EL PRI DEBE CAMBIAR PARA SOBREVIVIR: CODIP

Principios y valores. Declaración de Principios

Luis Segura Martínez. No podemos permitir, y tenemos que dejarlo bien claro en la Declaración de Principios de nuestro Partido, que si entramos en un programa permanente de globalización del que va a ser difícil salir, porque ahora no somos gobierno y estamos observando que el actual no está cambiando, no se protejan los intereses nacionales, ni quiera de los inversionistas, de los empresarios, sino que se está protegiendo y dando entrada libre a los inversionistas extranjeros.

Proyecto de Nación. Programa de Acción

Vladimir Galeana. O redefinimos los conceptos teóricos del Estado como patria, soberanía, nacionalidad o definitivamente situamos a nuestro Partido dentro de la esfera de herederos de la revolución y nos situamos por el nacionalismo democrático para poder alcanzar la justicia social. Defendemos nuestro nacionalismo o perdemos la identidad frente a los embates de un mercado salvaje, de una globalización que no tiene sentido humano, defendemos el concepto de patria o se nos va de las manos en un rompimiento de las fronteras, porque ahora las barreras son otras, ahora los límites los dictan los poderíos económicos.

Se debe trabajar por un nacionalismo democrático, entendiendo nuestro nacionalismo como el resultado de las luchas que ha enfrentado nuestro país para definirse como nación, donde privilegiemos los conceptos teóricos de Estado, patria, nacionalidad, soberanía, libertad, autodeterminación e independencia. Buscamos un nacionalismo democrático, pero que haga realidad nuestro lema: democracia y el debate de la justicia social.

Helena Buscarón. Hoy más que nunca debemos reafirmar las cuestiones nacionales. En este sentido, la propuesta de ser un partido nacionalista y democrático, hoy más que nunca tiene vigencia. Es decir, nuestro discurso no va a tener un margen de cambio radical amplio, va a seguir siendo en esos mismos sentidos porque seguimos defendiendo la soberanía; la justicia social sigue siendo una de nuestras aspiraciones, el respeto a la legalidad, etcétera. Y ahí considero que los jóvenes, las mujeres, pueden tener un espacio en donde pueden llevarse a cabo una serie de transformaciones para que ese discurso sea mucho más incluyente. Si económicamente pugnamos por una inserción que tenga en cuenta todos estos valores y principios en los cuales nos fundamentamos como Nación, podemos articular muy bien no solamente nuestro discurso ideológico, también nuestra realidad económica.

Proyecto de Partido. Estatutos

Luis Segura Martínez. Sobre el Consejo Político Nacional, los estatales, los municipales y los del Distrito Federal, siento que efectivamente deben convertirse en órganos reguladores autónomos, y trabajar sobre lo que determina el artículo 78 y que da una serie de atribuciones al Consejo Político. Es importante que tomemos en consideración algunas modificaciones a los Estatutos. Si los revisamos, entendemos que en ellos existe una precisión respecto a muchos aspectos, particularmente en lo que se refiere a la elección de dirigentes y candidatos. Con relación al asunto de cumplir los requisitos en los Estatutos, respecto al Distrito Federal, sugiero que quienes vivimos en el Distrito Federal busquemos que se asiente en los Estatutos, que para el Presidente de la República, para gobernador y para jefe de gobierno del Distrito Federal sean los mismos requisitos, pero que quede planteado de una vez en la Asamblea.

Luis Alberto Olivier. Hubo un momento en que la tecnocracia se hizo cargo del Partido y aquella labor de los viejos militantes empezó a perderse. Para mi gusto ahí fue donde empezamos a perder ese casamiento que teníamos con las causas de la sociedad y con la sociedad en su conjunto. Resulta que el presidente del Comité Ejecutivo Nacional es también el Presidente del Consejo Político Nacional y es quien a propuesta de esta mesa se nombra a la Comisión de Honor y Justicia, que no se reúnen nunca o si se reúne quién sabe cuándo lo hace, porque nunca hay resultados. Debemos reforzar nuestra Comisión de Honor y Justicia, también debe ser un órgano autónomo y de decisión. Reitero, de nada va a servirnos un discurso bien planteado, bien organizado, con credibilidad, si al interior no tenemos un equilibrio de poder, una nueva gobernabilidad.

