INNOVAR PARA PERMANECER
LAURA ALICIA GARZA GALINDO*

- EL PRI CONTINÚA SIENDO DETERMINANTE
- DEBEMOS DEFINIR RELACIONES PERDURABLES

En mi calidad de militante del partido, advierto como gran reto que logremos concretar agendas, líneas de análisis y de debate, determinar las relaciones que se requiere establecer entre el Partido y los diversos órganos y niveles de gobierno que constituyen la República, en el marco de esta muy compleja realidad, de mayor pluralidad.

Cuenten con que participaremos alentados por la preservación y fortalecimiento del Partido, al que reconocemos como determinante en la construcción del México moderno por la vía de las instituciones.

Está claro que ello requiere cambiar al modo que exigen la sociedad y los militantes para alcanzar una nueva práctica política, más abierta, autocrítica, rectificando errores, con propuestas que a nosotros y a quienes nos precederán logren acercarnos más a la gente, a sus verdades y necesidades cotidianas.

Si somos capaces de innovar en este sentido al Partido, podremos participar y salir victoriosos de esta nueva etapa de la vida política: la consolidación de la democracia.

Ningún partido político puede llamarse ajeno a este proceso, a todos nos compete. Pero como decía José Martí, «Viví en el monstruo y le conozco las entrañas».

Por lo que ninguno más preparado que nosotros para enfrentar las actuales circunstancias y avanzar con resultados sobre la nueva alineación política, y esmerándonos al mismo tiempo en cumplir con los compromisos de servir a la sociedad, sobre todo a los más desprotegidos, haciendo valer lo mucho que aún tenemos como partido.

Desde la crítica a nosotros mismos, abordemos el análisis de la actual correlación de fuerzas, que nos deberá conducir a identificar las más efectivas relaciones de nuestro partido con los tres Poderes de la Unión: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y con sus tres niveles de Gobierno: federal, estatal y municipal.

La alternancia en el Poder Ejecutivo Federal, que ahora recae en un personaje ajeno a nuestro partido y que hasta la fecha, y no obstante haber contendido con las siglas y principios del PAN, su pertenencia partidaria a este instituto se encuentra en entredicho al vinculársele más estrechamente con grupos de poder económico nacionales y extranjeros, que con aquellos con quienes lo postularon y que lamentablemente no se ven en el gabinete.

La realidad es que, en los hechos y ante la carencia de los más elementales consensos o acuerdos para gobernar, el Ejecutivo Federal ha generado un muy fuerte trastocamiento en las relaciones de la Federación, con al menos partes importantes de los otros poderes y niveles de Gobierno, así como con todos los partidos políticos y, por supuesto, con segmentos importantes de la sociedad.

Estamos inmersos, sí, en la consolidación de la democracia, que ha recorrido diversas etapas.

Desde hace años, cuando en los ayuntamientos se inició un proceso amplio de alternancia partidista de los municipios en manos del PRI hacia otros partidos políticos y en muchas ocasiones del retorno de éstos al PRI y en menor grado en las entidades federativas y, por supuesto, en las elecciones federales de diputados y de senadores y en las de diputados a los congresos estatales.

Pero se admite que es nueva la alternancia en la Presidencia de la República, que además, en una nueva distribución de fuerzas decidida por el voto popular, no le otorga la mayoría calificada a ningún partido político en las cámaras del Congreso de la Unión, pero en donde prevalecen mayorías simples del PRI, de mayoría de ejecutivos estatales en nuestro poder y también mayoritarios para el PRI en una gran proporción los congresos de los estados y en los ayuntamientos.

Las demás fuerzas políticas también están representadas en diversas proporciones, con la misma legítima presencia, lo que genera, en algunos casos, disensos en la geografía política de la Nación y torna indispensable este ejercicio de análisis, que justamente hemos iniciado con el propósito de precisar las relaciones que deben prevalecer en este gran laberinto de fuerzas que ahora componen nuestra ya de por sí compleja nación.

Por supuesto, lo ideal es que prevalezca el diálogo y que los conflictos que surjan se diriman por la vía de la razón y de la aplicación del derecho.

Ahora que se intenta imponer verdad absoluta, antes que buscar consensos, empieza a asomar con más frecuencia conflictos de diversa naturaleza entre poderes y entre niveles diferentes de gobierno, adquiriendo privilegio la confrontación, porque no se buscan acuerdos, porque no se hace en tiempo y forma entre las partes.

Si, por ejemplo, el presupuesto nacional acordado entre todas las fuerzas políticas en la Cámara de Diputados se usara como el instrumento que es, se estarían ahorrando muchas confrontaciones entre grupos, en donde son los gobernadores quienes pasan a ser rehenes en los conflictos.

La Federación reacciona hasta que es amenazada seriamente la gobernabilidad de un espacio geográfico.

Debemos, pues, encontrar el uso correcto de instrumentos diseñados, con el propósito de que los diversos niveles de gobierno y los poderes, podamos ejercer debidamente nuestras competencias.

Sumado a esto, los conflictos de interés empiezan a mostrar su cara. Por primera vez se ha vetado una ley aprobada por el congreso Federal, la de Desarrollo Rural; por primera vez el Congreso ha presentado una controversia constitucional contra el Presidente de la República; y por primera vez se invalida una elección estatal a gobernador por el Poder Judicial y éste ha obstaculizado otras elecciones, con el propósito de beneficiar a otras fuerzas políticas diferentes al PRI.

¿Qué acaso se le teme tanto a la reconforma-ción del PRI? ¿Se provoca al PRI o es mi plena imaginación?

A quienes apuestan a nuestra incapacidad partidaria para reconstituirnos, debemos responder encontrando los mecanismos idóneos que apuntalen el Estado de Derecho y el obligado respeto y cumplimiento a la ley como la vía ideal para la resolución de controversias evitando las confrontaciones.

Este esfuerzo evidenciará nuestro propósito de sustentarnos como opción real de poder en el sistema de partidos que hemos conformado los mexicanos.

Esto nos obliga a tratar de definir relaciones que puedan perdurar en un ambiente en veloz cambio para abatir la incertidumbre e incrementar nuestros márgenes de maniobra como partido político.

Estamos trabajando con nuestros compañeros de otras mesas, en donde la coordinación es indispensable y, por supuesto, estaremos informando en tiempos correctos, adecuados, de los avances que logremos en este trabajo, que pensamos que es fundamental para el Partido Revolucionario Institucional.

*Coordinadora de la Tribuna «Relación con Órganos de Gobierno», de la Mesa «Estrategias Políticas» de la 18 Asamblea General de Delegados.