EL
PRI DEBE HACER SUYAS LAS PRINCIPALES REIVINDICACIONES OBRERAS
Y CAMPESINAS
Socorro Díaz Palacios*
El
Partido Revolucionario Institucional vive una etapa de profunda
redefinición de sus principios esenciales. El actual contexto
sociopolítico es el de una alternancia que no ha logrado
asignar nuevos valores a la sociedad mexicana. Este proceso, el
de asignación autoritaria de nuevos valores podría
definir, en el mediano o largo plazo, las nuevas características
del régimen. Sin embargo, nada hay en el terreno de la
realidad que garantice la factibilidad de construir, en las condiciones
del presente, un nuevo orden político.
En
este contexto, la reforma estructural del PRI, en lo que concierne
a sus valores y principales reivindicaciones, debe dar paso a
una redefinición de su identidad ideológica que
sea pertinente y de vanguardia para un país como México,
que no sólo está inmerso en un amplio y complejo
proceso de cambio, sino que en muchos sentidos es ya una Nación
diferente a la del siglo xx. Al mismo tiempo, debe ser capaz de
reivindicar en lo inmediato el conjunto de intereses de la gente
que lo integra: obreros, campesinos y clases medias populares,
porque ese conjunto de intereses es de la sociedad mexicana en
su conjunto.
Existen
ámbitos diferentes y complementarios. El primero apunta
al largo plazo, a ganar el futuro de las contiendas electorales
del siglo que se inicia con una visión actualizada de nuestros
principios y valores; el segundo, implica una adecuación
de estrategias para mantener lo que tiene, para fortalecer sus
bases y para ampliar sus perspectivas.
Las
notas siguientes presentan una agenda mínima de reivindicaciones
obreras, campesinas y populares que el Partido Revolucionario
Institucional podría incorporar como referentes válidos
en su proceso de reforma.
La
globalización es un hecho, no una opción deliberada.
Sus efectos sobre la política, la economía y la
cultura tienen gran impacto en sociedades en proceso de modernización
como la nuestra. México debe participar en el mundo globalizado
como un país capaz de promover los intereses nacionales,
en lugar de que su gobierno permita, por omisión o comisión,
que se desintegre nuestra identidad, se succione nuestro esfuerzo
productivo y se comprometa la integridad de nuestro territorio.
En
el ámbito obrero, parece necesario señalar que tanto
el inicio de un gobierno autodefinido como empresarial como las
tendencias de la economía mundial apuntan al establecimiento,
mediante la reforma a la Ley Federal del Trabajo, de la llamada
flexibilidad laboral que se traduce, en el terreno de los hechos,
en la exigencia de eliminar: a) el sistema actual de pagos por
despido, negociación colectiva y contratos obligatorios
para la industria; b) la repartición obligatoria de utilidades;
c) las restricciones a los contratos temporales, de plazo fijo
y de aprendizaje; d) los requisitos de promoción basados
en la antigüedad; e) el registro de programas de capacitación
proporcionados por las empresas; y f) las obligaciones derivadas
por los empleados de subcontratistas, etcétera. La definición
que el Partido Revolucionario Institucional debe asumir es la
de un franco rechazo a esta pretensión por su carácter
regresivo y atentatorio de las conquistas laborales.
En
el ámbito campesino, resulta conveniente recordar que constituye
el sector que por sus rezagos, condiciones de propiedad de la
tierra, arriendo, mano de obra y producción, representa
un riesgo de conflicto social y político. Su participación
organizada puede afectar en importante medida la agenda de políticas
del gobierno federal y, por supuesto, orientar en forma determinante
el proceso de transformación del régimen. La insatisfacción
campesina se expresa en demandas concretas y redistributivas que
si no encuentran respuesta inmediata son focos potenciales de
confrontación. Es fundamental que el Partido Revolucionario
Institucional sostenga las banderas de los campesinos por congruencia
histórica y por razones de justicia.
El
sector popular es grande y complejo. Interactúan en él
los más diversos grupos y expresiones sociales y políticas.
El reposicionamiento del Partido de cara a la próxima Asamblea
tiene que ver más con su operación que con la definición
de su agenda. Lo que hay que cambiar es su forma de relacionarse
con la sociedad y ampliar el espectro de su vinculación
orgánica con ONGs las llamadas minorías sociales.
