POR UNA NUEVA RELACIÓN CON LA SOCIEDAD: ADMINISTRADORES PÚBLICOS DEL PARTIDO

Principios y Valores. Declaración de Principios

Juan Hoffman Calo. Los dos valores fundamentales son la democracia y la justicia. Rumbo a la Asamblea General debemos encaminar todos nuestros esfuerzos hacia la democracia interna del Partido, buscando nuevas formas fortaleciendo el ejercicio de la justicia social.

Valentín Yáñez Campero. El Código de Ética no debe quedarse sólo en la letra, sino que sea parte del diario actuar de los priístas. No podemos pensar de una administración pública sea apolítica o que sea híbrida. La Administración Pública como instrumento del gobierno es, definitivamente, un instrumento, pero no se puede quitar o tratar de separar el aspecto de suyo político

Tampoco podemos quitarle el zoon politikon al empleado público, de confianza o de base o mando medio o el que sea. Todo ser humano tiene sus preferencias políticas y además otra cosa: sus obligaciones con su partido. Si bien las leyes mexicanas, por excesos o abusos, ha coartado su libertad al funcionario público, por ejemplo de participar activamente en su partido, la profesionalización está encaminada a la eficacia, a la eficiencia, a la capacitación, a mecanismos de ascenso, a mecanismos que no tengan que ver con el vaivén político en general, pero con el vaivén político de las autoridades en turno.

La profesionalización tiene que ver fundamentalmente con la capacidad que el Estado requiere a través de la administración pública, de servidores públicos preparados, eficaces y eficientes, profesionales de lo que hacen; si son archivistas que sean profesionales de archivismo y que puedan tomar cursos, que se capaciten, que se desarrollen y haya una escala que les permita acceder en ese mismo rumbo o bien, lo que hace mucho tiempo se denominaba el famoso escalafón funcional e intercomunicado. La profesionalización tiene que ver fundamentalmente con la capacitación, con la eficacia, con la eficiencia que los servidores públicos deben de tener con la sociedad, pero no se pueden coartar de sus preferencias políticas.

En cuanto a la ética trataba de esbozar la necesidad que tenemos los priístas de tener compromiso con nuestro Partido. Administradores públicos comprometidos con los principios de democracia y justicia social, administradores públicos comprometidos con el país, con nuestra cultura, nuestras raíces, nuestros logros, los 70 años del Partido, y administradores públicos profesionales de la administración pública, ayudan a pensar más profundamente en una administración pública sólida profesional. Esto va más allá de las leyes.

Con referencia a las cuestiones de democracia y justicia social, significan vertientes fundamentales; coincidimos en que debemos seguir dando fortaleza y trabajar sobre ellas porque han sido la base del Partido. No podemos ni debemos separarnos de los principios de democracia y justicia social, atender la globalización con responsabilidad, manteniendo nuestra soberanía, nuestra cultura y nuestros principios.

En cuanto al Código de Ética darle fortaleza y relacionarlo con los principios del Partido y dotar de un marco de congruencia al funcionario público, entre su actuar en el gobierno y su militancia partidista. Existe una diferencia entre neutralidad, profesionalización y servicio civil; hay que entender que la profesionalización es básicamente capacitación. Por su parte, el servicio civil no es no es sólo la cuestión de la parcialidad o la neutralidad política, sino es un sistema que impulsa la profesionalización de los servidores públicos y garantiza la carrera pública, de esta manera se espera una administración pública más eficaz, eficiente y congruente.

En relación con la justicia social y los reconocimientos que se deben de hacer, fundamentalmente en cuanto a educación laica y gratuita, es menester continuarla. Ahí todos estamos de acuerdo, habría que agregarle el elemento de la competencia. En el mismo lugar se encuentran los servicios de salud, los servicios de asistencia social, de seguridad, etcétera.

Eduardo Topete. En primer lugar plantearía un cuestionamiento: ¿Los funcionarios públicos realmente conviven con las ideas de partido? Un servidor público muchas veces atiende a las condiciones políticas de la comunidad, pero también a su satisfacción personal y a las condiciones socioeconómicas que imperan, ello le puede significar despegarse de sus principios y ya no ser congruente con el Partido... Puede que sea corrupto, y entonces ya no es congruente tampoco con la ética o el Código de Ética del partido. Tendríamos que tener un acercamiento entre los funcionarios, una vinculación fuerte entre el Partido y las personas que se encuentran en el poder para tener un seguimiento sobre su actuación. El servicio civil de carrera, tal vez pudiera consistir en una revisión por parte del Partido. No se trata de que el Partido efectúe auditorías, pero sí «audite» el rumbo, si el gobierno va acorde con los principios y los gobernantes están cumpliendo sus promesas de campaña. No es lo mismo beneficiar más a la clase campesina, que a la empresarial o que enfatice en la parte globalizadora o totalmente regional.

Alejandro Gil. Debemos separar lo que es propiamente la institución del servicio civil de lo que es profesionalización, pues no son exactamente lo mismo. Ha habido esfuerzos de profesionalización serios, pero no se ha establecido un servicio civil en todo el ámbito del gobierno; donde se ha establecido, donde ha funcionado más o menos es en lugares donde no hay agrupaciones gremiales partidistas o se ha dividido a personal en personal técnico y personal administrativo... De alguna forma se ha entendido que el servicio civil tiene que ser neutral, tiene que haber una renuncia a la militancia partidista para que pueda haber servicio civil.

Habría qué separar tres cosas; lo que es neutralidad política, lo que es profesionalización y lo que es ya una institución propiamente bajo el patrón, europeo o americano de servicio civil. La neutralidad política tiene varios niveles: que el trabajador público no participe en un partido, esté afiliado, no milite en ninguna forma; o bien, neutralidad política quiere decir que el trabajador público no favorezca en su actividad cotidiana a ese partido; en medio de ambas posturas hay muchas posibilidades.

