I
INFORME DE GOBIERNO
VICENTE FOX QUESADA*
En
cumplimiento con lo dispuesto por el artículo 69 de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
me permito presentar por escrito ante este Honorable Congreso
de la Unión, el Primer Informe de Gobierno en donde se
manifiesta el estado que guarda la Administración Pública
del país. Hago entrega.
Honorable
Congreso de la Unión; Mexicanas y mexicanos:
Con
la misma emoción y responsabilidad con la que asumí
el mandato como Presidente de la República, comparezco
hoy ante este Poder Legislativo y ante las mexicanas y mexicanos,
para presentar el Informe del estado que guarda la Administración
Pública del país, conforme lo establece la Constitución.
Rindo
hoy cuentas que este gobierno ha realizado durante sus primeros
nueve meses de gestión. Corresponde a ustedes, señoras
y señores legisladores, el análisis del Informe
descrito y sus anexos, los titulares de las dependencias y entidades
del Gobierno federal responderán a su convocatoria para
ofrecer la información adicional que ustedes consideren
necesaria.
El
informe y sus anexos presentan en sus más de mil páginas,
las acciones y las cifras que dan cuenta precisa de los logros
que hemos alcanzado en todas las áreas durante estos nueve
meses; estarán ampliamente disponibles para todo aquel
o aquella que desee consultarlos, será útil acercarse
a estos documentos, con el fin de conocer los detalles de las
transformaciones que estamos impulsando para poner a México
al día y a la vanguardia.
Estaré
atento a las observaciones, sugerencias y críticas que
surjan del análisis de la amplia información que
aquí presentamos.
Deseo
manifestar al inicio de este mensaje, que en estricta observancia
a lo que ordena la Ley Orgánica del Congreso, arribé
a este recinto una vez concluidas las intervenciones de los representantes
de los grupos parlamentarios que integran esta Legislatura. No
obstante, escuché con toda atención cada una de
las participaciones de los señores legisladores y tomé
nota puntual de sus posiciones.
Convencido
de la importancia de consolidar las prácticas democráticas,
quiero reiterar mi disposición de promover y respetar cualquier
medida que fortalezca el diálogo entre los Poderes Legislativo
y Ejecutivo.
Como
muestra de esta disposición hago hoy una atenta invitación
a los coordinadores de los grupos parlamentarios para que en los
próximos días, cuando ustedes lo decidan, nos reunamos
a intercambiar puntos de vista acerca de los trascendentes asuntos
abordados en esta alta tribuna.
El
2 de julio del año 2000 México votó por el
cambio. Desde ese momento asumí la responsabilidad histórica
de conducir al país por un nuevo camino; me comprometí
a democratizar el ejercicio del poder y a establecer una relación
transparente y participativa con la sociedad, a combatir la pobreza,
la corrupción, la ignorancia y la impunidad, así
como a manejar responsablemente la economía. A lograr ese
cambio profundo están dirigidas todas mis energías.
Mi
gobierno avanza con el rumbo claro que le da un proyecto de Nación
bien definido, la alternativa mexicana al desarrollo es la de
un humanismo moderno, emprendedor y socialmente responsable, con
él queremos poner a México al día y a la
vanguardia de las naciones; con él queremos lograr que
México sea la historia de éxito del siglo XXI.
México
sí tiene proyecto: esa alternativa humanista concibe a
nuestro país como una república plena, en la que
florecen las libertades, la democracia, el Estado de derecho,
la transparencia y el federalismo, y en la que se vive la gobernabilidad
democrática.
Ante
la desigualdad, nuestra alternativa impulsa la política
social y amplía su concepto planteando la universalización
de las oportunidades, la corresponsabilidad de quienes las obtienen
y la realización de las personas en todas sus dimensiones.
México
sí tiene proyecto. Este humanismo propone que se desarrolle
la sociedad, pero también que se mejore la capacidad de
gobernar; requiere de mayor libertad, pero también de que
se acaten las leyes; exige el respeto a todos los derechos, pero
también el cumplimiento de todos los deberes; promueve
la expansión de los mercados, pero también la fortaleza
de los poderes públicos; busca el crecimiento de la economía,
pero también que sus beneficios se distribuyan con equidad;
alienta el desarrollo de todas y todos los habitantes del país,
pero se ocupa también de los que han tenido que emigrar
al extranjero.
México
sí tiene proyecto. Este proyecto basado en un humanismo
social innovador, quedó enmarcado en el Plan Nacional de
Desarrollo, instrumento que propicia una clara dirección
a nuestro gobierno y el cual elaboramos con una participación
social sin precedente.
En
estos nueve meses avanzamos en la construcción de este
proyecto. En el país del poder hemos acotado el poder,
lo hemos ejercido en sus justas dimensiones: lo suficiente para
hacer las cosas, lo limitado para respetar a la sociedad y a los
ciudadanos. De ello hemos desprendido un proyecto distinto de
país que se deriva justamente de una concepción
diferente sobre el ejercicio del poder público. Hemos sido
cuidadosos para reorientar a la Nación sin sobresaltos,
con una madurez política que se demuestra en el respeto
a las instituciones, en el fortalecimiento del estado de derecho
y en la conducción responsable de la economía.