Reivindicaciones
obreras
En
materia de empleo
En el marco de una economía inserta en el mercado mundial
que se caracteriza por procesos intensivos en el uso de nuevas
tecnologías y el rendimiento decreciente en la utilización
de la mano de obra, resulta necesario que el Partido Revolucionario
Institucional asigne mayor importancia al objetivo de abanderar
la causa del empleo y demandar la formulación de una política
activa destinada a fomentar la generación de espacios laborales.
A la par de asumir en sus principios el propósito de impulsar
políticas que desarrollen las capacidades de los trabajadores,
resulta impostergable reafirmar su oposición al cierre
de fuentes de trabajo productivo.
El
trabajo se ha convertido en el factor central de realización
de las personas y en un instrumento privilegiado de redistribución
del ingreso. El PRI debe asumir como uno de sus valores centrales
la demanda para generar cada año un mayor número
de plazas. Nadie puede desconocer que del trabajo productivo de
las personas depende su nivel de vida y la satisfacción
de sus necesidades más apremiantes. El desempleo atenta
contra la dignidad de las personas y los derechos humanos. El
trabajo constituye un derecho irrenunciable.
En
este contexto, el Partido debe enarbolar la reivindicación
de más, pero también mejores espacios laborales
y hacer del empleo digno y bien remunerado uno de sus nuevos valores,
con base en los siguientes principios:
-
De libertad, para que las personas elijan en forma autónoma
la actividad productiva que deseen desempeñar.
-
De justicia, para que tengan trabajo todos quienes estén
buscándolo y lo necesiten, disminuyendo el tamaño
del sector informal y aumentando el número de trabajadores
incorporados a los servicios de seguridad social.
-
De desarrollo, para que todo trabajador tenga acceso a la formación
necesaria para ocupar puestos de mayor calificación.
-
De equidad, para cancelar toda discriminación por razones
de género.
-
De igualdad, para fomentar oportunidades iguales para los trabajadores
y las trabajadoras con responsabilidades familiares.
La
política del empleo que abandere el PRI debe estar en sintonía
con los objetivos económicos y sociales del desarrollo.
Asimismo, debe pugnar por la implementación de una política
laboral tendiente a armonizar las necesidades de mano de obra
con las prioridades del crecimiento regional y local.
En
materia de libertad de asociación y autonomía sindical
El PRI debe ratificar su convicción de defender los principios
de libertad de asociación de todos los trabajadores. Asimismo,
debe asumir un papel activo en el fortalecimiento de las confederaciones,
federaciones y centrales obreras con pleno respeto a su autonomía.
El
Partido debe promover reformas a la ley laboral para evitar la
injerencia del poder ejecutivo federal en la calificación
de la elección y configuración de las dirigencias
sindicales.
Debe
demandar la aplicación de normas en materia de relaciones
de trabajo que afirmen el derecho de los trabajadores a constituir
las organizaciones que estimen convenientes, así como el
de afiliarse a éstas, conforme a la legislación
vigente.
Debe
pronunciarse contra todo acto de la autoridad tendiente a menoscabar
la autonomía y libertad sindical.
Debe
alentar la modernización, depuración y fortalecimiento
de la gestión de los sindicatos, a fin de que asuman sus
responsabilidades para coadyuvar a elevar la productividad en
el marco de una creciente competencia internacional, sin conculcar
los derechos de los trabajadores, y preservando y defendiendo
la autonomía sindical, consagrada en la Ley.
Debe
oponerse a las políticas y programas del gobierno que busquen
atraer la inversión extranjera sobre la promesa de minar
conquistas laborales. Debe rechazar cualquier medida que incentive
la inversión privada limitando la libertad sindical, el
derecho de sindicación o la negociación colectiva.
En
materia de contratos colectivos
El Partido Revolucionario Institucional debe enarbolar la lucha
de los trabajadores en defensa de la contratación colectiva.
Bajo este esquema jurídico, debe fomentar y estimular el
pleno desarrollo y uso de procedimientos de negociación
entre patrones y trabajadores para reglamentar, por medio de contratos
colectivos, las condiciones de empleo.
