EL
PRI DEBE RECUPERAR LA CONFIANZA CIUDADANA
Principios
y valores. Declaración de Principios
César
Camacho Quiroz: El PRI es un partido de múltiples expresiones.
Hoy que ha recuperado espacios, se ha dado cuenta de lo eficaz
que resulta el buen gobierno. Tratando de encontrar un hilo conductor
entre estos conceptos, la legitimidad la da el voto. Pero es el
buen desempeño, éticamente impecable, lo que permite
la permanencia y el mantenimiento en el poder. En consecuencia,
el PRI y todos sus militantes deben exigir que nuestros representantes
populares, o nuestros correligionarios en la administración
pública, sean servidores públicos ejemplares, sin
tacha, honrados, verticales, pero eficaces. No basta no embolsarse
un centavo ajeno. Hoy, en que la alternativa en el ejercicio del
poder es una realidad, me parece que el desgaste acelerado que
ha tenido el gobierno de Vicente Fox es natural por su deficiente
desempeño.
En
los comicios de este año hemos recuperado espacios perdidos,
eso nos da legitimidad suficiente, permite un ejercicio del poder
ético, moralmente sólido y obliga a nuestros correligionarios:
gobernadores, senadores, diputados federales, locales, alcaldes,
síndicos, regidores, a un desempeño eficaz. Y lo
vinculo con un tema que seguramente estará en la Asamblea,
la reivindicación de lo local. Todos tenemos presente la
visión de conjunto, somos un partido nacional y queremos
que globalmente nos vaya bien, queremos recuperar los espacios
del Congreso de la Unión y la Presidencia de la República.
A
fuerza de repetirse tanto, parece un discurso cierto. Parece que
tenemos que zanjar con claridad meridiana la posición del
partido respecto de las personas. El PRI tiene que separarse con
claridad y con oportunidad de la gente que no lo ha hecho bien.
El PRI tiene que echar mano de sus mejores cartas, y estas son:
los gobernadores, que en el ejercicio de su quehacer tienen delicadas,
importantes y trascendentales tareas; de los legisladores, senadores
y diputados que tienen que expedir leyes relacionadas con lo que
aquí se ha comentado, que permitan el acceso a vivienda
barata, con créditos al alcance de los ciudadanos; la ampliación
de la cobertura de los servicios de salud, la calidad de los servicios
educativos, las posibilidades para pensionados y jubilados.
Adicionalmente,
mi impresión es que el PRI tiene que echar mano no sólo
de los grandes números, de esos de la macroeconomía
que pueden ser distantes para un ciudadano que los escucha, pero
que no ve en su ámbito inmediato ningún cambio.
Obliguemos
a que la gente que milita en este partido, postulada por éste
para la ocupación de cargos públicos, o que su militancia
y su trayectoria le permitió participar en el quehacer
público, en la administración de cualquier ámbito
de gobierno, lo haga de manera irreprochable. Éstos no
pueden ser tiempos en que permitamos equívocos, yerros
graves; donde demos concesiones que nadie merece.
Juan
Manuel Carreras: La estrategía para combatir corrupción
la veo conjugada en tres elementos:
1.
El primero es abonar a la educación y a la cultura de la
sociedad. En la medida en que tengamos una sociedad más
homogénea, con mayores aptitudes y valores educativos,
difícilmente vamos a hacer que la corrupción, que
es un juego de ida y vuelta, que se requieren al menos dos para
que pueda funcionar.
2.
Crear mecanismos de rendición de cuentas. Esta es una cuestión
de transparencia gubernamental, pero no sólo esto, sino
hacer que diversas tomas de decisiones del sector público
se vuelvan más transparentes, verificables, cercanas a
la sociedad.
3.
Algo muy importante, el acceso a la información, construir
un buen método de acceso a la información sobre
lo que están haciendo los gobiernos, sobre cómo
lo están haciendo, y que aquí también nos
ayuden en muy buena medida los medios de comunicación.
Tenemos
que contribuir a las tres cuestiones. Tiene que ser una bandera
para construir esta sociedad; esta nueva relación de confianza
con la sociedad solamente podremos lograrla si efectivamente combatimos
de una manera decidida la corrupción. ¿Cómo?
A través de los tres mecanismos.
Jorge
Chávez Presa: La corrupción es una de las amenazas
del Estado. En consecuencia, nuestro partido debe manifestarse
contra la corrupción. Esta es inaceptable, es una traición,
especialmente cuando se llega a un puesto público, ya sea
en el Ejecutivo, al Poder Ejecutivo o al Poder Legislativo, es
traición a una confianza que da el voto popular. Desafortunadamente
la corrupción no es exclusiva de los mexicanos ni tampoco
del PRI o a los priístas. La corrupción se genera
porque hay incentivos económicos; para que haya corrupción
debe haber un corrupto y un corruptor.
