VIVIMOS UN ESTADO CONTEMPLATIVO:ECONOMISTAS DEL PRI

examen: Para abrir este coloquio cedemos la palabra a Ricardo Carrillo Arronte.

Ricardo Carrillo Arronte (RCA): Primero quisiera referirme a quienes estamos aquí, ¿por qué nosotros y no otros? Todos somos economistas priístas. Somos gente experimentada en los sectores público y privado, la docencia, la investigación, el trabajo de Partido; esto último es importante, ser un economista priísta es hacer trabajo de Partido y no sólo de presidium. Hay quienes se han desempeñado en el Poder Legislativo, senadores y ex diputados; en el servicio exterior. Todos cuentan con obra publicada en la materia: libros, artículos, conferencias y sobre todo acreditan un compromiso social.

Quisiera empezar haciendo dos preguntas ¿hay relación entre política y economía? ¿la hay entre votaciones y resultados económicos?

Para contestar recordemos que desde el nacimiento del Partido, en 1929, hasta 1982, el Partido ganó más del 80% en promedio, de las votaciones presidenciales y que de 1983 a la fecha, esos porcentajes empezaron a disminuir hasta el año pasado en que perdimos la presidencia.

Si contrastamos esta información con los resultados económicos, de 1930 a 1982, el período de mayor votación para el PRI, los gobiernos del Partido hicieron crecer el producto nacional a una tasa superior a 6.1% anual promedio. Esto es, durante casi 50 años, cosa única en el mundo. La cifra contradice todo lo que ahora manejan algunos funcionarios de «que 71 años de fracasos no se revierten en unos cuantos meses». El crecimiento mencionado significó el doble del crecimiento de la población, porque tuvimos un excedente a repartir, que cada año crecía a 3.1% de producto per cápita. También significó otra cosa importante: se hizo una inversión fija bruta de 5.4% como promedio en esos 50 años. No estoy hablando de mercado de valores ni de venta de empresas a extranjeros ni de transferencias o inversión fija en capital contable. El 5.4% de inversión muestra empleo y producción.

De 1983 al 2000, que coincide con la baja en la votación, las cifras son negativas. El producto per capita disminuyó en un promedio de 2%. En esos 17 años, la formación bruta de capital disminuyó 1%. No hubo inversión, ni producción.

Hoy en día, los votantes, en su inmensa mayoría, no saben ni les importan estos datos. Lo que quieren saber es cuánto reciben en la mano, cuál es el nivel de vida que tienen, si tienen empleo o no. Si vemos las cifras de empleo, resulta que de 1930 a 1982, los gobiernos del Partido dieron empleo en promedio al 80% de la población económicamente activa: ocho de cada 10 nuevos mexicanos demandantes tuvieron un empleo formal. De 1982 para acá sólo al 20%: uno de cada cinco.

Y si vemos los salarios reales, la situación está igual de triste. De 1930 a 1982 el poder adquisitivo, una vez descontada la inflación, creció a un promedio de 1.1%, mientras que de 1982 a la fecha disminuyó 7% en promedio anual. Acumulados en estos 17 años, monta un 80% de pérdida del poder adquisitivo.

Como economista y político creo que si a nuestros votantes no les damos ni cantidad ni calidad de empleo, para no hablar ya de los campesinos cuya sotuación ofrece datos todavía más tristes, ¿por que van a votar por nosotros?

No obstante, me preguntaría, ¿tiene remedio el Partido? O mejor dicho, ¿tiene remedio la política económica de los gobiernos priístas del pasado y del futuro?

Pondría sobre la mesa que George Bush, padre del actual Presidente estadounidense, perdió las elecciones después de dos periodos de auge de Reagan, porque bajo 3% el ingreso per cápita de los norteamericanos, 3%. Margaret Tatcher, el torbellino de Liverpool, perdió las elecciones porque bajo 7% el ingreso de los trabajadores ingleses, y Mijail Gorbachov cayó, junto con todo el sistema socialista que desintegró a la Unión Soviética, por 22% de pérdida de poder adquisitivo en los salarios soviéticos.

Nosotros perdimos 80% y todavía obtuvimos el año pasado trece y medio millones de votos; como Partido somos la fuerza número uno del país. Creo que sí tenemos remedio y que debemos analizar seriamente lo que hicimos hasta 1982, lo que debemos mantener, profundizar, actualizar y acrecentar. Preguntarnos ¿qué hicimos mal, qué debemos corregir?

examen: Humberto ¿cuál sería tu opinión?

Humberto Roque Villanueva (HRV): Estas expresiones de Ricardo nos introducen de manera muy rápida al tema. Creo que las relaciones entre economía y política son celosas en lo académico y sin embargo, reales en la vida práctica. Yo diría que la política es el arte de evitar el conflicto, para no irme a más definiciones y que la economía consiste, y en esto coincido con Ricardo, en cómo hacer crecer una sociedad. Pareciera que de 1982 a la fecha, para referirme a los mismos periodos aludidos por Ricardo, privilegiamos el tema de la estabilidad económica. Supusimos que si manteníamos en orden las llamadas variables macroeconómicas, el crecimiento se iba a dar en forma natural. Antes, en el tiempo indiscutibles errores y excesos que no resistían ya las presiones, operamos al Estado y la inversión como variables que podían ser manejadas, y el crecimiento económico como el elemento esencial de nuestra meta.

La primera característica distintiva que haría es que en los primeros 50 años teníamos como meta crecer. Después tuvimos como meta, y de hecho este gobierno (semipanista, foxista o como se le quiera denominar), quiso mantener las variables macroeco-nómicas en orden, para que hubiera crecimiento. Y ¡Oh sorpresa! sin devaluación, con tasas de interés a la baja, con tasas de inflación a la baja, ni tuvimos ni tenemos crecimiento. Entonces lo primero por reivindicar, aunque suene un poquito antiguo, pero creo que esto no puede ni debe perder vigencia, es el papel del Estado en la economía. Este papel, básicamente el mismo que tuvimos hasta 1982, tiene que compartirse con otros actores, y sólo en términos de lo que representa el sector privado.

Me gusta el reto de Ricardo Carrillo, tenemos futuro, y de ello estoy convencido por diversas razones. El crecimiento económico va a depender estrictamente de las circunstancias estadounidenses, aunque no debería ser el caso, ni siquiera este año, porque (sin acudir a mayores sofisticaciones econométricas), si alrededor de 30% del producto interno bruto lo representan las exportaciones, y éstas no se han caído (en el peor de los casos están en ceros) o sea que tenemos un alto volumen exportado, que con todo y que es inferior al año anterior, aún estamos exportando. De hecho, el superávit comercial con Estados Unidos se ha ampliado, y la inversión extranjera, particularmente del norte, será mayor este año que el pasado. Sin embargo, no estamos creciendo.