En
materia de unidad obrera
El PRI debe pronunciarse por la unidad de todas las fuerzas del
movimiento obrero organizado, considerando que los intereses de
todos los trabajadores son plenamente compatibles con sus principios
de justicia social. Por ello, debe hacer suyas las principales
reivindicaciones obreras: derecho al trabajo; salario justo y
remunerativo; relaciones laborales enmarcadas en el ejercicio
del derecho; reducción de jornada laboral sin reducción
de salario; implantación del seguro de desempleo; fortalecimiento
de la presencia productiva de la mujer; asignaciones salariales
dignas a los jóvenes; prohibición del trabajo infantil;
internacionalización del movimiento obrero, etcétera.
En
materia de flexibilidad laboral
El Partido debe asumir la necesidad de adecuar el desarrollo de
las relaciones laborales a las nuevas realidades del país
y del mundo, para hacer más dinámico, eficiente
y productivo el sistema laboral, pero sin convertirlo en una relación
meramente civil o mercantil, abandonada a la libre voluntad de
las partes, y sin atentar jamás contra los derechos e intereses
de los trabajadores.
Es
indispensable simplificar el aspecto procesal (más de 600
artículos) de la Ley Federal del Trabajo, revisando los
tiempos y procedimientos (sin llegar a juicios sumarios y reconociendo
la garantía de audiencia) a los que se debe llegar para
tener un laudo o una sentencia, en la inteligencia de que un juicio
largo es un juicio caro, en detrimento de los derechos del trabajador
y de los intereses económicos de las empresas.
Se
requiere fortalecer y ahondar en el diálogo y las acciones
tendentes a consolidar una Nueva Cultura Laboral de mayor eficiencia
y productividad, favorable al trabajador, a la empresa y al desarrollo
de la economía, donde el método democrático
y el consenso, sean los elementos que rijan sin excepción
las relaciones laborales en todo el país, preservando el
carácter tripartito de la relación laboral, a fin
de que ninguna de las voces de este tripoder pueda imponerse autoritariamente
sobre las otras.
En
materia de equidad y género
El Partido debe enaltecer su principio de garantía de igualdad
de oportunidades y de trato en el acceso a la formación,
el empleo, la promoción, la organización y la toma
de decisiones, así como la igualdad de condiciones en el
salario, beneficios de seguridad social y servicios de bienestar
cuya prestación esté vinculada con el empleo. Debe,
además, abanderar las causas de la mujer trabajadora contra
aquellas condiciones de trabajo que entrañen riesgos a
la maternidad, sobre todo en plantas maquiladoras.
También,
debe pugnar porque la legislación laboral contemple un
apartado que defina condiciones de trabajo particulares para la
mujer y una protección especial en caso de que se vea expuesta
a riesgos de trabajo. Asimismo, debe pronunciarse por erradicar
prácticas discriminatorias o de acoso sexual.
En
materia de protección al salario
El PRI debe demandar el establecimiento de normas relativas a
la protección del poder adquisitivo del salario y defender
la operación de los sistemas comerciales para los trabajadores.
Asimismo, debe oponerse a la afectación de los montos salariales
en situaciones de crisis o problemas económicos, de cuya
presencia y recurrencia es responsable el gobierno y no los trabajadores.
El
Partido debe reivindicar la lucha de los trabajadores por mejores
salarios, prestaciones y condiciones de trabajo, en el marco de
una política nacional que se identifique plenamente con
sus causas sociales. En este sentido, debe demandar salarios,
prestaciones y condiciones generales adecuadas y suficientes para
satisfacer las necesidades básicas de los trabajadores
y sus familias.
Debe
adoptar medidas de política partidista a fin de asegurar
que los grupos de ingresos más reducidos y en las zonas
menos desarrolladas del país, cuenten con el apoyo de diversos
programas sociales.
En
materia de trabajo infantil
El PRI debe reafirmar el principio fundamental de prohibir el
trabajo infantil. En consecuencia, debe exigir a las autoridades
la elaboración y aplicación de políticas
públicas tendentes a la efectiva erradicación de
esta actividad laboral. El trabajo infantil constituye una situación
injusta de explotación y por ende condenable.
En
materia de empresas multinacionales
Los progresos realizados por las empresas multinacionales pueden
dar lugar a una concentración de su poder económico
que se contraponga con los objetivos de una política nacional
tendente al desarrollo social. Sin duda, la operación de
esas empresas ligada a los esquemas de rentabilidad y ganancia
de sus países de origen pueden afectar directamente los
intereses de los trabajadores. Por ello, en esta materia el PRI
se debe pronunciar por su contribución positiva, proponiendo
la adopción de medidas apropiadas para regular con efectividad
la operación de esas empresas en territorio nacional. Ninguna
meta económica o comercial puede estar por encima del legítimo
interés de los trabajadores mexicanos.
