En
honor a todos los jóvenes del mundo
AIMEÉ PIERDANT GALLARDO*
Paso
a la juventud, dejad que vuele
¿si le quitais la alas, cómo pude
sin esa fuerza abandonar el nido?
Dejadle sus ideales, sus ensueños;
Larga es la lucha, ruda la batalla;
Tiene la inspiración muchos bohemios
Que serán las lumbreras del mañana.
AMELIA DENIS DE ICAZA
Los
festivales de la juventud no son una idea original del presente
siglo. Ni siquiera del siglo veinte. Tal vez sean la recuperación
de lejanas tradiciones de confraternidad, solidaridad y ambiente
festivo que cultivaron casi todas las culturas antiguas. Los griegos
y los antiguos hindúes tuvieron y aún tienen una
rica tradición festivalera en donde los jóvenes
juegan el papel protagónico.
Durante
el siglo veinte las juventudes comunistas crearon una rica y saludable
tradición de festivales mundiales de juventud comunistas
y revolucionarias en donde las principales actividades fueron
la discusión política fraternal, la posibilidad
de autorecono-cerse como jóvenes combatientes de un ejército
mundial imbuido de un sueño: el de cambiar el mundo, transformarlo
en una sociedad de justicia social y equidad económica,
abierta a oportunidades para todos, con valores más humanos
y por lo tanto, superiores, y en donde la interacción amistosa
y el conocimiento de los otros pueblos y sus culturas haría
más comprensible la urgencia de conquistar el triunfo de
la sociedad socialista mundial.
Aquel
sueño quedó truncado con la caída del régimen
socialista en la Unión Soviética y los países
de Europa oriental; sin embargo los ideales de mejorar este mundo
terriblemente lacerado por la explotación del trabajo humano,
la miseria, el racismo, las guerras particulares, el armamentis-mo,
la drogadicción, las enfermedades, el hambre, la falta
de oportunidades y la amenaza de los países más
poderosos en contra de los más débiles.
Este
Festival Mundial de la Juventud es una iniciativa del Comité
Mundial de Juventudes y tuvo su primera versión en Portugal;
su objetivo primordial es reunir a delegaciones juveniles de distintos
países del mundo en un país sede, que actúa
como anfitrión y prepara, mediante un comité organizador
de jóvenes y las autoridades nacionales, las condiciones
para la realización del evento, con el fin de fomentar
los vínculos de solidaridad, de unidad entre los jóvenes
del mundo y de cofraternidad.
Como
parte de la delegación mexicana jóvenes príistas
tuvimos la oportunidad de asistir a esta segunda versión
del Festival en la Ciudad de Panamá y compartir nuestras
experiencias, no sólo con jóvenes de nuestro país
de otras organizaciones y partidos políticos, sino con
jóvenes de diferentes partes del mundo, logrando llegar
en ocasiones a consensos tan importantes como lo relativo al tema
de la cooperación internacional, elemento clave en el desarrollo
del festival, aquí las diversas delegaciones y organizaciones
juveniles que nos dimos cita en el evento, pudimos intercambiar
formas, procedimientos, metodologías e inclusive proyectos
en el campo del desarrollo de políticas públicas
que apoyen directamente los problemas más comunes de los
jóvenes, como son la falta de oportunidades, la pobreza
y la marginación a la cual estamos expuestos.
Los
temas más tratados durante el festival, fueron la globalización,
sus causas, los hechos y las secuelas que ésta va dejando
en América Latina, el Caribe y Asia, principalmente; las
políticas de juventud respecto al empleo, salud y educación
como una responsabilidad y un derecho conjunto de los gobiernos
y la sociedad.
Entre
otras actividades se efectuó un taller de la mujer joven
latinoamericana, se discutió el tema del empleo juvenil
con representantes del la OIT como Ernesto Abdala, quien reconoció
que la búsqueda de acciones y programas que eleven la calidad
de vida juvenil resulta de relevancia mundial dado que el problema
del empleo es el obstáculo más grande para la inserción
social, por lo que se comprometió a plantear políticas
dirigidas a los diferentes países para que sean sostenidas
y aceptadas. También se trataron temas como la sexualidad
y la salud reproductiva de los jóvenes, así como
también se evaluaron las mejoras sobre las condiciones
de vida en las área rurales.
Otro
hecho contundente fue la presencia de Salek Baba Hassena, ministro
de Cooperación de la autoproclamada República Arabe
Saharui Democrática (RASD), quien formuló a América
Latina un llamado a la solidaridad con la lucha de liberación
de su pueblo ocupado por Marruecos desde 1975.
Este es un homenaje a los más de 5,500 jóvenes que
del 21 al 28 de julio del 2001, se reunieron en la Ciudad de Panamá,
en el marco de la celebración del Segundo Festival Mundial
de la Juventud, quienes a pesar de las dificultades que se suscitaron,
finalmente demostraron que la juventud esta lista para generar
sus propias condiciones, y que somos capaces de discutir con un
amplio sentido de responsabilidad, ecu-menismo, apertura y democracia
los problemas de un mundo que hemos heredado y que tendremos la
responsabilidad de cambiar, pues de esto depende nuestra supervivencia.
Estoy
convencida que la visita y las actividades de discusión,
de búsqueda y de experiencias vividas por todos nosotros
han sido útiles y nos servirán por el resto de nuestras
vidas. En esos días la juventud ha demostrado ser una juventud
crítica, más abierta a escuchar y discutir, más
participativa y sobre todo más interesada por mantenerse
informada del mundo, ser una juventud que es el signo de nuestros
días, una juventud que empieza a construir sin espejismos,
afrontando realidades, renovando al mundo y sus ideales el mundo
que en unos años habrá de ser el porvenir.
En
este festival los jóvenes mexicanos y sobre todo los príistas
nos hemos comprometido a luchar y sobre todo a ganar la batalla,
por un planeta para todos, un donde la libertad y la justicia
sean verdades consagradas, donde la solidaridad, la paz y el respeto
a la vida sean las bases para normar la convivencia humana.
Gracias
a Panamá por habernos prestado su casa y por habernos recibido
con los brazos abiertos, gracias a sus jóvenes por habernos
dado su amistad, gracias, a todos los jóvenes del mundo
por haber compartido con nosotros sus experiencias, sus anhelos
y sus sueños; gracias por que a partir de ahora podemos
decir «amigo» en muchas partes del mundo. Gracias
a todos aquellos que demostraron que los jóvenes somos
capaces de salir adelante, y gracias España por recibirnos
en el 2004, seguramente resultará ser una experiencia tan
gratificante como esta.
*Estudiante
de Ciencias Políticas en la ENEP Acatlán, UNAM.
Participante en el Segundo Festival Mundial de la Juventud con
la representación del Partido Revolucionario Institucional.