¿Profesionalización quiere decir permanencia en el puesto aunque cambie el gobierno o quiere decir simplemente reconocimiento de las actividades que ha desempeñado dentro del gobierno y acreditación de esas actividades? Si lo entendemos nada más como permanencia, lo que tendríamos sería una administración muy anquilosada, en la cual el asunto de cambio de gobierno se vuelve un pretexto, para que no se mueva nada, «como ya existe el servicio civil ya no se mueve nada». En este sentido, la Administración Pública se convierte en un obstáculo. También habría que definir profesionalización ¿qué quiere decir? Preparar al trabajador público y acreditarle sus logros de alguna forma, pero no necesariamente quiere decir que sea totalmente inamovible, sobre todo en los niveles altos, en los niveles de dirección, porque en los países en los que hay servicio civil, hay también varias opciones, por ejemplo en Estados Unidos existe un servicio ejecutivo que son los puestos de cierta categoría de cierto nivel para arriba y existe el servicio civil «normal», en que están incluidos los trabajadores que aquí llamamos de base y el servicio civil ejecutivo es el servicio de lo que aquí serían directores de área y directores generales.

Hay una muy clara separación entre las ventajas de condiciones de trabajo y en la permanencia en esas dos categorías, o sea, el servicio civil de abajo es permanente o sea no cambia nunca, tiene inamovilidad y no puede ser afectado por un cambio de gobierno de ninguna forma. En cambio el servicio civil profesional sí puede ser afectado en la medida en que hay confianza, un elemento intangible, no medible ni objetivable.

Así como no podemos salirnos de la globalización, tampoco podemos escapar de una transformación sufrida por las sociedades de todo el mundo en el terreno político. Esa transformación la vería en dos renglones que tienen que ver, uno con el gobierno y dos con la honestidad. Una es la crítica a la democracia representativa, o sea, la gente ya no se siente suficientemente representada por los gobiernos electos por el voto ciudadano, aún en sociedades muy maduras, desde el punto de vista democrático.

Einclusive en las sociedades que recientemente han accedido a la democracia, inmediatamente viene una desilusión y una crítica al gobierno. Ya la legitimidad del gobierno no se da por el mero hecho del voto, sino sobre todo por el ejercicio del poder. En este entorno, se argumenta, la característica central de la democracia ya no es la democracia representativa sino la democracia participativa.

Otro asunto es que parece que se han perdido las ideologías y así las instituciones de derecha e izquierda han perdido sentido. Por ello han adquirido más sentido las temáticas de «centro» que fundamentalmente son de tipo político. Me explico: los temas sociales tradicionalmente eran de la izquierda; los temas económicos tradicionalmente de la derecha y los temas de centro no eran de nadie.

El electorado en todo el mundo está manifestando escaso interés por los temas sociales; desinterés por discutir los temas económicos; los considera como temas de las élites, y los sociales los localiza en el interés de los radicales, los globalifóbicos, por ejemplo.

El foco de los electores, no sólo en México sino en todo el mundo, se está concentrando en los temas políticos y dentro de ellos se encuentra el del gobierno, cómo gobernar, y de ahí a la honestidad, tema de importancia capital. Nosotros vivimos en carne propia la derrota, porque no atendimos a tiempo estos temas, no nos dimos cuenta de que los temas políticos adquirían para el ciudadano un gran sentido y seguimos en los temas que eran tradicionales para nosotros y creímos que seguían siendo del interés de la gente.

Pero en repetidas encuestas y estudios y demás, lo que vemos es que a la gente le interesa el tema social sólo si le afecta directamente, así el individualismo se ha acendrado. El tema social, en concreto, carece de un referente solidario; prevalece un referente individual. Si hablamos de la pobreza, la gente entiende su pobreza, no la pobreza de todos los demás. En cambio, cuando hablamos de los temas políticos sí se despierta un interés colectivo. El tema político se convirtió en el centro de la política. En él subyace una cosa intangible, «el buen gobierno», concepto que el PAN ha manejado históricamente, desde siempre, se encuentra en sus documentos desde el principio, mientras que nosotros apenas estamos empezando a comprender lo que la gente entiende por buen gobierno. ¿Qué es? Se le pregunta a la gente en los estados por qué cambian su voto tradicional para gobernador o para alcalde, la principal razón que te dicen siempre es esa: «porque gobiernan mejor» o «porque van a gobernar mejor».

Julián Domínguez López Portillo. El funcionario público al llegar a un cargo, sea mediante elección o designación, está obligado a responder a su partido, a la declaración de principios ... La «sana distancia» hizo mucho daño al Partido, porque sólo lo utilizó como maquinaria electoral.

Proyecto de Nación. Programa de Acción

Juan Hoffman Calo. Que el Partido defienda los principios fundamentales de justicia social, sin estar cerrados al fenómeno de la globalidad, que nadie lo va a detener, debemos tener claro cuáles son esos grandes valores que el Partido debe continuar enarbolando, fortaleciendo y evitando a toda costa que haya regresiones en las conquistas sociales. El principio fundamental es la educación laica y gratuita.

El derecho a la salud es otro de los principios por el cual no podemos bajar ninguna bandera. Pero también tenemos que estar conscientes que en materia de derecho a la salud y de seguridad social hay fenómenos que se han venido generando en el transcurso del tiempo. La pirámide demográfica nos empieza a demandar muchos recursos. Las personas que estaban en la edad de jubilarse con mayor demanda de servicios de salud eran financiadas por una base laboral muy grande. Hoy observamos que poco a poco hay y habrá menos trabajadores en activo y más hombres y mujeres que se acercan a la edad de jubilación, consecuentemente también a la edad en que requieren mayores servicios médicos. Tenemos que generar esquemas que garanticen su financiamiento sin que necesariamente sea vía impuestos, llegará el día en que no alcancen los recursos públicos.

