EL PRI DEBE RECUPERAR LA CONFIANZA CIUDADANA

Principios y valores. Declaración de Principios

César Camacho Quiroz: El PRI es un partido de múltiples expresiones. Hoy que ha recuperado espacios, se ha dado cuenta de lo eficaz que resulta el buen gobierno. Tratando de encontrar un hilo conductor entre estos conceptos, la legitimidad la da el voto. Pero es el buen desempeño, éticamente impecable, lo que permite la permanencia y el mantenimiento en el poder. En consecuencia, el PRI y todos sus militantes deben exigir que nuestros representantes populares, o nuestros correligionarios en la administración pública, sean servidores públicos ejemplares, sin tacha, honrados, verticales, pero eficaces. No basta no embolsarse un centavo ajeno. Hoy, en que la alternativa en el ejercicio del poder es una realidad, me parece que el desgaste acelerado que ha tenido el gobierno de Vicente Fox es natural por su deficiente desempeño.

En los comicios de este año hemos recuperado espacios perdidos, eso nos da legitimidad suficiente, permite un ejercicio del poder ético, moralmente sólido y obliga a nuestros correligionarios: gobernadores, senadores, diputados federales, locales, alcaldes, síndicos, regidores, a un desempeño eficaz. Y lo vinculo con un tema que seguramente estará en la Asamblea, la reivindicación de lo local. Todos tenemos presente la visión de conjunto, somos un partido nacional y queremos que globalmente nos vaya bien, queremos recuperar los espacios del Congreso de la Unión y la Presidencia de la República.

A fuerza de repetirse tanto, parece un discurso cierto. Parece que tenemos que zanjar con claridad meridiana la posición del partido respecto de las personas. El PRI tiene que separarse con claridad y con oportunidad de la gente que no lo ha hecho bien. El PRI tiene que echar mano de sus mejores cartas, y estas son: los gobernadores, que en el ejercicio de su quehacer tienen delicadas, importantes y trascendentales tareas; de los legisladores, senadores y diputados que tienen que expedir leyes relacionadas con lo que aquí se ha comentado, que permitan el acceso a vivienda barata, con créditos al alcance de los ciudadanos; la ampliación de la cobertura de los servicios de salud, la calidad de los servicios educativos, las posibilidades para pensionados y jubilados.

Adicionalmente, mi impresión es que el PRI tiene que echar mano no sólo de los grandes números, de esos de la macroeconomía que pueden ser distantes para un ciudadano que los escucha, pero que no ve en su ámbito inmediato ningún cambio.

Obliguemos a que la gente que milita en este partido, postulada por éste para la ocupación de cargos públicos, o que su militancia y su trayectoria le permitió participar en el quehacer público, en la administración de cualquier ámbito de gobierno, lo haga de manera irreprochable. Éstos no pueden ser tiempos en que permitamos equívocos, yerros graves; donde demos concesiones que nadie merece.

Juan Manuel Carreras: La estrategía para combatir corrupción la veo conjugada en tres elementos:

1. El primero es abonar a la educación y a la cultura de la sociedad. En la medida en que tengamos una sociedad más homogénea, con mayores aptitudes y valores educativos, difícilmente vamos a hacer que la corrupción, que es un juego de ida y vuelta, que se requieren al menos dos para que pueda funcionar.

2. Crear mecanismos de rendición de cuentas. Esta es una cuestión de transparencia gubernamental, pero no sólo esto, sino hacer que diversas tomas de decisiones del sector público se vuelvan más transparentes, verificables, cercanas a la sociedad.

3. Algo muy importante, el acceso a la información, construir un buen método de acceso a la información sobre lo que están haciendo los gobiernos, sobre cómo lo están haciendo, y que aquí también nos ayuden en muy buena medida los medios de comunicación.

Tenemos que contribuir a las tres cuestiones. Tiene que ser una bandera para construir esta sociedad; esta nueva relación de confianza con la sociedad solamente podremos lograrla si efectivamente combatimos de una manera decidida la corrupción. ¿Cómo? A través de los tres mecanismos.

Jorge Chávez Presa: La corrupción es una de las amenazas del Estado. En consecuencia, nuestro partido debe manifestarse contra la corrupción. Esta es inaceptable, es una traición, especialmente cuando se llega a un puesto público, ya sea en el Ejecutivo, al Poder Ejecutivo o al Poder Legislativo, es traición a una confianza que da el voto popular. Desafortunadamente la corrupción no es exclusiva de los mexicanos ni tampoco del PRI o a los priístas. La corrupción se genera porque hay incentivos económicos; para que haya corrupción debe haber un corrupto y un corruptor.