Nosotros propugnamos porque exista un sólo procedimiento para la elección de candidatos y de la dirigencia, y que sólo excepcionalmente pudiera emplearse el de usos y costumbres, pero nunca para la elección de los candidatos a la Presidencia de la República, a gobernadores, a jefe de gobierno del Distrito Federal, ni a la dirigencia del Comité Ejecutivo Nacional ni de los comités estatales. Por otro lado, existe en nuestros Estatutos ese vacío. Pero no sólo eso, para ser candidato a jefe delegacional en el Distrito Federal, regidor o síndico, también se debe requerir que cumplan con los mismos requisitos que los candidatos a presidentes municipales, que tampoco está en los Estatutos.

José Antonio Barrera. El tema de los Estatutos es de discusión trascendente en lo que llamamos transitar hacia una nueva etapa del Partido. Los Estatutos, sin lugar a dudas, son un instrumento básico para el desarrollo de nuestra actividad política. Al aspirar a una transformación, debemos ser capaces, sin lugar a dudas, de dejar asentadas reglas muy claras en la XVIII Asamblea General de Delegados. Reglas muy claras que garanticen el desarrollo y el trabajo partidista, la democracia interna, la participación de la militancia, la elección de dirigentes, el manejo de nuestros recursos, el equilibrio de poder, la elección de candidatos. La XVIII Asamblea General de Delegados representa esa gran oportunidad: escuchar la opinión de la militancia para adecuar nuestros Estatutos. Debemos buscar los mecanismos ideológicos, operativos y normativos, que motiven la presencia de los jóvenes. La condición incluyente de las mujeres desde un punto de vista, no de competencia con los varones, sino en una situación de derechos que la mujer se ha ganado por su capacidad, su trabajo, su convicción y su militancia.

Hugo Díaz Thomé. Debemos incluir en los Estatutos condicionamientos para obtener candidaturas. Quiero referirme concretamente a la integración del Consejo Político, de todos los consejos políticos, porque más bien pareciera una junta de notables, rebasada hace más de un siglo en este país.

Propongo que el Consejo Político se integre y sea presidido, primero, por gente que no esté en el Comité Ejecutivo Nacional, estatal o distrital y que los miembros de la Mesa Directiva sean elegidos, al igual que todos los miembros del Consejo Político. Antes de pasar a los temas en concreto, quisiera hacer una aclaración. En el Consejo de Dirigentes Políticos del Distrito Federal hemos llegado a consensos, sobre todo en lo que se refiere el capítulo de nuestros principios y valores y la cuestión ideológica, pero no hemos encontrado consensos generales en lo que se refiere a modificaciones estatutarias. Esto se refleja en nuestras intervenciones.

Jaime del Río. En materia de Estatutos, ¿cuáles son los retos que a mi juicio enfrenta el Partido? A diferencia de la XIV Asamblea Nacional, en que el reto fundamental a nivel estatutario fue: somos un partido de ciudadanos, de sectores y de organizaciones; hoy existen otros retos planteados en el esquema. Necesitamos pensar en un órgano encargado de impartir justicia al interior del Partido, de acuerdo con nuestras reglas; una Comisión de Honor y Justicia o un Tribunal de Justicia del Partido, con procedimientos, integrado de forma especial, para que rompa con la dependencia y que funcione con una gran y plena jurisdiccionalidad.

Helena Buscarón. Definitivamente las cuestiones de modificación estatutaria están ligadas, son parte de una estrategia política, así lo visualizo. Una estrategia política a corto, mediano y largo plazos.

Estrategias Políticas

Jaime del Río. ¿Cómo es posible que un Partido que nace y postula como objetivos fundamentales la democracia y la justicia social, y que después de 70 años no haya podido consolidar internamente la democracia ni impulsar procesos democráticos en el país, ni haya podido resolver el problema de la distribución, de la riqueza, el problema de la pobreza?

Mientras que gobierno y Partido caminaron juntos con las demandas de la sociedad, no hubo problema para el PRI, nuestros resultados estaban de la mano con las exigencias de la gente, se legitimaba el poder, se apoyaba al gobierno, se defendían las causas revolucionarias y el país evolucionaba y el PRI se fortalecía. En el momento en que gobierno y Partido divorciaron su visión y sus intereses, intentando superponerlas a los intereses y las causas de la sociedad, en ese momento empezamos a hacer agua.