Debemos
penalizar aspectos relacionados con quienes promueven la corrupción,
porque son ellos los que buscan los caminos para no cumplir con
la ley. En consecuencia, y especialmente como legisladores, debemos
buscar legislaciones que no generen discrecionalidad ni monopolios
o cotos de poder, que son fuentes de corrupción, sobre
todo cuando hay una pobre rendición de cuentas; son aspectos
que nuestro partido, insisto, no debe tolerar.
Proyecto
de Nación. Programa de Acción
César
Camacho Quiroz: El nuestro es un Partido con un proyecto de
país muy claro. Hemos huido del pragmatismo, lo mismo que
de las posiciones académicas; hemos pretendido impulsar
un proyecto, que enraizado en los anhelos más profundos,
más sensibles de la revolución mexicana, sea capaz
de actualizarse, de estar siempre presente en la vida de la comunidad
y de marcar el rumbo. Un gobierno que no provee mejoría
y bienestar para la comunidad es un gobierno que no cumple sus
propósitos, es un gobierno con visión de pasado.
Desde luego, no me refiero a esas expresiones, a esas posiciones
que en otro tiempo parecían ser la alternativa, un gobierno
todo proveedor, que sustituía inclusive la iniciativa de
los particulares; tampoco un gobierno que haría suyo el
liberalismo individualista del laissez faire, laissez passer,
que dejaba todo a la iniciativa de los particulares.
Nuestro
Estado social de derecho, de bienestar social, pretende alentar
la iniciativa de los particulares, pero siempre con el propósito
de generar condiciones propicias para los que tienen menos. En
una palabra, no quisiéramos un Estado todo proveedor, sino
un Estado generador de oportunidades. Un Estado que, inspirado
en la doctrina social auspicia da por el PRI, tenga en sus diversas
expresiones, soluciones viables, al alcance de la mano.
Hay
tres vertientes propuestas desde el Congreso: un Estado que no
sustituya a los particulares y, hablando de la estructura gubernamental,
un gobierno federal que no avasalle a los gobiernos estatales
y municipales, sino que sea capaz de articular. Es decir, darle
a cada cual su lugar e incorporarlo al desarrollo pleno; un Estado
entendido como la suma de los poderes Legislativo, Ejecutivo y
Judicial, que propicie equilibrio, que tenga presente el valor
de la confianza, que sepa reconocer las potencialidades de cada
una de las partes.
En
suma, un Estado que, como el partido, sepa reconocer el valor
de lo local, un Estado nacional que reconozca la singularidad
de cada región, de las étnias. Finalmente un Estado
que sepa reconocer la capacidad de organización y la promoción
social. Que en vez de poner diques, abra cauces, espacios de participación.
Quitar los obstáculos que un Estado y su estructura suelen
tener, para potenciar la capacidad de la sociedad, que ha dejado
de ser testigo para convertirse en protagonista.
Proyecto
de Partido. Estatutos
Juan
Manuel Carreras: La XVIII Asamblea es una gran oportunidad
para mostrar públicamente, y mostrarnos a nosotros mismos,
que sin estar a cargo del Poder Ejecutivo Federal, tenemos vocación
de gobierno, y esto significa actuar con responsabilidad y tener
propuestas viables, que no sean populistas ni demagógicas.
Tenemos la gran oportunidad de refrendar las cosas que han servido
y que son útiles, debemos construir el consenso para aceptar
nuevas propuestas que nos garantizarán ganar elecciones
locales, estatales y federales.
Estrategias
políticas
Juan
Manuel Carreras: México tiene un grave problema de
pobreza; una gran cantidad de personas viven en condiciones de
desigualdad. Desigualdad que se manifiesta en dos grandes vertientes:
una enorme dispersión rural, y concentraciones urbanas.
Ante esto, ¿cómo ligar la economía con un
esquema central de combate a la pobreza? ¿Cuál el
papel que deberían definir gobierno y Estado?
Primero
tratar de ser el elemento que procure una mejor distribución
de la riqueza que genera la economía nacional. Y por el
otro lado, a través de un esquema, en donde el Estado juego
un papel muy activo. Prácticamente esto tendría
que ser nuestra bandera central como partido, tratar de generar
un rol muy activo, con mucha imaginación, con mucha creatividad
en los aspectos sociales.
¿Cómo
combatimos la desigualdad? Mediante de un esquema que nos permita
buena educación, buena alimentación, buena salud,
buenos niveles de infraestructura y algo muy importante, buenas
oportunidades de proyectos productivos, que permitan realmente
una oportunidad de ingreso a las familias que están en
condiciones de desigualdad.
Me
parece que con estos elementos se podría ir configurando
el papel central de cómo puede el gobierno dirigir, como
un actor que forma parte de la economía, su sentido y también
su vinculación para tratar de combatir el problema de la
pobreza, que evidentemente, debe de ser el reto social número
uno del país.