Ello quiere decir que estamos en condiciones de replantear la política económica a través de nuestros representantes en el Congreso de la Unión, impulsarla como partido político, sobre la base de revisar la participación del Estado y particularmente la inversión pública.

Hemos concentrado el esfuerzo presupuestal en gasto corriente y a veces en programas de carácter asistencialista, que no van con un Estado impulsor del crecimiento económico. Si lo que se gasta en programas asistenciales se empleara productivamente en el campo, con esa sola variable de estrategia presupuestal, tendríamos crecimiento económico; habría un impulso de justicia social sobre quienes más nos han apoyado a lo largo de nuestra historia como Partido.

Recuerdo una conversación que tuve con Francisco Suárez Dávila en la Cámara de Diputados en la LVI Legislatura, en el sentido de que mientras no resolvamos un problema estructural de que cada vez que crecemos aumenta nuestro nivel de importaciones, al grado de provocarnos problemas en las balanzas comercial, en la corriente y en la de pagos, ningún gobierno va a tener éxito porque la condición para lidiar con esta circunstancia será estar sometiendo el crecimiento económico a tasas bajas por temor a una devaluación.

Aun en la ineficiencia de los últimos 18 años, hacia el final nos fuimos acercando a la posibilidad de que la elasticidad de ingreso de las importaciones no fuera tan alta, y de no ser por esa soberbia monetarista, de creer que es muy bueno tener un superpeso, estaríamos en condiciones de regular de mejor manera nuestros futuros déficit en la balanza, en la cuenta corriente, con un manejo más inteligente del peso, y desde luego combinando de mejor manera la política monetaria y la política fiscal.

examen: Francisco, por favor tu opinión...

Francisco Suárez Dávila (FSD): Considero que vale la pena apuntar que a casi un año de la administración de Vicente Fox, estamos viviendo momentos de gran peligro para la economía nacional. Se están configurando muchos elementos de una película que ya vimos. En la actualidad somos el único país con un tipo de cambio revaluándose. Eso es un disparate en una economía mundial en recesión, los norteamericanos ya reconocieron que deben bajar su dólar fuerte. Otra vez estamos dependiendo de la cuenta de capital. Pero aquí el otro elemento es la creación de nuevo equipamiento, de inversión extranjera, que está adquiriendo masivamente la planta mexicana.

Nuevamente tenemos una situación en que estamos privilegiando la baja de la inflación, ¿cómo lo estamos haciendo? Por una parte con recesión y por otra, utilizando el tipo de cambio como ancla. Las corrientes más modernas de pensamiento, inclusive el consenso de Washington, señalaron: no usen el tipo de cambio como ancla para bajar la inflación, porque les va a rebotar, y eso es verdad. Es decir, tarde o temprano el tipo de cambio tendrá que ajustarse, otra vez volvemos a la inflación, subirán las tasas de interés y una nueva ola de crisis cambiaria y por tanto, habría crisis en el sector real y en la economía.

Otro elemento es que no hay banca. Estamos en un momento de verdad crítico. Por lo tanto, es un momento de reflexión para el Partido. La historia ayuda mucho ¿qué es lo que hemos hecho mal? ¿Qué hemos hecho bien? Y sobre todo ver al futuro. Hay muchas cosas que el PRI como gobierno hizo bien, muchas cosas que ha hecho mal, pero debemos ver hacia el futuro. Aquí el punto principal, en términos de política económica, es encontrar alguna nueva síntesis, que creo es lo que están haciendo todos los partidos, desde los de centro-izquierda, hasta los social demócratas. Se trata de encontrar una síntesis en que retomemos lo más importante de nuestra historia, nuestras raíces, pero sobre todo plantear un esquema progresista y moderno. Tenemos historia y debe redefinirse el papel del Estado, éste, obviamente, debe jugar un papel importante. Debemos tener un Estado estratégico, no sólo regulador, porque hemos visto que así no funciona.

Es decir tenemos que trabajar por México, tiene que haber una alianza con la pequeña y mediana empresa, pero también con los pocos empresarios destacados que todavía quedan. Hay que redefinir el papel del Estado en términos modernos. No un Estado económico que pase la charolita.

La historia económica de México puede dividirse en etapas y periodos, en que lo importante fue el desarrollo y la inflación un segundo elemento. Creo que en las etapas de crecimiento el tipo de cambio se utilizó como un instrumento para el desarrollo. En el difícil periodo de 1938 a 1941, está claro que cuando las compañías petroleras explotaron nuestros recursos, se flotó el tipo de cambio y se devaluó para que cambiaran las importaciones. En la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial, otra vez recesión. En el periodo 1946–1948 se flota el tipo de cambio, la economía mexicana vuelve a compensar y en 1954 lo mismo. Es decir, después de la Guerra Mundial y de la guerra de Corea, hay recesión mundial, se libera el tipo de cambio para crecer, sostener un crecimiento y favorecer un desarrollo autónomo.

En un estudio sobre cuál es la economía que más ha crecido en América Latina en los últimos 50 años me enteré que la economía que más ha crecido es la de Colombia. Es el único país en que la deuda externa no fue una crisis de proporciones mayores. Es un país en que el crecimiento ha sido muy importante, el tipo de cambio no le ha importado, y Colombia casi siempre ha tenido una inflación que ha oscilado entre 10 y 30%, cuando llega a este porcentaje le meten un poquito el freno, pero es el país que más ha crecido.

examen: En este contexto ¿resulta oportuno introducir el aspecto exógeno, la globalización? Julio.

Julio Zamora Bátiz (JZB): No podríamos tomar el pasado tal cual, porque las condiciones de hoy son distintas. Considero que el error fundamental de la política económica ha sido el fundamentalismo neoliberal. Lo grave de la política económica aplicada en los últimos años, es que somos más papistas que el Papa, hemos ido mucho más allá de lo que los propios promotores del neoliberalismo señalan. Si confrontáramos el consenso de Washington con lo que ha sucedido en este país, encontraríamos que hemos sido fidelísimos cumplidores de lo que ahí se establece.

Fox sigue manteniendo la actitud neoliberal con la agravante de que hay menos capacidad para manejarla, hay una total incapacidad política para manejarla y una obcecación en las medidas neoliberales, que le lleva a prescindir de las pocas actitudes no neoliberales que manejaba el gobierno. Es el caso del comercio internacional. Antes la Secofin abandonaba el fomento industrial porque se dedicaba al fomento comercial; ahora ni tenemos fomento industrial ni comercial. Pienso que el problema grave en estos últimos años, es que se ha manejado la economía en una forma totalmente ajena a las demandas sociales. No hemos tenido conciencia de lo que está pasando con la población.

