POR
UNA NUEVA RELACIÓN CON LA SOCIEDAD: ADMINISTRADORES PÚBLICOS DEL
PARTIDO
Principios
y Valores. Declaración de Principios
Juan
Hoffman Calo. Los dos valores fundamentales son la democracia
y la justicia. Rumbo a la Asamblea General debemos encaminar todos
nuestros esfuerzos hacia la democracia interna del Partido, buscando
nuevas formas fortaleciendo el ejercicio de la justicia social.
Valentín
Yáñez Campero. El Código de Ética
no debe quedarse sólo en la letra, sino que sea parte del
diario actuar de los priístas. No podemos pensar de una
administración pública sea apolítica o que
sea híbrida. La Administración Pública como
instrumento del gobierno es, definitivamente, un instrumento,
pero no se puede quitar o tratar de separar el aspecto de suyo
político
Tampoco
podemos quitarle el zoon politikon al empleado público,
de confianza o de base o mando medio o el que sea. Todo ser humano
tiene sus preferencias políticas y además otra cosa:
sus obligaciones con su partido. Si bien las leyes mexicanas,
por excesos o abusos, ha coartado su libertad al funcionario público,
por ejemplo de participar activamente en su partido, la profesionalización
está encaminada a la eficacia, a la eficiencia, a la capacitación,
a mecanismos de ascenso, a mecanismos que no tengan que ver con
el vaivén político en general, pero con el vaivén
político de las autoridades en turno.
La
profesionalización tiene que ver fundamentalmente con la
capacidad que el Estado requiere a través de la administración
pública, de servidores públicos preparados, eficaces
y eficientes, profesionales de lo que hacen; si son archivistas
que sean profesionales de archivismo y que puedan tomar cursos,
que se capaciten, que se desarrollen y haya una escala que les
permita acceder en ese mismo rumbo o bien, lo que hace mucho tiempo
se denominaba el famoso escalafón funcional e intercomunicado.
La profesionalización tiene que ver fundamentalmente con
la capacitación, con la eficacia, con la eficiencia que
los servidores públicos deben de tener con la sociedad,
pero no se pueden coartar de sus preferencias políticas.
En
cuanto a la ética trataba de esbozar la necesidad que tenemos
los priístas de tener compromiso con nuestro Partido. Administradores
públicos comprometidos con los principios de democracia
y justicia social, administradores públicos comprometidos
con el país, con nuestra cultura, nuestras raíces,
nuestros logros, los 70 años del Partido, y administradores
públicos profesionales de la administración pública,
ayudan a pensar más profundamente en una administración
pública sólida profesional. Esto va más allá
de las leyes.
Con
referencia a las cuestiones de democracia y justicia social, significan
vertientes fundamentales; coincidimos en que debemos seguir dando
fortaleza
y trabajar sobre ellas porque han sido la base del Partido. No
podemos ni debemos separarnos de los principios de democracia
y justicia social, atender la globalización con responsabilidad,
manteniendo nuestra soberanía, nuestra cultura y nuestros
principios.
En
cuanto al Código de Ética darle fortaleza y relacionarlo
con los principios del Partido y dotar de un marco de congruencia
al funcionario público, entre su actuar en el gobierno
y su militancia partidista. Existe una diferencia entre neutralidad,
profesionalización y servicio civil; hay que entender que
la profesionalización es básicamente capacitación.
Por su parte, el servicio civil no es no es sólo la cuestión
de la parcialidad o la neutralidad política, sino es un
sistema que impulsa la profesionalización de los servidores
públicos y garantiza la carrera pública, de esta
manera se espera una administración pública más
eficaz, eficiente y congruente.
En
relación con la justicia social y los reconocimientos que
se deben de hacer, fundamentalmente en cuanto a educación
laica y gratuita, es menester continuarla. Ahí todos estamos
de acuerdo, habría que agregarle el elemento de la competencia.
En el mismo lugar se encuentran los servicios de salud, los servicios
de asistencia social, de seguridad, etcétera.
Eduardo
Topete. En primer lugar plantearía un cuestionamiento:
¿Los funcionarios públicos realmente conviven con
las ideas de partido? Un servidor público muchas veces
atiende a las condiciones políticas de la comunidad, pero
también a su satisfacción personal y a las condiciones
socioeconómicas que imperan, ello le puede significar despegarse
de sus principios y ya no ser congruente con el Partido... Puede
que sea corrupto, y entonces ya no es congruente tampoco con la
ética o el Código de Ética del partido. Tendríamos
que tener un acercamiento entre los funcionarios, una vinculación
fuerte entre el Partido y las personas que se encuentran en el
poder para tener un seguimiento sobre su actuación. El
servicio civil de carrera, tal vez pudiera consistir en una revisión
por parte del Partido. No se trata de que el Partido efectúe
auditorías, pero sí «audite» el rumbo,
si el gobierno va acorde con los principios y los gobernantes
están cumpliendo sus promesas de campaña. No es
lo mismo beneficiar más a la clase campesina, que a la
empresarial o que enfatice en la parte globalizadora o totalmente
regional.
Alejandro
Gil. Debemos separar lo que es propiamente la institución
del servicio civil de lo que es profesionalización, pues
no son exactamente lo mismo. Ha habido esfuerzos de profesionalización
serios, pero no se ha establecido un servicio civil en todo el
ámbito del gobierno; donde se ha establecido, donde ha
funcionado más o menos es en lugares donde no hay agrupaciones
gremiales partidistas o se ha dividido a personal en personal
técnico y personal administrativo... De alguna forma se
ha entendido que el servicio civil tiene que ser neutral, tiene
que haber una renuncia a la militancia partidista para que pueda
haber servicio civil.
Habría
qué separar tres cosas; lo que es neutralidad política,
lo que es profesionalización y lo que es ya una institución
propiamente bajo el patrón, europeo o americano de servicio
civil. La neutralidad política tiene varios niveles: que
el trabajador público no participe en un partido, esté
afiliado, no milite en ninguna forma; o bien, neutralidad política
quiere decir que el trabajador público no favorezca en
su actividad cotidiana a ese partido; en medio de ambas posturas
hay muchas posibilidades.
