De
la guerra*
RODRIGO CASTILLO MORENO**
¿Qué
tan vigente es la guerra como medio para conseguir un fin político?
¿Es realmente un medio viable de la política? ¿Posee
la guerra una motivación más allá de la lógica
del conflicto y del exterminio?, ¿Qué es la guerra
y, sobre todo, por qué ha sido un medio tan utilizado a
lo largo de la historia de la humanidad?
Estas
interrogantes han generado innumerables estudios y tratados a
lo largo de la historia, pero será la obra de Karl Von
Clausewitz, notable militar y pensador prusiano del primer tercio
del siglo XIX, la más representativa, vigente y acabada
visión que sobre la guerra se ha escrito.
Karl
Von Clausewitz nació en Burog, Prusia, el 1° de junio
de 1780, en el seno de una tradicional familia prusiana. Se formó
en la Escuela de Guerra de Berlín, a la que ingresó
contando con sólo 12 años de edad. Comenzó
su carrera bajo la protección del Coronel Scharnhorst,
y llegó a ser cercano colaborador y hombre de influencia
del príncipe Augusto, heredero a la Corona. En los primeros
años del siglo XIX, Clause-witz combatió a Napoleón,
distinguiéndose en la batalla de Waterloo. Participó
en otras campañas militares, fue nombrado Director de la
Escuela de Guerra de Berlín, cargo que ocupó hasta
su muerte, acaecida en 1830.
Uno
de los méritos de la obra de Clausewitz es el haber plasmado
el diseño de las doctrinas militares que siguió
en el tiempo el ejército prusiano, y que se materializaron
en las victorias de 1866 y 1870 contra Francia y el Imperio Austrohúngaro,
a la par de dotar de un fuerte contenido nacionalista al mismo.
De esta forma, contribuyó, a posteriori, en el proceso
que culminó en la formación del Estado nacional
alemán en 1870.
Para
Clausewitz, cuando un EstadoNación no logra satisfacer
sus intereses por medio de los recursos políticos ortodoxos,
cuando no logra dirimir sus controversias con otro Estado mediante
la negociación diplomática, recurre a la guerra
para intentar, por esta vía, obtener los resultados que
considera pertinentes. Así, la guerra es un recurso más
del Estado para conseguir sus fines. Por ello, implica una serie
de evaluaciones y consideraciones, en virtud de que debe canalizar
todas las capacidades y medios con los que cuenta.
Posiblemente
la afirmación de Clausewitz: «La guerra es la continuación
de la política por otros medios» sea la frase más
citada; sin embargo, se ha desvirtuado la connotación que
el autor le otorgó a esta idea: la guerra no es sólo
la continuación de la política, sino que es el recurso
de mayor peso y envergadura del que la política se puede
servir, al que puede recurrir en cualquier momento y bajo cualquier
circunstancia, de toda una serie de recursos y ante una amplia
gama de posibilidades.
En
su definición inicial: «La guerra no es otra cosa
que un duelo en una escala más amplia (...) es, en consecuencia,
un acto de fuerza para imponer nuestra voluntad al adversario»
se destaca a la fuerza (física) como el medio para lograr
tal objetivo. Ello implica una noción de asequibilidad
de la guerra como recurso para obtener un determinado objetivo,
dado que Clausewitz incluyó en su análisis un elemento
que no había sido considerado con la seriedad y el peso
que él le otorgó: la política como motivación,
validación y fin en sí mismo de toda acción
militar entre Estados nacionales.
Efectivamente,
él consideraba a la guerra como una herramienta en la consecución
de un objetivo, de la que había que obtener el mayor provecho
posible. No es una postura inmoral o amoral. Baste decir que él
se limitó a analizar y profundizar en el conocimiento de
un fenómeno socio-histórico que, lamentablemente,
se reproducen en el tiempo.
Así,
la guerra «surge siempre de una circunstancia política,
y se pone de manifiesto por un motivo político»,
se presenta en un contexto donde ningún recurso político
existente, llámese negociación política,
negociación diplomática, presión económica,
amenaza, etcétera, logra los objetivos del Estado
Para
Clausewitz, el recurso de la guerra para todo Estado implica un
diagnóstico profundo de la situación política
existente, tendente a definir la aceptabilidad de la conflagración
y las acciones que la constituyen. Se deben evaluar las posibles
repercusiones positivas y negativas, internas y externas (interés
nacional); y el convencimiento que el Estado debe guardar al interior,
con las fuerzas políticas que lo conforman.
La
profundidad con la que aborda Clausewitz la naturaleza de la guerra,
le permite contextualizar los alcances y las limitaciones de los
aspectos propiamente técnicos de las estrategias y tácticas
que se han reproducido a través del tiempo en las doctrinas
político-militares de los Estados. Así, en su obra,
nos conduce a la reflexión sobre los aspectos más
elementales del espíritu guerrero y las fuerzas morales
y virtudes de los soldados, así como sobre los procedimientos
estratégicos y tácticos de defensa y ataque en los
mismos escenarios físicos de los combates, considerando
todas la variables que debe contemplar cualquier plan de guerra.
El
autor otorga un valor especial a las virtudes de los ejércitos
en correspondencia con las fuerzas morales que los motivan, en
tanto que tales fuerzas definen la orientación y los alcances
que la guerra puede tener en los Estados involucrados: la certidumbre
de que la guerra que emprenden es una lucha correcta, válida,
en la que cada componente, cada miembro del Estado tiene el derecho
y la obligación de defender los objetivos políticos
que dieron luz a dicha conflagración. En pocas palabras,
de que «éticamente» están actuando de
manera correcta.
En
síntesis, Clausewitz detalla conceptos como voluntad, valor,
entereza, decisión, convicción y carácter,
mismos que son determinantes para la obtención o no de
la victoria y, por ende, la consecución y satisfacción
de los objetivos políticos que se persiguen.
*
Karl Von Clausewitz, Traducción de Julio Tello. México,
Editorial Colofón, 1999.
**Licenciado en Relaciones Internacionales por la Facultad de
Ciencias políticas y Sociales de la UNAM.