El
Partido Revolucionario Institucional debe asumir como principio
rector en su relación con las empresas nacionales y multinacionales
que la operación de éstas esté en armonía
con las prioridades del desarrollo y con los objetivos y la estructura
social de nuestro país. Ambos tipos de empresas deben estar
sujetas a prácticas adecuadas en materia social y laboral.
En
materia de empresas privadas nacionales
Todas las empresas asentadas en México deben ser generadoras
de oportunidades y niveles de empleo crecientes, teniendo en cuenta
que dicha política empresarial contribuye significativamente
al desarrollo integral del país y, en esa medida, es fuente
de seguridad y estabilidad de la que los empresarios sacan provecho.
En
su identificación orgánica con los trabajadores,
el PRI debe dar prioridad en sus definiciones y valores fundamentales
al empleo, al desarrollo profesional y a la promoción de
la capacitación técnica. En este sentido, debe definir
una relación independiente con el gobierno y las autoridades
laborales y exigir a las empresas una acción consecuente
para fomentar sus inversiones productivas a fin de crear empleos
tanto directa como indirectamente.
El
PRI debe rechazar el axioma que vincula el uso de tecnologías
al desplazamiento laboral. Es posible utilizar estas tecnologías
y a la vez crear nuevos empleos. Se requiere un compromiso explícito
para innovar en el ámbito tecnológico sin afectar
los niveles de empleo.
El
Partido debe pronunciarse por la defensa de los derechos de los
empleados públicos; fomentar su organización; facilitar
su preparación permanente y pugnar por el establecimiento
del servicio civil de carrera.
En
materia de inversión en desarrollo humano
El PRI debe demandar de las autoridades laborales la adopción
y la práctica políticas y programas de capacitación
y formación profesional que permitan a los trabajadores
mejorar sus aptitudes y su cualificación laboral. Para
ello, el Partido debe mantener una estrecha vinculación
con las organizaciones del movimiento obrero y ampliar su relación
directa con los trabajadores.
En
materia de seguridad en el empleo
Como reivindicación central en materia de seguridad en
el empleo, el Partido Revolucionario Institucional debe mantener
la exigencia para que las autoridades laborales y las empresas
adopten medidas apropiadas para llevar a cabo una planeación
activa de la mano de obra, asegurar un empleo estable a sus trabajadores
y observar puntualmente las obligaciones de la legislación
laboral en esta materia.
El
Partido debe demandar de los empresarios un claro compromiso en
la promoción de la seguridad en la fuente de trabajo y
la cancelación de políticas que acentúen
el desempleo. Debe plantear la exigencia para que informen con
antelación sus fusiones, adquisiciones de empresas o transferencias
de producción que tengan efectos importantes sobre el empleo,
a fin de que estas repercusiones sean analizadas y se puedan formular
políticas pertinentes.
El
Partido Revolucionario Institucional debe definir en sus documentos
básicos su firme oposición a los procedimientos
de despidos arbitrarios y pronunciarse por incorporar una amplia
reforma que asegure la protección de los ingresos de los
trabajadores cuyo empleo haya terminado.
En
materia de formación y capacitación
El PRI debe abanderar la reivindicación obrera en el sentido
de demandar de las autoridades laborales y de las empresas una
política de formación y capacitación apropiada
a los trabajadores en todos los niveles y ramas productivas. Esta
formación debe orientarse a la obtención de nuevas
habilidades, a la recalificación profesional y a la promoción
de oportunidades.
En
materia de trabajadores migrantes
Para el PRI debe ser asunto de la mayor prioridad asumir como
valor prioritario la protección a los trabajadores migrantes.
Debe demandar el establecimiento de una relación respetuosa
entre México y los Estados Unidos a fin de organizar la
migración de mano de obra y asegurar la observancia de
los derechos fundamentales de estos trabajadores.
Debe
reconocer que la determinación de emigrar obedece a una
decisión personal influenciada en la realidad socioeconómica
del país. En este sentido, debe pugnar por el establecimiento
de condiciones de trabajo dignas para todas las personas en sus
lugares de origen.
