EL PRI DEBE HACER SUYAS LAS PRINCIPALES REIVINDICACIONES OBRERAS Y CAMPESINAS
Socorro Díaz Palacios*

El Partido Revolucionario Institucional vive una etapa de profunda redefinición de sus principios esenciales. El actual contexto sociopolítico es el de una alternancia que no ha logrado asignar nuevos valores a la sociedad mexicana. Este proceso, el de asignación autoritaria de nuevos valores podría definir, en el mediano o largo plazo, las nuevas características del régimen. Sin embargo, nada hay en el terreno de la realidad que garantice la factibilidad de construir, en las condiciones del presente, un nuevo orden político.

En este contexto, la reforma estructural del PRI, en lo que concierne a sus valores y principales reivindicaciones, debe dar paso a una redefinición de su identidad ideológica que sea pertinente y de vanguardia para un país como México, que no sólo está inmerso en un amplio y complejo proceso de cambio, sino que en muchos sentidos es ya una Nación diferente a la del siglo xx. Al mismo tiempo, debe ser capaz de reivindicar en lo inmediato el conjunto de intereses de la gente que lo integra: obreros, campesinos y clases medias populares, porque ese conjunto de intereses es de la sociedad mexicana en su conjunto.

Existen ámbitos diferentes y complementarios. El primero apunta al largo plazo, a ganar el futuro de las contiendas electorales del siglo que se inicia con una visión actualizada de nuestros principios y valores; el segundo, implica una adecuación de estrategias para mantener lo que tiene, para fortalecer sus bases y para ampliar sus perspectivas.

Las notas siguientes presentan una agenda mínima de reivindicaciones obreras, campesinas y populares que el Partido Revolucionario Institucional podría incorporar como referentes válidos en su proceso de reforma.

La globalización es un hecho, no una opción deliberada. Sus efectos sobre la política, la economía y la cultura tienen gran impacto en sociedades en proceso de modernización como la nuestra. México debe participar en el mundo globalizado como un país capaz de promover los intereses nacionales, en lugar de que su gobierno permita, por omisión o comisión, que se desintegre nuestra identidad, se succione nuestro esfuerzo productivo y se comprometa la integridad de nuestro territorio.

En el ámbito obrero, parece necesario señalar que tanto el inicio de un gobierno autodefinido como empresarial como las tendencias de la economía mundial apuntan al establecimiento, mediante la reforma a la Ley Federal del Trabajo, de la llamada flexibilidad laboral que se traduce, en el terreno de los hechos, en la exigencia de eliminar: a) el sistema actual de pagos por despido, negociación colectiva y contratos obligatorios para la industria; b) la repartición obligatoria de utilidades; c) las restricciones a los contratos temporales, de plazo fijo y de aprendizaje; d) los requisitos de promoción basados en la antigüedad; e) el registro de programas de capacitación proporcionados por las empresas; y f) las obligaciones derivadas por los empleados de subcontratistas, etcétera. La definición que el Partido Revolucionario Institucional debe asumir es la de un franco rechazo a esta pretensión por su carácter regresivo y atentatorio de las conquistas laborales.

En el ámbito campesino, resulta conveniente recordar que constituye el sector que por sus rezagos, condiciones de propiedad de la tierra, arriendo, mano de obra y producción, representa un riesgo de conflicto social y político. Su participación organizada puede afectar en importante medida la agenda de políticas del gobierno federal y, por supuesto, orientar en forma determinante el proceso de transformación del régimen. La insatisfacción campesina se expresa en demandas concretas y redistributivas que si no encuentran respuesta inmediata son focos potenciales de confrontación. Es fundamental que el Partido Revolucionario Institucional sostenga las banderas de los campesinos por congruencia histórica y por razones de justicia.

El sector popular es grande y complejo. Interactúan en él los más diversos grupos y expresiones sociales y políticas. El reposicionamiento del Partido de cara a la próxima Asamblea tiene que ver más con su operación que con la definición de su agenda. Lo que hay que cambiar es su forma de relacionarse con la sociedad y ampliar el espectro de su vinculación orgánica con ONG‘s las llamadas minorías sociales.