Debemos penalizar aspectos relacionados con quienes promueven la corrupción, porque son ellos los que buscan los caminos para no cumplir con la ley. En consecuencia, y especialmente como legisladores, debemos buscar legislaciones que no generen discrecionalidad ni monopolios o cotos de poder, que son fuentes de corrupción, sobre todo cuando hay una pobre rendición de cuentas; son aspectos que nuestro partido, insisto, no debe tolerar.

Proyecto de Nación. Programa de Acción

César Camacho Quiroz: El nuestro es un Partido con un proyecto de país muy claro. Hemos huido del pragmatismo, lo mismo que de las posiciones académicas; hemos pretendido impulsar un proyecto, que enraizado en los anhelos más profundos, más sensibles de la revolución mexicana, sea capaz de actualizarse, de estar siempre presente en la vida de la comunidad y de marcar el rumbo. Un gobierno que no provee mejoría y bienestar para la comunidad es un gobierno que no cumple sus propósitos, es un gobierno con visión de pasado. Desde luego, no me refiero a esas expresiones, a esas posiciones que en otro tiempo parecían ser la alternativa, un gobierno todo proveedor, que sustituía inclusive la iniciativa de los particulares; tampoco un gobierno que haría suyo el liberalismo individualista del laissez faire, laissez passer, que dejaba todo a la iniciativa de los particulares.

Nuestro Estado social de derecho, de bienestar social, pretende alentar la iniciativa de los particulares, pero siempre con el propósito de generar condiciones propicias para los que tienen menos. En una palabra, no quisiéramos un Estado todo proveedor, sino un Estado generador de oportunidades. Un Estado que, inspirado en la doctrina social auspicia da por el PRI, tenga en sus diversas expresiones, soluciones viables, al alcance de la mano.

Hay tres vertientes propuestas desde el Congreso: un Estado que no sustituya a los particulares y, hablando de la estructura gubernamental, un gobierno federal que no avasalle a los gobiernos estatales y municipales, sino que sea capaz de articular. Es decir, darle a cada cual su lugar e incorporarlo al desarrollo pleno; un Estado entendido como la suma de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, que propicie equilibrio, que tenga presente el valor de la confianza, que sepa reconocer las potencialidades de cada una de las partes.

En suma, un Estado que, como el partido, sepa reconocer el valor de lo local, un Estado nacional que reconozca la singularidad de cada región, de las étnias. Finalmente un Estado que sepa reconocer la capacidad de organización y la promoción social. Que en vez de poner diques, abra cauces, espacios de participación. Quitar los obstáculos que un Estado y su estructura suelen tener, para potenciar la capacidad de la sociedad, que ha dejado de ser testigo para convertirse en protagonista.

Proyecto de Partido. Estatutos

Juan Manuel Carreras: La XVIII Asamblea es una gran oportunidad para mostrar públicamente, y mostrarnos a nosotros mismos, que sin estar a cargo del Poder Ejecutivo Federal, tenemos vocación de gobierno, y esto significa actuar con responsabilidad y tener propuestas viables, que no sean populistas ni demagógicas. Tenemos la gran oportunidad de refrendar las cosas que han servido y que son útiles, debemos construir el consenso para aceptar nuevas propuestas que nos garantizarán ganar elecciones locales, estatales y federales.

Estrategias políticas

Juan Manuel Carreras: México tiene un grave problema de pobreza; una gran cantidad de personas viven en condiciones de desigualdad. Desigualdad que se manifiesta en dos grandes vertientes: una enorme dispersión rural, y concentraciones urbanas. Ante esto, ¿cómo ligar la economía con un esquema central de combate a la pobreza? ¿Cuál el papel que deberían definir gobierno y Estado?

Primero tratar de ser el elemento que procure una mejor distribución de la riqueza que genera la economía nacional. Y por el otro lado, a través de un esquema, en donde el Estado juego un papel muy activo. Prácticamente esto tendría que ser nuestra bandera central como partido, tratar de generar un rol muy activo, con mucha imaginación, con mucha creatividad en los aspectos sociales.

¿Cómo combatimos la desigualdad? Mediante de un esquema que nos permita buena educación, buena alimentación, buena salud, buenos niveles de infraestructura y algo muy importante, buenas oportunidades de proyectos productivos, que permitan realmente una oportunidad de ingreso a las familias que están en condiciones de desigualdad.

Me parece que con estos elementos se podría ir configurando el papel central de cómo puede el gobierno dirigir, como un actor que forma parte de la economía, su sentido y también su vinculación para tratar de combatir el problema de la pobreza, que evidentemente, debe de ser el reto social número uno del país.