Entonces, en el afán de quedar bien con todos, con los Estados Unidos, con los inversionistas extranjeros y con quienes manejan los fondos internacionales, con todo el mundo, se sirve a tantos amos al mismo tiempo que hemos perdido totalmente el control del Estado. ¿Qué habría de hacerse? Yo propondría volver a la economía Constitucional, la economía de México según la Constitución, no dice que sea una economía socialista, no dice que sea una economía totalmente ajena a la vida del mercado. Dice, tienes que coordinar los sectores que existen en este país, por más que hayan tratado de acabárselos. Ahí está la iniciativa privada, iniciativa social y todavía quedan algunas empresas del Estado.

Hay una responsabilidad de programar el desarrollo, que no se está cumpliendo; es una vergüenza el Plan Nacional de Desarrollo presentado, es una serie de buenos deseos con los cuales nadie puede estar en desacuerdo. Pero no hay propuesta seria, ni proyecto concreto: no hay programas estructurados. Creo que en las nuevas condiciones mundo, en ese marco de globalidad, en esta situación de recesión en la que se encuentra y no va a salir tan fácilmente, se piensa con optimismo que en dos, tres meses se repone la economía estadounidense y nosotros para arriba; no hay tal. Esto va para más largo. Pero además para nosotros el efecto es mayor, en la medida que somos una economía débil nuestro proceso de recuperación es más largo.

Debe haber un esfuerzo verdaderamente significativo de inversión en infraestructura. Desde que se hicieron las famosas carreteras de cuota, que fracasaron financieramente, pero que están funcionando desde el punto de vista de infraestructura física, no hemos hecho inversión. El Estado no ha invertido, ni siquiera ha mantenido la inversión que ya tenía. Necesitamos no sólo mantener y actualizar lo que ya existe de infraestructura, sino dar pasos muy importantes. Los déficit en todos los órdenes de la infraestructura física son cada día más notables. Son deficitarios en cuanto a los promedios internacionales, en cuanto a lo que tenía México, per cápita o por producto interno bruto o por sector hace 25 años.

Luego comprometer el presupuesto con metas físicas. De otra manera tenemos una enorme liberalidad para el manejo presupuestal por la Secretaría de Hacienda particularmente, además de sus amplias facultades legislativas, que ejerce sin el menor decoro o rubor. Fijar metas de largo plazo, invertir en infraestructura, en educación. Hemos hablado de la meta en materia educativa, pero no de metas en materia de nutrición, ni de cuántos kilómetros de carretera se van a construir.

Necesitamos impulsar la producción agrícola y ganadera, sobre todo para volver a acercarnos a un nivel de, no diría yo de soberanía alimentaria, que estamos todavía demasiado lejos de ella, pero por lo menos una autosuficiencia elemental, que permita atender las necesidades básicas de la población. El Estado debe ser el que promueva estos programas y os aplique y negocie con los factores de poder, son los empresarios, los inversionistas extranjeros en este mundo globalizado, los grupos de trabajadores y de campesinos.

examen: Manuel Aguilera ¿quisieras participar en este momento?

Manuel Aguilera Gómez (MAG): No por mirar atrás vamos a quedarnos como estatuas de sal. Más bien nos ayuda a dar perspectiva a los rumbos alternativos hacia el futuro. Sinceramente creo que el tan llevado y traído cambio que postuló el PAN y su candidato Vicente Fox, es un cambio que se dio hace 20 años.

Los cambios fundamentales en la conducción del Estado mexicano comenzaron hace dos décadas y dieron como resultado lo que acaba de señalar Carrillo Arronte. Son las cifras, los resultados de las principales variables económicas las que muestran que equivocamos el rumbo. Son incuestionables las variables macroeconómicas negativas, medidas en términos del producto interno bruto por habitante, de la participación de los salarios en el producto nacional, el poder de compra de los salarios, la variación del consumo privado por persona, etcétera. Todo esto se reduce a un hecho: las últimas dos décadas fueron escenario de un dramático descenso, de un deterioro brutal en el nivel de vida de la población. A lo largo de dos décadas aumentamos el número de pobres que singularizan esta generación mexicana. Junto a esto se produjo un cambio muy importante en la actitud del gobierno. Hoy todo mundo habla, seguramente sin saber, del efecto nefasto del presidencialismo y seguimos en el presidencialismo, y mientras no se modifique la Constitución, el régimen político mexicano seguirá siendo presidencialista.

Se debilitó el poder económico del gobierno, que trajo como consecuencia el debilitamiento del presidencialismo. Es muy fácil comprobarlo. Hace 20 ó 25 años, si algún sector social se acercaba al Presidente de la República para resolver algún problema de dimensiones nacionales, la acción del gobierno, cualquiera que fuera, se traducía en un encauzamiento de ese conflicto. Veamos el caso de los cañeros, que no es nuevo, pero es evidente que hay un cambio muy importante entre cómo enfrentar el problema de los cañeros y cómo no hacerles caso.

HRV: Es que ahora es entre particulares.

MAG: Es entre particulares, lo cual demuestra otra cosa, que aparentemente el Estado mexicano no tiene capacidad de actuar. En estos años hubo un proceso de aniquilamiento de varias instituciones muy importantes. El Banco de México de hoy y el de hace 25 años tienen muy poco parecido. Hoy es un banco en gran medida pasivo, cuyo instrumento más importante es el corto y el largo, antes teníamos un Banco de México, excepcionalmente activo, eficaz para la conducción de la política económica, al extremo de que era una piedra angular en todo programa económico.

Lo mismo podemos decir de todas las instituciones de fomento que se han venido desfigurando, aniquilando, debilitando sensiblemente, al extremo casi de desaparecer. También tenemos un gobierno debilitado por esta pasión insensata e irrefrenable de la privatización, vendimos todo aquello que se podía vender al precio que nos querían comprar. Y la enajenación de los activos públicos sin tasa ni freno, significó que pusiéramos en barata todos los activos públicos. En este proceso es ampliamente conocido lo que ocurrió con el sistema financiero: de la nacionalización a la privatización, pasando por el proceso de la banca paralela, de la bursatilización, lo que inevitablemente condujo a que hubo quienes acumularon grandes fortunas al amparo de la bursatilización con los recursos provenientes del sistema financiero.