Como
sociedad hemos sido capaces de evitar los riesgos de conflicto
entre cambio y estabilidad, presentes en toda etapa de transición.
La alternancia significó un cambio histórico en
México. Al contrario de lo que algunos llegaron a pensar,
no se desmoronó el país. No hubo fuga de capitales
ni devaluaciones, el gobierno siguió su marcha; lo que
ha prevalecido es el diálogo, el cambio responsable y decidido
y el Estado de derecho.
Se
ha dado un diálogo permanente y constructivo entre el Legislativo
y el Ejecutivo. 220 reuniones de funcionarios públicos
aquí, en esta Cámara, acreditan este diálogo.
Sin ocultar las diferencias propias de la diversidad política,
este diálogo ha estado marcado por la firme determinación
de lograr coincidencias.
A
toda divergencia hemos encontrado siempre una solución
democrática. El Ejecutivo se ha sometido, sin vacilación
alguna, al fallo inapelable del Poder Judicial de la Federación,
garante de nuestra legalidad.
En
estos nueve meses la responsabilidad del Ejecutivo nunca ha sido
entendida a capricho, guiado por los valores democráticos
propios del humanismo político, he conducido un gobierno
sin autoritarismo ni prepotencia. No ha habido presión
ni represión contra quienes de él difieren. Todas
las decisiones y acciones gubernamentales se han tomado y ejecutado
sin tintes partidistas, buscando merecer de todos los actores
políticos una respuesta constructiva.
Como
en ninguna otra época, vivimos bajo el imperio de la libertad
de expresión. Los medios de comunicación la han
ejercido sin más restricción que su propio sentido
de responsabilidad. Esa atmósfera de libertad se respira
en las plazas y las calles, y es ya, patrimonio de todas y de
todos los mexicanos.
La
justicia electoral ha venido a perfeccionar nuestra democracia.
Las instituciones y los procedimientos electorales se desenvuelven
con autonomía e imparcialidad, sin exigir de los actores
políticos otras cosas que el cumplimiento puntual de la
ley.
Ciertamente
ha habido impugnaciones en algunos procesos, los órganos
competentes han resuelto conforme a derecho, y sus resoluciones
han sido invariablemente aceptadas por partidos y autoridades.
La
Administración Pública trabaja hoy en una vitrina
que permite al ciudadano y a los medios observar y evaluar todo
lo que el gobierno hace y deja de hacer. Rendimos cuentas claras
y puntuales de cómo y en qué se gasta el dinero.
Hemos actuado con apego al código de ética que protestamos
cumplir.
Con
la constitución de los Consejos Ciudadanos para vigilar
la marcha del gobierno, estamos dando pasos firmes hacia la democracia
participativa. Hacemos más con menos, hemos sido innovadores
para hacer mejor las cosas; volvemos más eficiente la Administración
Pública; descentralizamos funciones y gasto. Este año
hemos ahorrado en los primeros seis meses, 6 mil 800 millones
de pesos en gasto corriente y vamos a ahorrar más.
Durante
este primer semestre ejercimos 44.9% del gasto anual programado.
Estamos con ello por encima del porcentaje promedio de ejercicio
de gasto en los años de 1995 al 2000, que fue de 40.9%.
Esta
Legislatura ha sido uno de los principales protagonistas de los
nuevos tiempos. Vivimos un equilibrio inédito entre poderes,
avanzamos juntos en la construcción de un sistema presidencial
respetuoso de la separación de poderes.
Ante
los que subrayan que en el país hubo cambio de gobierno
pero no una transición democrática, debo decir que
el cambio no lo podemos reducir al episodio de la alternancia,
por relevante que hay sido en nuestra vida política, ese
gran e imprescindible evento no basta por sí solo para
romper con las viejas inercias. Estoy consciente de que muchas
prácticas de este gobierno aún deben cambiar.
Por
ello, para muchos el cambio es nominal, pero no es posible consolidar
una cultura política en el transcurso de unos cuantos meses.
No obstante, no cejaré mis esfuerzos en este sentido.
El
cambio alcanzado por el país exige que veamos en su justa
dimensión las discrepancias propias de la democracia. Estamos
reestructurando un sistema y ellos genera reacciones, que no son
sino expresión natural de la pluralidad política.
No
obstante, hoy menos que nunca, se justifica acudir a la violencia,
para luchar por una causa política o social. Hoy menos
que nunca es válido pretender acorralar a la democracia
por la vía de la violencia. Hoy menos que nunca podemos
tolerar la expresión violenta como vía de protesta
política o social, porque hoy las puertas de la participación
política están abiertas a la sociedad, porque hoy
la gobernabilidad democrática permite conducir toda lucha
política o social por vías institucionales.
Convoco
a todas las mexicanas y mexicano a condenar toda forma de violencia,
pongamos nuestra parte.
Diputada
Beatriz Paredes Rangel: Permítame, señor Presidente.