César Camacho Quiroz: El Estado que adopta una posición arbitral es un Estado que considera que las partes son razonablemente iguales, y por lo tanto tiene que mediar entre ellas un Estado que prácticamente se limita a la aplicación de la ley, este no es el caso de México. México no puede tener un gobierno que considere que ese norte, que está pensando en el desarrollo económico y ese sur, que no sólo está pensando el desarrollo social, yo diría con toda crudeza que está pensando en la subsistencia, pueden ser considerados iguales. Ello se refleja en la legislación, la legislación que impulsan las fracciones parlamentarias de diversos partidos que están en la sintonía de la ideología del Instituto Político que nos postuló.

Estoy convencido que la legislación social, laboral, burocrática, agraria, la legislación de seguridad social, la de jubilados y pensionados, no puede considerar en modo alguno, que los sujetos de esos ordenamientos, de esas reglas jurídicas, están en cuestión de igualdad. Debe considerar como derecho reivindicatorio, como derecho social, que las partes no son iguales y debe ayudar, debe emparejar a las partes. Algún ortodoxo del derecho diría que esto es incorrecto, pudiera ser, diríamos que en la teoría pura del derecho que sólo es norma. No, es una norma que no es una expresión de culto a la ley, sino debe ser una norma eficaz para las personas.

Una norma que genere bienestar, que abra espacios, que genere oportunidades, que equilibre la inequidad que de facto existe entre, por ejemplo los factores de la producción o la inequidad entre un ejidatario y un pequeño propietario, un comunero y un parvifundista. Por lo tanto, estoy seguro que el Estado mexicano, bajo la inspiración de los principios políticos del PRI, debe ser un Estado promotor, impulsor, generador de oportunidades. No un Estado benefactor, tradicional, pues ya a estas alturas es anticuado un Estado providencial que lo da todo.

Porque el Estado que lo da todo, que procura darlo todo, acaba por ser un Estado ineficaz que no educa, que no transforma conciencias y que no abre el entendimiento de los ciudadanos. Un Estado que no impulsa la creatividad y el ingenio de las personas, que por el contrario, agudiza la dependencia de los ciudadanos respecto del gobierno. Eso es pernicioso, porque no hay gobierno al que le alcancen los recursos para solucionarle los problemas económicos a los ciudadanos a los que sirve.

En síntesis, se quiere un gobierno promotor, activo, generador de oportunidades, corresponsable con los ciudadanos, y ya desmenuzando la expresión gobierno, en los ámbitos federal, local, municipal, para que en cada uno de esos terrenos el ciudadano asuma el papel protagónico que le corresponde y no esté esperando pacientemente, pasivamente, a que el gobierno lo resuelva todo. Propongo políticas diferenciadas, echando mano de una especie de estilete fino, a dividir el país, no simplemente como norte y sur, hay que dividirlo en mucho más que las 32 fracciones que integran las entidades federativas. Hay estados como Chiapas, Oaxaca o Yucatán, por no hablar de Guerrero, San Luis Potosí o Veracruz, entidad que podría subdividirse en dos o tres.

Impulsemos el desarrollo regional, démosle más facultades a los estados y a los municipios, generemos este ambiente de confianza recíproca de solidaridad política y presupuestal, un tema que tiene muy bien estudiado y desarrollado el diputado Carreras, para que sean capaces de generar desarrollos y modelos, que en el ámbito de un modelo y desarrollo nacional, considere las especificidades de cada estado y repito, de cada región. Este Estado mexicano, esta patria no puede verse de manera simplista, como una unidad demográfica, cultural, idiosincrática, no. Estamos vinculados por valores nacionales que nos hacen ser mexicanos, pero el éxito de ese desarrollo económico y social, entendiendo que somos una comunidad pluricultural, pluriétnica, en ese sentido debe ser multívoco el modo de acometer los grandes retos del presente.

El diagnóstico no parece ser muy bueno; nos informa de diferencias muy serias entre los mexicanos, oportunidades dispares y desarrollos distintos entre el norte y el sur, entre las áreas urbanas y las rurales. Quiero retomar el tema de la distribución del ingreso que no sólo tiene que obedecer a los factores de productividad económica, sino de productividad social.

Esto está indisolublemente ligado con una fase previa: la distribución de la carga tributaria. Es decir, que no sólo decidamos cómo distribuir aquello de lo que el gobierno pueda echar mano, sino cómo distribuir el peso de la recaudación. La Constitución señala la obligación de tributar, que debe ser proporcional y equitativa. Dicho de manera muy coloquial, que paguen más lo que tienen más; que paguen menos los que tienen menos y que no paguen nada los que de plano no pueden.

Juan Manuel Carreras: Quisiera retomar la expresión del Senador Camacho, del Estado promotor.

Totalmente de acuerdo. No se va a distribuir de manera general para todos los mexicanos. El problema es que cuesta mucho trabajo abrir oportunidades y espacios para ser mejor beneficiarios de ese esquema. ¿Entonces cómo hacerlo? Hay dos propuestas vitales para que el Estado coadyuve a que esa riqueza que está generando a través de una promoción efectiva, y que es producto del esfuerzo de todos los mexicanos, tenga una distribución y un mayor beneficio para el mayor número posible de mexicanos.