El
PRI debe confirmar sus principios de defensa irrestricta de los
derechos elementales de los trabajadores migrantes, pero debe
aceptar también la posibilidad de una relación menos
rígida con los Estados Unidos en esta materia. En todo
caso, debe poner énfasis en que sea una relación
transparente y respetuosa de los derechos del trabajador mexicano.
El
Partido debe ser vigilante de que las disposiciones destinadas
a proteger a los trabajadores migrantes se cumplan cabalmente
e incidan en la defensa de la mano de obra nacional en los Estados
Unidos. Debe pronunciarse contra la explotación de dichos
trabajadores y exigir igualdad de trato y de oportunidades.
Debe
vigilar, asimismo, el respeto de los derechos humanos fundamentales
de todos los trabajadores migrantes y demandar la adopción
de medidas para fomentar una auténtica igualdad en lo que
se refiere a la ocupación y el empleo, seguridad social,
derechos sindicales, libertades individuales y colectivas.
En
materia de seguridad e higiene
El Partido debe demandar al gobierno federal y a las empresas
la aplicación sistemática y corresponsable de normas
adecuadas en materia de seguridad e higiene para los trabajadores,
particularmente en lo que hace a los riesgos profesionales.
Reivindicaciones
campesinas
La
base social de origen campesino del Partido Revolucionario Institucional
constituye una de sus fortalezas más importantes. Afianzar
su identidad con este amplio sector de la población implica
reposicionarlo en una amplia agenda de temas económicos,
sociales, culturales y políticos. En la medida en que el
PRI sea capaz de identificarse plenamente con las condiciones
del campesino, podrá reafirmarse como factor clave en la
defensa de sus demandas.
En
este contexto, resulta indispensable que el Partido reivindique
las siguientes causas campesinas:
-
Renegociación de todos los tratados de Libre Comercio suscritos
por México en sus capítulos agropecuarios.
-
Acceso al crédito para el fortalecimiento productivo del
sector agropecuario.
-
Una nueva y eficaz política de comercialización
en los mercados interno e internacional.
-
Creación de programas emergentes de empleo.
-
Implementación de programas de desarrollo regional y local.
-
Desburocratización de la Secretaría de la Reforma
Agraria; agilización de expedientes y total abatimiento
del rezago agrario.
-
Cancelación práctica de los latifundios.
-
Reorganización social y política de los ejidatarios
y comuneros y eliminación de caciquismos.
-
Defensa sistemática de la autonomía de las organizaciones
campesinas.
-
Verificación y defensa de los derechos que tiene todo núcleo
de población cuando decida en forma libre y democrática
mantener el régimen jurídico de propiedad comunal
de sus tierras; facilitarles los medios legales para evitar invasiones,
ventas ilegales o lotificaciones.
-
Reestructuración de minifundios en unidades de producción,
respetando estrictamente los derechos de sus propietarios.
-
Reestructuración de la pequeña propiedad con base
a las normas constitucionales aplicables en la materia.
-
Aplicación de una estrategia política para demandar
al gobierno federal ya los gobiernos estatales la puesta en marcha
de programas especiales para incentivar el desarrollo del sector
agropecuario.
-
Vinculación más estrecha con el campo y exigencia
al gobierno federal para llevar la educación al siguiente
nivel educativo en las áreas rurales del país.
-
Vinculación con centros de educación superior del
país a fin de impulsar el acceso de los campesinos a insumos
tecnológicos para la producción.
-
Implementación de un esquema partidista que fomente una
nueva relación con los hombres y mujeres del campo, que
respete su libertad para decidir su incorporación a la
organización social que decidan.
-
Orientación técnica permanente para el uso racional
de sus tierras para evitar su degradación y erosión.
-
Afirmación de su política ambiental basada en los
principios de sustentabilidad y sostenibilidad ecológica,
particularmente en las zonas campesinas y comunidades indígenas
con vastos recursos naturales.
-
Determinación para exigir a las autoridades federales y
estatales la cancelación de desalojos, y la represión
contra comunidades campesinas e indígenas, acciones que
se traducen en desconfianza, descontento y conflicto social.
-
Elaboración de una agenda de programas y acciones susceptibles
de aplicación inmediata para detener el gradual pero alarmante
empobrecimiento de la población campesina.