Hugo Díaz Thomé. Como Partido abandonamos en su oportunidad el Estado que atendía la realidad nacional y que era el árbitro de los conflictos entre los sectores políticos y económicos de la sociedad y como gobierno adoptamos un modelo que exacerbó las contradicciones sociales. De ahí el voto de castigo que recibimos, debido a los costos de las políticas de ajuste estructural y en términos de Helena Buscarón, la socialización de las pérdidas y la privatización de las ganancias.

Pero el Partido fue ajeno a esas decisiones, se convirtió en operador político de ellas. ¿Quién tomaba esas decisiones?, una cúpula gobernante, que por cierto, aunque postulada por el PRI, difícilmente podríamos decir que tuvo una militancia en éste. La definición ideológica del Partido es fundamental para deslindarse de ese grupo y de esas políticas, y considero que eso estará en la mesa de las discusiones de la XVIII Asamblea General. Y aquí me atrevo a decir que ese grupo tiene nombres y apellidos, y el PRI no ha dicho nada respecto de estos personajes, que desde mi punto de vista se infiltraron en el Partido, lo usaron como vehículo para hacerse del poder y luego aplicaron políticas que si bien no surgieron ni nacieron en México, sino del proceso global, del proceso de integración regional, hemisférica y mundial, no opusieron la menor resistencia ni plantearon esquemas que atemperaran la brutal apertura de nuestras fronteras para las cuestiones de carácter económico.

Helena Buscarón. Jóvenes y mujeres estamos conscientes de que hemos cobrado una vigencia inusitada por la cuantía en el padrón electoral. En las elecciones de 1997, del total de 60 millones que conformaba el padrón electoral, más del 50 por ciento fueron votos de mujeres. De ese padrón electoral, 18 millones 470 mil fueron votos de los jóvenes; de ese núcleo específico de los jóvenes, 8 millones 410 mil votaron por el PAN y 6 millones 130 mil por el PRI. Con fundamento en lo que señala la convocatoria para la elección de delegados a la Asamblea General, se ha garantizado que un tercio corresponda a delegados menores de 30 años y que 50 por ciento de las delegadas corresponda precisamente a las mujeres. Aprovechando el reacomodo de actores y circunstancias, vislumbro que en una Asamblea en donde habrá 6 mil delegadas y 4 mil delegados menores de 30 años, es el momento para impulsar las reformas estatutarias que requiere el Partido. Debemos tener una capacitación especial, y que el Partido desarrolle programas en este marco de estrategia política a largo plazo, donde se seleccionen líderes, se formen cuadros de jóvenes y de mujeres, pero en un sentido cualitativo, para que podamos tener una mayor presencia en las legislaturas.

Visión de Futuro

José Antonio Barrera. Lo que queremos los priístas es un Partido más democrático, donde la militancia sea tomada en cuenta para las grandes decisiones, un Partido que tenga posibilidad a través de la decisión de todos, de elegir no sólo a sus dirigentes, sino también a sus candidatos a los diversos cargos de elección popular.

El Partido tiene y sigue teniendo presencia en la República y en el Distrito Federal. Tenemos que construir una nueva etapa del PRI, de un PRI fortalecido, demandante, incluyente, autocrítico, de un PRI que trabaje permanentemente en acciones que favorezcan y respondan a los intereses de la ciudadanía, de las mayorías y no que sólo tengan mucho movimiento en vísperas de elecciones.

La XVIII Asamblea va a permitirnos que surja un partido fuerte y unido, que prepare a los jóvenes, a las mujeres al debate nacional, que combine experiencia y juventud para empujar más fuerte.

Estamos en un escenario donde ya desaparecieron las decisiones verticales, donde todos debemos asumir nuestra responsabilidad; si cambiamos es para ser mejores, trabajar todos los días, buscar espacios en los medios, para destacar nuestros éxitos, y también analizar el porqué de nuestras derrotas.

Vladimir Galeana. El problema que enfrentamos rumbo a esta XVIII Asamblea de los priístas es la definición ideológica. No podemos decir que el PRI no hizo nada durante 70 años, porque sería negar la realidad y el presente de esta Nación. El Partido, aparte de situarse dentro de este espectro ideológico, tendrá que hacerlo como partido contestatario, un partido que enseñe a la sociedad cuáles han sido sus logros.

Pedro Alberto Salazar. Nuestro Partido nace en el poder, crece, se desarrolla y muere en el mismo. Y se nos olvidó cumplir con el postulado principal de nuestro Partido que es democracia y justicia social. Estimo que nuestro Partido debe revisar más que nada su funcionamiento estructural. Debe abrirse, encontrar mejores mecanismos de apertura, de incorporación, ojalá estos debates y los trabajos en el interior del país, por sectores, organizaciones, desde los municipios y en los distritos, permita encontrar una pequeña vía.

