Jesús Reyes Heroles, ideas vigentes
FRANCISCO BERLÍN VALENZUELA*

«En México, la historia es fuerza actuante»1

Agradezco la oportunidad para comentar el célebre discurso que pronunció el ilustre veracruzano Jesús Reyes Heroles el 20 de noviembre de 1962, con motivo del quincuagésimo segundo aniversario de la revolución mexicana.

examen continúa siendo el espacio de análisis más importante de nuestro Partido. En sus páginas encontramos, permanentemente, la visión en perspectiva y la ebullición de nuevas ideas.

Es importante que en esta edición se traiga a la memoria el pensamiento de algunos de los más connotados priístas. Reencon-trarnos con ellos permite mantener vivas sus presencias y enseñanzas. Nunca debemos olvidar que cada uno de nosotros fue formado cerca de alguno de esos grandes líderes políticos.

Justamente, Don Jesús refería en aquel aniversario del inicio de nuestro movimiento social que uno de los patrimonios más importantes de la revolución hecha gobierno era la experiencia que poseían sus cuadros. No cabe duda de que la acumulación de vocaciones, oportunidades y talentos, hacen la diferencia entre saber hacerlo y querer hacerlo.

Así de fácil y así de difícil resulta la diferencia, entre tener los elementos para producir una transformación, o tener que conformarse con la emoción de intentarlo.

En 1962 casi nadie reparaba en el capital social que representaba tener en el gobierno a un verdadero ejercito de políticos profesionales, formados en la doctrina de la revolución mexicana que se fueron consolidando gradualmente desde el desempeño de cargos modesto hasta las más altas responsabilidades. La improvisación solía ser la peor recomendación para ocupar cargos públicos.

Esto contrasta con el México de hoy en el que se observan muchas ganas pero poca substancia.

Habrá quienes digan que la experiencia requiere de tiempo y así es. Y de mucho, para desgracia de quienes creen que el arte de gobernar se puede asimilar en comprimidos.

En el texto que comentamos, el destacado tuxpeño reseñaba que, además de experiencia, la revolución era también, «impulso creador». Durante décadas, experiencia y creatividad fueron la esencia del quehacer político. El binomio que explica, racionalmente, «el milagro mexicano». Si algo se reconoce a la postrevo-lución y a los políticos surgidos en esa etapa fue su capacidad para generar instituciones y lograr soluciones. Para articular consensos e infundir certeza y seguridad en un proyecto de nación con oportunidades para todos.

En contrate a la experiencia, la inventiva es espontánea. La creatividad, si es que existe, se manifiesta cuando se requiere. Sin tantos anuncios ni ceremonias. Cuando la hay, se abre paso de inmediato y, hecha valer, produce soluciones.

Lo creado por los gobernantes revolucionarios surgidos de nuestro partido, continua siendo el sustratum que hace posible el desarrollo cotidiano de la vida económica, política y social del país. Sus aportaciones con todo y las críticas que se les puedan hacer son herencias que la sociedad en su conjunto aprecia. Reyes Heroles lo sabía, reconociendo que la creatividad, ese lumen desdeñoso que eleva la política a la categoría de arte, tenía siempre que partir de la realidad y referirse a ella. Alimentarla con las bondades de su poder transformador, pero sin perder de vista «las limitaciones que imponen las circunstancias». Por eso, en su discurso que comentamos, afirmaba que es ley suprema de la política entender que «se puede hacer algo todos los días y no todo en un solo día».

Por sus años en la vida pública, Reyes Heroles sabía reconocer y nos advertía sobre la premura y la incontinencia que abraza a la bisoñés política. Reflexionaba en voz alta para decirnos: «tenemos mucho que hacer y disponemos de poco tiempo; pero, por ello, lo que hagamos, debemos hacerlo bien y sólidamente». Nos lego enseñanzas suficientes para no errar en la identificación de las prioridades, sustituyéndolas por veleidades en el ejercicio del poder. Conocía bien que «de las necesidades nacionales y populares surgen las directivas y las ideas esenciales». A través de una sólida argumentación dialéctica expresaba: «Nuestros ideales nos dicen hacia donde debemos ir; la realidad. . . hasta donde podemos ir».

El partido de la revolución, que permeó la vida del país en su conjunto, fue realizando etapas programáticas a través de instituciones. Debemos de sentirnos orgullosos de haber transformado en unas cuantas décadas a una sociedad de fisonomía, eminentemente rural, en otra de rostro mayo-ritariamente urbano. De encauzar, adecuadamente, las implicaciones sociales y culturales que conllevó este fenómeno. Debe emocionarnos el hecho de que cada 10 años, tuvimos la capacidad para duplicar la atención de las necesidades básicas de la población en materia de salud, vivienda, alimentación, educación e infraestructura. Todo esto, gracias a que la formación de cuadros de gobierno estuvo asegurada, a través de la militancia en un partido que no sólo era un organismos político sino una escuela de servidores públicos. Como lo señaló Reyes Heroles, la política siempre contó con «maestros y aprendices» que garantizaron la permanencia y la continuidad de la obra.

Por todas estas consideraciones, en la antesala de la décimo octava Asamblea Nacional de nuestro partido, pienso que es necesario examinar las tesis del maestro para reforzar nuestra identidad, unidad y convicciones partidistas.

Próximamente, habrán de reunirse grupos del ayer con generaciones recientes que están reclamando su oportunidad para retomar la obra transformadora y reivindicadora de nuestro partido.

Entrecruzaremos habilidades, sumaremos percepciones, acercaremos sensibilidades, repasaremos la historia y nos posicionaremos de frente hacia el porvenir.

Nuestros pensadores nos acompañarán en tan importante evento, haciéndose presente con el legado de sus ricas enseñanzas. En este contexto, las ideas y la acción revolucionarias de hombres como Jesús Reyes Heroles estarán vigentes. El futuro es de quienes puedan construirlo. El PRI con sus aciertos y sus desaciertos sabrá extraer lo mejor de su sabiduría política, renovándose para seguir siendo la mejor opción del pueblo de México.

1 Discurso sobre la Revolución Mexicana. Testimonios del 20 de noviembre. Jesús Reyes Heroles. Partido Revolucionario Institucional 20 de noviembre de 1962.

*Doctor en Derecho; catedrático de la UNAM; subsecretario de Asuntos Jurídicos y Participación Ciudadana en el Estado de Veracruz. Director general de la Revista “Reflexiones Jurídicas”.