César Camacho Quiroz: El Estado que adopta una posición
arbitral es un Estado que considera que las partes son razonablemente
iguales, y por lo tanto tiene que mediar entre ellas un Estado
que prácticamente se limita a la aplicación de la
ley, este no es el caso de México. México no puede
tener un gobierno que considere que ese norte, que está
pensando en el desarrollo económico y ese sur, que no sólo
está pensando el desarrollo social, yo diría con
toda crudeza que está pensando en la subsistencia, pueden
ser considerados iguales. Ello se refleja en la legislación,
la legislación que impulsan las fracciones parlamentarias
de diversos partidos que están en la sintonía de
la ideología del Instituto Político que nos postuló.
Estoy
convencido que la legislación social, laboral, burocrática,
agraria, la legislación de seguridad social, la de jubilados
y pensionados, no puede considerar en modo alguno, que los sujetos
de esos ordenamientos, de esas reglas jurídicas, están
en cuestión de igualdad. Debe considerar como derecho reivindicatorio,
como derecho social, que las partes no son iguales y debe ayudar,
debe emparejar a las partes. Algún ortodoxo del derecho
diría que esto es incorrecto, pudiera ser, diríamos
que en la teoría pura del derecho que sólo es norma.
No, es una norma que no es una expresión de culto a la
ley, sino debe ser una norma eficaz para las personas.
Una
norma que genere bienestar, que abra espacios, que genere oportunidades,
que equilibre la inequidad que de facto existe entre, por ejemplo
los factores de la producción o la inequidad entre un ejidatario
y un pequeño propietario, un comunero y un parvifundista.
Por lo tanto, estoy seguro que el Estado mexicano, bajo la inspiración
de los principios políticos del PRI, debe ser un Estado
promotor, impulsor, generador de oportunidades. No un Estado benefactor,
tradicional, pues ya a estas alturas es anticuado un Estado providencial
que lo da todo.
Porque
el Estado que lo da todo, que procura darlo todo, acaba por ser
un Estado ineficaz que no educa, que no transforma conciencias
y que no abre el entendimiento de los ciudadanos. Un Estado que
no impulsa la creatividad y el ingenio de las personas, que por
el contrario, agudiza la dependencia de los ciudadanos respecto
del gobierno. Eso es pernicioso, porque no hay gobierno al que
le alcancen los recursos para solucionarle los problemas económicos
a los ciudadanos a los que sirve.
En
síntesis, se quiere un gobierno promotor, activo, generador
de oportunidades, corresponsable con los ciudadanos, y ya desmenuzando
la expresión gobierno, en los ámbitos federal, local,
municipal, para que en cada uno de esos terrenos el ciudadano
asuma el papel protagónico que le corresponde y no esté
esperando pacientemente, pasivamente, a que el gobierno lo resuelva
todo. Propongo políticas diferenciadas, echando mano de
una especie de estilete fino, a dividir el país, no simplemente
como norte y sur, hay que dividirlo en mucho más que las
32 fracciones que integran las entidades federativas. Hay estados
como Chiapas, Oaxaca o Yucatán, por no hablar de Guerrero,
San Luis Potosí o Veracruz, entidad que podría subdividirse
en dos o tres.
Impulsemos
el desarrollo regional, démosle más facultades a
los estados y a los municipios, generemos este ambiente de confianza
recíproca de solidaridad política y presupuestal,
un tema que tiene muy bien estudiado y desarrollado el diputado
Carreras, para que sean capaces de generar desarrollos y modelos,
que en el ámbito de un modelo y desarrollo nacional, considere
las especificidades de cada estado y repito, de cada región.
Este Estado mexicano, esta patria no puede verse de manera simplista,
como una unidad demográfica, cultural, idiosincrática,
no. Estamos vinculados por valores nacionales que nos hacen ser
mexicanos, pero el éxito de ese desarrollo económico
y social, entendiendo que somos una comunidad pluricultural, pluriétnica,
en ese sentido debe ser multívoco el modo de acometer los
grandes retos del presente.
El
diagnóstico no parece ser muy bueno; nos informa de diferencias
muy serias entre los mexicanos, oportunidades dispares y desarrollos
distintos entre el norte y el sur, entre las áreas urbanas
y las rurales. Quiero retomar el tema de la distribución
del ingreso que no sólo tiene que obedecer a los factores
de productividad económica, sino de productividad social.
Esto
está indisolublemente ligado con una fase previa: la distribución
de la carga tributaria. Es decir, que no sólo decidamos
cómo distribuir aquello de lo que el gobierno pueda echar
mano, sino cómo distribuir el peso de la recaudación.
La Constitución señala la obligación de tributar,
que debe ser proporcional y equitativa. Dicho de manera muy coloquial,
que paguen más lo que tienen más; que paguen menos
los que tienen menos y que no paguen nada los que de plano no
pueden.
Juan
Manuel Carreras: Quisiera retomar la expresión del
Senador Camacho, del Estado promotor.
Totalmente
de acuerdo. No se va a distribuir de manera general para todos
los mexicanos. El problema es que cuesta mucho trabajo abrir oportunidades
y espacios para ser mejor beneficiarios de ese esquema. ¿Entonces
cómo hacerlo? Hay dos propuestas vitales para que el Estado
coadyuve a que esa riqueza que está generando a través
de una promoción efectiva, y que es producto del esfuerzo
de todos los mexicanos, tenga una distribución y un mayor
beneficio para el mayor número posible de mexicanos.