-
Promoción de proyectos basados en la organización
social del Partido tendentes a detonar circuitos locales de producción
en las zonas más apartadas y con mayores rezagos sociales
del país.
-
Creación, a nivel de partido, de comisiones especiales
de defensa de los derechos humanos en las zonas indígenas
y campesinas.
-
Supervisión, a través de su estructura territorial,
del respeto escrupuloso de los derechos humanos en las comunidades
rurales y poblaciones indígenas del país.
n Cancelación definitiva, mediante la exigencia al gobierno
de la República de una política social incluyente,
del deterioro acelerado del tejido social en las zonas rurales
de México.
Reivindicaciones
populares
Derechos
humanos
Los derechos humanos son inherentes al Estado. Por lo tanto, el
Partido debe promoverlos sin distinción de credos religiosos,
de convicciones políticas, de rangos o categorías
sociales, de clases e ideologías.
El
Partido Revolucionario Institucional debe asumir el compromiso
de promover las reformas legales necesarias para modificar o abrogar
las normas y los preceptos legales que restrinjan estos derechos.
Además, debe pronunciarse a favor de las comisiones que
los protegen y de su absoluta independencia respecto de los órganos
del gobierno.
Derecho
popular
El PRI debe reiterar que la actuación de todo poder público
se sustenta en el consentimiento ciudadano y el respeto a todos
y cada uno de sus derechos. El Partido debe ubicarse como el instrumento
de las clases populares que les permita el ejercicio de todas
sus libertades constitucionales; que afirme una convivencia plural;
que extienda la solidaridad entre individuos y grupos sociales;
que sea enfática en el rechazo a la uniformidad y que por
todos los medios a su alcance procure la tolerancia.
Para
el Partido Revolucionario Institucional el respeto a la libertad
política debe ser la condición básica de
la democracia.
Relación
Estado-Iglesia
La libertad religiosa implica, para el PRI, el derecho de los
hombres y mujeres a practicar actos de culto y a educar a sus
hijos conforme a sus convicciones.
El
Partido Revolucionario Institucional debe asumir el compromiso
de defender la libertad de conciencia y la tolerancia religiosa.
Debe
pronunciarse por el pleno reconocimiento a la personalidad jurídica
de todas aquellas organizaciones constituidas con fines religiosos
y propugnar su incorporación como agentes con obligaciones
fiscales.
El
PRI debe reiterar su firme oposición al propósito
de que la iglesia posea bienes más allá de los estrictamente
necesarios para el desempeño de su función pastoral.
Debe establecer claramente su oposición a la pretensión
de la jerarquía eclesiástica de contar con títulos
de concesión para la explotación de estaciones de
radio y T.V.
Lo
anterior no se opone al reconocimiento partidista al derecho de
los ministros de culto a votar y emitir opiniones, en los términos
del artículo 130 constitucional, vigente.
Libertad
de expresión
El Partido Revolucionario Institucional debe rechazar las prácticas
de manipulación política derivadas de la propaganda
del gobierno disfrazada de información.
El
Partido debe pronunciarse por el establecimiento de una relación
de transparencia y respeto entre el gobierno y los medios de comunicación.
Debe
alentar la formación de una opinión pública
plural y responsable que sea la base para consolidar la democracia
y permitir la construcción de un nuevo orden político
sustentado en el derecho y la justicia social.
Poderes
federales
La pluralidad política que vive el país obliga al
PRI a profundizar el sentido de frenos y contrafrenos de la división
de poderes y el federalismo.
El
Partido debe impulsar una reforma constitucional que esclarezca
las responsabilidades de cada orden de gobierno en las funciones
gubernamentales, a fin de evitar que en la práctica se
ejerzan muchas acciones de gobierno a las que concurren Estados,
federación y municipios, sin limitar la participación
de cada orden. Ello causa no sólo indefinición,
sino políticas públicas ajenas a las necesidades
locales.
Asimismo,
el Partido debe promover:
-
La revisión de la facultad reglamentaria del Poder Ejecutivo
para reducir sus márgenes de discrecionalidad, pudiendo
dotar al Congreso de la facultad para pronunciarse sobre la legalidad
de los reglamentos.
-
Que el Presidente de la República pueda ser sujeto a juicio
político en caso de faltas graves a la Constitución.
