UN
PARTIDO DEL FUTURO QUE RECONOZCA EL PASADO
examen:
Esta Asamblea es quizá la más compleja que se haya
organizado en toda la historia del Partido, convocada para ser
deliberativa y resolutiva. Un tema fundamental es el de Principios
y Valores del PRI.
Agustín
Basave Benítez (AB): Creo que de los tres documentos básicos
del Partido, el que menos requiere modificaciones es la Declaración
de Principios; de hecho, el hilo conductor entre el PNR-PRM-PRI
lo constituyen justamente los principios. El PRI debe seguir siendo
un Partido de «democracia y justicia social», versión
condensada, deshidratada, de su Declaración de Principios.
En mi opinión no requiere de mayores transformaciones,
ni de sustitución, sí de adecuación a los
tiempos actuales, de incorporación quizás de alguno
de los puntos de la agenda nacional-internacional del nuevo siglo.
Pero en lo esencial, ahí están las cosas por las
que el Partido ha luchado y por las que debería seguir
luchando. Insisto, a nosotros, por ejemplo, se nos ha cuestionado
la propuesta de creación de un nuevo partido, ¿qué
tiene que ver este nuevo partido con el PNR-PRM-PRI? ¿cuál
es la conexión?
La
conexión son esos dos principios fundamentales, democracia
y justicia social. Esos principios deben refrendarse. Son otras
cosas las que deben cambiar: estructura, organización,
interlocución con la sociedad (la forma y el fondo).
examen:
Genaro, en el caso del Código de Etica, de la vinculación
entre ética y política, ¿cómo sientes
el momento del Partido y la oportunidad de la Asamblea?
Genaro
Borrego Estrada (GBE): En primer lugar creo que es importante
considerar que esta próxima Asamblea es oportunidad única
para reconocer la realidad actual y proyectar hacia el futuro
nuestro gran movimiento histórico. Consideramos que esta
Asamblea debe recoger lo mejor, lo vigente de toda la trayectoria
del movimiento histórico que representamos, que viene desde
el siglo XIX con los liberales (quienes reivindicaron al ciudadano),
la división de poderes, la República, la Revolución
Mexicana y las causas ciudadanas de hoy.
La
ética política forma parte del marco axiológico
de nuestro Partido. Siempre ha sido premisa invariable para que
sus integrantes actuemos con base en principios, en valores republicanos
y que tengamos un compromiso invariable con la legalidad.
Ahí
está el eje alrededor del cual debe construirse un marco
axiológico actualizado para todos los militantes del Partido;
ya sea en su desempeño como tales, como cuadros dirigentes
o como servidores públicos surgidos del Partido.
examen:
Óscar, ¿podrías agregar algo que se incluyera
en la mesa de Principios y Valores?
Óscar
González (OG): Me parece útil hacer una referencia
general antes de hacer un comentario sobre principios y valores.
A mi juicio todos estamos de acuerdo en que el PRI vive un momento
histórico en el que enfrenta tres grandes retos.
El
primero tiene que ver con lo interno, hacia su militancia. Por
desgracia en el PRI se abusó de prácticas antidemocráticas,
hubieron representantes que no representaban efectivamente a la
militancia sino a los grupos de poder; hubo una selección
insatisfactoria de candidatos y dirigentes, una sumisión
a decisiones gubernamentales que la militancia no compartía;
acuerdos cupulares al margen de la militancia. Así, el
gran reto para el Partido es reconciliarse con su militancia.
El
segundo reto debe ser la imagen del Partido ante la sociedad.
El PRI debe combatir frontalmente la imagen negativa.
El
tercer reto, es el de congruencia y capacidad. En los últimos
20 años el gobierno diseñó programas incompatibles
con las metas y principios del Partido. Ha habido incompatibilidad
entre los programas de Gobierno, algunos ciertamente extintos
pero que no han sido suficientes o capaces de atender las demandas
que nosotros mismos enarbolamos. Me parece importante que seamos
capaces de construir una propuesta de Gobierno que garantice estabilidad
y crecimiento, que atienda las demandas sociales para convertirnos
en opción de Gobierno.
examen:
Carlos, más allá del análisis del fracaso
(de por qué perdimos la elección del 2000) ¿qué
propondrías a la Asamblea del Partido? En esencia, ¿qué
es lo que debería hacer el Partido, ¿cuál
sería el resultado que te gustaría ver publicado
en ocho columnas al día siguiente?
Carlos
Rodríguez (CR): Sin modificar lo sustancial dentro del
proyecto de nación que está en nuestra Constitución,
podemos pensar en un partido nuevo en el sentido de renovación,
de reinicio, como se ha dado ya en la historia de nuestro Partido
a lo largo de más de siete décadas.
No
estamos pensando específicamente en desapariciones, quebrantos
o creaciones de la nada, hay elementos de evolución, importantes
factores de refundación. Lo que espero ver al día
siguiente de la Asamblea es que los priístas sintamos que
tenemos un nuevo Partido, un Partido renovado, independientemente
de nombres, como se han dado otros casos al surgir el PRI en 1946,
que fue verdaderamente una Asamblea constitutiva, una Asamblea
de fundación para crear un nuevo partido.
examen:
Eduardo ¿cómo responderías a la misma pregunta?
Eduardo
Bours (EB): Uno de los temas importantes hacia dentro del Partido
es la autocrítica. Cuando nos criticamos, regularmente
hay gente que cree que nos estamos flagelando, por eso también
precisa hablar de los éxitos. Lo que no podemos ignorar
en el Partido es tener una autocrítica sana, positiva,
reconociendo lo bueno y lo malo, para que no parezca que los mismos
priístas ignoramos los logros del Partido.
Lo
que más me gustaría ver es que surjan acuerdos definitorios
para el futuro del Partido y del país. Pero sobre todo,
que haya unidad, que podamos mantener una discusión de
buen nivel, manteniendo la unidad hacia dentro del Partido.
Coincido
con Genaro cuando habla del Código de Ética. Toca
un punto, junto con Óscar, fundamental, que es la honestidad
o la corrupción. Sostengo que la mayoría de los
priístas somos honestos, estoy convencido. Pero también
estoy convencido de que la mayoría de los priístas
hemos solapado deshonestidades.
Creo
que el Código de Ética, la Comisión de Honor
y Justicia y otros instrumentos deben de ser validados para que,
en aquellos casos donde existan elementos probados de corrupción
sea posible aplicar sanciones; que la Comisión de Honor
y Justicia funcione. También está la parte de la
reivindicación de las causas de la sociedad, llámense
campesinos, obreros, jóvenes, mujeres. Creo que esto es
parte fundamental de lo que debemos hacer. Debemos tener un Plan
de Acción en el Partido y ser congruentes con las acciones,
pero no coincido en que todo, o casi todo, estuvo mal de hace
20 años a la fecha.
examen:
He anotado algunas cuestiones derivadas de sus comentarios. Una
tiene que ver con la democracia interna, digamos mando colegiado,
elección de la dirigencia; la segunda es una cuestión
estructural. ¿Qué hacemos? ¿Seguimos con
los sectores, no seguimos con los sectores? Una iniciativa de
este grupo, presentada por Genaro en el Consejo Político
Nacional, tuvo una gran aceptación: abrir la participación
a delegadas y delegados que no fueran de la organización
sectorial, territorial o tradicional del Partido.
