ACCIONES
PARA FORTALECER AL PRI
RODOLFO SILLER*
Un
partido como el nuestro, que fue el eje de un sistema político
durante más de siete décadas, gracias a su capacidad
de adaptación a los cambios demográficos, socioeconómicos
y tecnológicos que se dieron en nuestro país, requiere
para recuperar el poder, lograr armonía y equilibrio entre
su dirección central que significa autoridad de la
cima a la base con el interés mayoritario que es
una genuina expresión democrática que surge de abajo
hacia arriba o, si se prefiere, de la periferia al centro. Ello
significará proporcionarle mayor fuerza al partido, al
conciliar los intereses de las bases, con una selección
más idónea de candidatos.
Si
bien con ello se podrá resolver el problema de nuestra
democracia interna, siempre quedará la duda sobre el resultado
administrativo de los gobiernos ulteriores, porque es bien sabido
que excelentes candidatos por su capacidad y simpatía,
al llegar al poder desviaron y aún traicionaron, muchas
veces, los más caros ideales de la Revolución, porque
tal vez tenían todos los atributos de los buenos gobernantes,
excepto el de la moral personal, el espíritu partidario
y la convicción revolucionaria.
Por
eso nuestro partido requiere que, al lado de las personalidades
más idóneas y positivas que llevemos a los cargos
públicos, exista un programa obligatorio mínimo
si se quiere, pero que sea protestado en cumplimiento por
cada candidato, en el cual se proyecte inalterable la filosofía
y el pensamiento progresista del partido de la Revolución,
que es y debe ser su permanente bandera.
En
esa forma, si cada programa, por modesto que sea, toma de los
postulados revolucionarios su inspiración fundamental,
estaremos ciertos de que será un buen programa de gobierno
y que la acción de nuestro partido no terminó en
las elecciones, sino que se habrá de proyectar, al triunfo
de nuestros candidatos, en cada realización y en cada obra
administrativa.
Por
lo contrario, cuando un gobernante o un representante popular
le ha fallado a su pueblo y ha claudicado y traicionado las esperanzas
que un día alentó entre los ciudadanos, no sólo
es el mal funcionario quien carga con el descrédito, sino
es el partido, también, quien arrastra el desprestigio
de los actos descalificados. Por eso es tan importante impedir
que esto siga sucediendo; para impedir que lleguen a causar el
enorme daño y desprestigio que ya hemos padecido.
Cuando
se constituyó el IEPES en 1959-60, el partido abrió
las puertas de una militancia activa, no sólo a los profesionales
y técnicos que son el sector más capacitado, sino
a todos los interesados en la solución de sus problemas
más ingentes y por ello acudieron siempre, con el mayor
interés, durante las ulteriores campañas electorales
que organizó el Partido por conducto del IEPES y de los
CEPES estatales.
Hoy
requerimos urgentemente revivir esa práctica tan útil
e inteligente que se realizó a partir de los años
sesenta y que fortaleció al Partido de manera extraordinaria,
pues entre otras cosas, muchas personas de elevado nivel intelectual,
al Participar en las tareas programáticas aportaron, además
de sus conocimientos, su muy relevante prestigio individual; eso
fue imán y paradigma para numerosos grupos, sobre todo
de las medianas y grandes ciudades.
Por
otra parte, la presencia de estos destacados ciudadanos representó
para el Partido, un rico semillero de excelentes prospectos que,
llegado el momento, se convirtieron en candidatos idóneos
y, posteriormente, en destacados legisladores y gobernantes.
Además
de los programas de gobierno, la tarea del IEPES, por conducto
de la Sección de Estudios Políticos, consistía
en analizar los fenómenos específicos de cada zona,
región y entidad del país, no sólo en cuanto
a tendencias ideológicas más características,
grupos de presión, partidos opositores y otras particularidades,
sino en llevar un registro pormenorizado de nuestros militantes
y partidarios, es decir, conservar «la memoria del
Partido para poder evaluar la militancia y los méritos
de los principales aspirantes a puestos de elección popular.
La
información es el elemento fundamental de la política.
Un partido no podrá tomar decisiones acertadas, si no cuenta
o se allega información amplia, objetiva, veraz y oportuna
y esa función debe aportarla un Comité de Evaluación
Política, tal como lo hizo en otros tiempos el IEPES durante
la etapa del General Alfonso Corona del Rosal y la Comisión
de Directorio y Estadística», organizada por el Dr.
Lauro Ortega, y quien escribe estas líneas, pero que desgraciadamente
dejó de practicarse, al cambio de los sucesivos Comités
del Partido.
Recuperar
las funciones que tuvo el IEPES, que tan buenos resultados obtuvo
para el fortalecimiento del Partido, es un imperativo en los momentos
actuales -porque, por una parte, con las tareas de programación,
al través de las Juntas o Foros de análisis, se
despierta el interés de la gente al convocar a las reuniones
donde se expongan los problemas que más les atañen,
así como las soluciones que mejor convengan dentro de esos
programas; no sólo se alienta la participación de
los ponentes, sino de la opinión pública que conforma
la base de la población. De esa suerte, el interés
en la solución de los problemas será nuevamente
el atractivo de afiliación a favor del PRI.
Así
se asegurará, por la vía de los programas de gobierno,
el futuro de la acción administrativa, al tiempo que se
evitarán retrasos y la habitual improvisación de
los gobiernos que se inician, al tener una base de sustentación
previa a la acción gubernamental; con ello se logrará
aumentar la participación popular hacia nuestros colores.
Finalmente,
al establecer el Comité de Evaluación Política,
donde se investiguen antecedentes, militancia partidaria y los
aspectos políticos de todos los aspirantes a cargos de
elección popular, se podrá conocer el grado de idoneidad
que cada uno tenga y en ese mérito, se podrá dar
respuesta a los requerimientos de la democracia interna, contando
con una información precisa para el mayor acierto de las
decisiones fundamentales del Partido.
*Licenciado
en Ciencias Políticas. Fundador del IEPES. Fue Diputado
Federal.