Otorgar
mayores facultades al Congreso en el sistema de planeación
democrática del desarrollo nacional, tanto en la conducción
de las consultas, como en la aprobación y evaluación
del Plan Nacional de Desarrollo.
Derecho
a la información
El PRI debe reiterar que el derecho a la información debe
ser ejercido plena y libremente por toda la sociedad. Debe promover
que se garantice la transparencia de la información gubernamental,
a fin de que los ciudadanos tengan acceso a la misma.
Debe
propugnar por el respeto a la libre manifestación de las
ideas.
Empleo
El PRI debe abanderar la demanda de las clases populares de contar
con más y mejores empleos; con salarios remunerativos y
dignos; con condiciones seguras de trabajo; con seguridad en el
empleo; con capacitación permanente; con el respeto irrestricto
al marco jurídico que regula su relación laboral.
El
trabajo se ha convertido en el factor central de realización
de las personas. En ese sentido, el PRI debe centrar su plataforma
política en la exigencia de generar un número suficiente
de empleos, aún en condiciones adversas.
Derechos
de los consumidores
A nivel nacional y estatal, el Partido debe promover y alentar
la integración y el activismo de nuevas y más dinámicas
organizaciones de consumidores, capaces de salvaguardar los derechos
al consumo de frecuentes prácticas oligopólicas,
abusivas y fraudulentas.
En
materia de micro, pequeña y medianas empresas
El PRI debe elaborar y proponer programas de fomento a la inversión
y de promoción y otorgamiento de crédito en empresas
medianas y pequeñas, y demandar e impulsar la generación
de tecnologías adecuadas para su desarrollo.
Asimismo,
debe estar en posibilidades de explotar su relación con
el movimiento obrero a fin de pugnar por la creación de
centrales industriales y cooperativas sociales que permita a los
pequeños y medianos productores tener acceso directo a
los centros de consumo, disminuyendo el costo de la intermediación
comercial.
En
materia de empresas transnacionales
De particular relevancia para el Partido debe ser su posicionamiento
con relación al equilibrio que debe existir entre modernización
y sostenimiento del empleo, particularmente en las grandes empresas
transnacionales. Para el Partido, la innovación tecnológica
debe ser compatible con la expansión del mercado laboral.
En
torno a la Familia
El Partido debe pronunciarse a favor de los siguientes valores
de la familia:
-
Mantenerla como la unidad social básica.
-Proyectarla como el factor cultural determinante para fomentar
la equidad de género.
-Reconocer el doble papel de la mujer y demandar trato justo en
su condición laboral y de jefa de familia.
-Transformar el eje rector de los programas de planificación
familiar ubicando a la mujer como sujeto activo en las decisiones
tanto de prevención como de planificación.
-Demandar una política de cero impunidad contra la pornografía
y el abuso sexual.
-Evitar el desmantelamiento del Sistema Nacional para el Desarrollo
Integral de la Familia y exigir el fortalecimiento de sus tareas
de beneficio y asistencia social.
-Promover la penalización de la paternidad irresponsable.
-Fomentar el respeto entre todos los miembros de la familia y
el reconocimiento a costumbres, hábitos y valores.
En
materia de seguridad social y salud
El Partido Revolucionario Institucional debe ser congruente con
la defensa de una de las mayores obras realizadas en el siglo
XX: la edificación del sistema de salud y seguridad social.
En este sentido, está obligado a promover y exigir el cumplimiento
de la siguiente agenda mínima:
-
Recapitalizar los fondos pensionarios del IMSS y del ISSSTE.
-Fortalecer el sistema de salud pública.
-Ampliar el horizonte del sistema de seguridad social.
-Impulsar la investigación científica y fortalecer
el equipamiento médico.
-Extender los servicios de salud a la población que actualmente
carece de él.
-Actualizar el marco normativo para el control y prevención
de enfermedades.
-Demandar la aplicación de un código de ética
en la prestación de servicios médicos.
-Aplicar políticas tendentes a la erradicación de
enfermedades infecciosas y al control y mitigación de nuevas
epidemias.
En
materia de educación pública
En el terreno de la educación pública, el PRI debe
reafirmar su convicción social. Su posicionamiento debe
garantizar:
-
La defensa irrestricta del sistema de educación pública
nacional.
-El fortalecimiento y mejoría cualitativa del sistema educativo
nacional.