Compañeros legisladores, la Ley Orgánica y el Reglamento
nos señala que debemos guardar nuestra normatividad en
el caso de esta Sesión de Congreso General. Les ruego,
habida cuenta que ya se han manifestado a través de sus
pancartas y mantas, puedan ocupar sus asientos y que continúe
el señor Presidente con su Informe.
Continúe señor Presidente.
El C. Presidente de la República, Vicente Fox Quesada:
En este contexto es de esperar que los grupos que todavía
consideran que no bastan las contiendas electorales para superar
nuestros problemas, reconozcan que no hay más camino para
ellos que el del sufragio.
Es
hora de que la justicia social ocupe el lugar que le corresponde
en la agenda nacional. Es hora de reincorporar a quienes fueron
dejados a la vera del camino. El cumplimiento de este objetivo
no admite demora. México ha acumulado un enorme rezago
social, estamos en el punto límite de la tolerancia ante
la desigualdad y la pobreza, sería muy costoso no reconocer
ya el apremio de esta realidad.
Por
eso el compromiso de mi gobierno es con todas las mexicanas y
mexicanos, pero especialmente con quienes viven en la pobreza
y en la marginación.
El
cambio no sólo significa hacer las cosas diferentes, significa
hacerlas mejor, hacerlas bien. En el ámbito de la política
social hemos superado las inercias improductivas, hemos dado a
los programas un nuevo enfoque, que moderniza sus formas de organización
y otorgando prioridad al desarrollo de capacidades y a la generación
de oportunidades.
Se
han aprovechado, ampliado y mejorado, esfuerzos exitosos anteriores,
involucrando a los beneficiados, desde el diseño de las
políticas hasta la evaluación de su impacto y eficiencia,
convencidos de que el combate a la pobreza, reclama la corresponsabilidad
de los beneficiarios.
No
obstante las limitaciones presupuestales que tuvimos para este
año, se ha aumentado el gasto destinado a la lucha contra
la pobreza en 16.2% en términos reales con respecto al
año 2000
Estamos
incorporando a más de 763 mil familias adicionales al nuevo
Progresa, lo que permitirá atender un total de 3 millones
200 mil familias al término del año; esto es 24%
más que en el año 2000.
Con
nuestros programas sociales, más de 6.4 millones de familias,
es decir 27 millones de personas, han recibido estímulo
y apoyo directo para enfrentar y superar la pobreza con su propio
esfuerzo y dignamente. Esto equivale a la población total
de 18 estados de la República.
Nuestra
lucha contra la pobreza en las áreas rurales ha sido especialmente
firme. Estamos destinando 28% más de recursos que el año
pasado al nuevo PROGRESA con los programas de abasto social de
leche, de distribución de desayunos escolares, de despensas
mensuales y del de la tortilla, estamos apoyando directamente,
día a día, la alimentación de millones de
familias.
En
estos nueve meses abrimos mil 345 nuevas tiendas DICONSA, superando
en 9.3%, la meta programada para el año; además
se han identificado 250 microrregiones en extrema pobreza, a las
que estamos dando una atención especial.
Los
fondos para el financiamiento de vivienda nos permitirán
llegar a nuestra meta de 360 mil créditos para fin de año.
En el programa de vivienda y ahorro, nuestra meta es otorgar casi
800 millones de pesos de subsidio al frente, en apoyo a 33 mil
930 familias que así pondrán su hogar.
Nuestro
objetivo es incorporar plenamente y pronto, a todos los marginados
y marginadas al proceso de desarrollo, de tal manera que su nivel
de vida no dependa de programas asistenciales.
Nuestro
compromiso mayor es con la reforma educativa; su propósito
es incrementar la cantidad y la calidad de educación que
concebimos laica y gratuita. Es necesario también abatir
por vías concurrentes, el abandono prematuro de los estudios.
Este
año se ha autorizado un presupuesto de 251 mil 305 millones
de pesos para la educación, cifra superior en 6.4% en términos
reales a los del año 2000. Hemos ampliado significativamente
la cobertura de becas a través de distintos programas:
el Sistema Nacional de Becas apoyará este año a
4.6 millones de estudiantes con mayores carencias. En el nuevo
PROGRESA se están atendiendo a 3.6 millones de becarios
en primaria, secundaria y ahora, en educación media superior
y bachillerato; a su vez, con el Programa Nacional de Becas y
Financiamiento para la Educación, 100 mil jóvenes
podrán continuar sus estudios superiores en la Universidad.
En la asignación de estos estímulos el mérito,
la necesidad y la transparencia han sido nuestros únicos
criterios.
Con
el Programa Educación para la Vida, hemos abierto la puerta
para que millones de mexicanos y mexicanas tengan la oportunidad
de continuar superándose más allá de la escuela.
La
Universidad Nacional ha sufrido varias pruebas de las que ha salido
vigorizada. Reitero que el gobierno ha sido y seguirá siendo
absolutamente respetuoso de la autonomía universitaria.