¿Cómo
hacerlo? El primer rubro tiene que ver con la educación,
pero particularmente con la educación superior. Me parece
que ya tenemos muy acreditado un esquema de educación pública,
en donde hemos podido satisfacer niveles de primaria y secundaria,
en lugares muy alejados de los centros urbanos y con un gran esfuerzo,
pero tenemos mejorar no nada más la calidad, sino poner
énfasis en la educación superior. Esto no es suficiente,
tenemos que ponernos la mira más alta, el Estado tiene
que ser más ambicioso en ese rubro, la única manera
con que podemos dotar a todos los mexicanos de una herramienta
capaz de generar una mejor distribución de oportunidades
para todos, es la educación. Es la herramienta más
poderosa de crecimiento del ser humano.
Por
el otro lado, de la mano con algo que comentaba el Senador Camacho,
el crecimiento de la economía y de las fuentes de empleo
y de inversiones no se da de un modo homogéneo a lo largo
y ancho del territorio nacional, se nos da de un modo muy dispar.
Es decir, tiene que haber la colaboración de los tres niveles
de gobierno y entender, que sí tenemos debemos fortalecer,
particularmente a los gobiernos estatales y municipales, para
que puedan ser promotores del crecimiento regional. Con esto lograríamos
un esquema mucho más homogéneo, en donde los proyectos
productivos tendrían una lógica más específica.
Vemos por ejemplo, que en el caso de productores del campo, no
es lo mismo un productor del campo, aunque sea cafetalero, que
uno de Puebla, de Chiapas, o de San Luis Potosí, por poner
un ejemplo, tienen realidades distintas, mercados totalmente diferentes.
Esto
nos genera la necesidad de que aún cuando se trate del
mismo rubro, no estamos logrando el impacto necesario para tratar
de establecer una medida nacional. En tanto se tenga mayor fortaleza
de recursos públicos estatales para generar mejores proyectos
productivos, junto con un buen esquema educativo, estaremos generando
la posibilidad de que se distribuyan de mejor manera las oportunidades
y el ingreso de esta riqueza promovida por el Estado mexicano.
Comentabas
cuál sería la propuesta, un poco más concreta,
para salir adelante en el tema de la pobreza y ligarlo con el
tema de la economía. Coincido con lo que decía hace
unos momentos Jorge, en el sentido de que también debemos
ser muy claros: solamente con responsabilidad y consistencia podemos
ir creando una economía que tenga un crecimiento sostenido,
a través de un largo periodo de tiempo. Eso es vital en
una oferta política que haga un instituto político
frente a sus electores. Tampoco podemos ofrecer soluciones de
corto plazo e inmediatas, en el entendido de que este problema
de desigualdad y de pobreza toma un largo tiempo para poderse
generar, además en un marco donde la economía está
muy vinculada a aspectos internacionales.
Esto
va de la mano además, como señalaba el senador Camacho,
con un esquema tributario muy sólido, en donde no nada
más sea un efectivo canal de redistribución del
ingreso, no el único, pero sí que sea un instrumento
efectivo para ese sentido, pero también para que provea
de los más posibles recursos públicos a los tres
niveles de gobierno, para enfrentar con éxito las tareas
públicas, ese sería el primer marco de referencia.
Insisto en que son tres aspectos centrales: el primero tiene que
ver con cuestiones individuales de aquellos mexicanos menos favorecidos,
fundamentalmente en el núcleo familiar, que son: alimentación,
salud y educación, no en el nivel de la educación
básica, sino poniendo particular atención en el
nivel superior.
Me
parece que ese sería el elemento que cambiaría al
país en materia de igualdad de oportunidades. Después
vendría el elemento territorial y de servicios. Jorge mencionaba
con toda oportunidad la energía eléctrica. Cómo
va a haber igualdad de oportunidades, cuando unos mexicanos, por
ejemplo, tienen acceso a luz eléctrica y otros no. Evidentemente
ahí hay un elemento e dispersión y de desigualdad,
que solamente proveyendo de más recursos a los niveles
locales, podremos ir acercando esa oportunidad, además
de la gran inversión nacional, para que efectivamente haya
el flujo de energía eléctrica, pero también
para que se den también las inversiones necesarias y poder
conectar a ese grupo de mexicanos que viven atados, a veces a
condiciones muy dispersas, a un esquema de desarrollo nacional.
El
tercer elemento es que tratemos de buscar un esquema de desarrollo
productivo más equilibrado. Las altas concentraciones urbanas
en Monterrey, Guadalajara y ciudad de México, donde se
están concentrando las oportunidades laborales y el crecimiento
económico no beneficia al país en su conjunto. Debemos
generar opciones de empleo, en zonas donde éstas son escasas,
con imaginación y creatividad, dando opción a que
la gente opine, y de este modo liguemos los tres elementos, gente
que tenga opción de vivir en una buena comunidad, con todos
los servicios, que tenga acceso a un esquema educativo y en donde
se plantee un mercado laboral atractivo, pues sin duda alguna
estaremos colocando todos los elementos para que nuestra economía
en su conjunto vuelva a crecer.