La
tercera pregunta es estratégica. Somos, al mismo tiempo,
oposición y gobierno. Está el 2003 como meta fundamental;
si no logramos un resultado favorable, entonces estaríamos
en peligro de extinción. Esas son las tres preguntas. Genaro,
¿que opinas al respecto?
GBE:
A mí me preocupa una cosa, y lo he dicho abiertamente al
interior del Partido. Inclusive en alguna sesión del Consejo
Político. Lo he dicho con mis amigos, mis compañeros
de Partido, en los medios de comunicación. Lo que me preocupa
es que desaprovechemos esta oportunidad única que se nos
está presentando como organización política.
Planteo las siguientes preguntas: ¿Terminó el régimen
político creado por la Revolución Mexicana, ¿sí?,
¿no?, ¿por qué? ¿Se cumplió
un ciclo histórico del PRI, sí, no, por qué
sí o por qué no?
¿El
2 de julio tuvimos un accidente electoral, provocado por un sinnúmero
de causas internas y externas? o ¿enfrentamos una derrota
histórica.
¿La
pérdida de la Presidencia de la República significa
para el Partido perder su naturaleza original? Esas son las preguntas
que debemos formular, si no lo hacemos corremos el riesgo de perder
esta oportunidad única que se nos presenta.
Hoy
vivimos una crisis: primero de identidad: ¿Qué somos,
gobierno, cogobierno, oposición? ¿Cuál es
nuestro papel y cómo cumplirlo? Hay una crisis de identidad
incluso en el terreno ideológico. También tenemos,
una crisis de gobernabilidad interna, porque antes seguíamos
la línea del Presidente para todo, a todos nos consta.
Eso fue para bien y para mal, pero ya no existe. ¿Cómo
vamos a sustituir la figura, que históricamente desde su
propio nacimiento, significó el Presidente de la República
para nuestro Partido?
¿Cómo
queremos ver al Partido después de la Asamblea? Lo importante
es que no desencante a la sociedad, que no sea el parto de los
montes. Es decir, que sigua siendo lo mismo ¿qué
pasó? Se preguntará la gente: nada, dirían,
siguen los mismos ¿Hicieron algún remozamiento de
su ideario, de su programa de acción? Dijeron que serían
más democráticos, pero no pasó nada.
Hay
una nueva mayoría social en México que no está
a la derecha panista, aunque haya ganado Fox; que no está
a la izquierda perredista y que tiene en su convicción
íntima los principios, la ideología, los programas
del PRI como organización, pero que ya no quiere optar
por él como partido político, aún cuando
recientemente hayamos tenido elecciones afortunadamente satisfactorias,
cuya lectura nos puede llevar a postergar la renovación
y la transformación profunda.
Por
eso creo que debe surgir un nuevo partido como acción deliberada,
no como acto de ruptura, sino como proceso de evolución;
un partido de reglas claras, democráticas para su vida
interior y para la toma de sus decisiones; un partido con un ideario
actualizado que enarbole las causas ciudadanas, un partido que
no sea corporativo, con una nueva imagen.
Así
como sucedió en 1938 y en 1946, ahora se presentan las
condiciones para que los cambios de fondo tengan una correspondencia
con los cambios de forma; que se revise el emblema y quizá
el nombre, ¿por qué tener miedo a cambiarlo? Y por
último y para no prolongarme más, con una auténtica
apertura generacional.
La
verdad de las cosas es que el electorado del país es joven.
¿Cuántos muchachos tienen hoy 16 años y van
a votar en las elecciones del 2003? ¿Qué vamos a
ofrecerles?, qué estamos ofreciéndoles y cuántos
son y cuál es el elemento decisivo que tendrían
en los desenlaces electorales?
Después
de la Asamblea me gustaría ver reglas claras, una nueva
elección de la dirigencia y jóvenes en todas partes,
mujeres en todas partes, causas ciudadanas claras y precisas,
y un partido del futuro que reconoce el pasado, pero sabe que
ha concluido un ciclo.
examen:
Vuelvo a la pregunta que hace Genaro: ¿Terminó el
régimen político creado por la Revolución
Mexicana?
AB:
Creo que sí. Estamos en una etapa nueva de la vida del
país, por eso hablamos de la necesidad de que este nuevo
Partido recoja lo mejor de todas las luchas históricas
del pueblo mexicano: desde la Independencia, esa lucha por la
soberanía; después la Reforma y esta serie de valores
implantados por los liberales, no solamente la separación
Estado-Iglesia, sino todos estos principios liberales que tan
importantes han sido en nuestro devenir histórico, y luego
la Revolución, por supuesto, con su carga justiciera y
libertaria.
La
Revolución Mexicana es una gesta importantísima,
fundamental en la vida de nuestro país y creemos que debe
ser recogida, por supuesto, por el Partido, que además
surgió como producto institucional de esa Revolución.
Se trata de ver más hacia delante que hacia atrás.
Quisiera
hacer una recapitulación de lo que se ha dicho aquí.
Coincido con Óscar cuando habla de los retos, él
mencionó tres. Sin embargo, lo resumo en dos reivindicaciones:
una con la militancia y otra con la sociedad. La reivindicación
con la militancia, porque efectivamente no fuimos democráticos,
porque en buena medida privamos a la militancia de las decisiones
que debió haber tomado y la marginamos.
Y
la reivindicación con la sociedad, porque a la sociedad
misma no le dimos muchas cosas que le ofrecimos y porque además,
también es cierto, hubo una serie de desviaciones muy graves
que solapamos. Me refiero fundamentalmente a la corrupción.
Tiene que haber un mensaje inequívoco a la sociedad en
el sentido de que ya no vamos a solaparla, que hay un compromiso
con la honestidad, con la ética.
Para
mí el imperativo es de congruencia entre lo que se dice
y lo que se hace. Antes había una suerte de dicotomía
entre el discurso y la realidad, una especie de esquizofrenia
política, en donde los discursos no correspondían
con la realidad.
Hay
una razón muy clara en ese origen. En el famoso discurso
de presidium de hace muchos años ¿a quién
importaba llegarle? ¿a quien había que darle el
mensaje? A quienes estaban ahí sentados en el presidium.
Específicamente, a la persona importante, poderosa que
estaba ahí, no al auditorio, no a la opinión pública,
no a la sociedad. ¿Por qué? Porque estamos hablando
de que era una sociedad mayoritariamente pasiva, mucho menos participativa
que la de ahora, mucho menos activa políticamente.