Otro de los derechos alcanzados por el Partido y que debemos defender, es el derecho a la alimentación. Debemos empezar a analizarlo ya, en términos de una iniciativa de ley, por la cual el Estado, por ley, tutele y dé garantía a que se proporcionen a los niños, niños en gestación, otros en crecimiento, la cantidad de nutrientes necesarios para desempeñarse mejor en la educación y no haya el rezago educativo que existe todavía lamentablemente a la fecha.

Impulsar, fortalecer y perfeccionar programas que han demostrado con creces sus bondades, como el subsidio de la leche altamente nutritiva y a bajo precio, programas como PROGRESA, el subsidio a la tortilla, los desayunos escolares, es decir, que garantizan a los infantes, los nutrientes necesarios para desempeñarse y crecer de una manera saludable.

Por otra parte, también garantizar el acceso al deporte y a la recreación de los jóvenes, con el propósito de darles alguna alternativa que puede propiciar una baja sensible en los niveles de delincuencia. Y todo esto se podría ir reflejando en nuestro programa de acción, en una agenda legislativa que demanda el Partido a los representantes populares. Sobre todo empezar a ver que tengamos una ley de desarrollo social que de garantía a estas conquistas.

Partiendo de la base de que hay principios y valores que defendemos y que parece ser empezamos a converger con muchos otros partidos, ni el Partido Acción Nacional, ni el Partido de la Revolución Democrática, ni el Partido Verde Ecologista cuestionan ya esta serie de principios y si todavía lo cuestionan en sus documentos básicos, la tendencia es que dejen de cuestionarlos: el derecho a la educación libre, gratuita, laica –éste es un valor sustantivo de los mexicanos–, el derecho a la vivienda, el derecho a la salud, el derecho a la alimentación, en fin.

Son principios en los que convergemos muchas fuerzas políticas que fueron logros de los gobiernos emanados del Partido Revolucionario Institucional y debemos de defender a toda costa. La mayor parte de los mexicanos coincidimos. Entonces, podemos hablar de una administración pública en la que podemos estar de acuerdo y podemos continuar programas de gobierno, siempre y cuando no sean gobiernos que intenten regresiones inaceptables no solamente por el PRI sino por la mayor parte de los mexicanos.

Creo que podemos arribar a un esquema de administración pública en el cual se establezcan programas institucionales, programas gubernamentales de manera que cuando llegue otro gobierno, del Partido que sea, los continúe, ¿por qué? Por el contenido de aceptación de las grandes mayorías nacionales. Aterrizando lo que se refiere a la administración pública, si todos estos principios y valores prácticamente tienen una aceptación en los partidos políticos y partiendo de la premisa que no habrá regresión en una serie de conquistas adquiridas que fueron impulsadas por los gobiernos emanados de nuestro Partido, podemos transitar con una gran civilidad a una administración pública plural.

Porque los programas de gobierno estarán enfocados a esta serie de valores que son de aceptación de las grandes mayorías nacionales y entrará al gobierno de un partido y podrá continuar con un programa; llegará otro partido y deberá continuar con el programa.

Por supuesto tendríamos que dar una luchar frontal contra aquellos gobiernos que intentan llevar a regresiones de derechos sociales que ha adquirido el pueblo desde la administración pública. En un contexto de globalización, no tenemos más remedio que abordarlo con seriedad. México es el país que más tratados comerciales ha firmado en el mundo, formamos parte de múltiples organismos multinacionales. Observamos que el capital mundial se mueve a velocidades estratosféricas, con sólo apretar un botón se mueve el capital internacional, el cual, para invertir, ya sea en diferentes instrumentos o en inversión directa, está demandando reglas homogéneas en todos los países donde aspira ganar.

La gestión pública debe dar pasos serios para dar un mensaje a los inversionistas y a los ciudadanos en general, de normas parejas, igualitarias, en donde se estimule la producción y se estimule la producción de empleos. El país no tiene más remedio que entrarle con mucha seriedad, que por cierto ya le ha estado entrando pues a la homologación de esquema de gestión pública, de niveles de calidad a estándares de gobierno.

Sobre el tema que hace mención Alejandro Gil, estoy de acuerdo en el sentido de que el tema político se convirtió en el tema del electorado, en el tema del ciudadano. Pero se convirtió fundamentalmente político porque los derechos y conquistas sociales eran ya incuestionables, eran -valga la redundancia- conquistas ya conquistadas. Cuando el Estado en México y en el mundo le intenta o le mete reversa a las conquistas sociales, es cuando surgen los globalifóbicos y es cuando surge la inestabilidad, es cuando se pone en riesgo la estabilidad social en todos los países.

Por eso, después de observar estas cosas, si ustedes se han dado cuenta y le entramos a los últimos documentos que está generando, por ejemplo, por la OCDE, observamos que les está haciendo recomendaciones a todos los gobiernos del mundo, para que establezcan o restablezcan una política de desarrollo social ágil e intensiva.

Entonces, de ahí coincido que fue una, que el tema cuando menos en la pasada elección, no fue el de las conquistas porque ya las había: el Seguro Social, el ISSSTE ya existe, ya no se solicita su creación sino en todo caso su mejoramiento, consolidación. Tendremos que estar muy pendientes de cualquier intento de regresión, pues sería una invitación a la inestabilidad de consecuencias incalculables.