¿Profesionalización
quiere decir permanencia en el puesto aunque cambie el gobierno
o quiere decir simplemente reconocimiento de las actividades que
ha desempeñado dentro del gobierno y acreditación
de esas actividades? Si lo entendemos nada más como permanencia,
lo que tendríamos sería una administración
muy anquilosada, en la cual el asunto de cambio de gobierno se
vuelve un pretexto, para que no se mueva nada, «como ya
existe el servicio civil ya no se mueve nada». En este sentido,
la Administración Pública se convierte en un obstáculo.
También habría que definir profesionalización
¿qué quiere decir? Preparar al trabajador público
y acreditarle sus logros de alguna forma, pero no necesariamente
quiere decir que sea totalmente inamovible, sobre todo en los
niveles altos, en los niveles de dirección, porque en los
países en los que hay servicio civil, hay también
varias opciones, por ejemplo en Estados Unidos existe un servicio
ejecutivo que son los puestos de cierta categoría de cierto
nivel para arriba y existe el servicio civil «normal»,
en que están incluidos los trabajadores que aquí
llamamos de base y el servicio civil ejecutivo es el servicio
de lo que aquí serían directores de área
y directores generales.
Hay
una muy clara separación entre las ventajas de condiciones
de trabajo y en la permanencia en esas dos categorías,
o sea, el servicio civil de abajo es permanente o sea no cambia
nunca, tiene inamovilidad y no puede ser afectado por un cambio
de gobierno de ninguna forma. En cambio el servicio civil profesional
sí puede ser afectado en la medida en que hay confianza,
un elemento intangible, no medible ni objetivable.
Así
como no podemos salirnos de la globalización, tampoco podemos
escapar de una transformación sufrida por las sociedades
de todo el mundo en el terreno político. Esa transformación
la vería en dos renglones que tienen que ver, uno con el
gobierno y dos con la honestidad. Una es la crítica a la
democracia representativa, o sea, la gente ya no se siente suficientemente
representada por los gobiernos electos por el voto ciudadano,
aún en sociedades muy maduras, desde el punto de vista
democrático.
Einclusive
en las sociedades que recientemente han accedido a la democracia,
inmediatamente viene una desilusión y una crítica
al gobierno. Ya la legitimidad del gobierno no se da por el mero
hecho del voto, sino sobre todo por el ejercicio del poder. En
este entorno, se argumenta, la característica central de
la democracia ya no es la democracia representativa sino la democracia
participativa.
Otro
asunto es que parece que se han perdido las ideologías
y así las instituciones de derecha e izquierda han perdido
sentido. Por ello han adquirido más sentido las temáticas
de «centro» que fundamentalmente son de tipo político.
Me explico: los temas sociales tradicionalmente eran de la izquierda;
los temas económicos tradicionalmente de la derecha y los
temas de centro no eran de nadie.
El
electorado en todo el mundo está manifestando escaso interés
por los temas sociales; desinterés por discutir los temas
económicos; los considera como temas de las élites,
y los sociales los localiza en el interés de los radicales,
los globalifóbicos, por ejemplo.
El
foco de los electores, no sólo en México sino en
todo el mundo, se está concentrando en los temas políticos
y dentro de ellos se encuentra el del gobierno, cómo gobernar,
y de ahí a la honestidad, tema de importancia capital.
Nosotros vivimos en carne propia la derrota, porque no atendimos
a tiempo estos temas, no nos dimos cuenta de que los temas políticos
adquirían para el ciudadano un gran sentido y seguimos
en los temas que eran tradicionales para nosotros y creímos
que seguían siendo del interés de la gente.
Pero
en repetidas encuestas y estudios y demás, lo que vemos
es que a la gente le interesa el tema social sólo si le
afecta directamente, así el individualismo se ha acendrado.
El tema social, en concreto, carece de un referente solidario;
prevalece un referente individual. Si hablamos de la pobreza,
la gente entiende su pobreza, no la pobreza de todos los demás.
En cambio, cuando hablamos de los temas políticos sí
se despierta un interés colectivo. El tema político
se convirtió en el centro de la política. En él
subyace una cosa intangible, «el buen gobierno», concepto
que el PAN ha manejado históricamente, desde siempre, se
encuentra en sus documentos desde el principio, mientras que nosotros
apenas estamos empezando a comprender lo que la gente entiende
por buen gobierno. ¿Qué es? Se le pregunta a la
gente en los estados por qué cambian su voto tradicional
para gobernador o para alcalde, la principal razón que
te dicen siempre es esa: «porque gobiernan mejor»
o «porque van a gobernar mejor».
Julián
Domínguez López Portillo. El funcionario público
al llegar a un cargo, sea mediante elección o designación,
está obligado a responder a su partido, a la declaración
de principios ... La «sana distancia» hizo mucho daño
al Partido, porque sólo lo utilizó como maquinaria
electoral.
Proyecto
de Nación. Programa de Acción
Juan
Hoffman Calo. Que el Partido defienda los principios fundamentales
de justicia social, sin estar cerrados al fenómeno de la
globalidad, que nadie lo va a detener, debemos tener claro cuáles
son esos grandes valores que el Partido debe continuar enarbolando,
fortaleciendo y evitando a toda costa que haya regresiones en
las conquistas sociales. El principio fundamental es la educación
laica y gratuita.
El
derecho a la salud es otro de los principios por el cual no podemos
bajar ninguna bandera. Pero también tenemos que estar conscientes
que en materia de derecho a la salud y de seguridad social hay
fenómenos que se han venido generando en el transcurso
del tiempo. La pirámide demográfica nos empieza
a demandar muchos recursos. Las personas que estaban en la edad
de jubilarse con mayor demanda de servicios de salud eran financiadas
por una base laboral muy grande. Hoy observamos que poco a poco
hay y habrá menos trabajadores en activo y más hombres
y mujeres que se acercan a la edad de jubilación, consecuentemente
también a la edad en que requieren mayores servicios médicos.
