Gasto
militar mundial: Obstáculo para la paz
ROBERTO PEÑA GUERRERO*
El
proceso de globalización económica mundial se ha
convertido en los últimos quince años en el marco
de referencia obligado para contextualizar todos los fenómenos
nacionales e internacionales (aún el propio fin de la guerra
fría), al grado de que en los ámbitos universitarios
de la gran mayoría de los países, incluido México,
se han priorizado los estudios internacionales, pasando a primer
orden los temas que, en el léxico académico, son
considerados como de «baja política» (low politics),
referidos a aspectos comerciales y financieros, y relegando a
un segundo orden los temas de «alta política»
(high politics), vinculados a cuestiones estratégicas,
de seguridad y de correlación de fuerzas internacionales
políticomilitares.
Sin
embargo, ante la coyuntura de crisis internacional que estamos
viviendo desde los atentados terroristas del pasado 11 de septiembre
y la respuesta militar de Estados Unidos sobre Afganistán
a partir del 7 de octubre, se han vuelto a reposicionar, de manera
súbita, los temas de «alta política»
sobre los de «baja política», despertando un
renovado interés de la opinión pública nacional
y mundial sobre los problemas de la guerra y la paz y, consecuentemente,
de todos los aspectos que tengan que ver con la seguridad internacional,
en general, y el armamentismo, en particular.
En
este marco, el tema de la economía de guerra y gastos militares
mundiales es clave para comprender uno de los principales obstáculos
para la paz. De hecho, cuando se aborda el análisis de
estos gastos, nos adentramos en un fenómeno políticoeconómico
de gran trascendencia en las relaciones de poder en el mundo,
así como y en el ámbito de los intereses creados
en torno a los complejos militares industriales de los Estados,
especialmente los de las grandes potencias.
Para
apreciar en su real dimensión los exorbitantes montos de
dinero y recursos destinados a los gastos militares mundiales,
que parecen ubicarnos más en un escenario de ficción
que de la realidad misma, hemos seleccionado ocho variables, con
el apoyo estadístico del Anuario 2001 del Instituto Internacional
de Investigación para la Paz de Estocolmo, una de las fuentes
más confiables sobre indicadores militares. Las variables
son las siguientes:
-
Tendencia histórica del gasto militar mundial 1991-2000.
El promedio anual fue de 766 mil 200 millones de dólares,
con un gasto acumulado en el periodo de 7 billones 660 mil millones
de dólares.
Estos
montos demuestran que a pesar del fin de la Guerra Fría,
se mantuvo un gasto constante durante toda la década pasada,
lo que revela los grandes intereses económicos que se articulan
en torno a la industria de la guerra. Si se hubiera destinado
en el periodo sólo 5% de este gasto para implementar un
programa ali-mentario en los países pobres del mundo, se
hubiera podido erradicar a finales del siglo XX la desnutrición
en África, Asia y América Latina.
-
Variación porcentual por regiones del mundo entre 1991
y 2000. El gasto total mundial declinó 11%; sin embargo,
la variación por regiones no fue homogénea: mientras
declinó el gasto 13% en América, 19% en Europa y
14% en el Medio Oriente, se incrementó el gasto 20% en
África y 26% en Asia y Oceanía.
-
Gasto militar mundial en el año 2000. Ascendió a
798 mil millones de dólares. Si dividimos esta cantidad
entre los 6,100 millones de habitantes del planeta, le tocarían
130 de dólares a cada persona. Asimismo, de acuerdo con
el Fondo Monetario Internacional, el gasto militar mundial del
año pasado significó 2.5% del producto mundial bruto.
-
Principales países en el gasto militar mundial en el 2000.
En orden de importancia, Estados Unidos ocupó con mucho
el primer lugar con 37% del gasto mundial, siguiéndole
Rusia 5.5%, Francia 5%, Japón 4.7%, Inglaterra 4.5%, Alemania
4.1%, Italia 3% y China 2.9%.
-
Gasto en investigación y desarrollo militar. Los datos
más recientes corresponden a 1998, año en que este
gasto ascendió a 60 mil millones de dólares, 8.3%
del gasto militar global. Siete países concentraron 88.3%
del gasto total en este rubro. Destaca, obviamente, Estados Unidos
con 64.6%, siguiéndole muy a la distancia los demás
países: Inglaterra 6.5%, Francia 5.9%, China 2.7%, Alemania
2.6%, Rusia 2.5% y Japón 1.8%. La prioridad que le han
otorgado las grandes potencias a la innovación científicotecnológica
del sector militar ha sido determinante en los cambios de la correlación
de fuerzas internacionales político-militares. Estados
Unidos, por ejemplo, de 1980 al año 2000 redujo 29% sus
partidas presupuéstales destinadas al personal militar,
mientras que las correspondientes a investigación y desarrollo
las incrementó 47%.
-
Comercio mundial de armas convencionales 1996-2000. Ascendió
en el periodo a 104 mil 275 millones de dólares. Los cinco
principales países exportadores cubrieron 84% de las ventas
totales. Su participación porcentual respecto al total,
fueron: Estados Unidos 47%, Rusia 15%, Francia 10%, Inglaterra
6.7% y Alemania 5.3%. Por su parte, los cinco principales países
importadores fueron: Taiwán 11.7%, Arabia Saudita 8%, Turquía
5.3%, Corea del Sur 5% y China 4.9%.
-
Principales empresas productoras de armamento. Los datos más
recientes corresponden a 1999, ubicándose entre las diez
más grandes empresas: siete estadounidenses, una inglesa
y dos francesas, que en conjunto sumaron, en ese año, un
total de ventas de armas por 87 mil millones de dólares.
-
Gasto militar de Estados Unidos 2001. El presupuesto de defensa
autorizado para el año fiscal 2001 (que abarca de octubre
del 2000 a septiembre de 2001) ascendió a 305 mil 400 millones
de dólares, 6.3% superior al del año 2000. Sin embargo,
ante los ataques terroristas del pasado 11 de septiembre, se estima
que para el año fiscal 2002 dicho presupuesto tendrá
un incremento sustantivo.
Como
conclusión de las ocho variables que hemos considerado,
se puede constatar la relevancia y peso que mantiene Estados Unidos
y su complejo militar industria en la estructura de la economía
de guerra a nivel mundial. La distancia abismal, en términos
de gasto militar, que existe entre Estados Unidos y cualquier
otro país, confirma la tesis de la unipolaridad que rige
el nuevo orden internacional en los albores del siglo XXI, así
como también la tesis de que los intereses de la economía
de guerra conforman el principal obstáculo para la paz
mundial.
*Licenciado
en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas
y Sociales de la UNAM.; Coordinador de la Carrera de Relaciones
Internacionales en la misma Facultad.