Eduardo Topete. Deseo hacer una reflexión en torno a los indígenas. Tenemos dos propuestas o muchas, por lo que en realidad son dos vertientes. Uno, respetamos los usos y costumbres de los indígenas y que ellos sean de acuerdo a su forma natural de organización, o los incorporamos de una manera segura a un progreso respetando su forma de organización. ¿Dónde está la protección? Es precisamente donde tenemos que entrar nosotros como administradores públicos con el respaldo del Partido. Es decir, tenemos que vincular la legislación que los protege con la ejecución, pero siempre tomando en cuenta la participación de ellos como actores, no únicamente como receptores. No podemos tratar siquiera de imponerles un esquema. Tenemos que provocar la participación social organizada para que la Administración Pública sea eficaz; ese es el trabajo de partido, trátese de un problema global, nacional o regional.

Alejandro Gil. El gran proyecto de nación del PRI, fue precisamente el basado en su política de desarrollo social. El PRI tuvo la gran oportunidad de llevarlo a cabo. ¿Cuándo se perdió el rumbo? Valdría la pena preguntarnos eso. Mientras el Partido tenga definido que su proyecto consiste precisamente buscar la justicia social, mientras el Partido tenga muy claro que en la realidad mexicana tenemos más de 40 millones de pobres, que debemos hacer todo un proyecto para ellos, que tenemos que rescatar precisamente como priístas, un legado, un patrimonio social en este país de instituciones sociales, que fueron creadas y desarrolladas gracias a esta Declaración de Principios del Partido Revolucionario Institucional, entonces tendremos futuro.

¡Claro que estamos ante un mundo globalizado!, también sería un error envolvernos en nuestra bandera nacionalista y querernos arrojar cual niños héroes y experimentar una cerrazón inconcebible e imposible. Yo entiendo perfectamente que México tiene que estar a la par del mundo y que ojalá que esa globalización ayude precisamente al desarrollo de estas políticas sociales indispensables para ello. Efectivamente nuestra educación tiene que seguir siendo gratuita y lacia, pero tiene que estar a la altura de una educación mundial.

Si hoy por hoy nos seguimos aferrando a tener escuelas de mediana calidad o debajo de la mediana calidad, estamos en un error. No por el hecho de ser escuelas públicas, tenemos que justificar que sean escuelas mediocres; al contrario, nuestro reto es que nuestra educación sea de calidad, crear jóvenes mexicanos preparados para el mundo globalizado que estamos viviendo. Ahí radica precisamente nuestro proyecto de nación.

El PRI tuvo muy claro cuál era su Proyecto de Nación mientras tenía muy claro qué era el desarrollo social. Cuando perdimos el rumbo, cuando dejamos de representar esas demandas sociales de la sociedad, fue cuando el Partido empezó a declinar. El PRI tiene un gran reto precisamente en retomar con orgullo todo lo que hizo en 70 años. El saldo en instituciones sociales es muy positivo de acciones que hizo el Partido durante 70 años. El Partido debe retomar precisamente tal proyecto de nación, sustentado en el proyecto de justicia social.

Volviendo al Proyecto de Nación, el PRI debe, desde luego, seguir sosteniendo su proyecto social, al cual debe añadir un proyecto económico de progreso y de crecimiento, pero no puede soslayar el tema político, que lo desarrolle, que prepare un planteamiento de que es buen gobierno, definir lo que es honestidad, más allá de no robar, sino de cumplir expectativas legítimas. En la medida en que el Partido entienda eso y le demos más centralidad a esos temas políticos, vamos a encajar mejor con el electorado.

Necesitamos darle un enfoque político a los temas sociales. El grave error que cometimos ante la globalización, es que el Partido dejó de lado las causas sociales y por el boom de la globalización nos fuimos a los temas meramente económicos y esos temas meramente económicos, principalmente de la derecha. Los mexicanos de hoy resentimos porque los priístas nos metimos en el boom de la globalización y la globalización fundamentalmente de capitales y tecnología. Tenemos la causa social y traducirla políticamente para hacerla atractiva al electorado. El buen gobierno es eficaz si es eficiente, si es honesto, es transparente, todo esto junto.

Valentín Yáñez Campero. Por sí misma, la legislación no resuelve el problema de que pudiera existir en la desvinculación de la administración pública con la sociedad o de los programas de la administración pública con sus cumplimientos. El derecho a la protección de la salud, prescrito en el artículo cuarto constitucional, la ley general de salud, las leyes estatales de salud, la federalización de los servicios de salud, han hecho que avance la prestación de los servicios de salud por parte del Estado México a quienes lo necesitan, pero no obligan a la administración pública en los hechos.

En otras palabras, el mandato jurídico es el marco de referencia, en el cual debemos actuar los administradores públicos, pero sostengo que además del mandato jurídico, debe existir el compromiso del administrador público, debe haber ética en los administradores públicos y haber una administración pública mexicana, que si bien globalizada por las computadoras, las cibernéticas, los procesos, entienda que México es un país con historia, con raíces, con cultura, con una serie de logros determinados que deben darle solidez al proyecto nacional.

Proyecto de Partido. Estatutos

Valentín Yáñez Campero. En el Proyecto de Partido veo dos aspectos fundamentales, uno cómo afecto la globalización al Partido y al país; y otro fenómeno, el de la ciudadanización. Los partidos políticos, todos, en el mundo, han sido rebasados por la sociedad. La organización social no encontró modos de participación en los partidos, en todos, inclusive el nuestro, y por ende empezó a abrir nuevos nichos de participación; en México, por ejemplo, en 1988 había 200 agrupaciones de las mal llamadas «no gubernamentales» y a la fecha se cuentan cerca de 11 mil, que agrupan a una diversidad de personas en torno a objetivos muy específicos. El partido dejó de ser el punto de reunión de los diferentes grupos y demandas sociales.