Jorge
Chávez Presa: Los temas de economía y pobreza
significa que hablemos de dos aspectos: por un lado del crecimiento
económico, que es lo que nos va a permitir crear la riqueza
o crear los medios para generar prosperidad, y por el otro lado
hablar de pobreza, que significa hablar de distribución
del ingreso en el país y de las políticas públicas
que contribuyan a mejorar esa distribución del ingreso.
¿Por
qué son fundamentales las políticas públicas
en materia de desarrollo social? Porque, por ejemplo, las familias
de mayores ingresos concentran prácticamente 39% del ingreso
nacional, mientras que 10% de las familias de menores ingresos
concentran o reciben 1.5%. Dicho de otra manera, 50% de las familias
de menores ingresos apenas reciben 26% del ingreso nacional. ¿Qué
hay detrás? Una muy mala distribución de la educación,
porque las familias de ingresos más altos coinciden con
su nivel educativo, y en consecuencia también el acceso
a servicios de salud, cosa que no tienen las familias de menores
ingresos. ¿Por qué es importante el crecimiento
económico sostenido en un país como el nuestro?
Porque dos terceras partes de la población prácticamente
tienen menos de 30 años y 45% tiene menos de 20 años.
Esto significa que México tiene que crecer para crear empleos
bien remunerados. De otra manera no lo vamos a poder generar.
Para México, el crecimiento económico no es un lujo,
es una necesidad fundamental para que pueda conservarse la estabilidad
social, su cohesión, y tener los medios para acceder a
un desarrollo incluyente.
Uno
de los aspectos que debe quedar claro es la fuente del crecimiento
económico de México en los últimos años.
Esto lo veo como un avión, resulta que a la nave nacional
le construimos un motor que se llaman las exportaciones, el cual
fue muy efectivo. Pero naturalmente este motor funciona cuando
el combustible lo representa el crecimiento económico mundial
y en particular de la economía de los Estados Unidos. Hoy
en día, 30% del Producto Interno Bruto radica en las exportaciones
y de éstas, prácticamente 90% van a los Estados
Unidos.
Generamos
un motor dependiente de un combustible muy específico,
lo cual nos hace vulnerables en momentos en los cuales se cae
la economía mundial. ¿A qué nos debe de llevar
a la reflexión? A que México necesita construir
un segundo motor que es el del mercado interno. Esto no significa
que volvamos a las prácticas proteccionistas, sino cómo
atraer inversiones para aspectos en los cuales empleemos a los
mexicanos y a su vez seamos competitivos en los productos que
demandamos los mexicanos. Es un mercado grande, somos 98 millones
de mexicanos, esto implica que veamos todas aquellas opciones
en las cuales hay restricción a la inversión de
los particulares, seamos mexicanos o sean extranjeros.
Esto
significa que debemos pensar en los cambios estructurales, porque
son para eliminar rigideces. Dicho de otra manera, para que nuestra
casa, donde habitan 98 millones de mexicanos, casa cuyos cimientos
están para la mitad de la población. Uno de esos
cambios es la reforma del sector energético. ¿Por
qué el sector energético? Porque tiene una gran
raíz histórica que no podemos olvidar, es parte
fundamental de nuestro partido; pero también debemos discutir,
sin prejuicios, cómo obtener ventaja para los mexicanos.
El mensaje de la expropiación petrolera fue cómo
hacemos que el petróleo beneficie a México; esa
debe ser la tesis fundamental, y lo mismo sería para el
sector eléctrico: debemos buscar mejores maneras en las
cuales se pueda introducir la competencia económica. Hoy,
debemos reconocerlo, el sector energético es un monopolio;
el Estado es un monopolio legal reconocido en la Constitución.
Eso
imposibilita que se relacionen actividades económicas ligadas
a la industria, a la investigación y al desarrollo. Invito
a que reflexionemos en las experiencias internacionales. Un caso
muy exitoso es el noruego. En la gran mayoría de los países
los recursos naturales pertenecen a la nación, México
no es la excepción; los noruegos, copiando primero el modelo
mexicano lo han evolucionado y hoy son líderes en tecnología
petrolera, de perforación en aguas profundas, en ductos,
etcétera. Después de que Noruega era uno de los
países más pobres de Europa, un país de pescadores,
hoy es uno de los más ricos del mundo en ingreso per cápita.