Ahora
a quien hay que llegarle, a quien hay que decirle las cosas, es
a ese ciudadano común y corriente que sí escucha
las noticias. En ese sentido, creo que habría que implantar
en el Partido una democracia cotidiana, no una democracia idílica,
teórica, perfecta en los Estatutos, pero inviable porque
no se practica. Hay que bajar un poquito la norma y subir un poco
la realidad para disminuir esa brecha. En lo personal no creo
que las elecciones internas, éstas que ya han llamado primarias
abiertas, sean la solución.
Debe
haber órganos representativos, concretamente los Consejos
Políticos, verdaderamente representativos, deliberativos
y decisorios, que elijan dirigente y candidato. Pero para que
puedan hacerlo deben tener esa calidad de representatividad; por
lo tanto, debe ser una especie de parlamento partidista, con escaños
electos por consulta a la base. Y una vez electos por un periodo
determinado, que esos órganos, esos Consejos Políticos,
elijan a todos, elijan dirigentes y candidatos, porque van a tener
la representatividad para hacerlo.
Además,
daríamos un estímulo importante a la militancia
cada determinado tiempo. Ejercitaríamos un proceso de democracia
interna que revitalizaría al Partido, porque haría
lo posible por estar ahí. Es a lo que me refiero con una
democracia cotidiana, realista, de todos los días.
Por
otra parte, lo fundamental en la próxima Asamblea es que
levantemos la mira, que veamos a largo plazo. Si la mentalidad
de los delegados a la Asamblea es cortoplacista, no habrá
cambios esenciales, como decía Churchill: «El político
se preocupa por la próxima elección, el estadista
por la próxima generación». Hay que ver hacia
la próxima generación, el largo plazo, eso es lo
que necesita el Partido.
Prefiero
sacrificar el corto plazo en aras del mediano y el largo plazos.
Prefiero erigir un nuevo partido, que de veras sea atractivo para
la ciudadanía, para la mayoría de la sociedad mexicana,
en el mediano y largo plazos, a mantener las cosas más
o menos como están para evitar que haya algún desgajamiento
y gente desilusionada, y que quienes no quieren cambiar o no quieren
cambiar mucho, no se enojen, no se vayan y no deserten. Eso me
parece fundamental, y otra cosa muy importante, que no dejemos
de lado esta discusión de ideas.
Sé
que es ingenuo pensar que un partido político que va a
una asamblea no debata, no discuta, no se preocupe y ocupe por
su liderazgo, pero si de veras estamos conscientes de la situación
crítica que vivimos, si de veras estamos conscientes del
momento histórico que estamos viviendo, de que perdimos
el poder presidencial para el cual nacimos, de la situación
tan importante de transformación profunda del país
en la que estamos insertos, si de veras estamos conscientes de
eso, entonces tendremos los arrestos para posponer momentáneamente
la discusión sobre quién debe dirigir el Partido,
para primero discutir, decidir y dilucidar qué tipo de
Partido va a dirigir esa persona, qué tipo de Partido queremos.
Es
muy importante que esta Asamblea sea de veras una Asamblea de
ideas, una Asamblea que geste un nuevo partido político
y no una Asamblea exclusivamente de liderazgo. Debemos cambiar
la lógica política tradicional, la lógica
del juega suma cero, lo que yo gano lo pierdes tú, viviendo
en el inme-diatismo de las decisiones y de la vorágine
política. Debemos pensar que no va haber un juego suma
cero, debe haber un juego en el que todos podamos ganar para construir
un partido acorde con las exigencias del México del siglo
XXI.
examen:
Óscar, una de las preguntas que hace Genaro es si la derrota
fue circunstancial o histórica. Eso el tiempo nos lo está
diciendo. Inclusive, en el Congreso de la Unión al PRI
no le fue mal. No fue una derrota total, fue una derrota en la
Presidencia de la República, que claro nos dolió
hasta el alma, pero no fue total, como que hubo un desplazamiento
del poder hacia el Congreso.
Quizá
se terminó el régimen político creado por
la Revolución Mexicana, quizá la alternancia dio
lugar a un régimen no tan presidencialista; inclusive antes
de la alternancia, entre De la Madrid, Salinas y Zedillo, le habían
quitado por lo menos doce facultades importantes al Presidente
de la República.
En
este desplazamiento del poder, si es que es cierto que el Congreso
está cobrando realmente poderío, lo que sugiere
Agustín de hacer un parlamento para la gobernabilidad del
PRI, como que tendría sentido porque estaríamos
preparando a los parlamentarios constitucionales ¿Qué
piensas de esto?
OG:
Estoy totalmente de acuerdo con el planteamiento que hace Agustín,
porque efectivamente, por un lado resuelve la democracia interna,
y por otro la abona con cuadros nuevos, verdaderamente representativos,
para, justamente, participar en lo que a mi juicio se convierte
hoy en un poder efectivo que es el Legislativo, que antes, todos
lo sabemos, de alguna manera estaba supeditado a las propuestas
del propio Ejecutivo. examen hace una pregunta de fondo que me
parece importante destacar.
Señala:
¿fue derrota de veras definitiva o una derrota marginal?,
porque ciertamente somos el Partido con más gobernadores
y con más legisladores en todos los congresos, estatales
y las dos Cámaras Federales. Lo que te dice esto tiene
varias lecturas y hay que analizarlo en varios niveles.
En
principio destacaría que el principal activo del priísmo
son sus cuadros, honestos, con capacidad administrativa, así
lo han demostrado, con talento político para construir
consensos y con sensibilidad y compromiso social. Esos activos
pueden seguir rindiendo muchísimos triunfos, porque más
que ninguna otra organización política, tenemos
cuadros de primerísima en todos los sentidos, en todos
los niveles y en todos los sectores.
Donde
me parece que estuvo la derrota es en la circunstancia misma del
Partido. Éste se había construido para dar un sustento
social y popular al Gobierno, para dar legitimidad social a decisiones
del Gobierno, justamente para articular la demanda y llevarla
a órganos como el Congreso. El cambio no es que haya sufrido
una derrota definitiva, sino que cambiamos de pista. Antes, los
políticos del PRI servíamos más para justificar,
promover, apoyar decisiones gubernamentales, que para articular
demandas sociales. Hoy, la función sustantiva es ir y articular
esas demandas, convertirlas en propuestas claras, no en crítica
sino en propuesta, someterlas a la consideración de los
órganos de Gobierno, tanto del Legislativo como de los
Ejecutivos que gobernamos. Ahí es donde no veo contradicción
entre ser oposición y ser Gobierno, y juntos, tratar de
convertirnos, a los ojos de la sociedad, en la mejor opción.
No soy de los que creen que el éxito del PRI deba sustentarse
en el fracaso del adversario; una postura de esa naturaleza, me
parece absurda, además de desleal a México. Creo
que debemos convertirnos en la opción que dé más
garantías para atender las demandas sociales y conducir
al país en los términos en que todos aspiramos.
No
quisiera perder la oportunidad de contestar una pregunta hecha
hace unos minutos y me parece que es muy útil enfocarla,
porque se ha prestado a malas interpretaciones.