Esto hizo que en la selección de candidatos el abanico se cerrara, porque entonces donde nosotros siempre encontramos buenos candidatos, candidatos arraigados, candidatos a lo mejor con poca preparación, eran las organizaciones sociales, que los atraíamos al Partido y a través de una rápida capacitación los preparábamos a tal grado que se facilitaba habilitarlos como candidatos ganadores. Es aleccionador que algunos de los mejores hombres del Partido hayan perdido procesos electorales en sus estados. Aquellos que dedicando su vida al Partido, perdieron, sin embargo, el contacto con la sociedad.

En lo referente a los mecanismos de selección no podemos aludir únicamente a candidatos de base, tampoco únicamente a cuadros del Partido y mucho menos por estatuto. Tenemos que abrir la participación a la sociedad en la selección de candidatos. En una palabra, el nuevo proyecto de partido, podría resumirse en que debe ser un partido incluyente. El PNR, el PRM y el PRI se estacionaron con los campesinos, los obreros y las clases populares; se olvidaron que había nuevos grupos que van emergiendo y es necesario incorporarlos.

Estamos en el momento justo de abrirnos a la sociedad. El proyecto del Partido tiene que ser incluyente, específicamente la selección de candidatos. En ella tiene que participar la base partidista, no la podemos dejar de lado; tiene que participar la estructura del Partido, tampoco podemos dejarla de lado, igualmente las organizaciones sociales, debemos, repito, ser incluyentes. En relación con el Proyecto de Partido, hablábamos de una inclusión, una selección incluyente de candidatos, que tenga que ver fundamentalmente con las bases, con las organizaciones, con la estructura, con la dirigencia y con la sociedad.

Juan Hoffman Calo. Sobre cuál es, o cuál debe ser el futuro de los sectores, debe remitirnos a que el presidente del partido fue durante muchos años el Presidente de la República. Quien formalmente fungía como Presidente del partido era una especie de llamémosle gerente, administrador, representante del Ejecutivo Federal, tanto en la estructura sectorial como en la territorial. A partir del 2 de julio perdimos ese articulador, elemento que daba lineamientos a seguir en el Partido; por esa razón da la apariencia de que el Partido anda sin rumbo, ¿por qué? Porque todavía no hallamos la mejor forma de estructurar un nuevo eje.

Ese eje articulador debe de ser un órgano de gobierno interno del PRI, un órgano colegiado, democrático, representativo, federalista, como un parlamento. El PRI debe darse a sí mismo un órgano de gobierno legítimo: el Consejo Político. Si bien tenemos un Consejo Político en los ámbitos nacional, estatal y municipal, su integración se hizo de acuerdo con los principios rectores de antes, con las prácticas anteriores. Entonces, ¿cuál es el reto de los priístas? Darnos un Consejo Político Representativo, auténtico, genuino, que realmente represente a la base social priísta, un Consejo capaz de establecer las grandes líneas de acción de manera colegiada, parlamentaria. Y para ello necesitamos idear una elección idónea: habemos algunos priístas trabajando en esa vertiente: ¿cómo vamos a elegir a los integrantes del Consejo Político Nacional, estatal, municipal?

Debemos estructurar ese Consejo en tres segmentos: el más amplio sería el de consejeros electos de manera directa y secreta, para que la base social priísta elija a quienes van a ser sus representantes ante este órgano parlamentario deliberativo. Pensemos en un Consejo Político de 300 a 500 integrantes, que sean electos de manera directa y secreta en los distritos electorales federales. Otra parte de este Consejo Político serían los que deben ser de rigor, es decir, el Presidente y el Secretario General, los dirigentes o líderes de los grupos parlamentarios federales en el Senado y en la Cámara de Diputados, los expresidentes del Partido, los presidentes de los Comités Directivos Estatales y ahí también los secretarios generales de los tres sectores. Dejar una parte de personas, una parte de ese Consejo Político de personas que son sobresalientes por sus cualidades éticas, profesionales, intelectuales, en fin. Y otra parte en la cual haya representantes de los tres sectores que hoy conforman al Partido.

Independientemente de lo que se decida, los sectores seguirán existiendo, querámoslo o no. El sector obrero ahí está, el sector campesino ahí está, el sector popular. Los sectores siguen siendo un eje articulador. Nadie puede negar la organización y la fortaleza que tiene en el campo el sector agrario; nadie puede negar la organización tan compacta que tiene la Confederación Nacional Campesina. Entonces, deben conservarse los sectores, pero en la integración del órgano de gobierno debe prevalecer un conjunto, un número de consejeros que sea mayoritario. Y los sectores ahí pueden y seguramente lo harán, podrían participar en esa elección de consejeros. Es decir, si se trata de un distrito rural y un distrito electoral federal rural, ahí los campesinos postularán a su candidato o sus candidatos a consejeros nacionales.

Eduardo Topete. Estaba pensando en cómo encontrar los equilibrios. Tenemos un sector campesino que tiende, dentro de un panorama de globalización, a reducirse, a ser menos importante; no porque el campo no sea importante, sino porque se está tecnificando y México no está todavía a la altura de una competencia. Los jóvenes campesinos no entran en la parte de jóvenes del Partido, aunque tendrían una oportunidad muy importante de participar y dar un punto de vista como jóvenes campesinos.

Y el sector popular es un conglomerado, atiborrado y demasiado heterogéneo, que tiene desde maestras, tiene profesionistas, tiene todo lo que no cabe en otros, más homogéneos, como es el sector obrero. Entonces tendríamos que abrir la participación a un cuarto de sector o a un quinto sector, para hacer una estrategia mucho más diferenciada de acuerdo con los intereses de cada uno de los grupos que representan y que conforman la sociedad y que están representados en el Partido. Muchos no se sienten representados. Yo pertenezco al sector popular, pero yo no me identifico con el sector popular. Ese sería mi opinión.