¿Cómo hacerlo? El primer rubro tiene que ver con la educación, pero particularmente con la educación superior. Me parece que ya tenemos muy acreditado un esquema de educación pública, en donde hemos podido satisfacer niveles de primaria y secundaria, en lugares muy alejados de los centros urbanos y con un gran esfuerzo, pero tenemos mejorar no nada más la calidad, sino poner énfasis en la educación superior. Esto no es suficiente, tenemos que ponernos la mira más alta, el Estado tiene que ser más ambicioso en ese rubro, la única manera con que podemos dotar a todos los mexicanos de una herramienta capaz de generar una mejor distribución de oportunidades para todos, es la educación. Es la herramienta más poderosa de crecimiento del ser humano.

Por el otro lado, de la mano con algo que comentaba el Senador Camacho, el crecimiento de la economía y de las fuentes de empleo y de inversiones no se da de un modo homogéneo a lo largo y ancho del territorio nacional, se nos da de un modo muy dispar. Es decir, tiene que haber la colaboración de los tres niveles de gobierno y entender, que sí tenemos debemos fortalecer, particularmente a los gobiernos estatales y municipales, para que puedan ser promotores del crecimiento regional. Con esto lograríamos un esquema mucho más homogéneo, en donde los proyectos productivos tendrían una lógica más específica. Vemos por ejemplo, que en el caso de productores del campo, no es lo mismo un productor del campo, aunque sea cafetalero, que uno de Puebla, de Chiapas, o de San Luis Potosí, por poner un ejemplo, tienen realidades distintas, mercados totalmente diferentes.

Esto nos genera la necesidad de que aún cuando se trate del mismo rubro, no estamos logrando el impacto necesario para tratar de establecer una medida nacional. En tanto se tenga mayor fortaleza de recursos públicos estatales para generar mejores proyectos productivos, junto con un buen esquema educativo, estaremos generando la posibilidad de que se distribuyan de mejor manera las oportunidades y el ingreso de esta riqueza promovida por el Estado mexicano.

Comentabas cuál sería la propuesta, un poco más concreta, para salir adelante en el tema de la pobreza y ligarlo con el tema de la economía. Coincido con lo que decía hace unos momentos Jorge, en el sentido de que también debemos ser muy claros: solamente con responsabilidad y consistencia podemos ir creando una economía que tenga un crecimiento sostenido, a través de un largo periodo de tiempo. Eso es vital en una oferta política que haga un instituto político frente a sus electores. Tampoco podemos ofrecer soluciones de corto plazo e inmediatas, en el entendido de que este problema de desigualdad y de pobreza toma un largo tiempo para poderse generar, además en un marco donde la economía está muy vinculada a aspectos internacionales.

Esto va de la mano además, como señalaba el senador Camacho, con un esquema tributario muy sólido, en donde no nada más sea un efectivo canal de redistribución del ingreso, no el único, pero sí que sea un instrumento efectivo para ese sentido, pero también para que provea de los más posibles recursos públicos a los tres niveles de gobierno, para enfrentar con éxito las tareas públicas, ese sería el primer marco de referencia. Insisto en que son tres aspectos centrales: el primero tiene que ver con cuestiones individuales de aquellos mexicanos menos favorecidos, fundamentalmente en el núcleo familiar, que son: alimentación, salud y educación, no en el nivel de la educación básica, sino poniendo particular atención en el nivel superior.

Me parece que ese sería el elemento que cambiaría al país en materia de igualdad de oportunidades. Después vendría el elemento territorial y de servicios. Jorge mencionaba con toda oportunidad la energía eléctrica. Cómo va a haber igualdad de oportunidades, cuando unos mexicanos, por ejemplo, tienen acceso a luz eléctrica y otros no. Evidentemente ahí hay un elemento e dispersión y de desigualdad, que solamente proveyendo de más recursos a los niveles locales, podremos ir acercando esa oportunidad, además de la gran inversión nacional, para que efectivamente haya el flujo de energía eléctrica, pero también para que se den también las inversiones necesarias y poder conectar a ese grupo de mexicanos que viven atados, a veces a condiciones muy dispersas, a un esquema de desarrollo nacional.

El tercer elemento es que tratemos de buscar un esquema de desarrollo productivo más equilibrado. Las altas concentraciones urbanas en Monterrey, Guadalajara y ciudad de México, donde se están concentrando las oportunidades laborales y el crecimiento económico no beneficia al país en su conjunto. Debemos generar opciones de empleo, en zonas donde éstas son escasas, con imaginación y creatividad, dando opción a que la gente opine, y de este modo liguemos los tres elementos, gente que tenga opción de vivir en una buena comunidad, con todos los servicios, que tenga acceso a un esquema educativo y en donde se plantee un mercado laboral atractivo, pues sin duda alguna estaremos colocando todos los elementos para que nuestra economía en su conjunto vuelva a crecer.