Hay
quien ha dicho, supongo que por una mala lectura, que estamos
en contra de las causas obreras, campesinas y populares, porque
nuestro planteamiento es organizar un partido de ciudadanos. Quisiera
decir que no hay nada más falso que ello.
Al
contrario, creemos que justamente la manera más efectiva
de atender las causas de los obreros, de los campesinos y de las
clases medias, es precisamente a través de un sistema de
partido de ciudadanos. Doy varias razones. Pensamos que en cierta
medida el sometimiento de los sectores organizados, clasistamente
sometidos a las decisiones de partido, provocó unos términos
de intercambio que no siempre favorecieron a los representados.
Esos términos eran: acepta tales cosas a cambio de tales
candidaturas.
De
alguna manera se atrofiaba la capacidad de atención a las
exigencias de los obreros y los campesinos, en razón de
que a cambio se les daban posiciones de dirigencia política,
gubernaturas, senadurías o diputaciones. Me parece que
la mejor manera de que los obreros y los campesinos defiendan
sus causas, es que no estén atados a un intercambio de
negociación que a todas luces les ha sido desfavorable.
Porque respetamos y queremos que triunfen las organizaciones sociales,
creemos y queremos hacer un Partido de ciudadanos.
Segundo
punto: los nuevos temas de la sociedad ya no están organizados
por sectores. Hace muchos años los temas eran el reparto
de la tierra, las reivindicaciones laborales. Hoy los temas son
crecimiento económico, empleo, combate a la inflación,
ecología, seguridad pública.
Algo
fundamental es que logremos construir un partido en el que todos
valgamos igual, en el que siendo, por ejemplo, miembro de un consejo
municipal, estatal o nacional, el voto valga exactamente lo del
voto del de al lado. Me parece que un tránsito sustantivo,
fundamental en este cambio profundo, de fondo, que estamos proponiendo,
es hacia un partido organizado de ciudadanos, que por sobre todo
asuma el combate a la desigualdad en todas sus formas. Es sustantivo
que dejemos en claro que somos los más comprometidos y
convencidos de que en este momento los grandes problemas de México
son el salario y el ingreso de los campesinos, y para hacer efectiva
esa lucha, proponemos esta novedosa forma de organización
política y que las organizaciones sigan existiendo.
Que
hagamos un partido de ciudadanos, no quiere decir que desaparezcan
las organizaciones sociales y sindicales. De ninguna manera, que
sigan operando, funcionando, trabajando y demandando, pero al
no formar parte orgánica de esa estructura del Partido,
ya no puede haber negociaciones que frecuentemente posponen reivindicaciones
mucho más urgentes de los obreros.
Que
sigan operando en el país hoy más que nunca, fortalecidas.
Queremos que se fortalezcan para que exijan, demanden, reclamen.
Creemos que parte de esa fortaleza está en romper el cordón
umbilical que ha sujetado, en ocasiones, sus demandas por negociaciones,
a veces ni siquiera públicas.
GBE:
Para recalcar lo importante que se ha señalado, y que es
indispensable que sea conocido, es que tenemos un documento a
disposición de todos los asambleístas, para que
sea discutido ampliamente en la Asamblea previa.
examen:
Las estrategias cambian con la coyuntura. Una cosa que hemos encontrado
es que las reivindicaciones sociales son generalmente de la izquierda,
llámese social democracia o de otra forma; los temas económicos
son de la derecha y los políticos del centro.
La
pregunta es: ¿Cuáles son los temas que el PRI debería
abordar en la Asamblea? Desde luego, serán sociales, económicos,
y políticos, pero tú Eduardo, como senador, con
tu experiencia empresarial y como dirigente? ¿Cómo
verías esa traducción hacia convertir el tema del
crecimiento y la creación de empleos en un tema político?
EB:
No creo que en el mundo actual los temas de la derecha sean económicos
y los de la izquierda pertenezcan a las reivindicaciones sociales.
La geometría política ya está superada sustancialmente.
Somos de los pocos países que seguimos hablando de derechas
y de izquierdas. A mí me impresionó mucho cuando,
siendo presidente del Consejo Coordinador Empresarial, invité
a Ricardo Lagos, en aquél entonces candidato en Chile,
de la izquierda, izquierda, izquierda. Me acuerdo que dijo algo
que me llamó la atención «lo que pasa es que
el equilibrio presupuestal no es cuestión de política,
de derecha o izquierda, es cuestión de seriedad para gobernar».
Creo
que hacia allá van las cosas. No puedes disociar las reivindicaciones
de las causas sociales, de la economía, porque le entras
al populismo y al rato te salen más, de derecha o de izquierda.
De repente lo vemos de uno y otro lado. Creo que el populismo
es un problema diferente. Lo primero que te diría es que
eso está superado y el Partido debería reivindicar
las causas sociales. Debería hacer las cosas de una manera
mucho más clara.
Y
es que no se puede tener una estrategia si se carece de la visión
de largo plazo y la definición de los objetivos. Estrategia
para qué, si no tenemos definido a donde vamos, y no estamos
de acuerdo en lo fundamental. Me pregunto: ¿generaríamos
los consensos necesarios al centro del PRI hoy día? ¿Están
dentro del ideario o dentro de diferentes puntos de vista? Creo
que no, y es una cosa que debemos comenzar a definir.
Si
no se tienen esos objetivos y el rumbo definido, lo veo cuesta
arriba. Una de las cosas en que quiero insistir es en la democracia
interna. Me pregunto, si en lugar del proceso democrático
que vivimos hacia adentro del Partido el 7 de noviembre para elegir
el candidato a la Presidencia de la República, con muchísimas
fallas, costoso, política y económicamente, hubiera
sido el Consejo Político Nacional del Partido el que elige
al candidato.
Si
el órgano de gobierno no está democratizado, la
gente no te va a creer que eres democrático, y una vez
que elijamos a los órganos de gobierno, ¿quién
toma las decisiones de las candidaturas y las dirigencias? En
cualquier parte del mundo son los órganos de gobierno.
Nada más que éstos son democráticos y están
legitimados, eso es lo de fondo. El Consejo Político Nacional
del Partido debería ser una cosa parecida al Congreso de
la Unión, debería haber un representante por distrito,
elegido democráticamente, tal vez una participación
de equis número por Estado, para equilibrar y que no solamente
los estados con mayor población tengan mayor representación
que los otros; algo que nivele, aunque siempre deben tener, por
lo menos, mayor representación los que más gente
tienen, los que más votantes van a tener al final del día.
¿No
van a tener influencia? Creo que es una falsa disyuntiva. Creo
que si haces un ejemplo de estos 300 consejeros políticos
por distrito, me parece que los representantes de los distritos
rurales se van a acordar y van a tener una influencia definitiva
en el Consejo Político, ¿por qué? Porque
van a ser elegidos por gente del sector rural y urbano.
Pero
vamos a tener la justa representación. No es que estemos
en contra de las organizaciones, ni mucho menos de las causas.