Reivindicaciones obreras

En materia de empleo
En el marco de una economía inserta en el mercado mundial que se caracteriza por procesos intensivos en el uso de nuevas tecnologías y el rendimiento decreciente en la utilización de la mano de obra, resulta necesario que el Partido Revolucionario Institucional asigne mayor importancia al objetivo de abanderar la causa del empleo y demandar la formulación de una política activa destinada a fomentar la generación de espacios laborales. A la par de asumir en sus principios el propósito de impulsar políticas que desarrollen las capacidades de los trabajadores, resulta impostergable reafirmar su oposición al cierre de fuentes de trabajo productivo.

El trabajo se ha convertido en el factor central de realización de las personas y en un instrumento privilegiado de redistribución del ingreso. El PRI debe asumir como uno de sus valores centrales la demanda para generar cada año un mayor número de plazas. Nadie puede desconocer que del trabajo productivo de las personas depende su nivel de vida y la satisfacción de sus necesidades más apremiantes. El desempleo atenta contra la dignidad de las personas y los derechos humanos. El trabajo constituye un derecho irrenunciable.

En este contexto, el Partido debe enarbolar la reivindicación de más, pero también mejores espacios laborales y hacer del empleo digno y bien remunerado uno de sus nuevos valores, con base en los siguientes principios:

- De libertad, para que las personas elijan en forma autónoma la actividad productiva que deseen desempeñar.

- De justicia, para que tengan trabajo todos quienes estén buscándolo y lo necesiten, disminuyendo el tamaño del sector informal y aumentando el número de trabajadores incorporados a los servicios de seguridad social.

- De desarrollo, para que todo trabajador tenga acceso a la formación necesaria para ocupar puestos de mayor calificación.

- De equidad, para cancelar toda discriminación por razones de género.

- De igualdad, para fomentar oportunidades iguales para los trabajadores y las trabajadoras con responsabilidades familiares.

La política del empleo que abandere el PRI debe estar en sintonía con los objetivos económicos y sociales del desarrollo. Asimismo, debe pugnar por la implementación de una política laboral tendiente a armonizar las necesidades de mano de obra con las prioridades del crecimiento regional y local.

En materia de libertad de asociación y autonomía sindical
El PRI debe ratificar su convicción de defender los principios de libertad de asociación de todos los trabajadores. Asimismo, debe asumir un papel activo en el fortalecimiento de las confederaciones, federaciones y centrales obreras con pleno respeto a su autonomía.

El Partido debe promover reformas a la ley laboral para evitar la injerencia del poder ejecutivo federal en la calificación de la elección y configuración de las dirigencias sindicales.

Debe demandar la aplicación de normas en materia de relaciones de trabajo que afirmen el derecho de los trabajadores a constituir las organizaciones que estimen convenientes, así como el de afiliarse a éstas, conforme a la legislación vigente.

Debe pronunciarse contra todo acto de la autoridad tendiente a menoscabar la autonomía y libertad sindical.

Debe alentar la modernización, depuración y fortalecimiento de la gestión de los sindicatos, a fin de que asuman sus responsabilidades para coadyuvar a elevar la productividad en el marco de una creciente competencia internacional, sin conculcar los derechos de los trabajadores, y preservando y defendiendo la autonomía sindical, consagrada en la Ley.

Debe oponerse a las políticas y programas del gobierno que busquen atraer la inversión extranjera sobre la promesa de minar conquistas laborales. Debe rechazar cualquier medida que incentive la inversión privada limitando la libertad sindical, el derecho de sindicación o la negociación colectiva.

En materia de contratos colectivos
El Partido Revolucionario Institucional debe enarbolar la lucha de los trabajadores en defensa de la contratación colectiva. Bajo este esquema jurídico, debe fomentar y estimular el pleno desarrollo y uso de procedimientos de negociación entre patrones y trabajadores para reglamentar, por medio de contratos colectivos, las condiciones de empleo.

En materia de unidad obrera
El PRI debe pronunciarse por la unidad de todas las fuerzas del movimiento obrero organizado, considerando que los intereses de todos los trabajadores son plenamente compatibles con sus principios de justicia social. Por ello, debe hacer suyas las principales reivindicaciones obreras: derecho al trabajo; salario justo y remunerativo; relaciones laborales enmarcadas en el ejercicio del derecho; reducción de jornada laboral sin reducción de salario; implantación del seguro de desempleo; fortalecimiento de la presencia productiva de la mujer; asignaciones salariales dignas a los jóvenes; prohibición del trabajo infantil; internacionalización del movimiento obrero, etcétera.