Jorge Chávez Presa: Los temas de economía y pobreza significa que hablemos de dos aspectos: por un lado del crecimiento económico, que es lo que nos va a permitir crear la riqueza o crear los medios para generar prosperidad, y por el otro lado hablar de pobreza, que significa hablar de distribución del ingreso en el país y de las políticas públicas que contribuyan a mejorar esa distribución del ingreso.

¿Por qué son fundamentales las políticas públicas en materia de desarrollo social? Porque, por ejemplo, las familias de mayores ingresos concentran prácticamente 39% del ingreso nacional, mientras que 10% de las familias de menores ingresos concentran o reciben 1.5%. Dicho de otra manera, 50% de las familias de menores ingresos apenas reciben 26% del ingreso nacional. ¿Qué hay detrás? Una muy mala distribución de la educación, porque las familias de ingresos más altos coinciden con su nivel educativo, y en consecuencia también el acceso a servicios de salud, cosa que no tienen las familias de menores ingresos. ¿Por qué es importante el crecimiento económico sostenido en un país como el nuestro? Porque dos terceras partes de la población prácticamente tienen menos de 30 años y 45% tiene menos de 20 años. Esto significa que México tiene que crecer para crear empleos bien remunerados. De otra manera no lo vamos a poder generar. Para México, el crecimiento económico no es un lujo, es una necesidad fundamental para que pueda conservarse la estabilidad social, su cohesión, y tener los medios para acceder a un desarrollo incluyente.

Uno de los aspectos que debe quedar claro es la fuente del crecimiento económico de México en los últimos años. Esto lo veo como un avión, resulta que a la nave nacional le construimos un motor que se llaman las exportaciones, el cual fue muy efectivo. Pero naturalmente este motor funciona cuando el combustible lo representa el crecimiento económico mundial y en particular de la economía de los Estados Unidos. Hoy en día, 30% del Producto Interno Bruto radica en las exportaciones y de éstas, prácticamente 90% van a los Estados Unidos.

Generamos un motor dependiente de un combustible muy específico, lo cual nos hace vulnerables en momentos en los cuales se cae la economía mundial. ¿A qué nos debe de llevar a la reflexión? A que México necesita construir un segundo motor que es el del mercado interno. Esto no significa que volvamos a las prácticas proteccionistas, sino cómo atraer inversiones para aspectos en los cuales empleemos a los mexicanos y a su vez seamos competitivos en los productos que demandamos los mexicanos. Es un mercado grande, somos 98 millones de mexicanos, esto implica que veamos todas aquellas opciones en las cuales hay restricción a la inversión de los particulares, seamos mexicanos o sean extranjeros.

Esto significa que debemos pensar en los cambios estructurales, porque son para eliminar rigideces. Dicho de otra manera, para que nuestra casa, donde habitan 98 millones de mexicanos, casa cuyos cimientos están para la mitad de la población. Uno de esos cambios es la reforma del sector energético. ¿Por qué el sector energético? Porque tiene una gran raíz histórica que no podemos olvidar, es parte fundamental de nuestro partido; pero también debemos discutir, sin prejuicios, cómo obtener ventaja para los mexicanos.

El mensaje de la expropiación petrolera fue cómo hacemos que el petróleo beneficie a México; esa debe ser la tesis fundamental, y lo mismo sería para el sector eléctrico: debemos buscar mejores maneras en las cuales se pueda introducir la competencia económica. Hoy, debemos reconocerlo, el sector energético es un monopolio; el Estado es un monopolio legal reconocido en la Constitución.

Eso imposibilita que se relacionen actividades económicas ligadas a la industria, a la investigación y al desarrollo. Invito a que reflexionemos en las experiencias internacionales. Un caso muy exitoso es el noruego. En la gran mayoría de los países los recursos naturales pertenecen a la nación, México no es la excepción; los noruegos, copiando primero el modelo mexicano lo han evolucionado y hoy son líderes en tecnología petrolera, de perforación en aguas profundas, en ductos, etcétera. Después de que Noruega era uno de los países más pobres de Europa, un país de pescadores, hoy es uno de los más ricos del mundo en ingreso per cápita.