Y se produjo el terrible, el dramático descontrol del sistema financiero que estamos viviendo hasta la fecha y nos convertimos, quiérase o no, en los principales liberadores del comercio. Creo que pocos países aplicaron tan literalmente todas y cada una de las normas del GATT, más allá de los recursos comerciales. Inclusive el GATT, el original, el modificado y el ampliado, fue el libro de texto para negociar tratados comerciales. Como me decía algún estudioso norteamericano, lo que hicieron los mexicanos con el TLC fue obligar a los norteamericanos a ceñirse a las normas del GATT. Con la libertad comercial llegamos a la conclusión de que la mejor política industrial y comercial era la que no existía. Adoptamos la sobre evaluación, que es la disponibilidad casi ilimitada de recursos prestables en el extranjero, en mi opinión una decisión equivocada, para financiar un déficit creciente en la balanza de transacciones en cuenta corriente de la balanza de pagos. La consecuencia central es que seamos el país que tiene, con libertad comercial, una de las tasas más altas del mundo, con todas las implicaciones que tiene esto en la formación interna de capital.

Y junto con la liberalización comercial llegó otra enfermedad, la extranjerización, identificada como el único signo de la modernización posible. Así transitamos del Estado reformador al Estado promotor, que abandonamos, y en 20 años nos volvimos el Estado regulador; hoy estamos en una nueva y singular fase que se llama el Estado contemplativo, deja pasar absolutamente todo y da signos de absoluta incapacidad en el sentido estricto de la palabra. Mucha gente, a propósito del Informe Presidencial, se pregunta con ironía y coraje, inclusive con furia, y esta furia se resume en una frase: si ustedes hubieran estado en el gobierno, ¿qué habrían hecho? Y si uno es honesto debe reconocer que después de este terrible proceso de desmantelamiento del sector público, los márgenes de maniobra también se nos habrían estrechado.

Entonces, ¿qué hacer?, ¿cuál es la propuesta que debe tener el Partido hacia el futuro? En mi opinión, insistir en que debemos recoger el espíritu original del Estado mexicano, la tercera República surgida de la Constitución del 17. La naturaleza que definió la Constitución del Estado mexicano no es obra de Keynes, quien no había escrito una letra cuando se escribió esto en Querétaro, sino obra del sentimiento de los mexicanos y el pacto que los mexicanos firmamos para garantizar la paz social a partir de 1917. ¿Hacia a dónde iríamos? Lo primero es restaurar las instituciones fundamentales, reformarlas y crear otras nuevas.

Yo les pregunto: ¿creen que podremos esperar que esta sea una sociedad medianamente equilibrada en términos de distribución de ingreso y de bienestar, mientras tengamos institucional y legalmente segregados a quienes no son asalariados de un régimen de seguridad social, cuando éstos representan casi el 60% de la población? Nosotros, a través de este manejo segmentado, estamos creando las raíces de la perpetuación del atraso. Necesitamos restaurar y reincorporarles atribuciones que correspondan con la actual realidad a órganos tan importantes como el sistema de banca y crédito. Esto significa repensar el papel del Banco de México. Si no lo hacemos, no veo cómo podamos modificar todas las condiciones adversas del esquema financiero. No veo sano que esté manipulado por el sistema de especulación bursátil.

Las otras tareas pueden resumirse en que el papel activo del Gobierno debe traducirse en políticas de fomento. ¿Por qué no hacemos política de fomento industrial, de comercio exterior, de desarrollo rural? Mientras no tengamos esas guías, difícilmente podemos establecer normas de negociación en este proceso de inserción con el extranjero. Las condiciones externas están determinando el rumbo y la intensidad de la economía mexicana. En suma, si queremos llevar a los mexicanos un mensaje del Partido respecto del destino colectivo, debemos reconocer cuáles fueron las omisiones y errores que cometimos en el pasado, nuestro propósito de corregirlo, reformarlo, mejorar las condiciones de manejo institucional de las políticas públicas y asegurarles, hasta donde nos crean, que nunca seremos lo que antes fuimos.

examen: José Luis Viveros

José Luis Viveros (JLV): Quiero retomar dos escenarios que me parecen muy importantes. En el periodo de 1930 a 1982, que representó un crecimiento económico de 6.1%, la política económica puso en el centro de la lupa básicamente tres cuestiones fundamentales: el impulso a la industrialización de la economía, el empleo y la justicia social. A partir de la década de los 80, con todas las transformaciones, liberalización comercial, financiera y la desregulación en todos los sentidos, ¿qué tenemos ahora? Encontramos que la política económica que predomina en el país pone en el centro de la discusión, precisamente el combate a la inflación como el más cruel de los impuestos para la sociedad. Se privilegia el capital financiero internacional, la aplicación de políticas contraccionistas desde el punto de vista fiscal y monetario, lo que hace más vulnerable el entorno nacional y atenta contra el presente y el futuro del país y de la sociedad.

Ante este escenario en el cual México pasa por una de la crisis más dramáticas de su historia, es importante hacer un planteamiento justo. Bajo las actuales condiciones de miseria, desempleo, del gran rezago regional, de la disparidad, que lacera a muchos mexicanos, debe replantearse la política económica, rescatando tres factores: la equidad social, el empleo y el medio ambiente, que en ocasiones se deja de lado y que juega un papel fundamental en el crecimiento sostenible a largo plazo.

En la equidad social se requiere avanzar en la distribución del ingreso, a través de la creación y/o modernización de instituciones eficientes y funcionales; con énfasis en el sistema de seguridad social; una reforma educativa que genere condiciones favorables al empleo y un Estado competitivo promotor de las actividades del crecimiento económico.

Avanzar en la autosuficiencia alimentaria, pues en los últimos años la crisis ha hecho estragos en el sector agrícola. Deben atenderse los rezagos que existen en el campo en materia de infraestructura, inversión y créditos. Un estudio del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM señala que el crédito cayó de 1992 a la fecha en más del 70%. La Reforma Fiscal es insoslayable, ¿cómo hacerla?, ¿con qué criterios de justicia y equidad para que se dé la promoción y la aplicación de políticas regionales y estatales que favorezcan el avance en materia de convergencia y de igualdad?
Importante es la regulación financiera. En fechas recientes se ha señalado una estrategia aplicada por China durante los últimos años, en materia de regulación al actual capital financiero internacional que entra o que pretende entrar.

Es fundamental analizar y avanzar en materia de inversión productiva a través del gasto público; pero que esta inversión se asegure en su correcto funcionamiento y no genere externalidades negativas como en el pasado.

El apoyo e impulso a las micro, pequeñas y medianas empresas es fundamental para el crecimiento económico.

Apoyar a la agricultura como una estrategia fundamental, vinculada con la política regional y el fortalecimiento del mercado interno que impulse todo el proceso productivo que actualmente está estancado.

En ecología se necesita una regulación ambiental real, profunda, así como la promoción de una cultura ecológica.