Reitero
también a todas las instituciones de educación superior
del país, el propósito de apoyarlas hasta el límite
de nuestros recursos. Nuestra política cultural coloca
hoy a los ciudadanos en el centro de sus proyectos y de sus acciones.
La ciudada-nización y la descentralización son los
ejes sobre los que garantizaremos que las actividades culturales
lleguen a todos los rincones del país y a todas y todos
los mexicanos. La trascendente labor del magisterio encontrará
en mi gobierno un apoyo sin precedente para su actualización
y capacitación, así como el mayor esfuerzo para
continuar recuperando sus salarios. Un saludo cariñoso
y un aplauso entusiasta a cada maestra y a cada maestro del país.
Cuentan con todo nuestro apoyo y reconocimiento.
Estamos
trabajando para hacer efectiva la equidad que toda mujer merece.
La mujer mexicana seguirá contando con el compromiso de
mi gobierno para abrir las puestas que aún se resisten
a dejarla pasar.
Estamos
emprendiendo una cruzada para garantizar el acceso universal a
la salud y para que ésta sea de mejor calidad, particularmente
en las zonas rurales. El gasto federal en salud, por habitante,
aumentó este año de 1386 a 1517 pesos. Hoy 8.3 millones
de personas tienen acceso al paquete básico de servicios
de salud. A través del nuevo PROGRESA este año se
habrán proporcionado a las familias más necesitadas,
22 millones de consultas; 13.4% más que el año anterior.
Sería
una gran injusticia que el cambio que estamos realizando no piense
en las generaciones de mañana sólo porque hoy no
pueden hablar; por ello hemos tomado una decisión fundamental:
en mi gobierno el cuidado del medio ambiente no es asunto de una
secretaría, lo es de todas y de todo el gobierno. El mayor
énfasis en esta materia lo hemos puesto en la protección
y restauración del agua y el bosque a los cuales hemos
definido como un tema de seguridad nacional.
Nuestros
objetivos de desarrollo económico no podrán ser
cumplidos hasta que veamos a los hombres y mujeres del campo superar
la marginación. El campo mexicano requiere de nuestra especial
atención. Hemos hecho el mayor esfuerzo cuyos resultados
hago hoy, de su conocimiento. Los apoyos de PROCAMPO ahora se
entregan por adelantado, antes de sembrar la cosecha. A la fecha
este programa ha entregado más del doble de recursos que
en el mismo periodo del año pasado, más del doble.
Además, con el programa de apoyos a la comercialización,
se han otorgado 121% más fondos que en el mismo lapso del
2000, al final del año este programa habrá ejercido...
Diputada
Beatriz Paredes Rangel: Señor Presidente. Solicito amablemente
a la Asamblea permitan continúe la lectura del ciudadano
Presidente. Tendremos oportunidad en las sesiones subsecuentes,
de expresar las opiniones de los legisladores sobre el contenido
de su mensaje. Continúe, Señor Presidente.
El
C. Presidente de la República, Vicente Fox Quesada: Con
los programas de apoyo a la comercialización se ha otorgado
121% más fondos que en el mismo lapso del 2000. Al final
del año se habrá ejercido casi el doble del presupuesto
que durante el año anterior.
Hemos
propuesto a esta soberanía una iniciativa para capitalizar
el campo, lo que le inyectaría recursos sin precedente.
Asimismo, estamos transformando el Banrural en un banco de productores.
Avanzamos
en dar certeza jurídica a la tenencia de la tierra, trabajamos
de manera coordinada con todos los que se interesan genuinamente
por el desarrollo rural. No obstante estos esfuerzos resultan
insuficientes para superar rezagos acumulados por décadas.
Pero
sepamos distinguir los problemas que provienen de ese atraso histórico
de las necesidades coyunturales y del proyecto futuro para el
campo.
Nuestra
política es resolver de manera conjunta con los productores
rurales, a través del Consejo Nacional Agropecuario, los
problemas de precios, de mercados, de valor agregado, así
como apoyar el desarrollo del sector rural mediante fórmulas
de corresponsabilidad y de mediación social que nos permitan
construir una relación democrática con todos los
actores del campo.
Hoy
tenemos ante nosotros la oportunidad de edificar un México
más humano y justo, un país capaz de mirar con un
sentido de corresponsabilidad a quienes sufren la carga inaceptable
de la pobreza, que pesa como un agravio no sólo sobre quienes
la padecen, sino también sobre la sociedad entera. Entre
todas y todos debemos superar el obstáculo de la falta
de recursos de la Federación, de los estados y de los municipios
para poner nuestro país al día y mejorar la calidad
de vida de los mexicanos y mexicanas.
Cumpliendo
con mi responsabilidad he presentado a este Congreso de la Unión
la iniciativa de una nueva hacienda pública distributiva
y en ella estamos trabajando conjuntamente.
Expreso
mi reconocimiento a todas las fuerzas políticas que concurren
en este honorable Congreso de la Unión por su esmerado
trabajo de análisis y debate. Varias de las iniciativas
que forman este paquete legislativo fueron ya aprobadas.