Uno de los aspectos fundamentales en torno a la Asamblea, es que debemos ser tolerantes y abrirnos a discutir lo que hagamos en beneficio de los mexicanos, eso es crear un mercado interno; que también es seguir trabajando y luchando por la cultura. La cultura, por lo general, nunca se asocia a la economía, pero la primera es fundamental para la segunda. ¿Por qué? Porque la cultura va generando y moldeando preferencias, y éstas se traducen en demanda de bienes y servicios y éstos a su vez se producen internamente. Son aspectos en los cuales el crecimiento económico no sólo es un tema abstracto, frío, de aumentar producción por aumentar producción, no, está ligado al ser humano, a la colectividad.

Aquí se ha dicho, y yo coincido, que los recursos naturales deben seguir siendo de la nación, como ocurre en los países más civilizados Esto no tiene por qué dejar de ser así en México, es más, todas nuestras generaciones están formadas en ese principio. Una de las primeras cuestiones que se nos enseña en las clases de civismo, historia o ciencias sociales, es que la propiedad nacional de estos bienes, forman parte de lo llamado por la Constitución, áreas estratégicas, como el petróleo y la electricidad. Tenemos que hacer una adecuación inteligente a los nuevos tiempos, no se trata de autocolocarnos camisas de fuerza y ser muy fieles en el seguimiento de esta idea, la hace dogma, pero muy ineficaces, muy improductivos y muy poco favorecedores del desarrollo social equilibrado.

Debemos ser cautelosos pero audaces; generar esquemas en que los capitales, no sólo los del gobierno, puedan potenciar determinadas industrias, sin perder de vista que haya beneficios para la sociedad. Pero hay una cosa que no podemos olvidar, no tenemos el Ejecutivo federal de nuestra parte. Es decir, es frecuente que cuando escuchamos a nuestros propios compañeros, parece que seguimos teniendo el gobierno y hacemos cuentas alegres y proyecciones muy optimistas. Tenemos 18 gobiernos de los estados, tenemos una holgada mayoría en las legislaturas locales, la gran mayoría de los ayuntamientos y la mayoría relativa en las cámaras del Congreso de la Unión. Este es el peso específico que debemos hacer valer. Es decir, vamos de menos a más y eso lo tenemos que aprovechar.

Flexibilicemos sin olvidar principios y beneficios finales, que es lo que nos interesa, generar oportunidades y hacer que la economía tenga rostro humano. No es esa macroeconomía de números fríos, por alentadores que sean, la única que debe importarnos, pues si ésta no se traduce de manera inmediata, tangible, mensurable, en más y mejores oportunidades, algo está fallando. No pretendo sugerir que el PRI cogobierna o asume responsabilidades de gobierno, el Ejecutivo que asuma las que le tocan, las buenas y las malas; el PRI, desde su sitial legislativo asumirá las suyas, cosechará los frutos de buenas, oportunas y adecuadas sugerencias, que yo hago votos para que se conviertan en leyes, en disposiciones generales, merced a la convicción que generemos a nuestros a compañeros legisladores. No se trata de ganar batallas partidarias, sino de ganar batallas por México.

El nacionalismo debe coincidir con los momentos que te tocan vivir. El nacionalismo, al cual contribuyó nuestro Partido, se debió en un mundo en el cual, antes de una segunda guerra mundial, se confrontaban potencias, donde el nacionalismo mexicano fue, y yo lo respaldo plenamente, para que se hiciera valer la ley. Recordemos que la expropiación petrolera se originó en una falta de cumplimiento a un laudo de la Suprema Corte de Justicia, que ganaron los trabajadores por mejores remuneraciones, mejores oportunidades de trabajo; ahí está la esencia y los principios del nacionalismo que hoy siguen siendo válidos, qué hacemos para que a los mexicanos, que se la juegan aquí en México, les vaya bien.

Ahora, ¿qué debemos hacer para que los niveles de vida de los mexicanos, en las distintas entidades federativas, se eleven? Esos deben ser son los principios fundamentales del nacionalismo, cómo garantizar el acceso a oportunidades para el desarrollo. No un nacionalismo de oportunidades. En el mundo de la globalización, hoy más que nunca el nacionalismo tiene un valor muy importante y también debe recordarse el papel del Estado.

En los últimos 20 años pasamos de un Estado demasiado involucrado en la economía, por razones que se llamaban nacionalistas, para proteger el empleo, en los cuales el Estado mexicano y el gobierno federal determinaban entre 30 y 35% del producto interno bruto. Luego nos fuimos a un extremo, en el cual se debilitan los aspectos fundamentales de cualquier Estado, que es el papel de autoridad. ¿Qué significa esto? Que se cumpla la ley, que ningún individuo, ninguna empresa esté por encima de la ley.

Eso es lo que nos lleva a cuestionar, por qué en el sector energético, y lo vimos en la parte bancaria, hay temor a la participación privada, a que tengan una concentración de poder que obligue a la autoridad a no cumplir con la ley, que en consecuencia perdamos soberanía. Por ahí vería el nacionalismo moderno, pero el cual no debe estar peleado con ese nacionalismo que llamaría las raíces históricas de nuestro nacionalismo, el PRI tiene mucho de ello.