Alejandro Gil. En este tema hay una serie de opiniones encontradas. Se critica mucho el corporativismo y el clientelismo; pero lo que veo es que en todos los países del mundo los partidos son corporativos y la política es clientelista y en cuanto más democrático sea el Partido y más eficiente sea, más está formado por cuerpos diferentes y representativos de la sociedad y su política se vuelve una política al servicio de ciertas clientelas.

Ahora, lo que ha cambiado es que la sociedad ya es muy heterogénea. Cuando el partido obrero, cuando los partidos obreros de masas se crean y crecen las demandas eran totalmente homogéneas, demandaban mejores condiciones de trabajo, entre otras necesidades básicas, lo mismo en los países en los que hubo partidos campesinos.

Hoy en día, a pesar de que coincido con que el sector obrero y campesino son los más homogéneos del Partido, no obstante, hacia su interior son sumamente heterogéneos, la prueba la tuvimos ayer con los grupos de campesinos, resulta que el número de campesinos fuera del Partido rebasa a los de dentro. Así está pasando con el sector obrero y mucho más con el popular.

Deben atenderse dos hechos:

1. Que las demandas se volvieron heterogéneas, esto es, que ya no hay demandas comunes a toda la sociedad y ni siquiera a un grupo amplio, y

2. Que las demandas se volvieron culturales, ya no son demandas de tipo material sino básicamente urbanas, de tipo cultural. Si ya se conquistó cierto nivel de vida, entonces entramos a otro tipo de demandas, y esas demandas son muchísimo más complicadas de atender.

Necesitamos modernizar nuestro clientelismo, por decirlo así, no eliminarlo, por el contrario, debemos ampliarlo. Por ejemplo, en la ecología hay todo un sector de jóvenes ecologistas que a su vez se dividen muchos grupos de jóvenes, tienen entre ellos diferencias pero son temas que les llaman la atención y que jalan hacia la política a los jóvenes. Nosotros, debemos atender esos y otros nuevos temas.

Entender que tenemos que flexibilizar al Partido en toda su estructura, tanto en su dirección orgánica como operativa, y de gestión; entender que en el mundo ya no hay militancia de partidos como hubo en los 50, con carnet, cuotas y todo; eso ya no existe. La gente puede simpatizar con un partido, pero no se siente miembro de ese partido para siempre, todavía hay quienes sí tienen puesta la camiseta, pero la gran mayoría no lo ve así.

Estrategias Políticas

Juan Hoffman Calo. Como parte de la estrategia de partido que dejamos de hacer y debemos retomar, es una estrategia muy intensa de comunicación con la sociedad. Poner énfasis y relevancia en los buenos logros de los gobiernos emanados del PRI.

En la etapa que viene, el PRI debe promover de manera intensiva que el país que tenemos, el país del siglo XX lo hicimos nosotros. Que tiene defectos, sí, nadie lo desconoce, pero en la balanza pesa más lo positivo que lo negativo. Entonces, respaldemos y promovamos lo que hicimos en materia de urbanización de las grandes ciudades, las instituciones públicas, que crearon los gobiernos priístas...

Debemos hacer un esfuerzo por modernizar la forma de decirlo. A mí no me queda la menor duda que si vamos a cualquier distrito, a un seccional y la gran mayoría de la gente creció alimentada por leche Liconsa, por ejemplo; nadie cuestiona si fue bien o fue mal. Se trata de adultos, adolescentes y niños, que continúan alimentándose con leche Liconsa; eso es una conquista y una materialización que se llevó a cabo en gobiernos priístas, aunque no lo comprendan en toda su intensidad; los desayunos escolares fueron una prestación que nació de un gobierno priísta. Hay que recordar esas cosas positivas.

¿Cuál es el estigma del Partido en estos momentos y quizás hace ya algunos años? Es el estigma de la corrupción. Debemos decirle a la gente que, ciertamente, no podemos negar que ha habido casos de corrupción incalificable, pero es tiempo que el Partido se deslinde de manera tajante de esos casos. Los priístas que están ahí, hasta la dirigencia nacional, debemos decirle a la sociedad: «no todos los priístas hemos caído en actos ilícitos, habemos una inmensa mayoría que hemos tenido comportamientos probos, honestos, en los diversos cargos públicos que hemos tenido...» y podría dar infinidad de ejemplos de funcionarios altamente capacitados, eficaces, eficientes y muy honrados. Pero lo que destaca pues son los casos de corrupción.

Alejandro Gil. El tema de la estrategia central nunca lo habíamos deliberado tan abiertamente en el Partido, entre otras cosas porque éramos el partido en el poder. Tenemos tres documentos básicos que muchos partidos del mundo no tienen. De la gran cantidad de partidos que hay en el mundo, ni siquiera cuentan con estatutos; que ciertamente tuvieron una declaración de principios cuando se crearon, pero nunca han tenido necesidad de sacarlos a colación. Muchos partidos tampoco tienen una plataforma permanente, sino construyen una para cada elección. Sin embargo, lo que todos los partidos tienen siempre, es un documento que se llama «Estrategia».

Nosotros nunca tuvimos esa necesidad públicamente, porque no había el grado de competencia que lo hiciera necesario; pero ahora sí se hace necesario, y tal estrategia tiene varias implicaciones. Una primera, por ejemplo, es que dejan de ser menos importantes las zonas geográficas que no representan votos. Si pensamos que el PRI fue siempre fuerte en la Península de Yucatán, resulta que en términos de volumen de votos los tres estados de la Península no tienen una importancia tan grande (que pudieran, eventualmente, definir una elección).