Estamos en desacuerdo en cómo se ha venido manejando, porque
además va en contra de ellos. En la próxima Asamblea
es importante tener muy claro el Partido que queremos.
Hay
que desterrar de la mentalidad de los priístas que la próxima
Asamblea es para elegir a la dirigencia. Ahí debemos tener
una estrategia muy clara para decir: no, no, se trata de la definición
del Partido que queremos. Y ese mismo día definimos cuándo
se va a elegir a la dirigencia, según las nuevas reglas
del Partido. Hay que tener una estrategia muy clara para quitar
eso, porque si no, no vamos a tener éxito.
Termino
con un comentario que tal vez no guste mucho a la dirigencia.
Deberíamos aclarar que las dirigencias no pueden competir
para puestos de elección popular, no se vale ser juez y
parte, casi ningún partido del mundo lo permite. Es decir,
el presidente del Partido en un municipio no puede ser candidato
a la presidencia municipal; porque si ya no hay línea,
que renuncie antes. Esas son las cosas que debemos tener muy claras
para que la gente se sienta tranquila en la manera en que el Partido
está operando.
examen:
Carlos, el asunto de los temas económicos, los salarios,
empleos, el campo; es decir si la economía llena prácticamente
el espacio político ¿cómo decirlo desde tu
punto de vista, cómo abordarlo por el Partido?
CR:
La política y la sociedad requieren que la economía
funcione. Si lo vemos adecuadamente, no tienen porque operar dicotomías
entre tecnocracias en la estructura y sensibilidad social. Algo
que debe dar la economía a la política y a la justicia
social es, precisamente, certidumbre de progreso. ¿Qué
significa esto? Que haya participación de los trabajadores,
de los ciudadanos, de los campesinos; participación económica
a través de un empleo, que haya participación de
los empresarios, los pequeños, los medianos, los grandes;
que haya inversión, empleos y a través de ellos
ingresos, que es la mejor forma de distribuir el ingreso.
Que
se genere riqueza, impuestos, y que haya gasto público
para equilibrar lo que no contribuye a hacerlo en el mercado.
Esto significa abrirse al mundo.
En
buena medida es la historia. Nuestros padres, nuestros abuelos,
quienes nos dan la perspectiva de futuro, pero difícilmente
pensamos en tiempos de globalización, de la que hay que
defendernos y en la que hay que participar, difícilmente
pensamos en un nacionalismo revolucionario. Debemos abrirnos,
estamos orgullosos de nuestra historia, de nuestra revolución,
pero no vamos a estar cerrados ahora.
Tampoco
podemos pensar en volver a los orígenes en los que nace
el Partido en 1929, después de ganar el poder en una Revolución;
ahora estamos en una condición distinta, como oposición,
sin el eje articulador en nuestra historia a través del
Presidente.
De
manera que el Partido debe ser diferente, estamos pensando en
un mundo diferente y en un partido diferente, en un nuevo siglo;
orgullosos de lo que hemos tenido, pero a partir de ello generar
algo nuevo, que sea eficaz en las elecciones y que sea eficaz
para darle bienestar a los mexicanos, porque los esquemas económicos
no lo han hecho.
Es
como el hijo que hereda al padre y tiene por obligación
no sentarse para vivir de las hazañas del padre. Al contrario,
tiene la responsabilidad de ver hacia delante y hacer crecer el
patrimonio del padre. Este es el hecho, no renunciar al pasado,
sino con la fuerza del pasado ver al futuro.
examen:¿Estamos enojados por el pasado?
CR:
No. Al contrario, lo aplaudimos y nos sentimos orgullosos porque
militamos en él, trabajamos por él y creemos en
él. Pero me parece que la clave es que logremos un partido
atractivo para la participación de los jóvenes,
en donde sientan que es un espacio donde puedan trabajar.
Si
logramos, a pesar de sacrificios pequeños que tuviéramos
que hacer, convocar a la juventud y que sientan que éste
es un espacio atractivo de participación política,
vamos a ganar el futuro, a pesar de los riesgos que corramos.
examen:
Creo que en la creación del Partido y en su desarrollo,
han sido los jóvenes quienes en su momento han colaborado
en forma más enfática y eficaz. Lázaro Cárdenas
tenía 38 años cuando era Presidente de la República.
Este Partido lo crearon y mantuvieron los jóvenes, pero
en este momento los jóvenes están alejados ¿Por
qué?
AB:
No puedo decir en detalle la estrategia o las formas en las que
podríamos atraer a los jóvenes. Lo que sí
afirmo con toda claridad es cómo no los vamos a atraer,
cómo los vamos a repeler.
Lo
haremos con el viejo discurso del Partido, con las viejas formas,
con la vieja imagen, las viejas prácticas; eso sí
lo garantizo, con eso no los vamos a atraer.
Hay
algo importante: primero tuvimos una racha de derrotas electorales,
cuando digo primero, me refiero después del 2 de julio,
de la gran derrota en la Presidencia de la República. Recientemente,
hemos tenido algunos triunfos, para evitar que la lectura de esos
triunfos sea equivocada y nos lleve a creer que el Partido está
bien y no necesita cambios, deben atenderse al detalle las cifras
electorales. No sólo se trata si ganamos o perdimos, sino
en dónde están nuestros votos.
Si
nuestros votos están entre los adultos, si están
más en las zonas rurales que en las urbanas, en las zonas
depauperadas, quiere decir que el futuro no está a nuestro
favor; que las tendencias son desfavorables, porque en este país
conforme vaya avanzando el tiempo, el voto decisivo en cualquier
elección va a ser el más joven, el más urbano,
el más clasemediero y el más pensante. No afirmo
que hayamos llegado ahí, no digo que México ya esté
en esa situación, sino que hacia allá apunta y cada
vez nos vamos acercando más.
Entonces,
ojo, no leamos equivocadamente estas recientes victorias electorales.
Qué bueno que ganamos, pero si realmente queremos que el
Partido retome el poder, si de veras nuestra intención
es recobrar la Presidencia de la República, necesitamos
ver a largo plazo y analizar con minuciosidad esas cifras electorales.
Durante
muchos años el PRI reclutó a las mejores personas
de este país, a los mejores hombres y mujeres. Actualmente
sigue teniendo gente valiosa, muchísimos hombres y mujeres
inteligentes, preparados, capaces, leales, honestos, ¿pero
en qué grupo demográfico están?
Actualmente
en el PRI tenemos jóvenes de entre 20 y 30 años.
¿Los mejores jóvenes están ya en el PRI,
están en el Partido? Creo que no, esa es una triste realidad,
pero no podemos cerrar los ojos.
La
razón es que no estamos ofreciéndoles nada atractivo,
porque además la forma no es la de un partido moderno,
y si en política la forma es fondo, como decía don
Jesús Reyes Heroles, parafraseando a Díaz Mirón,
entonces atendamos también a la forma, eso es fundamental,
es clave.
