer para mantenernos
como la mejor opción de gobierno para todas y todos los
mexicanos.
Pero
estamos aquí, este día, unidos y fortalecidos para
decirles a todas y a todos los priístas de México,
que cumplimos su mandato y que les rendimos buenas cuentas.
Estamos
aquí, el día en que se conmemora la Revolución
Mexicana, para decirle a los hombres y a las mujeres de México
que los priístas aprendimos la lección, que hemos
sabido sacar enseñanzas de nuestros tropiezos y decidimos
renovarnos para ser un partido mejor.
Aprendimos
que entre servir al gobierno o servir al pueblo, hay que decidir
siempre por el pueblo. Ese pueblo que también debe servir
el gobierno que lo elige.
Aprendimos
que es fácil triunfar en la democracia cuando se escucha
y se sirve a la gente, cuando se dejan a un lado las imposiciones
y la subordinación que ella supone, cuando se cierran las
puertas a la simulación.
Aprendimos
los priístas que no se debe convivir con la corrupción.
Por eso, estamos decididos a acabar con ella doquiera que se encuentre.
Estamos decididos a desterrarla de la política, a combatirla
en las esferas públicas, a erradicarla de la sociedad mexicana.
El
PRI se está renovando porque así lo decidimos sus
militantes y sus dirigentes. La renovación que hemos decidido
en el PRI es profunda, arranca por el cambio de actitud de los
militantes, de los dirigentes, de los miembros del PRI que son
representantes populares o que desempeñan algún
cargo público.
Habremos
de ejercer la política con un alto sentido ético
y con el único afán de servir.
Habremos
de eliminar la soberbia de nuestro comportamiento, cancelar los
excesos que alimentan intereses personales o de grupo. El PRI
será factor determinante para que la política en
México recupere su dignidad y cuente con el aprecio de
la sociedad.
El
cambio que hemos decidido y que hoy proponemos a las y los mexicanos,
es para construir el México del Siglo XXI; construirlo
en un clima de paz y de respeto que supimos darnos a lo largo
del Siglo XX, un México con oportunidades para todos, más
justo y equitativo, sin los rezagos que nos laceran como nación,
sin discriminación alguna, sin violencia en el hogar, en
las calles o en la política.
¿Cómo
habremos de concretar esas propuestas que aspiran que la ciudadanía
vea en el PRI a la mejor opción de gobierno? Cumpliendo
a cabalidad las determinaciones que ustedes, compañeras
y compañeros Delegados, tomaron en las cinco mesas y en
las veintitrés tribunas que sean la voluntad expresa de
la militancia priísta que se manifestó en ustedes:
uno, hacer del PRI un partido plenamente democrático, con
reglas claras para la elección de dirigentes y postulación
de candidatos, con un cambio en la actitud de los dirigentes y
de los militantes, reivindicando el valor de la militancia, haciendo
de la fuerza de las bases el nuevo eje articulador de la vida
partidaria.
Óiganme
bien, la fuerza de las bases... Sólo de las bases.
Dos,
un PRI que abra las puertas a las mujeres y a los jóvenes
de México, que aproveche sus ideas, su rebeldía
y su fuerza transformadora, que garantice la equidad con el 50%
de las candidaturas para las mujeres y el 30% para los jóvenes.
Tres,
un PRI que hace suyas y defiende las aspiraciones del pueblo mexicano,
respaldar las conquistas sociales que los trabajadores del campo
y la ciudad, reactivar la economía para hacer realidad
la igualdad de oportunidades para todos los mexicanos, impulsar
las causas indígenas, mejorar la calidad educativa y de
los servicios de salud, proteger los recursos renovables y los
no renovables, defender a las instituciones de seguridad social,
mantener los principios de política exterior que le han
dado prestigio y credibilidad a México en el mundo.
Cuatro,
conformar y ofrecer a la sociedad mexicana un partido con un nuevo
rostro, que mantenga una relación positiva y fructífera
con las autoridades, un partido abierto a las organizaciones ciudadanas,
dispuesto a establecer los acuerdos y las alianzas que el interés
de los mexicanos demanda; un partido con principios históricos,
con fuerza real y con visión de futuro.
El
Partido ha dicho en esta Asamblea que su transformación
renovadora, su futuro y su destino están ligados a las
causas que lo explican de origen y que lo pueden fortalecer cotidianamente.