Si
contemplamos los rezagos ancestrales de los que he hablado y la
incapacidad presupuestal del Estado para superarlos, podremos
ver claramente las consecuencias de no contar con la reforma hacendaria.
Por eso convoco a los partidos políticos a no permitir
que las diferencias políticas le resten viabilidad.
Estoy
convencido de que si bien se puede modificar no se puede perder
por la incapacidad para ponernos de acuerdo.
No
he tenido dudas al presentar dicha iniciativa, convencido que
es imprescindible para acelerar el desarrollo del país,
para mejorar la distribución de la riqueza y para combatir
la pobreza y desigualdad social.
A
mi iniciativa le han seguido nuevas propuestas de legisladores,
gobernadores, partidos políticos y de distintos sectores
de la sociedad. Encontremos el punto de convergencia por el bien
de México.
Ningún
cambio político y social sería completo sin el debido
reconocimiento a las justas demandas de nuestras hermanas y hermanos
indígenas.
Reitero
mi compromiso político y moral con su causa, convencido
de que México no podrá ser si los excluimos, México
no podrá ser si no los escuchamos. México no podrá
ser si no reconocemos que todas las mexicanas y los mexicanos
tenemos derecho a un espacio digno bajo nuestros cielos.
He
apoyado y apoyaré cualquier movimiento que busque respuesta
a su causa por vías no violentas.
Bajo
esa premisa el gobierno federal ha dado muestras claras de su
voluntad política para continuar el diálogo con
el EZLN. Los presos de origen zapatista han sido puestos en libertad.
El Ejército se ha replegado de las posiciones demandadas.
Finalmente,
el Congreso de la Unión aprobó la reforma constitucional
en materia de derechos y cultura indígenas. Además,
se han puesto en marcha programas de inversión, desarrollo
y atención a las necesidades más apremiantes de
las comunidades indígenas.
Están
pendientes las reformas a numerosas leyes secundarias que han
de adecuarse a la reciente reforma constitucional, así
como las modificaciones que correspondan a las constituciones
de las entidades de la República. Estos distintos cuerpos
normativos podrán integrar jurídicamente las demandas
y propuestas que aún deben de ser atendidas.
En
nombre del pluralismo debemos de reconocer que existen voces que
es necesario escuchar.
Mientras
tanto, toca a todas y a todos aceptar lo que el Constituyente
Permanente ha decidido como reforma constitucional
Porque
comprendo muy bien el sentir de las autoridades locales me he
propuesto llevar una relación respetuosa y solidaria con
los ejecutivos estatales y municipales. Con su colaboración
estamos construyendo una relación más equilibrada
dentro del pacto federal. Las carencias y rezagos en las entidades
y municipios no tienen colores partidistas, ni tampoco lo han
tenido sus soluciones. Ello ha quedado plenamente reflejado en
materia fiscal.
Ahora,
ahora, de cada peso recaudado por el gobierno federal 60 centavos
han sido administrados, gastados, invertidos, directamente por
las entidades federativas y los municipios.
En
sólo ocho meses de este año hemos transferido un
monto superior a 282 mil millones de pesos, 15.7 por ciento más
que el año pasado. Recurso que ha llegado en tiempo y forma
a los estados y municipios, como es nuestra obligación
y como marca la ley.
Diputada
Beatriz Paredes Rangel: Un momento, señor Presidente.
Honorable
Asamblea:
Reitero
respetuosamente una convocatoria a que escuchemos el informe del
señor Presidente. Este cuerpo colegiado tendrá capacidad
de determinar cuál es su opinión sobre esta exposición
en las sesiones subsecuentes.
Continúe,
señor Presidente.
El C. Presidente de la República, Vicente Fox Quesada:
Seguiremos avanzando decididamente en esta dirección, en
la dirección del federalismo.
Es
una realidad que nuestra economía está sumamente
vinculada a los principales motores de la economía mundial,
hoy coincidentemente apagados. No obstante, gracias a una política
económica responsable y a la confianza de inversionistas
nacionales e internacionales, al trabajo de todos los mexicanos
y mexicanas hemos podido amortiguar los impactos negativos que
en otras épocas fueron causa del derrumbe de nuestra economía.
Contamos
con bases para sortear exitosamente los riesgos de contagio de
las crisis financieras que afectan a países hermanos, así
como para la recuperación ordenada del crecimiento.
Nuestra
economía experimenta hoy tasas de inflación no vistas
desde 1970. La inversión esperada, directa para este año,
rebasa en los primeros seis meses 6 mil 700 millones de pesos
y la inflación esperada para el total del año es
menor al 5.5 por ciento.
La
fortaleza económica se refleja también en que las
tasas de interés han alcanzado un mínimo histórico,
así como la solidez de nuestra moneda y déficits
en cuenta corriente, moderados y además financiados con
inversión extranjera directa.
En
el monto de las reservas internacionales y activos que el 28 de
agosto pasado se ubicaron en casi 39 mil millones de dólares
y en la reducción del nivel de riesgo-país para
la inversión.
Los salarios están recuperando su poder adquisitivo. ...