Tenemos que generar esquemas que garanticen su financiamiento
sin que necesariamente sea vía impuestos, llegará
el día en que no alcancen los recursos públicos.
Otro
de los derechos alcanzados por el Partido y que debemos defender,
es el derecho a la alimentación. Debemos empezar a analizarlo
ya, en términos de una iniciativa de ley, por la cual el
Estado, por ley, tutele y dé garantía a que se proporcionen
a los niños, niños en gestación, otros en
crecimiento, la cantidad de nutrientes necesarios para desempeñarse
mejor en la educación y no haya el rezago educativo que
existe todavía lamentablemente a la fecha.
Impulsar,
fortalecer y perfeccionar programas que han demostrado con creces
sus bondades, como el subsidio de la leche altamente nutritiva
y a bajo precio, programas como PROGRESA, el subsidio a la tortilla,
los desayunos escolares, es decir, que garantizan a los infantes,
los nutrientes necesarios para desempeñarse y crecer de
una manera saludable.
Por
otra parte, también garantizar el acceso al deporte y a
la recreación de los jóvenes, con el propósito
de darles alguna alternativa que puede propiciar una baja sensible
en los niveles de delincuencia. Y todo esto se podría ir
reflejando en nuestro programa de acción, en una agenda
legislativa que demanda el Partido a los representantes populares.
Sobre todo empezar a ver que tengamos una ley de desarrollo social
que de garantía a estas conquistas.
Partiendo
de la base de que hay principios y valores que defendemos y que
parece ser empezamos a converger con muchos otros partidos, ni
el Partido Acción Nacional, ni el Partido de la Revolución
Democrática, ni el Partido Verde Ecologista cuestionan
ya esta serie de principios y si todavía lo cuestionan
en sus documentos básicos, la tendencia es que dejen de
cuestionarlos: el derecho a la educación libre, gratuita,
laica éste es un valor sustantivo de los mexicanos,
el derecho a la vivienda, el derecho a la salud, el derecho a
la alimentación, en fin.
Son
principios en los que convergemos muchas fuerzas políticas
que fueron logros de los gobiernos emanados del Partido Revolucionario
Institucional y debemos de defender a toda costa. La mayor parte
de los mexicanos coincidimos. Entonces, podemos hablar de una
administración pública en la que podemos estar de
acuerdo y podemos continuar programas de gobierno, siempre y cuando
no sean gobiernos que intenten regresiones inaceptables no solamente
por el PRI sino por la mayor parte de los mexicanos.
Creo
que podemos arribar a un esquema de administración pública
en el cual se establezcan programas institucionales, programas
gubernamentales de manera que cuando llegue otro gobierno, del
Partido que sea, los continúe, ¿por qué?
Por el contenido de aceptación de las grandes mayorías
nacionales. Aterrizando lo que se refiere a la administración
pública, si todos estos principios y valores prácticamente
tienen una aceptación en los partidos políticos
y partiendo de la premisa que no habrá regresión
en una serie de conquistas adquiridas que fueron impulsadas por
los gobiernos emanados de nuestro Partido, podemos transitar con
una gran civilidad a una administración pública
plural.
Porque
los programas de gobierno estarán enfocados a esta serie
de valores que son de aceptación de las grandes mayorías
nacionales y entrará al gobierno de un partido y podrá
continuar con un programa; llegará otro partido y deberá
continuar con el programa.
Por
supuesto tendríamos que dar una luchar frontal contra aquellos
gobiernos que intentan llevar a regresiones de derechos sociales
que ha adquirido el pueblo desde la administración pública.
En un contexto de globalización, no tenemos más
remedio que abordarlo con seriedad. México es el país
que más tratados comerciales ha firmado en el mundo, formamos
parte de múltiples organismos multinacionales. Observamos
que el capital mundial se mueve a velocidades estratosféricas,
con sólo apretar un botón se mueve el capital internacional,
el cual, para invertir, ya sea en diferentes instrumentos o en
inversión directa, está demandando reglas homogéneas
en todos los países donde aspira ganar.
La
gestión pública debe dar pasos serios para dar un
mensaje a los inversionistas y a los ciudadanos en general, de
normas parejas, igualitarias, en donde se estimule la producción
y se estimule la producción de empleos. El país
no tiene más remedio que entrarle con mucha seriedad, que
por cierto ya le ha estado entrando pues a la homologación
de esquema de gestión pública, de niveles de calidad
a estándares de gobierno.
Sobre
el tema que hace mención Alejandro Gil, estoy de acuerdo
en el sentido de que el tema político se convirtió
en el tema del electorado, en el tema del ciudadano. Pero se convirtió
fundamentalmente político porque los derechos y conquistas
sociales eran ya incuestionables, eran -valga la redundancia-
conquistas ya conquistadas. Cuando el Estado en México
y en el mundo le intenta o le mete reversa a las conquistas sociales,
es cuando surgen los globalifóbicos y es cuando surge la
inestabilidad, es cuando se pone en riesgo la estabilidad social
en todos los países.
Por
eso, después de observar estas cosas, si ustedes se han
dado cuenta y le entramos a los últimos documentos que
está generando, por ejemplo, por la OCDE, observamos que
les está haciendo recomendaciones a todos los gobiernos
del mundo, para que establezcan o restablezcan una política
de desarrollo social ágil e intensiva.
Entonces,
de ahí coincido que fue una, que el tema cuando menos en
la pasada elección, no fue el de las conquistas porque
ya las había: el Seguro Social, el ISSSTE ya existe, ya
no se solicita su creación sino en todo caso su mejoramiento,
consolidación. Tendremos que estar muy pendientes de cualquier
intento de regresión, pues sería una invitación
a la inestabilidad de consecuencias incalculables.
Eduardo
Topete. Deseo hacer una reflexión en torno a los indígenas.