Jaime del Río. El ejercicio del poder durante más de 70 años desgastó al Partido y erosionó su fortaleza ideológica y su compromiso con la sociedad. Sin duda, el Partido debe continuar por un camino de nacionalismo, democracia y simiente popular. Los retos de ser gobierno hicieron que cayéramos en presiones internacionales y en una serie de trampas y engaños, a veces autoengaños, y no supimos establecer nuestro posicionamiento sobre cosas que son muy claras, derivadas de nuestra historia y de nuestros propios principios y valores constitucionales. El Partido debe ser un firme defensor del derecho de los individuos, por ello, como gobierno y como Partido suscribimos la Declaración de derechos del hombre, pero nunca por encima de los derechos e intereses sociales. La globalización no es una elección, es una realidad que nos llegó. Me parece que el Partido debe reivindicar el derecho del Estado mexicano para intervenir en el proceso de la globalización, imponiendo acentos y preservando siempre los derechos de los nacionales y entre ellos los de las colectividades.

Creo que un lema adecuado para la Asamblea Nacional es «cambiar para sobrevivir». Un partido político solamente puede sobrevivir si convence. Hoy tenemos una crisis de convencimiento, porque la percepción social es que el Partido dejó de ser la mejor opción para gobernar. Hoy tenemos una confrontación que amenaza con destruirnos y que nos enfrenta en condiciones de suma debilidad a los retos electorales.

Helena Buscarón. En nuestro compromiso ideológico debemos ser contundentes, no caer en las indefiniciones y en este sentido proponernos como un partido nacionalista y democrático.

Democrático porque tenemos toda la autoridad moral para hacerlo, porque fuimos el principal promotor de los procesos democráticos en nuestro país, tanto que nos costó la Presidencia de la República. Un partido nacionalista, porque la identidad nacional debe de ser nuestro cemento, nuestro elemento de cohesión. Hoy en día, cuando los límites del Estado se han diluido en la transnacionalización del capital, debemos inclinarnos por un partido que enarbola las causas de la Nación, desde las causas de los jóvenes, las mujeres, los discapacitados, los adultos de la tercera edad y otras minorías, debemos de promulgarnos como un Partido que es la opción del cambio.

Hugo Díaz Thomé. Debemos incluir en los Estatutos condicionamientos para obtener candidaturas. Quiero referirme concretamente a la integración del Consejo Político, de todos los consejos políticos, porque más bien pareciera una junta de notables, rebasada hace más de un siglo en este país.

Propongo que el Consejo Político se integre y sea presidido, primero, por gente que no esté en el Comité Ejecutivo Nacional, estatal o distrital y que los miembros de la mesa directiva sean elegidos, al igual que todos los miembros del Consejo Político. Los sectores también tienen que democratizarse. Una manera de propiciar la democracia interna en los sectores es haciendo que los consejeros políticos sean verdaderamente elegidos en las asambleas de los propios sectores, en las asambleas de los movimientos de las organizaciones y que aquellos representantes de los distritos también sean elegidos en los consejos políticos de su distrito, para que tengamos base sólida democrática, para tener voz y sobre todo, para tomar decisiones.

Es fundamental la carrera de partido para evitar este asambleísmo del que hablaba Jaime del Río y este populismo rampante en la elección de dirigentes, porque efectivamente por un lado hay dirigentes territorializados, que tienen una base social, pero también por otro hay excelentes cuadros del Partido que han acreditado la militancia a lo largo de muchos años, que no necesariamente tienen una base social que los siga.

En lo que se refiere a los sectores, me cuesta mucho trabajo imaginar el Partido Revolucionario Institucional sin los trabajadores, sin los campesinos, creo que además es un riesgo estratégico que estamos corriendo. Es decir, si a nosotros o si a alguien se le ocurre proponer la desaparición de los sectores, estaremos empujando a los trabajadores a formar un partido laborista, estaremos empujando a los campesinos a formar un partido agrarista. Lo que sí me parece fundamental es que hay que dar a los sectores su justa dimensión.

Coloquio convocado por la revista examen del Partido Revolucionario Institucional, «Rumbo a la 18 Asamblea General de Delegados», con el Consejo de Dirigentes Políticos del Distrito Federal.