Diputada
Beatriz Paredes Rangel: Continúe señor Presidente,
por favor.
El
C. Presidente de la República, Vicente Fox Quesada: Los
salarios están recuperando su poder adquisitivo como resultado
del aumento de 10.4 por ciento en los salarios contractuales y
de la disminución que hemos logrado en la inflación,
los salarios reales promedio del sector manufacturero a junio
de este año son 6.3 por ciento más altos en términos
reales que en el mismo mes del año 2000. Estos indicadores
representan activos invaluables para garantizar el curso estable
y una recuperación temprana y robusta de la economía
mexicana.
Más
allá de estos factores positivos, también reconocemos
los problemas que generan el desempleo y la falta de crecimiento.
Estamos trabajando muy de cerca con los estados y sectores más
afectados para moderar el impacto. Con ese fin arrancamos ya el
programa para fortalecer la economía, que tiene tres vertientes:
La
primera, promover la competitividad del aparato productivo, eliminando
trabas que impidan crear empresas y generar empleos, ejecutando
oportunamente los proyectos de inversión del sector público,
impulsando la construcción de vivienda y elevando el financiamiento
a la pequeña y mediana empresa.
En
segundo lugar, impulsando el mercado interno, erradicando el contrabando
y combatiendo la competencia desleal que desplaza a nuestros productos,
estimulando también a través de las compras del
gobierno de manera directa a la micro, pequeña y mediana
empresas.
Y
el tercer punto, mantener una estricta disciplina fiscal, aplicando
medidas de austeridad y programas de ahorro en el gasto del sector
público.
Entre
los reclamos más sentidos de la población se encuentra
la solución a la inseguridad pública y el freno
a la corrupción. Mi gobierno sabe, está consciente,
que la ciudadanía en su conjunto resciente los altos niveles
de criminalidad y la fuerza de las poderosas agrupaciones del
crimen organizado. No obstante, estamos trabajando como la urgencia
reclama.
Hacemos
lo necesario para dar una batalla decisiva contra la delincuencia
y recuperar la seguridad pública. Estamos cerrando filas
para abatir el crimen en un marco de legalidad. Para ello promovimos
la creación de la Secretaría de Seguridad Pública,
que está coordinando y unificando los esfuerzos de los
gobiernos estatales y municipales en este renglón, toda
vez que el 90 por ciento de los delitos son del fuero común.
Estamos
reformando totalmente la Procuraduría General de la República.
En unos cuantos días anunciaremos la creación de
la Agencia Federal de Investigaciones, a la que se integrará
la Policía Judicial Federal.
En
el combate al narcotráfico la Procuraduría General
de la República junto con las Secretarías de Seguridad
Pública, de Defensa Nacional y de Marina han obtenido resultados
importantes. Se aseguraron 340% más de sicotrópicos
que en el mismo periodo del año 2000.
En
el primer semestre del 2001 se erradicaron 17 mil 781 hectáreas
de sembradíos de marihuana y amapola lo que representa
un incremento de 12%.
En
materia de contrabando, la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público, en coordinación con la Secretaría
de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, incautó
más de 100 bodegas y locales comerciales con más
de 1,700 toneladas de mercancía de contrabando.
En
el cumplimiento de todas estas tareas nuestra divisa ha sido y
será la legalidad inherente a la gobernabilidad democrática,
demanda que hace la ciudadanía entera.
Quiero
aquí hacer un reconocimiento al desempeño de las
mujeres y hombres que integran nuestro Ejército, nuestra
Fuerza Aérea y nuestra Armada quienes siempre han apoyado
ampliamente el esfuerzo de todas y todos los mexicanos en diversos
ámbitos.
Sé
que la sociedad está lastimada por el drama de la corrupción,
no aceptaré que mi Gobierno se rinda a sus tentaciones,
todo acto que se presume irregular es debidamente investigado
y se actúa con rigor por la vía de la legalidad.
Así lo hemos hecho y así lo seguiremos haciendo.
Para avanzar en ese compromiso, el combate a la corrupción
dejó de ser materia de una secretaría para convertirse
en una política de toda la Administración.
En
esos esfuerzos hemos llevado a cabo 4,320 auditorías detectándose
irregularidades que han permitido recuperar 2,246 millones de
pesos.
Se
puso en marcha el Programa Nacional para la Transparencia y el
Combate a la Corrupción y el Programa de Corto Plazo para
el Fortalecimiento del Control Interno dentro de las dependencias.
En
el clima de democracia que se vive, el ejercicio del poder no
puede permanecer confinado al espacio del misterio, donde se tejen
las redes de corrupción. Bajo ese principio estamos trabajando
junto con los Legisladores la Iniciativa de Ley de Transparencia
y Acceso a la Información Pública.
México
cuenta hoy con credenciales democráticas impecables que
dan nueva fuerza a nuestra voz ante las naciones, es necesario
crear las condiciones para una mayor participación en ese
escenario; por ello hemos tomado la iniciativa de desempeñar
un papel más activo como miembros de la comunidad internacional.