Tenemos dos propuestas o muchas, por lo que en realidad son dos
vertientes. Uno, respetamos los usos y costumbres de los indígenas
y que ellos sean de acuerdo a su forma natural de organización,
o los incorporamos de una manera segura a un progreso respetando
su forma de organización. ¿Dónde está
la protección? Es precisamente donde tenemos que entrar
nosotros como administradores públicos con el respaldo
del Partido. Es decir, tenemos que vincular la legislación
que los protege con la ejecución, pero siempre tomando
en cuenta la participación de ellos como actores, no únicamente
como receptores. No podemos tratar siquiera de imponerles un esquema.
Tenemos que provocar la participación social organizada
para que la Administración Pública sea eficaz; ese
es el trabajo de partido, trátese de un problema global,
nacional o regional.
Alejandro
Gil. El gran proyecto de nación del PRI, fue precisamente
el basado en su política de desarrollo social. El PRI tuvo
la gran oportunidad de llevarlo a cabo. ¿Cuándo
se perdió el rumbo? Valdría la pena preguntarnos
eso. Mientras el Partido tenga definido que su proyecto consiste
precisamente buscar la justicia social, mientras el Partido tenga
muy claro que en la realidad mexicana tenemos más de 40
millones de pobres, que debemos hacer todo un proyecto para ellos,
que tenemos que rescatar precisamente como priístas, un
legado, un patrimonio social en este país de instituciones
sociales, que fueron creadas y desarrolladas gracias a esta Declaración
de Principios del Partido Revolucionario Institucional, entonces
tendremos futuro.
¡Claro
que estamos ante un mundo globalizado!, también sería
un error envolvernos en nuestra bandera nacionalista y querernos
arrojar cual niños héroes y experimentar una cerrazón
inconcebible e imposible. Yo entiendo perfectamente que México
tiene que estar a la par del mundo y que ojalá que esa
globalización ayude precisamente al desarrollo de estas
políticas sociales indispensables para ello. Efectivamente
nuestra educación tiene que seguir siendo gratuita y lacia,
pero tiene que estar a la altura de una educación mundial.
Si
hoy por hoy nos seguimos aferrando a tener escuelas de mediana
calidad o debajo de la mediana calidad, estamos en un error. No
por el hecho de ser escuelas públicas, tenemos que justificar
que sean escuelas mediocres; al contrario, nuestro reto es que
nuestra educación sea de calidad, crear jóvenes
mexicanos preparados para el mundo globalizado que estamos viviendo.
Ahí radica precisamente nuestro proyecto de nación.
El
PRI tuvo muy claro cuál era su Proyecto de Nación
mientras tenía muy claro qué era el desarrollo social.
Cuando perdimos el rumbo, cuando dejamos de representar esas demandas
sociales de la sociedad, fue cuando el Partido empezó a
declinar. El PRI tiene un gran reto precisamente en retomar con
orgullo todo lo que hizo en 70 años. El saldo en instituciones
sociales es muy positivo de acciones que hizo el Partido durante
70 años. El Partido debe retomar precisamente tal proyecto
de nación, sustentado en el proyecto de justicia social.
Volviendo
al Proyecto de Nación, el PRI debe, desde luego, seguir
sosteniendo su proyecto social, al cual debe añadir un
proyecto económico de progreso y de crecimiento, pero no
puede soslayar el tema político, que lo desarrolle, que
prepare un planteamiento de que es buen gobierno, definir lo que
es honestidad, más allá de no robar, sino de cumplir
expectativas legítimas. En la medida en que el Partido
entienda eso y le demos más centralidad a esos temas políticos,
vamos a encajar mejor con el electorado.
Necesitamos
darle un enfoque político a los temas sociales. El grave
error que cometimos ante la globalización, es que el Partido
dejó de lado las causas sociales y por el boom de la globalización
nos fuimos a los temas meramente económicos y esos temas
meramente económicos, principalmente de la derecha. Los
mexicanos de hoy resentimos porque los priístas nos metimos
en el boom de la globalización y la globalización
fundamentalmente de capitales y tecnología. Tenemos la
causa social y traducirla políticamente para hacerla atractiva
al electorado. El buen gobierno es eficaz si es eficiente, si
es honesto, es transparente, todo esto junto.
Valentín
Yáñez Campero. Por sí misma, la legislación
no resuelve el problema de que pudiera existir en la desvinculación
de la administración pública con la sociedad o de
los programas de la administración pública con sus
cumplimientos. El derecho a la protección de la salud,
prescrito en el artículo cuarto constitucional, la ley
general de salud, las leyes estatales de salud, la federalización
de los servicios de salud, han hecho que avance la prestación
de los servicios de salud por parte del Estado México a
quienes lo necesitan, pero no obligan a la administración
pública en los hechos.
En
otras palabras, el mandato jurídico es el marco de referencia,
en el cual debemos actuar los administradores públicos,
pero sostengo que además del mandato jurídico, debe
existir el compromiso del administrador público, debe haber
ética en los administradores públicos y haber una
administración pública mexicana, que si bien globalizada
por las computadoras, las cibernéticas, los procesos, entienda
que México es un país con historia, con raíces,
con cultura, con una serie de logros determinados que deben darle
solidez al proyecto nacional.
Proyecto
de Partido. Estatutos
Valentín
Yáñez Campero. En el Proyecto de Partido veo
dos aspectos fundamentales, uno cómo afecto la globalización
al Partido y al país; y otro fenómeno, el de la
ciudadanización. Los partidos políticos, todos,
en el mundo, han sido rebasados por la sociedad. La organización
social no encontró modos de participación en los
partidos, en todos, inclusive el nuestro, y por ende empezó
a abrir nuevos nichos de participación; en México,
por ejemplo, en 1988 había 200 agrupaciones de las mal
llamadas «no gubernamentales» y a la fecha se cuentan
cerca de 11 mil, que agrupan a una diversidad de personas en torno
a objetivos muy específicos. El partido dejó de
ser el punto de reunión de los diferentes grupos y demandas
sociales.