Avanzar en los vínculos interregionales y en la coordinación intergubernamental, que vea al municipio como un nivel de gobierno para atender las necesidades urgentes de la sociedad. Esta coordinación intergubernamental no solamente debe darse de manera horizontal, también vertical.

Se requiere un gasto público creciente, porque está comprobado que para impulsar el crecimiento económico debe emplearse un cierto grado de déficit racional, que impulse el aparato productivo para generar condiciones de reembolso, obviamente ajustado al diferencial de precios con nuestro principal socio comercial para que no esté sobrevaluado y genere problemas en la balanza comercial.
En política comercial es fundamental una intervención selectiva del Estado, como la practican otros países, y replantear en muchos aspectos el Tratado de Libre Comercio.

examen: Damos la palabra a José Manuel Gil Padilla. La idea del desplazamiento del poder político del Estado al capital, que de alguna manera se ha manejado por todos, ¿cómo se ha ido desplazando y cómo recuperar ese poder político frente a la sociedad?

José Manuel Gil Padilla (JMGP): En las dos últimas décadas se acentuó la aplicación de medidas políticas tendientes a favorecer al mercado y a la libre competencia. Su efecto inmediato fue eliminar los obstáculos a estas leyes de mercado y dar facilidad al capital privado nacional y posteriormente extranjero. Se produjo un gran esfuerzo de privatización que tuvo dos vicios adicionales a los ya comentados. Uno, hay evidentes sospechas de corrupción en este proceso. Dos, se incurrió en vicios como prestar para que compraran bienes del Estado. Además de disminuir la capacidad del Estado y de acentuar el poder del capital, ¿qué produjo esta conducta?

Produjo sobre todo una profundización en la ya existente desigualdad en nuestro país.

Progresivamente la distribución del ingreso se manifestó no sólo en eso sino en que la educación se ha deteriorado; se han incrementado los problemas de salud, no sólo se trata de atender las enfermedades ancestrales vinculadas a la desnutrición. Pero sobre todo se acentuó la pobreza, el signo más oprobioso de la desigualdad y de las políticas económicas aplicadas. Evidentemente llegaron a un equilibrio de las grandes variables, como las macroeconómicas, pero creando paradojas singulares, por ejemplo, un tipo de cambio estable y robustecido que incrementa los niveles de importaciones y la propensión a la importación. Una tasa de interés a la baja con poco dinero disponible, pero sin demanda de crédito por la incertidumbre de los inversionistas.

El empleo está en niveles dramáticos, los no asalariados no caben en la definición de desempleo y por lo tanto no son motivo de políticas precisas. Nuestro desempleo abierto anda por alrededor de 2.7 %, y sin embargo el millón de personas que año con año se incorporan a la fuerza de trabajo no tienen a dónde acudir y este año, según las cifras que circulan, se han perdido 500 mil empleos, más el rezago ancestral. Aquí juega un papel importante la emigración, si no fuera por ella, tendríamos demandantes de empleo en todas partes. El Estado ha reducido su papel y quizá ahí esté la bandera del Partido que buscamos como elemento básico para impulsar el desarrollo. ¿Pero cómo?

Creo que inclusive en términos neoliberales habría que decir: hay que ver que los pobres accedan al mercado dándoles elementos para que sean demandantes en términos de ingreso, de empleo, de educación, de vivienda, de todos los satisfactores sociales. Considero que el empleo es uno de los pocos motores que pueden servir. El Estado debe ser eficaz, ¿qué quiere decir esto? Eficaz es que cumpla su tarea, casi se soportaría ser ineficiente, pero no ineficaz. Esto es, gobernar para todos y en especial para los que menos tienen. Debe participar en todas las etapas del proceso productivo: en algunas actividades como productor, en el caso de los energéticos, en otras como distribuidor, comprador, regulador del mercado, como lo hacían Conasupo, Inmecafé, o como consumidor a través del gasto público. Aquí quisiera señalar que casi es un crimen tener ahorros, subejercicio o superávitos, esto significa necesidades no satisfechas.

El Estado debe retomar su papel en la revisión de los tratados internacionales, no sólo no podemos seguir importando maíz y fructosa al amparo del TLC, pero tampoco arroz chino, ni café vietnamita, ni carne neozelandesa, etc. Como Partido, debemos ser progresistas. En este momento, vía el Legislativo, pueden proponerse medidas de este tipo. Pero esto no podemos dejarlo en un concepto. Lo primero es abanderar las causas sociales y económicas; tenemos los problemas del campo que estaban en la propia ciudad y según sé, no fue el Partido que los abanderó, los dejamos, sólo los observamos. Ahí tenemos el problema de los cañeros, el del maíz, el del café, del trigo, la piña...

Por último, la globalización ¿qué implica? Para mí, lo que sucede entre los países es lo que sucede entre los grupos sociales, los beneficiarios son los más poderosos, los que se han apoderado de la globalización, nadie más. ¿Por qué? Porque el factor que se globaliza es el capital acompañado de la tecnología, que no es precisamente un factor, pero sí un elemento que puede transmitirse, sin embargo, en mano de obra es terriblemente restrictivo. Además, la recesión en la que estamos tiene características diferentes, creo que en los países desarrollados sí puede calificarse como un tema cíclico, no en países como el nuestro.

Es un ciclo que nos sumerge en problemas estructurales, que nos deja desnutridos y enfermos, no vamos a recobrar la salud ni los niveles que teníamos. Por ejemplo, en el tema de salarios, 1976 fue el punto culminante de salarios altos; los actuales son equivalentes a los de 1954, no es posible estar de esa manera.

¿Qué papel juega la democracia en esto? El objetivo de toda sociedad, de todo gobierno, del Estado mismo, es elevar el nivel y calidad de vida de sus habitantes, pero no veo cómo la nuestra participa. Hay ensayos, inclusive del Banco Mundial y del BID, donde cuestionan qué significa la democracia. Para mí, la democracia se ha convertido en el libre mercado de la política, que sólo provoca que los poderosos tengan elementos cada vez mayores para el desplazamiento del gobierno del poder y que suba al poder del capital.

examen: Julio pidió la palabra.

JZB: Quiero recordar a quien decía que los economistas somos como médicos legistas, hoy lo comprobamos. Hemos hecho una maravillosa autopsia, coincidente, abundante, sólidamente estructurada de lo que no debe hacerse.