Hemos
encabezado con éxito esfuerzos de promoción económica
en el extranjero especialmente en el ámbito del comercio
y la inversión, el flujo de inversión extranjera
como señalamos, ascendió a 6,774 millones de dólares
en el primer semestre del año, cifra que se ubica en niveles
históricos.
Los
ingresos derivados de la entrada de turistas extranjeros registraron
también niveles históricos, entre enero y junio
visitaron nuestro país 10.8 millones de personas, estos
turistas representaron una derrama económica de 4,702 millones
de dólares, cifra 8.6% superior a la del mismo período
en el año pasado.
Abrimos
nuevas líneas de cooperación con Europa, Asia y
América Latina, además de mantener y ampliar nuestra
perspectiva de trabajo con Estados Unidos y Canadá.
También
hemos planteado la necesidad de adoptar mecanismos financieros
y esquemas de cooperación que promuevan el desarrollo de
las regiones menos avanzadas en nuestro país.
Ante
el compromiso irrevocable con los mexicanos que habitan fuera
del país, hemos planteado al Gobierno de los Estados Unidos
de América un acuerdo migratorio para legalizar la estancia
de los mexicanos que hoy radican en ese país sin la documentación
legal y también para aquellos que buscan oportunidades
de trabajo adicional.
Nuestros
contactos bilaterales se han profundizado. Las visitas a México
de los presidentes de Chile, España, Estados Unidos y del
Primer Ministro del Reino Unido, refrendan el papel que ha adquirido
nuestro país como interlocutor con las demás naciones.
Amigas
y amigos de todos los estados, regiones y rincones de este maravilloso
país, mexicanas y mexicanos que viven fuera de nuestras
fronteras, queridos paisanos:
Ustedes,
todos y todas, han depositado en nosotros sus anhelos de cambio;
nos piden cuentas con justa razón, por ello en esta fecha
especial a cada uno de ustedes, les agradezco que nos haya permitido
entrar a su casa para decirle cómo estamos trabajando a
fin de resolver sus problemas y atender sus necesidades ... He
mencionado aquí... ...
Diputada
Beatriz Paredes Rangel: Compañeros legisladores... Señor
senador, le solicito guardar compostura.
El
C. Presidente de la República, Vicente Fox Quesada: He
mencionado aquí sólo algunos de los avances de estos
nueve meses. A cada mexicana y mexicano le digo: No he olvidado
ni he hecho a un lado tus demandas; estoy muy consciente de las
carencias y necesidades, de las aspiraciones y por supuesto de
mis compromisos con todos los ciudadanos.
Diputada
Beatriz Paredes: Continúe, señor Presidente.
El
C. Presidente de la República, Vicente Fox Quesada: Sé
que nos falta mucho por hacer, reconozco que la voluntad no es
suficiente, no somos ni pretendemos ser infalibles; hemos rectificado
y sabremos rectificar cuando sea necesario.
Muchos
resultados no han llegado a la velocidad o con la profundidad
que nuestras necesidades reclaman; hay obstáculos y los
seguirá habiendo, pero tengan la seguridad de que sabré
cumplirles.
Honorable Congreso de la Unión:
México
avanza hoy por la ruta del cambio, de manera decidida y estable;
se encuentra unido y trabajando. Los poderes de la Unión
e instancias de gobierno dialogan y actúan de manera conjunta
y responsable, se avanza en la discusión de los cambios
políticos, de manera plural y respetando las vías
institucionales; la economía se maneja con responsabilidad
y eficacia, lo cual nos permite amortiguar las consecuencias para
México de la desaceleración de la economía
mundial; los programas sociales se fortalecen sobre nuevas bases.
Al margen de cualquier espíritu de triunfalismo, el mundo
nos reconoce como un país respetado y respetable.
Estos
primeros meses de gobierno son resultado del esfuerzo de todas
las mexicanas y mexicanos, son también fruto de ustedes
señoras y señores legisladores, que con sus decisiones
convertidas en leyes están creando el marco jurídico
que nos permite enfrentar los nuevos desafíos y las necesidades
desatendidas.
El
país necesita seguir contando con su aportación
responsable, esta es la Primera Legislatura del milenio y sé
que trabajando juntos será recordada por los mexicanos
del mañana como la que contribuyó a consolidar la
democracia y sentó las bases del México moderno,
no obstante, el reto de alcanzar todos los objetivos esenciales
que el país exige, un gran acuerdo, un gran acuerdo político
nacional que ofrezca soluciones con visión de futuro a
los problemas del presente; se están agotando los ciclos
vitales de muchas prácticas políticas y es imperativo
definir las que vienen al relevo.
Otra
prioridad de nuestro proceso de democratización deberá
ser el fortalecimiento de un sistema competitivo de partidos,
capaz de asimilar la participación social creciente, derivada
del proceso del cambio, hay mucho que construir en términos
de una nueva cultura política fundada en la tolerancia
y la disposición al diálogo.