Esto
hizo que en la selección de candidatos el abanico se cerrara,
porque entonces donde nosotros siempre encontramos buenos candidatos,
candidatos arraigados, candidatos a lo mejor con poca preparación,
eran las organizaciones sociales, que los atraíamos al
Partido y a través de una rápida capacitación
los preparábamos a tal grado que se facilitaba habilitarlos
como candidatos ganadores. Es aleccionador que algunos de los
mejores hombres del Partido hayan perdido procesos electorales
en sus estados. Aquellos que dedicando su vida al Partido, perdieron,
sin embargo, el contacto con la sociedad.
En
lo referente a los mecanismos de selección no podemos aludir
únicamente a candidatos de base, tampoco únicamente
a cuadros del Partido y mucho menos por estatuto. Tenemos que
abrir la participación a la sociedad en la selección
de candidatos. En una palabra, el nuevo proyecto de partido, podría
resumirse en que debe ser un partido incluyente. El PNR, el PRM
y el PRI se estacionaron con los campesinos, los obreros y las
clases populares; se olvidaron que había nuevos grupos
que van emergiendo y es necesario incorporarlos.
Estamos
en el momento justo de abrirnos a la sociedad. El proyecto del
Partido tiene que ser incluyente, específicamente la selección
de candidatos. En ella tiene que participar la base partidista,
no la podemos dejar de lado; tiene que participar la estructura
del Partido, tampoco podemos dejarla de lado, igualmente las organizaciones
sociales, debemos, repito, ser incluyentes. En relación
con el Proyecto de Partido, hablábamos de una inclusión,
una selección incluyente de candidatos, que tenga que ver
fundamentalmente con las bases, con las organizaciones, con la
estructura, con la dirigencia y con la sociedad.
Juan
Hoffman Calo. Sobre cuál es, o cuál debe ser
el futuro de los sectores, debe remitirnos a que el presidente
del partido fue durante muchos años el Presidente de la
República. Quien formalmente fungía como Presidente
del partido era una especie de llamémosle gerente, administrador,
representante del Ejecutivo Federal, tanto en la estructura sectorial
como en la territorial. A partir del 2 de julio perdimos ese articulador,
elemento que daba lineamientos a seguir en el Partido; por esa
razón da la apariencia de que el Partido anda sin rumbo,
¿por qué? Porque todavía no hallamos la mejor
forma de estructurar un nuevo eje.
Ese
eje articulador debe de ser un órgano de gobierno interno
del PRI, un órgano colegiado, democrático, representativo,
federalista, como un parlamento. El PRI debe darse a sí
mismo un órgano de gobierno legítimo: el Consejo
Político. Si bien tenemos un Consejo Político en
los ámbitos nacional, estatal y municipal, su integración
se hizo de acuerdo con los principios rectores de antes, con las
prácticas anteriores. Entonces, ¿cuál es
el reto de los priístas? Darnos un Consejo Político
Representativo, auténtico, genuino, que realmente represente
a la base social priísta, un Consejo capaz de establecer
las grandes líneas de acción de manera colegiada,
parlamentaria. Y para ello necesitamos idear una elección
idónea: habemos algunos priístas trabajando en esa
vertiente: ¿cómo vamos a elegir a los integrantes
del Consejo Político Nacional, estatal, municipal?
Debemos estructurar ese Consejo en tres segmentos: el más
amplio sería el de consejeros electos de manera directa
y secreta, para que la base social priísta elija a quienes
van a ser sus representantes ante este órgano parlamentario
deliberativo. Pensemos en un Consejo Político de 300 a
500 integrantes, que sean electos de manera directa y secreta
en los distritos electorales federales. Otra parte de este Consejo
Político serían los que deben ser de rigor, es decir,
el Presidente y el Secretario General, los dirigentes o líderes
de los grupos parlamentarios federales en el Senado y en la Cámara
de Diputados, los expresidentes del Partido, los presidentes de
los Comités Directivos Estatales y ahí también
los secretarios generales de los tres sectores. Dejar una parte
de personas, una parte de ese Consejo Político de personas
que son sobresalientes por sus cualidades éticas, profesionales,
intelectuales, en fin. Y otra parte en la cual haya representantes
de los tres sectores que hoy conforman al Partido.
Independientemente
de lo que se decida, los sectores seguirán existiendo,
querámoslo o no. El sector obrero ahí está,
el sector campesino ahí está, el sector popular.
Los sectores siguen siendo un eje articulador. Nadie puede negar
la organización y la fortaleza que tiene en el campo el
sector agrario; nadie puede negar la organización tan compacta
que tiene la Confederación Nacional Campesina. Entonces,
deben conservarse los sectores, pero en la integración
del órgano de gobierno debe prevalecer un conjunto, un
número de consejeros que sea mayoritario. Y los sectores
ahí pueden y seguramente lo harán, podrían
participar en esa elección de consejeros. Es decir, si
se trata de un distrito rural y un distrito electoral federal
rural, ahí los campesinos postularán a su candidato
o sus candidatos a consejeros nacionales.
Eduardo
Topete. Estaba pensando en cómo encontrar los equilibrios.
Tenemos un sector campesino que tiende, dentro de un panorama
de globalización, a reducirse, a ser menos importante;
no porque el campo no sea importante, sino porque se está
tecnificando y México no está todavía a la
altura de una competencia. Los jóvenes campesinos no entran
en la parte de jóvenes del Partido, aunque tendrían
una oportunidad muy importante de participar y dar un punto de
vista como jóvenes campesinos.
Y el sector popular es un conglomerado, atiborrado y demasiado
heterogéneo, que tiene desde maestras, tiene profesionistas,
tiene todo lo que no cabe en otros, más homogéneos,
como es el sector obrero. Entonces tendríamos que abrir
la participación a un cuarto de sector o a un quinto sector,
para hacer una estrategia mucho más diferenciada de acuerdo
con los intereses de cada uno de los grupos que representan y
que conforman la sociedad y que están representados en
el Partido. Muchos no se sienten representados. Yo pertenezco
al sector popular, pero yo no me identifico con el sector popular.