No
la desdeñemos, porque cuando decimos que el PRI necesita
cambiar de nombre, si necesita surgir un nuevo partido con un
nuevo nombre, habrá mucha gente que diga: esa es cosa de
forma, esa es fachada. No es cierto, la forma es fondo, y es fundamental
la imagen que demos a la sociedad. Ya dije que tenemos dos reivindicaciones
pendientes: con la militancia y con la sociedad.
Con
la militancia, porque en buena medida les arrebatamos el Partido,
hay que devolvérselo; con la sociedad, porque no le estamos
ofreciendo nada atractivo, particularmente a los jóvenes.
¿Cuál
es el catalizador para cambiar esa imagen ante la sociedad? El
catalizador de forma es el cambio de nombre. No afirmo que eso
baste, por supuesto que no, debe ser el corolario, el punto final
de una serie de cambios de fondo.
Sí,
pero si se dan esos cambios de fondo sin el cambio de forma, el
cambio en la percepción de la gente va a ser más
lento. Necesitamos un catalizador que acelere, que agilice ese
cambio. Hay quienes esgrimen la historia para proclamar el inmovilismo,
cuando sin cambio no hay historia. En 1938, los militantes del
PNR entendieron perfectamente que había terminado una etapa.
Que esa etapa de la confederación de partidos, que fue
el Partido Nacional Revolucionario, de organizar y tener como
base de sustentación a las fuerzas regionales, políticas,
revolucionarias, ya no era funcional, y que había que estructurar
el Partido y darle sustento en los nuevos grupos sociales emergentes,
en las fuerzas organizadas de obreros y campesinos. Lo entendieron
perfectamente y no regatearon el cambio y aceptaron perfectamente,
y sin mayores discusiones, el nuevo nombre del Partido de la Revolución
Mexicana.
En
1946, los miembros del Partido de la Revolución Mexicana
también se dieron cuenta de que había terminado
un ciclo histórico, que era necesario ver hacia delante;
que ese partido que antes había estado dominado por militares
ex revolucionarios, por razones hasta biológicas y generacionales,
tenían que dar paso a una nueva clase política civil,
que tenía que sustentar y dar una base de institucionalidad
a un impulso, a un despegue económico fundamental que el
país necesitaba y pedía a gritos. Así lo
entendieron y sin problema alguno aceptaron el cambio de denominación
a Partido Revolucionario Institucional.
Me
pregunto si hoy, en el 2001, cuando las circunstancias son más
demandantes de un cambio de fondo y de forma en el Partido, ¿por
qué no entendemos esta situación y la aceptamos?
No
se trata sólo del cambio de una estructura regional a una
estructura sectorial, o un cambio de militarismo a civilismo.
Es un cambio mucho más profundo; de un partido que nace
desde el poder para conservarlo, que llega al poder por una lucha
armada.
Tenemos
que dar el salto hacia adelante y no podemos darlo si no estamos
apoyados en una plataforma histórica que conocemos muy
bien. Es ese pasado el que nos obliga a ver hacia el futuro y
a renacer como partido político. Eso incluye un nuevo nombre,
una nueva organización, una nueva estructura, una nueva
interlocución con la sociedad, una nueva gobernabilidad
interna.
No
es que cerremos los ojos al pasado, los abrimos muy bien y lo
conocemos. Vemos que la situación actual es totalmente
diferente y la sociedad mexicana está organizada de otra
manera.
Sugiero
que todas las posiciones plurinominales sean para jóvenes,
porque resulta que hoy se usan más para distribuir cotos
de poder entre grupos, que para incorporar a las nuevas generaciones
a la participación política. Me parece que una forma
de incorporación definitiva y de compromiso definitivo
con los jóvenes, es que todos los plurinominales sean jóvenes.
examen:
Es muy audaz, muy atractiva. El PNR, creado por Calles, cuando
se transforma PNR fue porque Cárdenas así lo indujo,
y cuando Alemán induce el cambio hacia el PRI, lo hace
para iniciar la lucha civilista en México. En este momento
plantear el cambio de nombre, que debe estar entre los temas de
la Asamblea, es ineludible, porque si no lo plantea la dirigencia
o la Comisión Organizadora se van a plantear en más
de 2000 asambleas municipales o en las estatales. El cambio de
nombre es una posibilidad que está en el aire: ¿Cómo
atraer a los jóvenes?
GBE:
La respuesta respecto de los jóvenes nos lleva al conjunto
del planteamiento. No es tan sólo una estrategia focalizada
para jóvenes, es el resultado de un análisis integral,
como el que hemos tratado de hacer en el grupo de una manera responsable,
reflexiva y con una absoluta lealtad al Partido.
Mientras
no seamos un partido del futuro y se nos siga percibiendo como
del pasado, como un partido de políticos que defienden
compromisos o situaciones del pasado y no un partido que plantea
y se compromete con las causas de la Nación, del presente
y del futuro y de los ciudadanos de hoy y de mañana, será
muy difícil que podamos convertirnos en una auténtica
alternativa real de gobierno y reconquistar el poder presidencial
que es nuestro objetivo.
Hay
varias estrategias. El nombre, en efecto, cataliza esa presencia
de fondo y de forma ante la sociedad para demostrar que somos
un futuro que está orgulloso de su pasado, que en los claroscuros
son más las luces que las sombras, pero que estamos proyectados
hacia el futuro y que el ciclo histórico del PRI ha concluido.
Vuelvo
a ese punto, porque no podemos, en la respuesta de las preguntas
iniciales que había planteado, entender que una derrota
histórica significa una derrota definitiva, no es cierto,
no cabe esa confusión.
Una
derrota histórica es que estamos en una nueva cancha valga
la expresión, es un nuevo escenario, una nueva realidad
política. Hay quienes afirman que es un nuevo régimen
político. Eso también pudiera estar a discusión.
Pero en la medida en que realmente entendamos que cerramos un
ciclo con orgullo, lo cerramos, perdón por mi digresión
taurina: «pero lo bien toreado bien arrematado». Hay
que rematar el tiempo histórico vivido y abrir otro.
Esta
es nuestra posibilidad abrir un nuevo ciclo, como una acción
deliberada, como un propósito propio, democrático
y en la medida en que realmente seamos un partido del futuro,
en esa medida seremos un partido en donde participen los jóvenes,
que sea dirigido por jóvenes en sus secciones, en sus distritos,
en los comités directivos estatales, y que se dé
el entreveramiento generacional.
Logramos
también como una propuesta nuestra, que el 30% de los delegados
efectivos a la Asamblea sean jóvenes menores de 30 años.
Las
cuotas es un tema debatible para jóvenes y mujeres, pero
ayudan. Forman parte de una estrategia de conjunto, cambios de
fondo, no de maquillaje, no de simulación, no superficiales;
cambios reales, verdaderos, de fondo, que correspondan con cambios
de forma que resultan ser cambios de fondo.