Sí hubo un manejo muy consistente de políticas públicas para abonarle a la educación, a la salud; ya mencionamos las metas en materia de educación, de expectativa de crecimiento de vida. Hay una amplísima cobertura del sector salud, la transición que se ha logrado en el país, en materia de enfermedades es notable, ya prácticamente nadie se muere de lo que se morían los mexicanos en los años 60 o en los 50. Evidentemente hay un gran esfuerzo para ir combatiendo la pobreza. Pero además tenemos una sociedad más y mejor informada, en un marco de pluralidad democrática que nosotros mismos contribuimos a crear y que fue una gran apuesta, la gran apuesta del PRI para seguir manejando la gobernabilidad del país.

Definitivamente la gente quiere cosas concretas y relacionadas con su bolsillo, lo que llega a su mesa, su oportunidad de cómo va a vivir, su vivienda y, especialmente, las oportunidades de acceso a la educación para aspirar a un mejor empleo y bien remunerado. Nuestras propuestas tienen que ser sumamente concretas y no caer en la demagogia. El ejercicio democrático del 2 de julio de alguna manera penalizó la demagogia; en este sentido los partidos políticos tenemos una gran responsabilidad en proponer cosas que sí puedan lograrse.

¿Y en qué aspectos? Retomando el tema de economía y pobreza, tenemos que hacer propuestas concretas que contribuyan al crecimiento económico, porque éste es el que va a contribuir a la creación de empleos. Y si vamos a hablar de crecimiento económico tenemos que buscar cómo se va a financiar, cómo se va a dar esa inversión pública y privada. Ésta viene del ahorro de los mexicanos. En consecuencia, debemos aceptar que para poder financiar la inversión necesaria para sostener una alta tasa de crecimiento, el país requiere ahorro externo, el cual viene en dos presentaciones: en deuda y en gente que se arriesga y trae capital que invierte y se la juega con México.

El aspecto de vivienda tenemos que verlo desde el punto de vista de la legislación, porque el problema de vivienda es local, municipal y estatal. ¿Qué hace que las construcciones sean tan costosas? Tenemos que hacer un trabajo y también que se nos acredite que fueron por cambios propuestos por nosotros, con lo cual se está facilitando la construcción de vivienda. ¿Qué otra cosa contribuye al bienestar de las familias? La alimentación, que se va a lograr en la medida que haya una remuneración digna. O sea, debemos irnos alejando de los sistemas paternalistas, buscar mecanismos y contribuir a las políticas públicas a través del presupuesto de egresos.

A través del presupuesto de egresos los diputados tenemos una gran influencia hacia dónde se van a dirigir las políticas públicas de educación, salud, seguridad social. Debemos de reconocer que hay un grupo muy importante de familias, de mexicanos que viven en extrema pobreza, que requieren un tratamiento especial. Y para ellos tener políticas públicas muy específicas para que de alguna manera puedan sobrellevar su pobreza, pero eso sí que sus hijos salgan de ese círculo perverso y vicioso, buscando –y esa tiene que ser una obligación del Estado– el compromiso de los tres órdenes de gobierno.

Visión de Futuro

Jorge Chávez Presa: Uno de los temas fundamentales de nuestro partido es hacer una propuesta a la sociedad de porqué deben confiar en nosotros para que nos den una mayoría en el Congreso y más adelante volver al Ejecutivo Federal, en el sentido de que retomemos el crecimiento económico, pero con una mejor distribución del ingreso en tres aspectos: en términos de las familias, de las regiones y de los factores de la producción. Un Partido como el nuestro, cuya bandera de la justicia social, que es una de sus principales divisas, en las cuales tenemos que articular propuestas muy concretas, específicas, cómo vamos a contribuir, cuando tengamos control de la administración pública en los planos federal y estatales, así como en el Congreso, para que las leyes lleven ese espíritu, y podamos influir en que esa distribución del ingreso sea mejor, y que por el otro lado tengamos un crecimiento económico sostenido.

Mi impresión es que durante muchos años el partido se ciñó al gobierno, adoptó tesis del candidato y después del presidente en turno, así fue desdibujando su propia posición frente al mundo, la economía, los aspectos sociales, e inclusive los políticos. Lo cierto es que, independientemente de la búsqueda de las razones, hoy el PRI no tiene la Presidencia de la República. Uno de sus grandes retos es articular un nuevo modo de autogobernarse, con un esquema horizontal, habida cuenta que el vertical no tendrá lugar nunca más, inclusive en el deseado por nosotros, recobrar la Presidencia dentro de cinco años. De tal suerte que desde ahora debemos empezar a generar esa gobernabilidad horizontal. Una de las aristas será justamente la relacionada con la economía. Los ideales, los principios no tienen por qué convertirse en mitos ni en dogmas.