Ese sería mi opinión.
Alejandro
Gil. En este tema hay una serie de opiniones encontradas.
Se critica mucho el corporativismo y el clientelismo; pero lo
que veo es que en todos los países del mundo los partidos
son corporativos y la política es clientelista y en cuanto
más democrático sea el Partido y más eficiente
sea, más está formado por cuerpos diferentes y representativos
de la sociedad y su política se vuelve una política
al servicio de ciertas clientelas.
Ahora,
lo que ha cambiado es que la sociedad ya es muy heterogénea.
Cuando el partido obrero, cuando los partidos obreros de masas
se crean y crecen las demandas eran totalmente homogéneas,
demandaban mejores condiciones de trabajo, entre otras necesidades
básicas, lo mismo en los países en los que hubo
partidos campesinos.
Hoy
en día, a pesar de que coincido con que el sector obrero
y campesino son los más homogéneos del Partido,
no obstante, hacia su interior son sumamente heterogéneos,
la prueba la tuvimos ayer con los grupos de campesinos, resulta
que el número de campesinos fuera del Partido rebasa a
los de dentro. Así está pasando con el sector obrero
y mucho más con el popular.
Deben
atenderse dos hechos:
1.
Que las demandas se volvieron heterogéneas, esto es, que
ya no hay demandas comunes a toda la sociedad y ni siquiera a
un grupo amplio, y
2.
Que las demandas se volvieron culturales, ya no son demandas de
tipo material sino básicamente urbanas, de tipo cultural.
Si ya se conquistó cierto nivel de vida, entonces entramos
a otro tipo de demandas, y esas demandas son muchísimo
más complicadas de atender.
Necesitamos modernizar nuestro clientelismo, por decirlo así,
no eliminarlo, por el contrario, debemos ampliarlo. Por ejemplo,
en la ecología hay todo un sector de jóvenes ecologistas
que a su vez se dividen muchos grupos de jóvenes, tienen
entre ellos diferencias pero son temas que les llaman la atención
y que jalan hacia la política a los jóvenes. Nosotros,
debemos atender esos y otros nuevos temas.
Entender
que tenemos que flexibilizar al Partido en toda su estructura,
tanto en su dirección orgánica como operativa, y
de gestión; entender que en el mundo ya no hay militancia
de partidos como hubo en los 50, con carnet, cuotas y todo; eso
ya no existe. La gente puede simpatizar con un partido, pero no
se siente miembro de ese partido para siempre, todavía
hay quienes sí tienen puesta la camiseta, pero la gran
mayoría no lo ve así.
Estrategias
Políticas
Juan
Hoffman Calo. Como parte de la estrategia de partido que dejamos
de hacer y debemos retomar, es una estrategia muy intensa de comunicación
con la sociedad. Poner énfasis y relevancia en los buenos
logros de los gobiernos emanados del PRI.
En
la etapa que viene, el PRI debe promover de manera intensiva que
el país que tenemos, el país del siglo XX lo hicimos
nosotros. Que tiene defectos, sí, nadie lo desconoce, pero
en la balanza pesa más lo positivo que lo negativo. Entonces,
respaldemos y promovamos lo que hicimos en materia de urbanización
de las grandes ciudades, las instituciones públicas, que
crearon los gobiernos priístas...
Debemos
hacer un esfuerzo por modernizar la forma de decirlo. A mí
no me queda la menor duda que si vamos a cualquier distrito, a
un seccional y la gran mayoría de la gente creció
alimentada por leche Liconsa, por ejemplo; nadie cuestiona si
fue bien o fue mal. Se trata de adultos, adolescentes y niños,
que continúan alimentándose con leche Liconsa; eso
es una conquista y una materialización que se llevó
a cabo en gobiernos priístas, aunque no lo comprendan en
toda su intensidad; los desayunos escolares fueron una prestación
que nació de un gobierno priísta. Hay que recordar
esas cosas positivas.
¿Cuál
es el estigma del Partido en estos momentos y quizás hace
ya algunos años? Es el estigma de la corrupción.
Debemos decirle a la gente que, ciertamente, no podemos negar
que ha habido casos de corrupción incalificable, pero es
tiempo que el Partido se deslinde de manera tajante de esos casos.
Los priístas que están ahí, hasta la dirigencia
nacional, debemos decirle a la sociedad: «no todos los priístas
hemos caído en actos ilícitos, habemos una inmensa
mayoría que hemos tenido comportamientos probos, honestos,
en los diversos cargos públicos que hemos tenido...»
y podría dar infinidad de ejemplos de funcionarios altamente
capacitados, eficaces, eficientes y muy honrados. Pero lo que
destaca pues son los casos de corrupción.
Alejandro
Gil. El tema de la estrategia central nunca lo habíamos
deliberado tan abiertamente en el Partido, entre otras cosas porque
éramos el partido en el poder. Tenemos tres documentos
básicos que muchos partidos del mundo no tienen. De la
gran cantidad de partidos que hay en el mundo, ni siquiera cuentan
con estatutos; que ciertamente tuvieron una declaración
de principios cuando se crearon, pero nunca han tenido necesidad
de sacarlos a colación. Muchos partidos tampoco tienen
una plataforma permanente, sino construyen una para cada elección.
Sin embargo, lo que todos los partidos tienen siempre, es un documento
que se llama «Estrategia».
Nosotros
nunca tuvimos esa necesidad públicamente, porque no había
el grado de competencia que lo hiciera necesario; pero ahora sí
se hace necesario, y tal estrategia tiene varias implicaciones.
Una primera, por ejemplo, es que dejan de ser menos importantes
las zonas geográficas que no representan votos. Si pensamos
que el PRI fue siempre fuerte en la Península de Yucatán,
resulta que en términos de volumen de votos los tres estados
de la Península no tienen una importancia tan grande (que
pudieran, eventualmente, definir una elección).