Requerimos
de un marco jurídico para impulsar una nueva cultura laboral,
un nuevo marco que nos permita una relación de mutuo respeto
y confianza entre trabajadores, autoridades y empresarios, que
estimule la eficiencia, la productividad y sobre todo que fortalezca
la recuperación salarial.
Hay
otras áreas donde también tenemos que poner al país
al día, con reformas estructurales, como las referentes
a la energía, a las telecomunicaciones y al sector rural,
que nos permitan aumentar la eficiencia y productividad de nuestra
economía.
Toda
transición política verdadera implica un empeño
colectivo de reconstrucción institucional, la pauta para
un avance nacional consistente está en la agenda para la
Reforma del Estado y es en este Congreso que cristaliza de mejor
manera la pluralidad del México actual, donde puede desarrollarse
una propuesta concertada por todas las fuerzas políticas;
urge ese acuerdo explícito que defina las grandes líneas
nacionales para resolver los rezagos históricos del país,
mediante una estrategia legitimada por todos. Nada aprecia más
la ciudadanía, nada le es más esencial, que el acuerdo
entre los distintos actores políticos y sociales para avanzar
en un marco de estabilidad y certidumbre.
Frente
a las grandes decisiones que nos aguardan, las actitudes de todos
nosotros deberán ser de corresponsabilidad, unidad y sentido
de urgencia, y es precisamente por ello que debemos apostarle
a la política, para lograr que todos los vientos coincidan
en un mismo impulso, aún cuando provengan de rumbos diferentes.
Una
vez que las urnas han hablado, todas y todos tenemos deberes irrenunciables,
por ello convoco nuevamente a todas las fuerzas políticas
a convertir un acuerdo nacional para la Reforma del Estado en
palanca estratégica de este proceso de modernización,
este pueblo combativo que conquistó su independencia, que
se volvió república itinerante para consolidar a
la Nación, que realizó la primera revolución
de contenido social del siglo XX supo coronar la lucha por la
democracia con una hazaña ejemplar, dar fin y principio
a una era sin violencia.
La
alternancia es punto de partida de este nuevo ciclo histórico
de reformas y transformaciones para poner a México al día
y a la vanguardia. Esa genuina aspiración no debe quedar
en un hermoso sueño, es el tiempo histórico de construir
la práctica de un gobierno de responsabilidad compartida.
Comprometidos
con la pluralidad hemos comenzado a construir la nueva gobernabilidad
democrática, una gobernabilidad basada en el estricto apego
a la legalidad, en el respeto a las instituciones, en el diálogo
abierto entre todas las fuerzas políticas y en la participación
directa de la ciudadanía en la toma de decisiones a través
del acuerdo.
Los
mexicanos y mexicanas han puesto en las manos de todos nosotros,
señoras y señores legisladores, su esperanza en
la culminación del proyecto democrático y en la
construcción de un país más justo y próspero,
sobre nuestros hombros recae hoy la grave responsabilidad de inaugurar
este siglo con los primeros grandes pasos de transformación,
trabajemos y recorramos juntos el trecho faltante, que no es poco.
El
mensaje que nos llega desde la base social es claro, estamos obligados
a no perder de vista que nuestros verdaderos enemigos son la pobreza,
la inseguridad, la ignorancia, la corrupción y el autoritarismo.
El
país se manifestó claramente por la pluralidad,
pero esa pluralidad no tiene por qué ser una Torre de Babel.
Los mexicanos y mexicanas esperan mucho más que eso de
la democracia.
Es
necesario reconocer que este proceso puede y debe darse con mayor
armonía. Por ello todas y todos juntos, ahora, en el mismo
barco, sin importar la bandera política que cada quien
enarbole, debemos dar la batalla en contra de estos males que
nos lastiman como ciudadanos y nos debilitan como nación.
Nunca
como ahora, están vigentes las experiencias de nuestra
tradición política liberal. Los próceres
que crearon nuestra estructura constitucional y lucharon por la
división de y el entendimiento entre los Poderes de la
Unión; nosotros en los albores del siglo XXI, debemos estar
a la altura de este legado. Pero no hay democracia sólida
sin una responsabilidad personal y colectiva.
Es
imprescindible que todas las mexicanas y mexicanos, con renovada
conciencia cívica, continuemos actuando como una fuerza
decisiva para avanzar en nuestro tránsito democrático.
Porque hemos ya obtenido importantes resultados y muchos otros
pronto llegarán, vale la pena seguir luchando por la realización
de nuestros anhelos. No aflojemos el paso, sigamos vislumbrando
el futuro desde un presente de trabajo y optimismo, de compromiso
y esperanza, cada quien desde su trinchera, cada quien en su tarea.
Aportemos sin regateos, sumemos de buena fe.
Yo
haré mi parte, y la haré bien. Vamos juntos por
México.
¡Vamos
juntos por México!
Estoy
seguro de que el día de mañana podremos mirar de
frente a la nación y a nuestros hijos, porque habremos
estado hoy a la altura del reto.
Muchas
gracias.
*Discurso
del Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos,
al entregar su Primer Informe de Gobierno. Palacio Legislativo
de San Lázaro, 1º de septiembre de 2001.
