LAS
ALIANZAS DEBEN ATENDER EL INTERÉS SUPERIOR DE LA NACIÓN
GUILLERMO JIMÉNEZ MORALES*
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Los acercamientos no suponen renuncia a los principios
OBJETIVOS
Difundir
la cultura de los acercamientos y de las alianzas interpartidarias,
como estrategia para atender el interés superior de la
Nación.
Precisar
que se trata de actuar en favor de acuerdos en lo fundamental
que no es expresión de debilidad, porque ya no somos partido
gobernante, ni proyecto para homologarnos al gobierno, sino empresa
que hable de nuestra madurez política y de la inmersión
en una realidad que los exige.
Recabar,
en la vía de regreso, las experiencias de nuestra militancia
que desde siempre ha transitado esos caminos en la solución
de problemas al nivel municipal o regional, de donde se deriva
una valiosa contribución al desarrollo.
Subrayar
que acercamientos, alianzas y acuerdos, son resultado de circunstancias
muy concretas y que ellas mismas sugieren, modos, alcances y protagonistas
y, en todo caso, llaman a la exclusiva responsabilidad de sus
actores.
Puntualizar,
finalmente, que en materia electoral propiamente, dichas alianzas
no pueden satanizarse en bloque ni propalarse sin discriminación.
Para eso la necesidad de identificar en cada caso nuestros objetivos
específicos y evaluar la circunstancia prevaleciente y
de todo ello tomar la decisión más conveniente.
POSICIONAMIENTO
DEL PARTIDO EN LA TRIBUNA RELACION CON LOS PARTIDOS
El
Partido Revolucionario Institucional está obligado a definir
su posicionamiento ante las nuevas realidades de la sociedad contemporánea
y a partir de su condición de partido de oposición.
En
nuestro concepto, ambas circunstancias impulsan la primera exigencia
del aludido posicionamiento en cuya virtud deberíamos empezar
por estimular en toda oportunidad, la cultura de los acercamientos
interpartidarios, como estrategia, para atender a los intereses
superiores de la nación.
La
estrategia en cuestión parte de un principio de previo
y especial pronunciamiento: se trata de actuar en favor de los
acuerdos en lo fundamental como herramienta para atender al interés
general y de ninguna manera como expresión de debilidad
política porque seamos ahora partido en la oposición;
no es, ni mucho menos, tampoco, un proyecto para homologarnos
con el gobierno sino acción que hable de nuestra madurez
política y de inmersión en una realidad que exige
los acercamientos.
Por
otra parte, tanto alianzas como acuerdos han merecido reconocimiento
en la normatividad que nos rige, en cuya virtud transitamos por
el camino de respeto por el Estado de Derecho que siempre hemos
postulado.
En
seguimiento del proceso que nuestro posicionamiento implica, estamos
obligados a recabar las experiencias que sobre el particular hemos
atesorado, por virtud de que en el pasado, hemos practicado acercamientos
y alianzas para la solución de problemas económicos,
políticos y sociales, en los niveles municipal, estatal
y nacional de cuya aplicación se han derivado valiosas
contribuciones al desarrollo.
Postular
que los acercamientos, acuerdos o alianzas obedecen a circunstancias
muy concretas casi siempre y que ellas mismas sugieren modos,
alcances y protagonistas y, en todo caso, llaman a la exclusiva
responsabilidad de sus actores.
Puntualizar
que en materia electoral propiamente dicha, las alianzas no pueden,
de entrada satanizarse, ni tampoco propalarse sin discriminación;
de ahí la necesidad de identificar en cada caso los objetivos
específicos que se persiguen, evaluar la circunstancia
prevaleciente y, en todo caso, tomar la decisión más
adecuada.
No
tenemos que insistir en una cuestión de principio: los
acercamientos no suponen nunca renuncia a los principios ni responden
a los intereses del gobierno; en su seguimiento no se abaten banderas
ni se contraen compromisos en la oscuridad; su característica
es la transparencia, su objetivo atender al interés superior
de la nación.
Por
lo demás, lo hemos dicho, en un sistema donde pluralidad
política y diversidad ideológica son un hecho, sólo
con base en los acuerdos entre los que son diferentes y que el
Derecho aprueba, se puede avanzar hacia el perfeccionamiento y
modernización de la democracia.
Finalmente,
proponer las alianzas, precisar alcances y modalidades de los
acuerdos o en suma asumir los liderazgos, implica: primero, autoridad
moral; segundo, capacidad para vincular a su cumplimiento a las
bases partidarias y a otros grupos; y, tercero, sagacidad para
entender las circunstancias donde se opera, diseñar las
soluciones a los problemas e interpretar con objetividad los sentimientos
más generalizados de la sociedad y fundar en ellos el acercamiento.
*Coordinador
de la Tribuna «Relación con los otros partidos políticos»,
de la Mesa «Estrategias Políticas» de la 18
Asamblea General de Delegados.