En cambio en Guerrero se vuelve un estado muy importante; lo mismo pasa con las ciudades, descuidamos las ciudades y fuimos perdiendo una por una hasta que ya nos quedamos con las menos densas. Entonces la primera implicación consiste en que el voto es lo más importante para una estrategia; en otras palabras, ya no nos va a interesar promover a un candidato y decir que es muy inteligente, nos va interesar promover el voto. Esto significa un cambio total de la estrategia del Partido, porque ahora lo que necesitamos hacer es ver dónde están los votos y cómo los vamos a obtener. Ahí viene otro problema que es el de la mercadotecnia; los límites en la mercadotecnia.

No podemos llegar al punto de comprar el voto, decirle lo que quiere oír para conseguir su voto. Lo que debemos hacer es encontrar aquellos temas de encuentro con los votantes, o sea que realmente les importen y que nosotros queramos defender por ser legítimos y viables. Los temas son también diferenciables de acuerdo con las regiones, o sea hay un votante en el norte del país al que le interesa mucho el progreso económico y hay un votante en el Sur del país o en Sureste al que le interesa mucho el desarrollo social y hay temas comunes para todo el país.

La tercera implicación sería la de los candidatos. Antes no nos preocupaban los candidatos y teníamos dos defectos, uno el centralismo, el candidato del centro, que llegaba hasta imponerse a la clase política de su estado. Y el otro problema era el «cuate» que había subido en la escala del Partido y conseguía una candidatiurasalía de candidato, pero no tenía la capacidad para realmente luchar en elecciones siendo el aparato el que lo salvaba, o sea «la maquinaria lo hacía llegar al cargo». Teníamos un aparato tan poderoso que a los malos candidatos los volvíamos triunfadores, ahora tenemos que pensar en candidatos que ganen.

Hay razón en el sentido de resaltar la comunicación del Partido hacia la gente, pero no podemos limitar la comunicación a las campañas. Por ejemplo, este criterio de lo que el Partido le ha dado a la sociedad, es un criterio de contexto del voto. O sea, no es el que nos va a dar el voto directamente, sino es el contexto y ahí lo que nos ha faltado es, por ejemplo, publicaciones serias que digan, a ver, este es el balance de estos años, y ese tipo de cosas son las que se han logrado, etcétera, pero ha faltado más, mucho empuje. Eso es lo que da un contexto más amplio al voto.

En ninguna parte del mundo los partidos llegan a una campaña a hablar del pasado. En Francia no hablan de la Quinta República o en Estados Unidos del nuevo trato. Eso ya se da por hecho, que el Partido Demócrata le dio la posibilidad de esto y es un mérito suyo, pero la campaña habla del futuro. El tiempo de hablar del pasado es cuando no hay campaña y es la parte que el Partido ha descuidado mucho, en la discusión intelectual, en la participación en las universidades, etcétera.

Julián Domínguez López Portillo. Una estrategia que debe tener el Partido es precisamente la fortaleza que tiene hoy por hoy, sigue siendo el Partido mayoritario, a pesar de no estar en la Presidencia de la República, sigue teniendo 18 gubernaturas, y más de mil quinientas presidencias municipales, hay que aprovechar esa infraestructura que todavía tiene el Partido para fortalecerla. El partido tiene una gran fortaleza desde su organización territorial, sus secciones. El problema es si vamos a caer en las prácticas anteriores de utilizar a esas secciones sólo como parte de una maquinaria electoral. La verdadera fortaleza estaría en bajar a esas secciones una nueva oferta del Partido hacia la sociedad y el electorado.

Como parte de la estrategia debe fortalecerse la estructura territorial, pero también debe atenderse la parte temática de los grandes asuntos nacionales, del gran Proyecto de Nación que defina el Partido y que debe ser impulsado a través de sus legisladores.

Algo importante como estrategia política es la relación con el Poder Legislativo. Sin duda, la arena política contemporánea, por lo menos en México, es el Poder Legislativo. Es importante que nuestros legisladores tengan clara la posición del Partido y la retroalimenten; que defiendan precisamente el proyecto del partido, nuestro Proyecto de Nación (la Constitución y sus reformas), a través de iniciativas. Que el PRI llegue a tiempo y que se adelante a los tiempos y circunstancias.

Debemos dejar una actitud vergonzante, el Partido debe superar esa etapa. Definitivamente ha habido errores y sería otro más de nosotros tratar de ocultarlos, pero también hubo muchos aciertos y es importante, si no estar repitiendo los grandes triunfos o hablando del pasado, sí demostrar que somos un partido con experiencia, que hace falta en los asuntos públicos, que tenemos funcionarios públicos probados, de que muchos de los verdaderos avances del país se dieron gracias a las administraciones priístas. Debemos dar una muestra de un partido porque creo que los 70 años sí pesan. Éramos un partido que venía cargando una gran historia, llena de muchos triunfos, también de muchos problemas, pero ya la imagen del Partido se acercó a la de un partido agotado como oferta política. Tenemos que construir una nueva oferta política de un partido renovado, insisto, hablar de la palabra renovación y de una nueva imagen del Partido, de ser un partido para el siglo XXI. Un asunto preocupante es el de los jóvenes; el Partido no ha sido incluyente con ellos; los hemos utilizado para algún foro, de manera aislada; debe darse oportunidad a una clase de dirigencia política del Partido, que lleguen nuevas caras, con nuevas ideas, con nuevas visiones, los jóvenes demandan precisamente espacios de participación. El Partido se ha olvidado de esa gran fuerza y si queremos un partido de futuro, tenemos que garantizarlo precisamente con nuestros jóvenes, pero no en plan de discurso, sino abrir realmente espacios de participación y no únicamente en un organismo de jóvenes, sino dentro de toda la estructura, dar la oportunidad de que se forme una nueva clase política.