Pero estamos en un coloquio Rumbo a la XVIII Asamblea y yo invitaría a que nos enfocáramos en esa reunión. Quisiera decir que hay que entrar conscientes a la XVIII Asamblea y renovar al Partido como señala nuestro recién estrenado logo. Hay que estar conscientes de que el desplazamiento del poder político a los capitales y a los poderes económicos en todo el mundo, está fracasando políticamente. Lo afirmo porque no es eficiente económicamente. Existía la idea de que con la nueva economía y con el neoliberalismo se iban a evitar los ciclos, pero vemos que no, se han presentado en una forma mucho más rápida, porque el proceso del punto alto a la baja, ha sido mucho más rápido, sin la suavidad de antes. En el caso de países como el nuestro se presenta en cuestión de horas, porque con el teclazo de la computadora se van los capitales y entonces la economía no baja, se desploma.

Creo que eso hay que tenerlo en mente al plantear el programa económico del Partido. En la XVIII Asamblea no incurramos en los errores de otras asambleas, en que hacíamos programas enormemente complejos, detallados, puntuales, en los que cubríamos todos los aspectos de la política, de la que se estaba aplicando para defenderla y de la que se pensaba aplicar para quedar bien con los distintos posibles candidatos en la siguiente elección. Nuestros programas, sobre todo en las últimas tres o cuatro ediciones, van creciendo a un paso brutal. En los años 30 y 40, el Plan Sexenal y hasta el plan de Miguel Alemán, eran programas chicos, ahora son verdaderos tomos. No caigamos en eso, porque la verdad es que a nadie le interesan, a la complejidad se adiciona el volumen.

Yo propondría que uno de los resultados del coloquio, fuera una invitación a que tengamos un programa muy concreto de principios, directo, sencillo, de medio y largo plazos con metas factibles y que reafirme y proyecte los elementos positivos del pasado; específicamente un Estado eficiente, actuante, con compromiso social, con un nacionalismo, para continuar insertándonos en la globalidad, que va a seguir, pero seguirá perjudicándonos si no tenemos ese nacionalismo con el cual defendernos.

Otra de las lecciones es el fundamentalismo, la aplicación a ultranza de las medidas que en los últimos años nos ha llevado a fracasar. Una de las grandes lecciones de nuestra autopsia es que había flexibilidad, cambiábamos el manejo de la política monetaria, de la política hacia los bancos, los famosos cajones de los encajes y todas estas cosas. Teníamos una política flexible en materia de desarrollo regional, éramos consecuentes en la política de fomento industrial.

examen: Ricardo Carrillo Arronte.

RCA: En 1968 se inicia la primera gran crisis sexenal que ya mostraba deficiencias en todo este sistema; en 1976, se inicia la caída del salario real.

Retomo una observación porque tiene mucho que ver con el Partido y con lo que podemos hacer. Se dijo que Manuel decía que si estuviéramos en el gobierno tampoco podríamos hacer gran cosa porque hay poco margen que lo permita. Ese argumento sumado al de que no pueden revertirse en seis meses 71 años de equivocaciones, quedó muy claro. Cuando el Secretario de Agricultura se lava las manos y dice que el de los cañeros es un problema entre particulares, es porque el señor no sabe la función del gobierno ni las responsabilidades de un funcionario público.

Recuerdo que ya desde los 70, el Presidente de esa época dijo una frase célebre: que el rescate de los ingenios estaba invertido en edificios de lujo en Reforma, porque ya en ese entonces había una crisis igual, donde los dueños de los ingenios se habían quedado con el dinero y no pagaban a los cañeros. Los ingenios estaban tronados, obsoletos, sin inversión, etc., el Estado los tomó, los reacondicionó, los mejoró, modernizó y los reprivatizó y otra vez volvieron hacer lo mismo. Ahí hay una función de Estado, pero no solamente eso, también hay un problema de aplicación del Tratado de Libre Comercio, porque ¿cómo es posible que se tenga que competir contra unas mieles de maíz importadas de Estados Unidos, donde el maíz tiene, en estos momentos más del 50% de subsidio?

Estamos pasando por una curva de aprendizaje. Se ha hablado de globalización, de la participación del Estado, de economía constitucionalista. Creo que es importante analizar las fechas y los tiempos, desde un punto de vista de economía política. Considero que el modelo constitucional de México, que es el modelo revolucionario, por supuesto, se aplicó desde 1925 con el surgimiento y la creación del Banco de México hasta 1970. Después tuvimos, y debemos aceptarlo, dos sexenios de indefiniciones, donde participaron muchos economistas de izquierda, inclusive priístas, y no supieron qué hacer. Debemos reconocer que un grupo de esos economistas de izquierda renunció a una posición clave que dio la entrada a los neoliberales. Debemos hacer una evaluación de nuestros propios errores y deficiencias.

Después vino un sexenio, de 1982 a 1988, que para mí fue un intento serio de volver al modelo constitucional, con los artículos 25 y 26 de la Constitución, de la participación económica del Estado y la planeación democrática. En 1988 es cuando realmente inicia el neoliberalismo. Considero que el Partido debe abordar en la próxima Asamblea, directamente y sin sutilezas, el problema de la globalización. En realidad, si analizamos los modelos mexicanos que mencioné, el problema surge cuando tenemos que globalizarnos, porque de 1925 a 1970 vivimos una economía cerrada. Cuando se agota el proceso de sustitución de importaciones, no supimos cómo globalizar al país. En uno de esos dos sexenios desperdiciamos los recursos más grandes que ha tenido cualquier gobierno mexicano en la historia, que fueron 100 mil millones de dólares del petróleo, de 1976 a 1982, más 60 mil millones de dólares de aumento en la deuda pública externa, cosa que nunca más volveremos a ver. Aún así, no se supo salir adelante. Y llegan los neoliberales con sus recetas extranjeras a ser operadores de un modelo unisex, unitalla, diseñado en el extranjero por nuestros competidores.

¿Qué podemos hacer? Para empezar, reincorporar y redefinir un tema que los neoliberales han estigmatizado con toda razón, porque para ellos es el diablo, el nacionalismo. Debemos reincorporar, refortalecer, revitalizar nuestro nacionalismo económico y nuestro nacionalismo revolucionario.

El Partido debe definir concretamente los elementos de participación del Estado en la economía, para retomar la orientación, el impulso y las compensaciones de la economía mexicana. Solamente daré dos datos de referencia de las mismas patrias reales de los neoliberales y de los que inexplicablemente se apoderaron de la cabina de mando de los gobiernos priístas desde 1988 a la fecha. En Europa, la proporción del PIB que gasta el Estado, que finalmente es el medidor, gasta lo mismo en estampillas verdes que en investigaciones o en aviones. Hace 10 años era 45% del PIB. Ahora, en la Unión Europea es de 50%. O sea, lejos de que el desarrollo y el incremento en ingreso y el bienestar signifique un Estado menor, ahora significa un Estado mayor. Es más, creo que la única defensa que tenemos contra la globalización es un Estado fuerte. Ese es un punto de referencia.