Debemos
ser un partido en donde se dé el entreveramiento generacional,
un partido de todos, independientemente de las edades. Un partido
que realmente tenga capacidad de ofrecer alternativas para los
jóvenes en el futuro, representar sus intereses, demandas,
causas, y lo voy a decir con toda claridad: debemos ser generosos,
hacernos a un lado, quizá gradualmente, no súbitamente,
y darle paso a los jóvenes.
Un
comentario final respecto del nombre: por ningún motivo
podríamos aceptar que nuestro planteamiento de cambio de
nombre, sea porque estamos avergonzados del nombre de nuestro
Partido.
Estamos
orgullosos del PRI, lo llevamos no tan sólo en la camiseta,
lo tenemos tatuado, pero eso no quiere decir que el Partido hacia
delante pueda presentar una opción distinta que refleje
el inicio de un nuevo ciclo histórico en su trayectoria.
examen:
¿Me permites un paréntesis?
GBE:
Con mucho gusto.
examen:
El nombre nos preocupa a todos. En las doce elecciones después
del 2 de julio, incluido Aguascalientes y Oaxaca, el número
de votos que ha obtenido el PRI representa 44%. Esto refleja que
la gente sigue votando por el PRI, es la primera fuerza electoral
en el país, aunque hayamos perdido la Presidencia de la
República. Es decir, ¿cómo abordar esta posibilidad
del cambio de nombre sin que cauce enojo e inclusive resistencia
hacia los cambios? Quería hacerte esta acotación
de lo que significa el voto del PRI en este momento.
GBE:
He escuchado ese argumento y otros de que es una marca a la que
se le ha invertido durante mucho tiempo, que está en el
ánimo de la gente. He escuchado con tristeza que nuestras
posiciones han causado enojo. El PRI nos ha dado mucho durante
toda la vida, no aspiramos a ningún cargo de dirigencia,
lo que hemos querido de buena fe, con honestidad intelectual,
es provocar el debate.
Fuimos
los primeros, o uno de los primeros, que planteamos un proyecto
discutible, pero atrás de nuestra propuesta de ninguna
manera hay ni rencores ni resentimientos, ni un afán de
hacer daño, de perjudicar a nuestro Partido. Al contrario,
queremos que sea alternativa de Gobierno y que recupere el poder,
por eso hacemos estos planteamientos.
Pero,
si la visión es cortoplacista, nos va a dar mucho miedo
cambiar; si la visión es de largo plazo, la calidad de
las decisiones de la Asamblea y la eficacia hacia nuestros objetivos
en el largo plazo, va a ser completamente diferente.
Es
también un problema de diagnóstico, y ahí
volvemos a otra de las preguntas: ¿el 2 de julio tuvimos
un accidente electoral provocado por las circunstancias de la
coyuntura o fue una derrota histórica? Depende mucho del
diagnóstico, del análisis. También siento
mucho orgullo por los colores, por el nombre. Me ha llevado a
muchas elecciones, de diputado, de gobernador, de senador y he
obtenido victorias con estos nombres. Pero no es un problema ni
de desdén, ni de desapego, ni de desprecio, ni de falta
de orgullo, sino de táctica, de estrategia; es de inteligencia,
no de afectos, porque los afectos son invariables y los tenemos
muy profundos.
Precisamente
porque queremos luchar mejor por las causas de la ciudadanía,
del pueblo, de los más desprotegidos, de las clases medias
y de las clases populares, es que queremos evolucionar hacia un
partido en que podamos realmente posicionarnos en cada una de
las situaciones de la agenda nacional y sea una estrategia para
ganar el poder y ejercerlo conforme a nuestro ideario, que ese
es finalmente el propósito del Partido.
examen:
El tiempo del coloquio ya se agotó, quizá una última
ronda...
EB:
La votación en las últimas elecciones ha sido de
las más bajas. Hay un nivel de abstencionismo impresionante
en casi todas las votaciones. No nos vayamos con la finta. Actualmente
hay un desapego por la política y los políticos,
parte de la culpa es del Ejecutivo Federal, parte de los partidos
políticos. Ahí están las elecciones en Baja
California, 30 y tantos por ciento del electorado, en Aguascalientes
el 30 y tantos por ciento del electorado. Está votando
muy poca gente. Creo que está votando el voto duro y tal
vez a ese hay que convencer.
En
torno a la estrategia siempre pongo el ejemplo de Gorvachov, la
anécdota es muy buena. Cuando Gorvachov abre la economía
rusa o pretende abrir la economía rusa al mundo, contrata
a gente del Instituto Tecnológico de Massachusets; de Harvard;
de la London Economic School. Y cuando le preguntaron: oye, ¿cómo
vas? Dijo: voy bien, tengo a los mejores asesores, no sé
ni a quién hacerle caso. No se trata nada más de
tener gente que te asesore, necesitas tener ideas muy definidas.
Lo
primero que debemos tener hacia adentro es lo de fondo, en qué
estamos de acuerdo en el Partido. O sea, no puedes hacer grupos
de enfoque para ver qué es lo que quiere la gente del Partido.
Tú tienes que saber qué es lo que quiere el Partido
y tienes que hacer grupos de enfoque para ver cómo comunicas,
cómo convences a la gente, cómo le llevas el mensaje
a la gente de lo que tú quieres.
Con
respecto a los jóvenes, hay que preguntar cómo los
jalamos. Este es un partido que no sabe comunicar y un partido
que en esta época no sepa comunicar está en un problema
grave. Seguimos teniendo discursos sólo para los priístas,
o para un cierto grupo de priístas. O tenemos discursos
para la sociedad y se lo sabemos decir a la sociedad, o estamos
en un problema grave.
No
nos preocupemos nada más de los priístas rumbo a
la Asamblea, hay que preocuparnos de lo que dicen los priístas
mayoritariamente. Preocupémonos de lo que va a leer la
sociedad. Si no nos preocupamos de lo que va a leer la sociedad
después de la XVIII Asamblea y la lectura de esto es diferente,
estamos en un problema muy, muy serio.
og:
La pregunta me parece crucial para que se entienda nuestra posición
y hacer una buena estrategia. Uno, hay 44% de la votación,
pero primero hay que estratificar bien el voto y proyectar a futuro,
porque las elecciones pasadas ya son historia. Las importantes
son las que vienen. Dos. Hay que evaluar muy bien el asunto del
abstencionismo, porque si nada más nos quedamos con los
votos duros, no estamos reconquistando la confianza de la sociedad.
Si me dicen «no hay que cambiar el nombre, porque el 44%
de la votación está siendo para el PRI, para qué
lo cambias». Yo contesto: ¿y qué hace pensar
que por cambiar el nombre van a dejar de votar por el PRI?
Me
parece que quien argumente que parte de ese 44% se puede desviar
hacia otros partidos por el cambio de nombre, es totalmente desleal
a los propios electores que eligen por el PRI, porque sería
suponer que votan por nosotros nada más por la marca y
no por compromiso, por identificación ideológica
y por propuestas.