César Camacho Quiroz: El partido tiene una enorme y delicada función en el tiempo por venir, porque estamos frente al análisis definitivo de la propuesta de reforma hacendaria, reforma fiscal o reforma integral, como quiera que le llamemos. Estoy seguro que el partido no debe abandonar esa actitud responsable que asumió en otro tiempo, actitud que electoralmente le costó muchos votos, pero que permitió que el país no se nos fuera de las manos, que se mantuviera no sólo a flote, sino que tuviera claridad de cuál era el puerto al que pretendía llegar.

Pero no puede olvidarse, y esto no es fácil, la actitud de solidaridad ciudadana. Es decir, no nos vaya a pasar que por excedernos en la responsabilidad política y financiera demos la espalda a los electores, que son quienes finalmente sustentan un proyecto de país. Nadie podría atentar contra la buena marcha del gobierno, contra el Ejecutivo Federal. La nuestra no es una oposición irracional, menos irresponsable. Si al Ejecutivo federal le va bien nos irá bien a todos, pero tampoco se trata de expresar incondicionalidad o decir que sí a cuanto proyecto venga, si este proyecto va a afectar las de por sí magras finanzas de las familias mexicanas y acentuaría las de por sí agudas diferencias entre las regiones del país.

En la medida en que ese PRI profundo, ese PRI de muchos rostros que milita en estados y municipios, tengan espacios suficientes y adecuados para expresarse, y consiga por la vía no sólo del sufragio popular, sino de la gestión social, la recuperación de la confianza ciudadana.

Juan Manuel Carreras: Respecto de la necesidad de un enfoque político para combatir la pobreza, añadiría dos elementos, sin los cuales ni la economía va a crecer ni tampoco vamos a ser eficientes para poder combatir la pobreza. El primero es poder consolidar nuestro sistema democrático electoral; somos un partido que si no garantizamos a la gente que su voluntad será respetada de manera permanente, difícilmente podríamos dar un paso adelante.

El segundo está relacionado con la confianza. Efectivamente, tenemos que construir un gobierno rendidor de cuentas. ¿Para qué? Para consolidar una honesta administración de los recursos públicos; sin estos dos elementos políticos, difícilmente se dará un buen crecimiento de la economía y mucho menos, estaremos en condiciones de establecer medidas óptimas para generar mejores oportunidades, una mejor distribución de oportunidades y de ingreso en todo el país.

Quiero retomar el papel del Estado en la dimensión del federalismo. Agotamos un modelo, que fue el presidencialismo, y ahora al PRI le corresponde desarrollar uno nuevo, el modelo de un equilibrio de poderes, que nos corresponde por naturaleza al tener una posición preeminente en el Congreso, y en los gobiernos estatales. Posiblemente sea una tesis muy aventurada, no probada, pero el centralismo exacerbó las malas políticas públicas, que no pudieron contribuir a superar la pobreza.

¿Qué debiéramos hacer para el futuro? Seguir manejando una postura consistente en determinado tipo de políticas, pero también generando los nuevos instrumentos de la reforma. Ya hablamos de un nuevo federalismo y también de un esquema de mejor rendición de cuentas; me parece que en la medida en que construyamos para el futuro un discurso basado en esta consistencia de políticas y en esta nueva realidad estructural del país, más cercano a las decisiones locales y con mejor rendición de cuentas que fueron, sin lugar a dudas, dos cuestiones que en épocas pasadas se quedaron atrás.

En el marco de los trabajos hacia la Asamblea y tomando en consideración el tema de esta charla, quisiera agregar que la reunión es una muy buena oportunidad para reafirmar nuestro compromiso social. Me parece que en un mundo en donde prácticamente todas las opciones políticas se han corrido mucho hacia la derecha, que el partido reitere su compromiso de trabajo, su compromiso ideológico con los que menos tienen, me parece muy importante en este país. En este momento me parece que sería la oferta más importante para construir un PRI hacia el futuro.

Agregaría que la Asamblea es una extraordinaria oportunidad para que los priístas no sólo debatamos respecto de temas trascendentales como los mecanismos para postular candidatos o elegir dirigentes, sino para analizar los temas trascendentales y profundos que van más allá de estas visiones cortoplacistas. Debemos ofrecer un partido viable, con proyecto, un partido que tiene claridad no sólo de rumbo sino de destino. Un partido que considera todo lo que ha hecho como un referente y una catapulta para ser una auténtica opción de gobierno.

Coloquio convocado por la revista examen del Partido Revolucionario Institucional,
«Rumbo a la 18 Asamblea General de Delegados»,
con Legisladores Federales del PRI.