En
cambio en Guerrero se vuelve un estado muy importante; lo mismo
pasa con las ciudades, descuidamos las ciudades y fuimos perdiendo
una por una hasta que ya nos quedamos con las menos densas. Entonces
la primera implicación consiste en que el voto es lo más
importante para una estrategia; en otras palabras, ya no nos va
a interesar promover a un candidato y decir que es muy inteligente,
nos va interesar promover el voto. Esto significa un cambio total
de la estrategia del Partido, porque ahora lo que necesitamos
hacer es ver dónde están los votos y cómo
los vamos a obtener. Ahí viene otro problema que es el
de la mercadotecnia; los límites en la mercadotecnia.
No
podemos llegar al punto de comprar el voto, decirle lo que quiere
oír para conseguir su voto. Lo que debemos hacer es encontrar
aquellos temas de encuentro con los votantes, o sea que realmente
les importen y que nosotros queramos defender por ser legítimos
y viables. Los temas son también diferenciables de acuerdo
con las regiones, o sea hay un votante en el norte del país
al que le interesa mucho el progreso económico y hay un
votante en el Sur del país o en Sureste al que le interesa
mucho el desarrollo social y hay temas comunes para todo el país.
La
tercera implicación sería la de los candidatos.
Antes no nos preocupaban los candidatos y teníamos dos
defectos, uno el centralismo, el candidato del centro, que llegaba
hasta imponerse a la clase política de su estado. Y el
otro problema era el «cuate» que había subido
en la escala del Partido y conseguía una candidatiurasalía
de candidato, pero no tenía la capacidad para realmente
luchar en elecciones siendo el aparato el que lo salvaba, o sea
«la maquinaria lo hacía llegar al cargo». Teníamos
un aparato tan poderoso que a los malos candidatos los volvíamos
triunfadores, ahora tenemos que pensar en candidatos que ganen.
Hay
razón en el sentido de resaltar la comunicación
del Partido hacia la gente, pero no podemos limitar la comunicación
a las campañas. Por ejemplo, este criterio de lo que el
Partido le ha dado a la sociedad, es un criterio de contexto del
voto. O sea, no es el que nos va a dar el voto directamente, sino
es el contexto y ahí lo que nos ha faltado es, por ejemplo,
publicaciones serias que digan, a ver, este es el balance de estos
años, y ese tipo de cosas son las que se han logrado, etcétera,
pero ha faltado más, mucho empuje. Eso es lo que da un
contexto más amplio al voto.
En
ninguna parte del mundo los partidos llegan a una campaña
a hablar del pasado. En Francia no hablan de la Quinta República
o en Estados Unidos del nuevo trato. Eso ya se da por hecho, que
el Partido Demócrata le dio la posibilidad de esto y es
un mérito suyo, pero la campaña habla del futuro.
El tiempo de hablar del pasado es cuando no hay campaña
y es la parte que el Partido ha descuidado mucho, en la discusión
intelectual, en la participación en las universidades,
etcétera.
Julián
Domínguez López Portillo. Una estrategia que
debe tener el Partido es precisamente la fortaleza que tiene hoy
por hoy, sigue siendo el Partido mayoritario, a pesar de no estar
en la Presidencia de la República, sigue teniendo 18 gubernaturas,
y más de mil quinientas presidencias municipales, hay que
aprovechar esa infraestructura que todavía tiene el Partido
para fortalecerla. El partido tiene una gran fortaleza desde su
organización territorial, sus secciones. El problema es
si vamos a caer en las prácticas anteriores de utilizar
a esas secciones sólo como parte de una maquinaria electoral.
La verdadera fortaleza estaría en bajar a esas secciones
una nueva oferta del Partido hacia la sociedad y el electorado.
Como
parte de la estrategia debe fortalecerse la estructura territorial,
pero también debe atenderse la parte temática de
los grandes asuntos nacionales, del gran Proyecto de Nación
que defina el Partido y que debe ser impulsado a través
de sus legisladores.
Algo
importante como estrategia política es la relación
con el Poder Legislativo. Sin duda, la arena política contemporánea,
por lo menos en México, es el Poder Legislativo. Es importante
que nuestros legisladores tengan clara la posición del
Partido y la retroalimenten; que defiendan precisamente el proyecto
del partido, nuestro Proyecto de Nación (la Constitución
y sus reformas), a través de iniciativas. Que el PRI llegue
a tiempo y que se adelante a los tiempos y circunstancias.
Debemos
dejar una actitud vergonzante, el Partido debe superar esa etapa.
Definitivamente ha habido errores y sería otro más
de nosotros tratar de ocultarlos, pero también hubo muchos
aciertos y es importante, si no estar repitiendo los grandes triunfos
o hablando del pasado, sí demostrar que somos un partido
con experiencia, que hace falta en los asuntos públicos,
que tenemos funcionarios públicos probados, de que muchos
de los verdaderos avances del país se dieron gracias a
las administraciones priístas. Debemos dar una muestra
de un partido porque creo que los 70 años sí pesan.
Éramos un partido que venía cargando una gran historia,
llena de muchos triunfos, también de muchos problemas,
pero ya la imagen del Partido se acercó a la de un partido
agotado como oferta política. Tenemos que construir una
nueva oferta política de un partido renovado, insisto,
hablar de la palabra renovación y de una nueva imagen del
Partido, de ser un partido para el siglo XXI. Un asunto preocupante
es el de los jóvenes; el Partido no ha sido incluyente
con ellos; los hemos utilizado para algún foro, de manera
aislada; debe darse oportunidad a una clase de dirigencia política
del Partido, que lleguen nuevas caras, con nuevas ideas, con nuevas
visiones, los jóvenes demandan precisamente espacios de
participación. El Partido se ha olvidado de esa gran fuerza
y si queremos un partido de futuro, tenemos que garantizarlo precisamente
con nuestros jóvenes, pero no en plan de discurso, sino
abrir realmente espacios de participación y no únicamente
en un organismo de jóvenes, sino dentro de toda la estructura,
dar la oportunidad de que se forme una nueva clase política.