El otro, y que podemos implementarlo de inmediato, es la banca de desarrollo. Aunque no se puede pedir que los bancos de desarrollo funcionen si no se les promueve, y en cambio se les encierra en el tapanco, y que simplemente ayudan y fortalecen la banca comercial, a través de garantías o a través de lo que sea.

Ahora que vino Tony Blair trajo como gran novedad la tercera vía; para nosotros no es ninguna novedad. Ya desde la Constitución del 17 está la tercera vía mexicana, probamos que funcionó. ¿Cómo es posible que en el desarrollo estabilizador se haya tenido una inflación menor que la de Estados Unidos, que es como la que tenemos? Nada más que ahora la tenemos sin empleo, sin inversión, sin bienestar, sin alimentación, sin exportación. En ese entonces la teníamos con empleo, con inversión, con crecimiento, con alimentación. Entonces, ¿de dónde retomar el modelo de economía mixta? ¡Claro! del nacionalismo revolucionario y el nacionalismo económico, la intervención del Estado y todos los demás elementos que conocemos muy bien.

examen: Ha pedido la palabra Humberto Roque, después Francisco Suárez, Manuel Aguilera y José Manuel Gil.

HRV: Voy a tratar de señalar lo que serían las conclusiones de esta conversación. Recojo la expresión de que hemos sido más papistas que el Papa y la preocupación sobre los márgenes de maniobra. En el caso de los Estados Unidos, el Banco de la Reserva Federal está obligado a controlar la inflación para proteger el empleo. En cambio aquí, la Constitución señala exclusivamente que la función del Banco de México es controlar la inflación. Fuimos más papistas que el Papa.

La Organización Mundial de Comercio acepta una cantidad impresionante de subsidios en el sector agropecuario, en México los hemos cancelado. El tipo de cambio que maneja Canadá lo hace según convenga a las circunstancias de su economía nacional, porque está junto al país poderoso de la tierra en materia económica y militar. En otras palabras, sí había márgenes de maniobra, pero los hemos sustituido a base de dogmas y por falta de sentido histórico y nacionalista. Entonces ¿cuáles serían mis propuestas? Concretamente son tres las metas que en materia económica puede proponer el PRI para cuando se recupere el poder; en tanto, se harían a través de los poderes legislativos y de los gobernadores: fortalecimiento del mercado interno; reestablecimiento de las cadenas productivas y consolidación de nuestro mercado externo.

MAG: El problema está en que el banco central considera que su responsabilidad no es fomentar el comercio exterior ni la competitividad de las exportaciones. Dice que su misión sería bajar la inflación, y si para eso es necesario sobrevaluar el tipo de cambio, lo hacen.

HRV: Coincido, justamente esa política de combate a la inflación utilizando el ancla, el tipo de cambio, es la que estorba la promoción de nuestros productos en el exterior. Por eso reitero y sintetizo, es el fomento al mercado interno el que tiene una vinculación estrecha con el desarrollo rural y los salarios. La reconstitución de las cadenas productivas va directa a lo señalado, sobre los fondos de fomento y la política industrial, y desde luego, el fomento y la consolidación de nuestro mercado externo a través de un manejo inteligente del tipo de cambio.

Alguien podría decir: «esto es una carta a los reyes magos», porque sin Reforma Fiscal no se puede tener fondos de fomento, no podemos amortiguar las diferencias en el tipo de cambio, etc. Creo que hay dos cosas que el PRI debe proponer rumbo a la XVIII Asamblea. No estamos en contra de una Reforma Fiscal, sino en contra de que se grave a los que no tienen. Estamos de acuerdo en una Reforma Fiscal, pero exigimos a este gobierno que envíe, si es que quiere ser todavía propiciador de una Reforma Fiscal, algo diferente, porque la propuesta no tiene sentido social, ni mucho menos atiende nuestra injusta distribución del ingreso.

Queda también la posibilidad de la reestructuración presupuestal, que sigue siendo una caja negra, que se decide en las altas esferas de la burocracia dorada, donde se nos dice: no hay de otra, así tiene que ser. Y no se ha hecho algún ejercicio imaginativo para saber cuáles son las partidas y cómo se aplican, sobre todo las de fomento al campo y a la industria. México necesita un Estado fuerte, con sentido social y vocación democrática, para mí, esa es la meta del PRI.

FSD: Voy a hacer una propuesta en dos partes. Una, que el PRI dijera, miren, en este momento tenemos que enfocar esta serie de problemas concretos y enumerarlos: pobreza, desempleo, desigualdad. Habría que subrayar el fenómeno gravísimo que tienen todos los empresarios, la extranjerización en la economía. El problema del campo se ha agravado, junto con un deterioro gravísimo de la infraestructura, desde luego no hemos hecho nada. Hay una frase del Banco Mundial que dice casi textualmente: «la infraestructura estuvo ausente de Los Pinos en el sexenio anterior». Totalmente cierto.

Otra, fortalecer al Estado: proponer una alianza con los empresarios nacionalistas, pequeños, medianos y grandes, preocupados en el sentido de que negociar no significa que nos arrasen. Quizás como objetivo del Estado, aparte de los objetivos internos que son equilibrio, equidad y justicia social, hay que considerar que un Estado debe orientar al país para alcanzar a las naciones industriales en una cierta meta, esto implica no sucumbir, porque en el fondo estamos hablando de un problema de supervivencia.

Retomando la idea de la política selectiva de crédito y fomento, que no se repite pero sí se adapta, creo que hay una enorme veta, casi la única veta de recursos, me refiero a los que se están captando en las Afores. Agregaría la parte de educación, un concepto importante, moderno.

Para no depender del entorno internacional, debemos fortalecer las instituciones, como dijo Manuel, fortalecer la situación económica del país para no ser vulnerables al entorno internacional, si nos debilitamos nos crucifican como a Argentina o Brasil. La posición que el Partido debe asumir tiene que ver con su propia perspectiva política.

Debe existir un compromiso para la restauración constitucional del Gobierno, es decir, instaurar un Gobierno promotor del desarrollo, obligado a cumplir con sus responsabilidades públicas previstas en la Constitución. ¿Cuáles serían los contenidos genéricos de un planteamiento de esta naturaleza? El primero sería efectivamente erigirse en defensor de la soberanía nacional, que es algo que pasa a menudo inadvertido y para algunos sectores es hasta «demodé».

