HACIA UNA NUEVA POLÍTICA INDÍGENA DEL PRI
FELICIANO MOO Y CAN*

En el próximo mes de noviembre el PRI realizará su XVIII Asamblea General de Delegados. Esta reunión es probablemente la más trascendental de la historia del Partido, sólo comparable con la asamblea constitutiva del PNR, antecedente del PRI.

La Asamblea se vislumbra como el espacio para que los priístas de todo el país unamos esfuerzos, voluntad y creatividad para propiciar la transformación histórica de nuestro partido. El PRI desde su origen estuvo ligado al máximo poder político de país, la Presidencia de la República. Esta situación privilegiada condicionó y determinó la cultura y las prácticas políticas del PRI durante décadas, estableciéndose una interdependencia entre PRI y gobierno que en las últimas dos décadas derivó en una relación desventajosa para el Partido que tuvo que asumir los costos políticos de las gestiones gubernamentales de los presidentes emanados de sus filas.

En los últimos años se han gestado procesos de cambio de largo aliento en los ámbitos de lo social, de la economía, la política y la cultura en México y en el mundo. Los gobiernos y los partidos políticos se han visto en la necesidad de replantear su funcionamiento y su relación con la sociedad. El PRI no cambió al ritmo que lo hizo el país y el mundo. El PRI se alejó de la sociedad, ésta ya no se sintió representada por él, y se distanció de los gobiernos priístas que ejercieron su gestión por caminos muchas veces opuestos a la doctrina del PRI.

La responsabilidad de ejercer el poder, impidió un deslinde del PRI frente a las políticas impopulares de los últimos gobiernos. El año pasado el PRI perdió la Presidencia de la República y en la actualidad como priístas comprometidos tenemos que asumir el reto histórico de transformar nuestro partido y de convertirlo en una alternativa real de gobierno.

Este proceso de transformación del PRI y de consolidación de la democracia, coincide con el resurgimiento de la cuestión indígena en México y en otras regiones del mundo. Desde 1994, cuando se alzaron en armas los indígenas chiapanecos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), se colocó en la agenda nacional con una fuerza sin precedente el tema indígena.

El conflicto chiapaneco generó una negociación entre el gobierno federal y el EZLN, que derivó en la firma de los Acuerdos de San Andrés en 1996. Estos acuerdos establecen las bases para que el Estado mexicano reconozca los derechos colectivos de los pueblos indígenas.

La Comisión de Concordia y Pacificación, conocida como Cocopa, tomó como base los Acuerdos de San Andrés para elaborar una propuesta de Iniciativa de reforma constitucional en materia de derechos y cultura indígena. En diciembre del 2000 el recién nombrado Presidente Vicente Fox, hizo suya la Iniciativa de la Cocopa y la presentó ante el Senado de la República.

Posteriormente, se originó el debate y la negociación parlamentaria que tuvo como resultado una reforma constitucional en materia de derechos y cultura indígena que fue ratificada por la Comisión Permanente del Congreso de la Unión el 18 de julio del año en curso.

El nuevo marco legal pone las premisas para una nueva relación entre pueblos indios y Estado, y con base en él tenemos que plantear e impulsar la política indígena que queremos que el PRI asuma como suya en su próxima Asamblea.

Desde su origen el Partido ha abanderado la causa indígena, hoy día es el único Partido que tiene una estructura indígena y a lo cual se debe que el PRI continúe obteniendo un alto índice de votos en las zonas rurales, los indígenas son nuestros más fieles electores y militantes.

El partido no cierra sus oídos a la problemática indígena, tal es la razón por la que en la organización de la XVIII Asamblea se contempla en la Comisión de Proyecto de Nación, una mesa de debate, denominada Tribuna de Causas Indígenas, específicamente para tratar la problemática de los indígenas del país y discutir lo que ellos quieren del partido, y en la que participarán los propios indígenas como delegados con voz y voto.

Sí, el PRI tiene la obligación de asumir con claridad su compromiso con uno de los sectores más vulnerables de la población, los indígenas, y para ello se hace necesario impulsar como parte activa del proceso de reestructuración que el partido tiene que vivir a partir de la XVIII Asamblea, una política indígena de partido que tenga entre algunos de sus objetivos los siguientes:

- Impulsar el compromiso estatutario del PRI de abrirse a la participación libre y directa de los indígenas en las decisiones del Partido, así como garantizar un mínimo de espacios en sus estructuras locales y nacionales para la representación de los pueblos indios, desde los comités municipales o distritales hasta el Consejo Político Nacional.

- Fortalecer y ampliar las estructuras indígenas del Partido, en particular las secretarías de Acción Indígena estatales y nacional, que requieren de una mayor cantidad de recursos económicos y políticos para desarrollar satisfactoriamente sus funciones.

- Promover el compromiso del Partido para asegurar la representación indígena en las candidaturas a las diputaciones locales y federales, así como las postulaciones para los ayuntamientos y demás espacios de representación popular, sobre todo en los municipios con población indígena significativa; siempre sobre la base de liderazgos indígenas auténticos y una representatividad amplia y acreditada.

- Impulsar un acuerdo político con las principales fuerzas políticas y sociales del país, con el gobierno federal y los gobiernos locales, en consulta y coordinación con los pueblos indígenas, para crear una Política Indígena de Estado, con la participación directa de los indígenas y sustentada en el nuevo marco legal en materia indígena.

- Impulsar la transformación de las instituciones gubernamentales que tienen un impacto directo en el desarrollo de los pueblos indígenas, tal es el caso del Instituto Nacional Indigenista, con el objetivo de garantizar la participación de profesionistas y líderes indígenas representativos.

- Impulsar la elaboración y aprobación de la ley reglamentaria de la reforma constitucional en materia de cultura y derechos indígenas, con la finalidad de incluir las observaciones hechas por líderes indígenas, especialistas en la materia y nuestro punto de vista doctrinario.

- Promover en los congresos locales la realización de leyes indígenas que reflejen la particularidad de la problemática indígena de cada entidad.

- Promover desde el ámbito legislativo la asignación de recursos financieros para el desarrollo integral de los indígenas.

- Impulsar una campaña nacional permanente a favor de la tolerancia, contra la discriminación y el desprecio de los pueblos indígenas y su cultura.

- Promover la organización de los indígenas, para avanzar en la creación de las condiciones y las formas prácticas que permitan a las comunidades indígenas el ejercicio pleno de sus derechos de acuerdo en la nueva legislación en la materia.

*Maya oriundo de Motul, Yucatán. Secretario de Acción Indígena del CEN del PRI y Diputado Federal a la LVIII Legislatura del Congreso de la Unión