Valentín
Yáñez Campero. Es preciso amarrar el ámbito
de la administración pública a la legislación,
hacer los amarres entre Ejecutivo y Legislativo, pero no como
único mecanismo, sino con todos los demás elementos
de profesionalización, eficacia, calidad, es decir, los
nuevos elementos, particularmente el compromiso social. El partido
requiere desarrollar programas con gran contenido social de manera
que si otro partido llega al poder, esos programas sean tan sólidos
y necesarios, tan bien estructurados que continúen a través
de la administración. En ese sentido se cumpliría
con la profesionalización del servicio civil y esto le
daría a la sociedad mexicana mayores garantías de
actuación.
En
relación con los temas políticos, éstos,
por sí mismos, no hacen el actuar del Partido que debe
estar pendiente de las estrategias económicas y para traducirlos
de suerte que se ganen adeptos. Decíamos que el amarre
con los órganos legislativos es fundamental por parte de
la administración pública. Hay que ir a donde están
los votantes, determinar cuáles son los votantes, no los
candidatos, sino diferenciar a los votantes, encontrar núcleos
de votantes por regiones económicas, sociales y políticas.
Cuáles son las líneas de estos votantes, cuáles
son sus demandas y qué se requiere para atenderlos; establecer
órganos colegiados de dirección del partido y sobre
estas bases, hacer una buena selección de candidatos.
En cuanto a la estrategia del Partido que debiera seguir, consiste
en establecer profunda comunicación con la sociedad estratégicamente
dirigida a determinados entes sociales; casi una operación
de bisturí, además del esfuerzo de comunicación
generalizada para todo mundo. ¿Cómo estar en contacto
permanente con diferentes grupos sociales, poder recibir opiniones,
demandas, retroalimentación? ¿Cómo socializar
o politizar a la sociedad con un programa muy activo de comunicación
social? Es importante hablar del pasado, de los 70 años
de que el Partido dejó columnas fundamentales en los ámbitos
económico político y social del país; asumir
la responsabilidad de lo malo. Coincidimos en que los momentos
electorales no son adecuados para hablar del pasado; deben aprovecharse
los intervalos no electorales para dejar constancia de los logros
del Partido.
Visión
de Futuro
Eduardo
Topete. Si queremos un partido renovado debemos incidir en
la modificación del órgano colegiado con una amplitud
de participación hacia la sociedad que ya está muy
diferenciada; que encuentre su espejo en nuestro Partido, esa
sería la visión de futuro.
Julián
Domínguez López Portillo. La visión de
futuro del Partido es la de un partido como ya habíamos
mencionado renovado, la imagen que tiene que dar es de la
de un partido nuevo, con la experiencia, pero renovado. Con gran
apertura, incluyente en todos los sentidos, su organización
más que nada tiene que enfocarse hacia la gestión
social. El Partido ha perdido un gran sustento en la gestión
de las demandas, pero si el Partido se convierte en un verdadero
gestor, ahí radica su futuro.
Juan
Hoffman Calo. Coincidimos en que la visión de futuro
en el PRI debe ser una visión de un partido renovado y
dentro de esa renovación debemos tener muy claro debemos
defender las causas sociales. Tiene que ser un partido democrático,
con instrumentos y con órganos de gobierno democráticos
y de ahí actuar congruentemente, nuestra congruencia va
a dar a la sociedad el mensaje de que efectivamente nos renovamos.
Alejandro
Gil. Coincido plenamente. Lo único que añadiría
sería que la congruencia no sólo es tener un proyecto
de un partido que recupere lo mejor del pasado y proyecte al futuro,
sino también va a implicar recortar muchas cosas para que
la sociedad crea que de veras estamos cambiando. La congruencia
implica sacrificio, rupturas, cortarle mucho a lo que ha sido
el Partido, muchos vicios, muchas cosas que nos llevaron a esto,
inclusive hasta de las personas. En esta línea ya no estamos
dispuestos a aceptar a este tipo de personas, de prácticas
y de ideas.
Valentín
Yáñez Campero. El futuro del Partido debe estar
vinculado a la sociedad no al Estado. Cuando hablo de partido
de sociedad es que nos empatemos con ella. La organización
nos ha rebasado, tenemos que hacer un esfuerzo con todos los elementos
de la comunidad para ganar las elecciones, tener buenos candidatos,
contar con órganos, pero con el concurso de la gente. La
sociedad está más desarrollada que nuestro Partido,
hay que llevar al Partido a empatar, llevarlo al mismo nivel para
entenderlo, porque si no lo hacemos el pueblo no nos entiende.
Un elemento fundamental es el sentido de pertenencia al partido,
lo hemos dejado de lado; es fundamental la convicción de
partido, la ideología con el partido, el compromiso con
el Partido y el sentido del partido que me atiende y formo parte
del mismo.
Por
otro lado, es necesario ser activos, responsables ante la globalización;
al participar en la globalización, con o sin nuestra voluntad,
debemos ser prácticos, no sólo receptores pasivos.
En
cuanto a la visión de futuro, debe ser la de un partido
renovado; de la 18 Asamblea esperamos un partido nuevo en muchos
sentidos: con nuevos mecanismos de selección de candidatos,
de elección de dirigencia, de comunicación con la
militancia, adaptación de principios; con nuevos Estatutos...
Sin duda será necesario un órgano colegiado de gobierno,
por arriba de la Presidencia, conformado por los diferentes grupos
sociales en combinación con los diferentes grupos del Partido,
los sectores, la estructura, y obviamente los sectores deben permanecer,
seguir haciendo su trabajo, lo habrán de hacer mejor. Podríamos
resumir al decir que un partido renovado será un gran gestor
social; atenderá a las causas sociales, será democrático,
con congruencia interna para que sea incluyente y genere la credibilidad
renovada.
Coloquio
convocado por la revista examen del Partido Revolucionario Institucional,
«Rumbo a la 18 Asamblea General de Delegados», con
Administradores Públicos del PRI.