-La ampliación de la matrícula de educación
media superior y superior. La generación de apoyos económicos
para la población escolar con mayores carencias económicas.
-La elevación del nivel educativo promedio de la población
en general.
-Diversificación de las opciones técnicas y fomento
a las carreras científicas.
-Promoción de programas de cualificación profesional
que permitan la movilidad laboral.
-Vinculación de la Universidad a los centros productivos
y de desarrollo tecnológico.
-Elaboración de programas de educación y formación
profesional para toda la vida.
-Incorporación de maestros y padres de familia a los organismos
colegiados que tienen a su cargo la planeación educativa
nacional.
-Implementación de una política fiscal de estímulos
a las instituciones de educación superior públicas.
Mujer
Con relación a la mujer, el Partido Revolucionario Institucional
debe considerar, como mínimo, la defensa de los siguientes
principios:
-
Propiciar su intervención más amplia en la vida
pública y política del país.
-Auspiciar una vida familiar más sana basada en una relación
de igualdad entre el hombre y la mujer.
-Ofrecer mayores oportunidades de estudio, capacitación
y de trabajo para colocar a la mujer en igualdad de condiciones
que el varón.
-Incorporar en todos los programas y políticas públicas
los criterios de equidad y género.
-Establecer que el 50 por ciento de las candidaturas del Partido
sean ocupadas por mujeres.
-Demandar que del total de funcionarios de primer nivel de un
gabinete o estructura de gobierno, el 30 por ciento de los puestos
sea ocupado por mujeres. Promover las reformas legales necesarias
para establecer sanciones más rígidas a quienes
hostiguen o abusen sexualmente de la mujer.
Adultos
mayores
-
Actualizar la legislación vigente para que todas las personas
de la tercera edad tengan derecho a pensiones, independientemente
de que estén o no afiliados a las instituciones de seguridad
social.
-Promover oportunidades de empleo para las personas de 60 años
o más, de acuerdo a su capacidad física y experiencia.
-Crear y aplicar programas preferentes de atención médica
destinada a los adultos mayores.
-Implementar programas de turismo social a favor de las personas
de la tercera edad.
-Crear espacios destinados a su recreación y entretenimiento.
Minorías
El Partido Revolucionario Institucional ha estado históricamente
vinculado a los sectores mayoritarios de la sociedad. En las condiciones
del presente, resulta necesario que se pronuncie a favor de las
minorías. En este sentido, debe abanderar sus causas y
demandas.
a) En materia de personas con discapacidad
El Partido Revolucionario Institucional debe revisar periódicamente
la política pública tendiente a incorporar al mercado
de trabajo a las personas con algún tipo y grado de discapacidad.
Debe establecer un vínculo respetuoso y funcional con las
organizaciones representativas de personas con discapacidad y
propugnar ante los diferentes centros de trabajo, a fin de que
brinden oportunidades de ocupación productiva a dichas
personas. El PRI debe reafirmar en sus valores el alto sentido
de dignidad que caracteriza a este grupo social y demandar la
cabal aplicación del principio de igualdad de oportunidades
laborales, sin excluir medidas, programas y apoyos especiales
para ellos.
El
Partido debe propugnar por el establecimiento y desarrollo de
servicios de readaptación profesional y de empleo para
personas discapacitadas residentes de las zonas rurales y comunidades
apartadas, así como demandar al gobierno federal y a los
gobiernos estatales la implementación de políticas
públicas tendientes a su incorporación plena al
mercado de trabajo.
b)
En materia de igualdad de oportunidades y de trato
Para el PRI debe ser asunto de la mayor prioridad su plena identificación
con políticas destinadas a promover la igualdad de oportunidades
y el trato justo en el empleo, como condición para eliminar
toda discriminación basada en motivos de raza, color, sexo,
religión, opinión política, opción
sexual, filiación partidista, ascendencia social u origen
étnico. En todos los sentidos, para el Partido deberá
ser prioritario corregir las pautas históricas de discriminación
en el empleo y en el acceso a los beneficios de la seguridad social.
El
PRI debe plantear en sus principios la reivindicación porque
las empresas hagan lo necesario para que las calificaciones laborales
y la experiencia sean la base para la contratación, colocación
y promoción del personal en todos los niveles.
*Coordinadora
de la Tribuna «Reivindicación de las causas obreras,
campesinas y populares» de la 18 Asamblea General de Delegados.
