LA
VERDADERA CRISIS DEL PRI ES LA CRISIS DE LAS IDEAS
SABINO BASTIDAS COLINAS*
-
La Fundación Colosio, espacio natural para el debate político.
-La línea es la voluntad de todos
Los
priístas padecemos una severa crisis de identidad y de
caracterización. Hay ideas, pero aún están
dispersas, no están desarrolladas, son contradictorias
y no nos motivan a la acción y al trabajo.
Tenemos
un partido lleno de operadores eficaces. Necesitamos dotar de
contenido a esa operación política, necesitamos
dotarla de ideas que den forma y enriquezcan el actual político
cotidiano. Necesitamos ideas para argumentar y ganar el debate,
para tener triunfos electorales, para convencer en los parlamentos.
Son
las ideas las que construyen las grandes obras.
Aceptemos
que perdimos la elección del 2000 porque, en gran medida,
no tuvimos la fuerza de las ideas. Porque perdimos imaginación,
creatividad y porque perdimos el debate social.
La
verdadera crisis del PRI es la crisis de las ideas. Vivimos durante
muchos años el pragmatismo del ejercicio del poder, que
nos hizo sumar en nuestro acervo todo el espectro y la geometría
política. Aquí coexistieron el socialismo cardenista
y el neolibera-lismo salinista. Fuimos derecha e izquierda. Por
los pasillos de nuestro Partido se pasean lo mismo ministros de
hacienda que nacionalizaron la banca, como aquellos que la privatizaron.
Todos con el poder, cabíamos bajo el manto de la generosa
Revolución Mexicana.
Hoy
que perdimos el poder tenemos que optar. Debemos resolver nuestras
severas contradicciones. Tenemos que definir y arriesgar. Debemos
decidir y resolver nuevos y viejos entuertos.
El
debate por venir es el debate de ideas. Quizá el debate
de las nuevas ideologías. No me resigno a pensar que el
pragmatismo se ha adueñado del debate político,
para convertirlo en un ejercicio inodoro, incoloro e insípido.
Nunca
le creí a Daniel Bell con su tesis del fin de las ideologías
y tampoco acepté el postulado de Fukuyama sobre el fin
de la historia.
Vivimos
un cambio de época, un cambio de civilización; pronto
estaremos ante el surgimiento de nuevas escuelas y corrientes
del pensamiento capaces de romper con estos nuevos y viejos pragmatismos.
Pero
en todo caso, debemos emprender la construcción de un gran
edificio intelectual. Un Partido no es un ente material: es una
idea, es una buena idea, un buen conjunto de ideas que se articulan
para sumar voluntades, para crear símbolos, para mover
la acción colectiva.
El
PRI ha perdido referentes. Las ideas de siempre, dichas como siempre
y por los de siempre, ya no son atendidas y creídas por
la sociedad.
¿Qué
le dice la Revolución Mexicana a un joven de 18 años?
Para
ese chico la Revolución es un episodio histórico
lejano, que comparte espacio en su memoria con la Reforma, la
Independencia, la Colonia y la Conquista. Todos son momentos valiosos,
pero pertenecen a la historia.
No
nos atrevemos a tocar el nuevo sentido de la Revolución,
ni con el pétalo de una sencilla crítica, so riesgo
de vernos quemados en la hoguera de los detractores de la Revolución
Mexicana.
Este
es un ejemplo de los temas y debates de ideas que debemos generar.
La crisis de ideas pasa por la necesidad de construir un edificio
ideológico común. Una visión moderna del
Estado y la globalización, de los problemas del Estado
y del mercado; que se acerque a temas nuevos como internet, nuevas
tecnologías, bioética y otros problemas reales de
nuestra sociedad.
El
discurso tiene que resolver contradicciones y al hacerlo habrá
quienes no estén o no estemos de acuerdo. Se irán
o nos iremos. Pero no podemos seguir navegando sin debatir ideas,
sin fijar posiciones y sin correr riesgos. Acepto que no es un
rol de la Presidenta del Partido, porque su trabajo es de unidad,
de conciliación. Pero no es aceptable que nosotros, desde
la Fundación Colosio, no generemos un debate interesante,
sin miedo. El cambio es también un cambio de formas.
Debemos pensar diferente; para innovar, para actuar mejor, para
construir el futuro.
Abdicamos,
por el poder que teníamos, a la generación de las
ideas. Desde el poder importábamos las ideas al Partido.
Pero eso ya cambió. Hoy necesitamos generar los productos
que fijarán posiciones de Partido sobre los distintos temas.
Para
ello debemos debatir. Necesitamos normalizar y dignificar, al
interior del Partido, el valor del debate político. Debemos
lograr que la distancia entre dos ideas no signifique la distancia
entre dos hombres.
En
el PRI tener ideas diferentes es sinónimo de enemistad,
debemos superar esta condición. Tenemos que madurar y aceptar
que -lo dijo Martí- la crítica es el ejercicio del
criterio; que podemos ser amigos y contradecirnos. Que hoy nadie
tiene la verdad y debemos hacer planteamientos, acompañados
de argumentos para convencer.
La
visión liberal de la política acepta el debate y
destierra el dogmatismo. La visión conservadora censura
libros, se asume pragmática y condena la crítica
y a los críticos.
Para
construir un debate común que permita la libre circulación
de las ideas, necesitamos una visión horizontal de la política,
para así emprender una generación cotidiana de acuerdos
y consensos.
No avanzaremos si no logramos dinamizar el debate. La Fundación
es el espacio serio y de calidad para la generación de
ideas.
Vamos
a la que será la Asamblea de la mayoría de edad
del PRI. Los priístas habremos de tomar decisiones solos,
ya no esperar la línea de nadie, porque sencillamente,
nadie puede dictar línea.
Hoy
la línea es generada por el diálogo y el debate;
la construcción gradual de acuerdos y consensos; y la motivación
que generan las buenas ideas. La línea es la voluntad de
todos, y debe construirse mediante procesos horizontales.
Debemos
pensar en el futuro y definir juntos cómo habrá
de ser la Fundación y el papel que deberá cumplir
en el Partido y en nuestra sociedad. Propongo una reforma construida
poco a poco, con ideas, propuestas y acuerdos.
En
México hay espacio para un partido moderno, con debate,
con ideas. México va a necesitar, tarde o temprano un partido
político serio, con cuadros profesionales, preparados y
con sensibilidad, comprometidos con la libertad y la justicia,
con una visión laica del Estado, y que tengan los instrumentos
para conducir a México a través de la globalización
sin perder el país en el intento.
*
Presidente de la Fundación Colosio, A.C., Nacional.