Soberanía
para la nación, porque los priístas ratificamos
que sólo la capacidad para autodeterminarnos y para sostener
el imperio de la ley frente a cualquiera que quiera desafiarlo
en lo interno, será garantía suficiente de convivencia
armónica con otros pueblos y entre nosotros.
Libertad
para las personas, porque los priístas afirmamos que sólo
en el ambiente que preserve nuestros derechos fundamentales y
que asegure condiciones de seguridad individual y familiar, podemos
avanzar en la realización de nuestros objetivos como mexicanos.
Democracia
para la ciudadanía, porque los priístas afirmamos
que sólo a partir de las decisiones libremente adoptadas
en los asuntos que atañen al interés público
y a la comunidad, será factible que nuestra convivencia
se base en el fundamento y la razón de aquellos a quienes
nos competen.
Justicia
para el pueblo, porque los priístas afirmamos que sólo
con justicia y con igualdad de oportunidades para todos estaremos
en posibilidad de convivir sanamente.
¿Cómo
habremos de lograr todo lo anterior, con un gobierno que realmente
gobierne; con un gobierno que se conduzca con sensibilidad social,
que se mantenga en contacto con la gente y que responda a sus
necesidades; un gobierno con una estrategia firme en la redistribución
del ingreso; un gobierno que sea incluyente, que se preocupe por
construir los consensos que permitan aprovechar las capacidades
de todos los sectores sociales, de todos los hombres y las mujeres
de México; con un gobierno de vocación federalista,
que sepa reconocer las diferencias regionales y respetar el ritmo
y las modalidades que entraña el desarrollo distinto en
cada entidad.
Lo
que ofrecemos, compañeras y compañeros, es un proyecto
de nación. Un proyecto de nación distinto al proyecto
que ahora ocupa la Presidencia de la República, un proyecto
de nación que ustedes, compañeras y compañeros
Delegados, delinearon en esta Asamblea General; un proyecto de
nación que responda a los retos del futuro, que considere
los cambios que habremos de proponer para hacer el hogar confortable
y seguro de todos los mexicanos.
Ofrecemos
un gobierno apegado a la Ley, respetuoso de la división
de poderes y de las instituciones republicanas; ofrecemos un gobierno
que nos represente dignamente en el extranjero, en los foros internacionales;
ofrecemos un gobierno que gobierne para todos los y las mexicanas
sin exclusiones por razones políticas, religiosas, de género
o nivel social.
Lo
que pedimos de México es la oportunidad para seguir trabajando
por un futuro mejor, desde la posición en que mejor podamos
servir a México; lo que pedimos a las y los mexicanos es
la oportunidad de demostrar nuestra renovación, cuando
así lo demostramos
¡Arriba!
¡Arriba, don Jesús Reyes Heroles, gran Presidente
del Partido! ¡Arriba, don Carlos Madrazo, gran precursor
de la renovación del PRI! ¡Arriba, Luis Donaldo Colosio
Murrieta!
Desde
aquí, ¡duro!, ¡duro!, ¡duro!, de aquí,
compañeras y compañeros, surgirá el partido
que siempre quiso Calles, el que imaginó Lázaro
Cárdenas, por su compromiso con la justicia, el que impulsó
Jesús Reyes Heroles, por su sentido liberal y social, el
que convocó Luis Donaldo Colosio y por el que siempre luchó
aún cuando en ello tuvo que dejar la vida.
El
PRI de la XVIII Asamblea General, funda una nueva etapa para su
desarrollo como partido y frente a la sociedad.
Felicito
a las Delegadas y a los Delegados, el esfuerzo de quienes colaboraron
en las múltiples tareas y a los que dieron su hospitalidad
aquí en el Estado de México, en Morelos, en Pachuca,
Hidalgo, en Taxco, Guerrero, en Veracruz y en San Luis Potosí,
todas y todos podemos tener una gran satisfacción por lo
que aquí vivimos y, sobre todo, porque lo resuelto aquí
no fue poco, aquí nos dimos un nuevo acuerdo para el futuro
del Partido Revolucionario Institucional.
¡Que
viva el PRI! ¡Que viva la Revolución Mexicana! ¡Que
vivan Calles y Cárdenas! ¡Que viva la XVIII Asamblea!
¡Que viva México! ¡Que viva México!
*Mensaje
de Dulce María Sauri Riancho, Presidenta del CEN del PRI,
en la ceremonia de Clausura de la 18 Asamblea General de Delegados,
efectuada en la Plaza de la Unidad del Comité Directivo
del PRI en el Estado de México.