Valentín Yáñez Campero. Es preciso amarrar el ámbito de la administración pública a la legislación, hacer los amarres entre Ejecutivo y Legislativo, pero no como único mecanismo, sino con todos los demás elementos de profesionalización, eficacia, calidad, es decir, los nuevos elementos, particularmente el compromiso social. El partido requiere desarrollar programas con gran contenido social de manera que si otro partido llega al poder, esos programas sean tan sólidos y necesarios, tan bien estructurados que continúen a través de la administración. En ese sentido se cumpliría con la profesionalización del servicio civil y esto le daría a la sociedad mexicana mayores garantías de actuación.

En relación con los temas políticos, éstos, por sí mismos, no hacen el actuar del Partido que debe estar pendiente de las estrategias económicas y para traducirlos de suerte que se ganen adeptos. Decíamos que el amarre con los órganos legislativos es fundamental por parte de la administración pública. Hay que ir a donde están los votantes, determinar cuáles son los votantes, no los candidatos, sino diferenciar a los votantes, encontrar núcleos de votantes por regiones económicas, sociales y políticas. Cuáles son las líneas de estos votantes, cuáles son sus demandas y qué se requiere para atenderlos; establecer órganos colegiados de dirección del partido y sobre estas bases, hacer una buena selección de candidatos.

En cuanto a la estrategia del Partido que debiera seguir, consiste en establecer profunda comunicación con la sociedad estratégicamente dirigida a determinados entes sociales; casi una operación de bisturí, además del esfuerzo de comunicación generalizada para todo mundo. ¿Cómo estar en contacto permanente con diferentes grupos sociales, poder recibir opiniones, demandas, retroalimentación? ¿Cómo socializar o politizar a la sociedad con un programa muy activo de comunicación social? Es importante hablar del pasado, de los 70 años de que el Partido dejó columnas fundamentales en los ámbitos económico político y social del país; asumir la responsabilidad de lo malo. Coincidimos en que los momentos electorales no son adecuados para hablar del pasado; deben aprovecharse los intervalos no electorales para dejar constancia de los logros del Partido.

Visión de Futuro

Eduardo Topete. Si queremos un partido renovado debemos incidir en la modificación del órgano colegiado con una amplitud de participación hacia la sociedad que ya está muy diferenciada; que encuentre su espejo en nuestro Partido, esa sería la visión de futuro.

Julián Domínguez López Portillo. La visión de futuro del Partido es la de un partido –como ya habíamos mencionado– renovado, la imagen que tiene que dar es de la de un partido nuevo, con la experiencia, pero renovado. Con gran apertura, incluyente en todos los sentidos, su organización más que nada tiene que enfocarse hacia la gestión social. El Partido ha perdido un gran sustento en la gestión de las demandas, pero si el Partido se convierte en un verdadero gestor, ahí radica su futuro.

Juan Hoffman Calo. Coincidimos en que la visión de futuro en el PRI debe ser una visión de un partido renovado y dentro de esa renovación debemos tener muy claro debemos defender las causas sociales. Tiene que ser un partido democrático, con instrumentos y con órganos de gobierno democráticos y de ahí actuar congruentemente, nuestra congruencia va a dar a la sociedad el mensaje de que efectivamente nos renovamos.

Alejandro Gil. Coincido plenamente. Lo único que añadiría sería que la congruencia no sólo es tener un proyecto de un partido que recupere lo mejor del pasado y proyecte al futuro, sino también va a implicar recortar muchas cosas para que la sociedad crea que de veras estamos cambiando. La congruencia implica sacrificio, rupturas, cortarle mucho a lo que ha sido el Partido, muchos vicios, muchas cosas que nos llevaron a esto, inclusive hasta de las personas. En esta línea ya no estamos dispuestos a aceptar a este tipo de personas, de prácticas y de ideas.

Valentín Yáñez Campero. El futuro del Partido debe estar vinculado a la sociedad no al Estado. Cuando hablo de partido de sociedad es que nos empatemos con ella. La organización nos ha rebasado, tenemos que hacer un esfuerzo con todos los elementos de la comunidad para ganar las elecciones, tener buenos candidatos, contar con órganos, pero con el concurso de la gente. La sociedad está más desarrollada que nuestro Partido, hay que llevar al Partido a empatar, llevarlo al mismo nivel para entenderlo, porque si no lo hacemos el pueblo no nos entiende. Un elemento fundamental es el sentido de pertenencia al partido, lo hemos dejado de lado; es fundamental la convicción de partido, la ideología con el partido, el compromiso con el Partido y el sentido del partido que me atiende y formo parte del mismo.

Por otro lado, es necesario ser activos, responsables ante la globalización; al participar en la globalización, con o sin nuestra voluntad, debemos ser prácticos, no sólo receptores pasivos.

En cuanto a la visión de futuro, debe ser la de un partido renovado; de la 18 Asamblea esperamos un partido nuevo en muchos sentidos: con nuevos mecanismos de selección de candidatos, de elección de dirigencia, de comunicación con la militancia, adaptación de principios; con nuevos Estatutos... Sin duda será necesario un órgano colegiado de gobierno, por arriba de la Presidencia, conformado por los diferentes grupos sociales en combinación con los diferentes grupos del Partido, los sectores, la estructura, y obviamente los sectores deben permanecer, seguir haciendo su trabajo, lo habrán de hacer mejor. Podríamos resumir al decir que un partido renovado será un gran gestor social; atenderá a las causas sociales, será democrático, con congruencia interna para que sea incluyente y genere la credibilidad renovada.

Coloquio convocado por la revista examen del Partido Revolucionario Institucional, «Rumbo a la 18 Asamblea General de Delegados», con Administradores Públicos del PRI.