Uno
de los aspectos fundamentales en torno a la Asamblea, es que debemos
ser tolerantes y abrirnos a discutir lo que hagamos en beneficio
de los mexicanos, eso es crear un mercado interno; que también
es seguir trabajando y luchando por la cultura. La cultura, por
lo general, nunca se asocia a la economía, pero la primera
es fundamental para la segunda. ¿Por qué? Porque
la cultura va generando y moldeando preferencias, y éstas
se traducen en demanda de bienes y servicios y éstos a
su vez se producen internamente. Son aspectos en los cuales el
crecimiento económico no sólo es un tema abstracto,
frío, de aumentar producción por aumentar producción,
no, está ligado al ser humano, a la colectividad.
Aquí
se ha dicho, y yo coincido, que los recursos naturales deben seguir
siendo de la nación, como ocurre en los países más
civilizados Esto no tiene por qué dejar de ser así
en México, es más, todas nuestras generaciones están
formadas en ese principio. Una de las primeras cuestiones que
se nos enseña en las clases de civismo, historia o ciencias
sociales, es que la propiedad nacional de estos bienes, forman
parte de lo llamado por la Constitución, áreas estratégicas,
como el petróleo y la electricidad. Tenemos que hacer una
adecuación inteligente a los nuevos tiempos, no se trata
de autocolocarnos camisas de fuerza y ser muy fieles en el seguimiento
de esta idea, la hace dogma, pero muy ineficaces, muy improductivos
y muy poco favorecedores del desarrollo social equilibrado.
Debemos
ser cautelosos pero audaces; generar esquemas en que los capitales,
no sólo los del gobierno, puedan potenciar determinadas
industrias, sin perder de vista que haya beneficios para la sociedad.
Pero hay una cosa que no podemos olvidar, no tenemos el Ejecutivo
federal de nuestra parte. Es decir, es frecuente que cuando escuchamos
a nuestros propios compañeros, parece que seguimos teniendo
el gobierno y hacemos cuentas alegres y proyecciones muy optimistas.
Tenemos 18 gobiernos de los estados, tenemos una holgada mayoría
en las legislaturas locales, la gran mayoría de los ayuntamientos
y la mayoría relativa en las cámaras del Congreso
de la Unión. Este es el peso específico que debemos
hacer valer. Es decir, vamos de menos a más y eso lo tenemos
que aprovechar.
Flexibilicemos
sin olvidar principios y beneficios finales, que es lo que nos
interesa, generar oportunidades y hacer que la economía
tenga rostro humano. No es esa macroeconomía de números
fríos, por alentadores que sean, la única que debe
importarnos, pues si ésta no se traduce de manera inmediata,
tangible, mensurable, en más y mejores oportunidades, algo
está fallando. No pretendo sugerir que el PRI cogobierna
o asume responsabilidades de gobierno, el Ejecutivo que asuma
las que le tocan, las buenas y las malas; el PRI, desde su sitial
legislativo asumirá las suyas, cosechará los frutos
de buenas, oportunas y adecuadas sugerencias, que yo hago votos
para que se conviertan en leyes, en disposiciones generales, merced
a la convicción que generemos a nuestros a compañeros
legisladores. No se trata de ganar batallas partidarias, sino
de ganar batallas por México.
El
nacionalismo debe coincidir con los momentos que te tocan vivir.
El nacionalismo, al cual contribuyó nuestro Partido, se
debió en un mundo en el cual, antes de una segunda guerra
mundial, se confrontaban potencias, donde el nacionalismo mexicano
fue, y yo lo respaldo plenamente, para que se hiciera valer la
ley. Recordemos que la expropiación petrolera se originó
en una falta de cumplimiento a un laudo de la Suprema Corte de
Justicia, que ganaron los trabajadores por mejores remuneraciones,
mejores oportunidades de trabajo; ahí está la esencia
y los principios del nacionalismo que hoy siguen siendo válidos,
qué hacemos para que a los mexicanos, que se la juegan
aquí en México, les vaya bien.
Ahora,
¿qué debemos hacer para que los niveles de vida
de los mexicanos, en las distintas entidades federativas, se eleven?
Esos deben ser son los principios fundamentales del nacionalismo,
cómo garantizar el acceso a oportunidades para el desarrollo.
No un nacionalismo de oportunidades. En el mundo de la globalización,
hoy más que nunca el nacionalismo tiene un valor muy importante
y también debe recordarse el papel del Estado.
En
los últimos 20 años pasamos de un Estado demasiado
involucrado en la economía, por razones que se llamaban
nacionalistas, para proteger el empleo, en los cuales el Estado
mexicano y el gobierno federal determinaban entre 30 y 35% del
producto interno bruto. Luego nos fuimos a un extremo, en el cual
se debilitan los aspectos fundamentales de cualquier Estado, que
es el papel de autoridad. ¿Qué significa esto? Que
se cumpla la ley, que ningún individuo, ninguna empresa
esté por encima de la ley.
Eso
es lo que nos lleva a cuestionar, por qué en el sector
energético, y lo vimos en la parte bancaria, hay temor
a la participación privada, a que tengan una concentración
de poder que obligue a la autoridad a no cumplir con la ley, que
en consecuencia perdamos soberanía. Por ahí vería
el nacionalismo moderno, pero el cual no debe estar peleado con
ese nacionalismo que llamaría las raíces históricas
de nuestro nacionalismo, el PRI tiene mucho de ello.