MAG: Otro punto sería hacer un nuevo pacto fiscal. El problema no es solamente quiénes y cómo gastan los ejecutantes el gasto, reside en que tenemos un sistema de mala recaudación. Con motivo de las iniciativas presentadas por el Presidente Fox a la Cámara de Diputados y al Senado, hice un rápido estudio comparativo del marco fiscal de los países de la OCDE frente a lo que tenemos en México, a partir de esta pregunta: ¿Por qué tenemos tal diferencia en nuestra capacidad recaudatoria? ¿Obedece –hice la pregunta– a que somos omisos en nuestro marco tributario? Para sorpresa mía tenemos básicamente, con independencia de las diferencias, sobre todo en el derecho mercantil, los mismos impuestos. Es más, tenemos más impuestos que varios de los países de la OCDE. La segunda pregunta, ¿es que nuestra tasa base, sujeto, objeto de los tributos, está tan mal diseñada? No, sigue casi escrupulosamente, las modalidades de cada país, las mismas prácticas, las mismas normas y definiciones que tienen los países de la OCDE. Entonces se concluye que es esencialmente un problema de instrumentación administrativa.

Al investigar cómo está integrado el coeficiente fiscal llegué a conclusiones interesantes. Una: a través de los sistemas de coordinación fiscal hemos supeditado los entes de Gobierno a la voluntad del Gobierno Federal. Al indagar cuáles eran los impuestos que cobraban los estados, encontré que el reclamo de los gobernadores, que los conduce indefectiblemente a la pasividad, es que se les han dejado tres o cuatro tributos menores como fuentes propias de ingreso: las placas, la tenencia, pero cosas muy pequeñas. Es impresionante la ineficiencia e ineficacia en el cobro de los tributos municipales. Debo decirles que en el Distrito Federal, los dos principales renglones de ingresos propios, son el impuesto predial y los derechos de cobro por el servicio de agua potable.

En 1999 el monto de la recaudación de los ayuntamientos por el servicio de agua potable sumaba 500 y tantos millones de pesos, es apenas equiparable a la facturación de dos compañías que embotellan esta agua. Y en el caso del impuesto predial es dramático. La gente hace como que paga y los municipios hacen como que cobran y entonces la recaudación, a medida que se trasladó a los ayuntamientos, se ha desplomado. Todo esto me llevó a la conclusión de que es indispensable, no solamente un nuevo régimen de concurrencia fiscal, sino un nuevo pacto fiscal que involucre a los tres ámbitos de Gobierno. ¿Qué otra cosa debemos plantear como defensa del proyecto de país que quisiéramos encabezar desde el Gobierno? Crear nuevas instituciones para el bienestar. Ya mencioné una, es el caso del Seguro Social para los autoempleados; otra sería la restauración y fortalecimiento de las funciones del Banco Central y de la banca de desarrollo, sobre bases de eficacia, porque también debemos reconocer que a menudo la banca de desarrollo se redujo a un intermediario oneroso de créditos internacionales. Otro punto más sería la reformulación del sistema financiero. No podemos seguir teniendo un sistema financiero que en su perspectiva, en sus objetivos, en su manejo y en su operación se encuentre, por decisión de sus dueños y por complacencia de las autoridades hacendarias, supeditado al mundo bursátil.

También es importante instaurar políticas de fomento industrial, de desarrollo rural, de fomento comercial, etcétera. Asimismo, la reforma educativa. Coincido plenamente con lo dicho de que es indispensable pensar en una nueva organización del sistema oficial de educación si queremos seguir teniendo el control del país. Y desde el punto de vista tecnológico, no podemos condenar a la sociedad a una gran partición que ya se advierte, aquellos que manejan con bastante fluidez los instrumentos tecnológicos, como la computación, y a quienes les resulta totalmente ajeno este sistema. En mi opinión, lo que está en juego es el destino de la República, el rumbo del país, la conformación de la nueva sociedad y la viabilidad de México como Nación.

examen: José Manuel, cinco minutos más.

JMGP: Quisiera enfatizar en algunas cuestiones ya dichas. En primer lugar, darle al Estado su papel como elemento estratégico para reorientar la economía de nuestro país. Hacer de la política económica un cúmulo de instrumentos para que se cumplan los fines sociales. No podemos dedicar la política económica sólo a mantener en equilibrio los agregados nacionales, si no tiene como objetivo el bienestar de la sociedad.

Pueden desprenderse comentarios de lo aquí dicho, por ejemplo la reforma educativa, que como en el caso de los migrantes, en que el Estado se deshace de su responsabilidad, así pasa con la educación, que se deteriora casi a propósito o al menos por omisión o descuido, y en cambio ahí está el auge de la educación privada a todos sus niveles y con sellos ideológicos, con sellos raciales, étnicos y religiosos. Pasa lo mismo con la salud, la seguridad social está estancada, no abarca mucho más del 50% de la población total; vemos grandes masas totalmente inermes ante la salud privada, y con las tendencias de que este tipo de esquemas se privaticen.

Cada sector económico tiene sus peculiaridades, por supuesto, y están íntimamente relacionados, pero debemos ver qué hacemos con el campo, con la industria, con el comercio, con los servicios, con los sistemas bancarios, etcétera. Debemos tener planes sectoriales que en conjunto sean el Plan Nacional de Desarrollo, o como le denominemos, pero no a partir de las generalidades y de los buenos deseos. Un aspecto fundamental es revisar nuestras relaciones con el exterior, con los organismos internacionales, vincular el esquema de política industrial; no seguir como en un país maquilador.

Ya se ha mencionado una cuestión que definitivamente es fundamental, el aspecto tecnológico. Sin tecnología de punta no vamos a salir, y debemos importarla, pero además debemos ver qué hacemos con nuestros factores excedentes de producción, especialmente con mano de obra. Si nos vamos por la robotización, pues seguramente supliremos las grandes masas de desempleados que no pueden incluirse en este sector. La globalización, que ya se ha mencionado, debe verse bajo estos dos conceptos: profundo nacionalismo y soberanía, conceptos que se pueden diferenciar entre sí, pero que pueden ser el común denominador con el que enfrentemos la globalización.

examen: Muchas gracias. José Luis Viveros, ¿quisieras hacer algún comentario?

JLV: Sólo para decir que estoy a favor de que en la próxima Asamblea el Partido, sin titubeos, tome la bandera de las reivindicaciones sociales, la justicia social, y la soberanía nacional, en aras de una mayor justicia en el presente y en el futuro.

examen: Señores, el PRI debe estar orgulloso de ustedes, de este grupo de militantes experimentados y generosos, estamos seguros que sus ideas y conceptos enriquecerán el debate de la Asamblea.

Coloquio de examen con Economistas del Partido Revolucionario Institucional, realizado el 30 de agosto de 2001 (Ricardo Carrillo Arronte, Francisco Suárez Dávila, Humberto Roque Villanueva, Manuel Aguilera Gómez, José Manuel Gil Padilla, Julio Zamora Bátíz, José Luis Viveros).