Me
parece que estaríamos siendo terriblemente injustos contra
los candidatos, porque suponer que ese 44% dejaría de votar
por nosotros simplemente porque le cambiemos el nombre, haría
pensar que los candidatos no son de convencer a los mismos que
tradicionalmente habían votado. El punto es: hay que cambiar
para conservar a quienes hoy votan por nosotros, pero además
para sumar el voto de la sociedad que hoy no está comprometida
y que es creciente.
Hagamos
justicia a nuestros militantes y a nuestros simpatizantes. No
pensemos que, como autómatas, votan simplemente por colores
o por nombre. Démosle la mayoría de edad, la madurez
y la razón que merecen como ciudadanos; creo que son muchísimo
más inteligentes de lo que muchos creen.
CR:
En cuanto al nombre, hay algunos estigmas asociados; eso hay que
reconocerlo.
También
hemos visto que en las campañas cada vez se usan menos
el nombre y el logotipo. No olvidemos que aún con cuarenta
y tantos por ciento en las votaciones en las entidades federativas,
en los últimos nueve meses ha habido elecciones en ocho
estados, hemos ganado en uno, hemos perdido en siete, independientemente
de esos porcentajes.
AB:
Creo que en el renacimiento del Partido hay costos y beneficios,
la pregunta es: ¿cuáles son mayores? La respuesta
que doy es que son mayores los beneficios que los costos, no estoy
diciendo que si el Partido renace en la próxima Asamblea
no va a tener absolutamente ningún costo político.
Sí lo va a tener.
No
dudo que si el Partido cambia de nombre haya algunas personas
que dejen de votar por el Partido. Creo es que van a ser muchas
más las que van a votar y no votaban antes por nosotros.
Creo que el beneficio excede con mucho al costo.
En
el caso concreto de que en 19381946 había un Presidente
de la República que inducía el cambio de nombre
del Partido y que tenía el poder y el control. Yo te respondo,
sí, efectivamente, así era, actualmente no hay el
gran inductor.
Ahora
hay más argumentos de mucha mayor contundencia para el
cambio de nombre y para el renacimiento del Partido. Creo que
esto se va a dar sólo si el debate en torno al tipo de
partido que habremos de construir a partir de la próxima
Asamblea General de Delegados es un debate realista y pragmático,
un debate racional y no emotivo.
Creo
que como alguna vez escribí, la política exige y
admite pasión en todas sus manifestaciones, menos en una,
el diagnóstico de la realidad. Ahí hay que ser muy
fríos, muy cerebrales, realistas, pragmáticos. Creo
que el diagnóstico de la realidad está claro, nos
lo dijo la gente el 2 de julio, nos lo dijo después de
siete u ocho elecciones. No se trata de buscar qué tipo
de partido queremos los integrantes de Renacimiento o cada uno
de los priístas, sino el partido que quiere la mayoría
de los mexicanos, y en eso tenemos que hacer un claro deslinde.
Debemos
ser objetivos y analizar qué nos demanda la realidad actual
y los mexicanos de hoy y de mañana. En ese sentido hay
que ser realistas y no dejarnos llevar por la emotividad y no
hablo de ella en forma peyorativa. Me parece perfectamente respetable
que haya priístas que sientan un apego sentimental a los
colores del Partido, a su nombre.
GB:
Esperamos que la XVIII Asamblea sea realmente una Asamblea fundacional,
como reiteradamente lo hemos expresado. Y que en ella participemos
con una visión de largo plazo, que levantemos la mira,
que no nos perdamos en la coyuntura, porque estaríamos
en riesgo de tomar decisiones equivocadas.
El
segundo punto es que no caigamos en la simulación, que
no tratemos de introducir cambios cosméticos, superficiales;
que realmente sea una Asamblea en donde se debatan las ideas,
se tomen decisiones de fondo, en donde se lleven a cabo cambios
profundos. El mandato del cambio lo recibimos el 2 de julio, no
tan sólo quienes ganaron, fue para todos, sobre todo para
los políticos y para los partidos. Asumamos y cumplamos
con ese mandato, cambiemos de verdad, eso es lo que nos demanda
la sociedad.
En
tercer lugar, que en la Asamblea tomemos en cuenta, sin simulaciones
y con autenticidad, a los jóvenes y a la sociedad, que
no sólo escuchemos la voz de los jóvenes que ya
están con nosotros y que participan en el PRI, sino a los
que no están con nosotros y quisiéramos que estuvieran.
A esas voces hay que llevarlas a la Asamblea, esas causas, esas
reivindicaciones, esos sentimientos, esa visión del país
y ese idealismo de futuro.
Por
último, que la unidad del Partido sea el proyecto democrático
que surja de esta Asamblea.
En
resumen, las propuestas de Renacimiento son:, democracia hacia
el interior del Partido, a través de los Consejos Políticos,
municipales, estatales y nacional, como órganos deliberativos,
representativos y decisorios; una suerte de parlamento interno
del Partido, que cada sitio del Consejo sea el resultado de una
elección en la base y que los Consejos Políticos
tomen las decisiones. Democracia interna, esa es nuestra primera
posición, abanderamiento de las causas ciudadanas y evolucionar
la estructura corporativa. Tercero: apertura genera-cional, impulso
a los jóvenes y abanderamiento de sus causas.
Por
último, la polémica del nombre, que no es un tema
que merezca ser desdeñado automáticamente, ni que
tampoco se adopte sin un análisis riguroso previo. Si en
realidad estamos decididos a que haya cambios de fondo, porque
así nos lo exigen las circunstancias, deben corresponder
con los cambios de forma, que también son de fondo, como
es el caso del nombre.
Un
comentario final: lamentablemente he observado desde que hicimos
esta propuesta hacia el debate del cambio de nombre, que quienes
más se han opuesto, no lo han usado en las elecciones recientes.
examen:
La Revista examen se siente muy complacida de que hayan participado.
Reciban un cordial saludo de nuestra Presidenta Dulce María
Sauri, quien está muy atenta hacia todo tipo de manifestaciones.
En examen estamos conscientes de que si se presentan publicadas
la mayor parte de las opiniones, el delegado o la delegada tendrán
mayores opciones. Pero, ¿cómo socializarlo? Es difícil,
porque finalmente un texto resulta pesado para el común
de los mortales. Necesitamos socializar las propuestas para que
la sociedad vea que hay muchas, contradictorias entre sí
inclusive. Pero no importa, el hecho es que se van a discutir
en la Asamblea.
GBE:
Hay un documento.
examen:
¿En qué Asambleas lo van a presentar?
GBE:
En las que podamos.
examen:
¿Van a sembrar gente?
GBE:
No. Vamos a sembrar ideas. Este es un movimiento más de
convocatoria y de ideas, que de militancia en grupos específicos.
*Coloquio
de examen con el Grupo «Renacimiento» (Genaro Borrego
Estrada, Agustín Basave Benítez, Eduardo Bours Castelo,
Óscar González Rodríguez y Carlos Pérez
García). 15 de agosto de 2001.