Sí
hubo un manejo muy consistente de políticas públicas
para abonarle a la educación, a la salud; ya mencionamos
las metas en materia de educación, de expectativa de crecimiento
de vida. Hay una amplísima cobertura del sector salud,
la transición que se ha logrado en el país, en materia
de enfermedades es notable, ya prácticamente nadie se muere
de lo que se morían los mexicanos en los años 60
o en los 50. Evidentemente hay un gran esfuerzo para ir combatiendo
la pobreza. Pero además tenemos una sociedad más
y mejor informada, en un marco de pluralidad democrática
que nosotros mismos contribuimos a crear y que fue una gran apuesta,
la gran apuesta del PRI para seguir manejando la gobernabilidad
del país.
Definitivamente la gente quiere cosas concretas y relacionadas
con su bolsillo, lo que llega a su mesa, su oportunidad de cómo
va a vivir, su vivienda y, especialmente, las oportunidades de
acceso a la educación para aspirar a un mejor empleo y
bien remunerado. Nuestras propuestas tienen que ser sumamente
concretas y no caer en la demagogia. El ejercicio democrático
del 2 de julio de alguna manera penalizó la demagogia;
en este sentido los partidos políticos tenemos una gran
responsabilidad en proponer cosas que sí puedan lograrse.
¿Y
en qué aspectos? Retomando el tema de economía y
pobreza, tenemos que hacer propuestas concretas que contribuyan
al crecimiento económico, porque éste es el que
va a contribuir a la creación de empleos. Y si vamos a
hablar de crecimiento económico tenemos que buscar cómo
se va a financiar, cómo se va a dar esa inversión
pública y privada. Ésta viene del ahorro de los
mexicanos. En consecuencia, debemos aceptar que para poder financiar
la inversión necesaria para sostener una alta tasa de crecimiento,
el país requiere ahorro externo, el cual viene en dos presentaciones:
en deuda y en gente que se arriesga y trae capital que invierte
y se la juega con México.
El
aspecto de vivienda tenemos que verlo desde el punto de vista
de la legislación, porque el problema de vivienda es local,
municipal y estatal. ¿Qué hace que las construcciones
sean tan costosas? Tenemos que hacer un trabajo y también
que se nos acredite que fueron por cambios propuestos por nosotros,
con lo cual se está facilitando la construcción
de vivienda. ¿Qué otra cosa contribuye al bienestar
de las familias? La alimentación, que se va a lograr en
la medida que haya una remuneración digna. O sea, debemos
irnos alejando de los sistemas paternalistas, buscar mecanismos
y contribuir a las políticas públicas a través
del presupuesto de egresos.
A
través del presupuesto de egresos los diputados tenemos
una gran influencia hacia dónde se van a dirigir las políticas
públicas de educación, salud, seguridad social.
Debemos de reconocer que hay un grupo muy importante de familias,
de mexicanos que viven en extrema pobreza, que requieren un tratamiento
especial. Y para ellos tener políticas públicas
muy específicas para que de alguna manera puedan sobrellevar
su pobreza, pero eso sí que sus hijos salgan de ese círculo
perverso y vicioso, buscando y esa tiene que ser una obligación
del Estado el compromiso de los tres órdenes de gobierno.
Visión
de Futuro
Jorge
Chávez Presa: Uno de los temas fundamentales de nuestro
partido es hacer una propuesta a la sociedad de porqué
deben confiar en nosotros para que nos den una mayoría
en el Congreso y más adelante volver al Ejecutivo Federal,
en el sentido de que retomemos el crecimiento económico,
pero con una mejor distribución del ingreso en tres aspectos:
en términos de las familias, de las regiones y de los factores
de la producción. Un Partido como el nuestro, cuya bandera
de la justicia social, que es una de sus principales divisas,
en las cuales tenemos que articular propuestas muy concretas,
específicas, cómo vamos a contribuir, cuando tengamos
control de la administración pública en los planos
federal y estatales, así como en el Congreso, para que
las leyes lleven ese espíritu, y podamos influir en que
esa distribución del ingreso sea mejor, y que por el otro
lado tengamos un crecimiento económico sostenido.
Mi
impresión es que durante muchos años el partido
se ciñó al gobierno, adoptó tesis del candidato
y después del presidente en turno, así fue desdibujando
su propia posición frente al mundo, la economía,
los aspectos sociales, e inclusive los políticos. Lo cierto
es que, independientemente de la búsqueda de las razones,
hoy el PRI no tiene la Presidencia de la República. Uno
de sus grandes retos es articular un nuevo modo de autogobernarse,
con un esquema horizontal, habida cuenta que el vertical no tendrá
lugar nunca más, inclusive en el deseado por nosotros,
recobrar la Presidencia dentro de cinco años. De tal suerte
que desde ahora debemos empezar a generar esa gobernabilidad horizontal.
Una de las aristas será justamente la relacionada con la
economía. Los ideales, los principios no tienen por qué
convertirse en mitos ni en dogmas.
César
Camacho Quiroz: El partido tiene una enorme y delicada función
en el tiempo por venir, porque estamos frente al análisis
definitivo de la propuesta de reforma hacendaria, reforma fiscal
o reforma integral, como quiera que le llamemos. Estoy seguro
que el partido no debe abandonar esa actitud responsable que asumió
en otro tiempo, actitud que electoralmente le costó muchos
votos, pero que permitió que el país no se nos fuera
de las manos, que se mantuviera no sólo a flote, sino que
tuviera claridad de cuál era el puerto al que pretendía
llegar.
Pero
no puede olvidarse, y esto no es fácil, la actitud de solidaridad
ciudadana. Es decir, no nos vaya a pasar que por excedernos en
la responsabilidad política y financiera demos la espalda
a los electores, que son quienes finalmente sustentan un proyecto
de país. Nadie podría atentar contra la buena marcha
del gobierno, contra el Ejecutivo Federal. La nuestra no es una
oposición irracional, menos irresponsable. Si al Ejecutivo
federal le va bien nos irá bien a todos, pero tampoco se
trata de expresar incondicionalidad o decir que sí a cuanto
proyecto venga, si este proyecto va a afectar las de por sí
magras finanzas de las familias mexicanas y acentuaría
las de por sí agudas diferencias entre las regiones del
país.
En
la medida en que ese PRI profundo, ese PRI de muchos rostros que
milita en estados y municipios, tengan espacios suficientes y
adecuados para expresarse, y consiga por la vía no sólo
del sufragio popular, sino de la gestión social, la recuperación
de la confianza ciudadana.
Juan
Manuel Carreras: Respecto de la necesidad de un enfoque político
para combatir la pobreza, añadiría dos elementos,
sin los cuales ni la economía va a crecer ni tampoco vamos
a ser eficientes para poder combatir la pobreza. El primero es
poder consolidar nuestro sistema democrático electoral;
somos un partido que si no garantizamos a la gente que su voluntad
será respetada de manera permanente, difícilmente
podríamos dar un paso adelante.
El
segundo está relacionado con la confianza. Efectivamente,
tenemos que construir un gobierno rendidor de cuentas. ¿Para
qué? Para consolidar una honesta administración
de los recursos públicos; sin estos dos elementos políticos,
difícilmente se dará un buen crecimiento de la economía
y mucho menos, estaremos en condiciones de establecer medidas
óptimas para generar mejores oportunidades, una mejor distribución
de oportunidades y de ingreso en todo el país.
Quiero
retomar el papel del Estado en la dimensión del federalismo.
Agotamos un modelo, que fue el presidencialismo, y ahora al PRI
le corresponde desarrollar uno nuevo, el modelo de un equilibrio
de poderes, que nos corresponde por naturaleza al tener una posición
preeminente en el Congreso, y en los gobiernos estatales. Posiblemente
sea una tesis muy aventurada, no probada, pero el centralismo
exacerbó las malas políticas públicas, que
no pudieron contribuir a superar la pobreza.
¿Qué
debiéramos hacer para el futuro? Seguir manejando una postura
consistente en determinado tipo de políticas, pero también
generando los nuevos instrumentos de la reforma. Ya hablamos de
un nuevo federalismo y también de un esquema de mejor rendición
de cuentas; me parece que en la medida en que construyamos para
el futuro un discurso basado en esta consistencia de políticas
y en esta nueva realidad estructural del país, más
cercano a las decisiones locales y con mejor rendición
de cuentas que fueron, sin lugar a dudas, dos cuestiones que en
épocas pasadas se quedaron atrás.
En
el marco de los trabajos hacia la Asamblea y tomando en consideración
el tema de esta charla, quisiera agregar que la reunión
es una muy buena oportunidad para reafirmar nuestro compromiso
social. Me parece que en un mundo en donde prácticamente
todas las opciones políticas se han corrido mucho hacia
la derecha, que el partido reitere su compromiso de trabajo, su
compromiso ideológico con los que menos tienen, me parece
muy importante en este país. En este momento me parece
que sería la oferta más importante para construir
un PRI hacia el futuro.
Agregaría
que la Asamblea es una extraordinaria oportunidad para que los
priístas no sólo debatamos respecto de temas trascendentales
como los mecanismos para postular candidatos o elegir dirigentes,
sino para analizar los temas trascendentales y profundos que van
más allá de estas visiones cortoplacistas. Debemos
ofrecer un partido viable, con proyecto, un partido que tiene
claridad no sólo de rumbo sino de destino. Un partido que
considera todo lo que ha hecho como un referente y una catapulta
para ser una auténtica opción de gobierno.
Coloquio
convocado por la revista examen del Partido Revolucionario Institucional,
«Rumbo a la 18 Asamblea General de Delegados»,
con Legisladores Federales del PRI.