En materia de flexibilidad laboral
El Partido debe asumir la necesidad de adecuar el desarrollo de las relaciones laborales a las nuevas realidades del país y del mundo, para hacer más dinámico, eficiente y productivo el sistema laboral, pero sin convertirlo en una relación meramente civil o mercantil, abandonada a la libre voluntad de las partes, y sin atentar jamás contra los derechos e intereses de los trabajadores.

Es indispensable simplificar el aspecto procesal (más de 600 artículos) de la Ley Federal del Trabajo, revisando los tiempos y procedimientos (sin llegar a juicios sumarios y reconociendo la garantía de audiencia) a los que se debe llegar para tener un laudo o una sentencia, en la inteligencia de que un juicio largo es un juicio caro, en detrimento de los derechos del trabajador y de los intereses económicos de las empresas.

Se requiere fortalecer y ahondar en el diálogo y las acciones tendentes a consolidar una Nueva Cultura Laboral de mayor eficiencia y productividad, favorable al trabajador, a la empresa y al desarrollo de la economía, donde el método democrático y el consenso, sean los elementos que rijan sin excepción las relaciones laborales en todo el país, preservando el carácter tripartito de la relación laboral, a fin de que ninguna de las voces de este tripoder pueda imponerse autoritariamente sobre las otras.

En materia de equidad y género
El Partido debe enaltecer su principio de garantía de igualdad de oportunidades y de trato en el acceso a la formación, el empleo, la promoción, la organización y la toma de decisiones, así como la igualdad de condiciones en el salario, beneficios de seguridad social y servicios de bienestar cuya prestación esté vinculada con el empleo. Debe, además, abanderar las causas de la mujer trabajadora contra aquellas condiciones de trabajo que entrañen riesgos a la maternidad, sobre todo en plantas maquiladoras.

También, debe pugnar porque la legislación laboral contemple un apartado que defina condiciones de trabajo particulares para la mujer y una protección especial en caso de que se vea expuesta a riesgos de trabajo. Asimismo, debe pronunciarse por erradicar prácticas discriminatorias o de acoso sexual.

En materia de protección al salario
El PRI debe demandar el establecimiento de normas relativas a la protección del poder adquisitivo del salario y defender la operación de los sistemas comerciales para los trabajadores. Asimismo, debe oponerse a la afectación de los montos salariales en situaciones de crisis o problemas económicos, de cuya presencia y recurrencia es responsable el gobierno y no los trabajadores.

El Partido debe reivindicar la lucha de los trabajadores por mejores salarios, prestaciones y condiciones de trabajo, en el marco de una política nacional que se identifique plenamente con sus causas sociales. En este sentido, debe demandar salarios, prestaciones y condiciones generales adecuadas y suficientes para satisfacer las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias.

Debe adoptar medidas de política partidista a fin de asegurar que los grupos de ingresos más reducidos y en las zonas menos desarrolladas del país, cuenten con el apoyo de diversos programas sociales.

En materia de trabajo infantil
El PRI debe reafirmar el principio fundamental de prohibir el trabajo infantil. En consecuencia, debe exigir a las autoridades la elaboración y aplicación de políticas públicas tendentes a la efectiva erradicación de esta actividad laboral. El trabajo infantil constituye una situación injusta de explotación y por ende condenable.

En materia de empresas multinacionales
Los progresos realizados por las empresas multinacionales pueden dar lugar a una concentración de su poder económico que se contraponga con los objetivos de una política nacional tendente al desarrollo social. Sin duda, la operación de esas empresas ligada a los esquemas de rentabilidad y ganancia de sus países de origen pueden afectar directamente los intereses de los trabajadores. Por ello, en esta materia el PRI se debe pronunciar por su contribución positiva, proponiendo la adopción de medidas apropiadas para regular con efectividad la operación de esas empresas en territorio nacional. Ninguna meta económica o comercial puede estar por encima del legítimo interés de los trabajadores mexicanos.

El Partido Revolucionario Institucional debe asumir como principio rector en su relación con las empresas nacionales y multinacionales que la operación de éstas esté en armonía con las prioridades del desarrollo y con los objetivos y la estructura social de nuestro país. Ambos tipos de empresas deben estar sujetas a prácticas adecuadas en materia social y laboral.

En materia de empresas privadas nacionales
Todas las empresas asentadas en México deben ser generadoras de oportunidades y niveles de empleo crecientes, teniendo en cuenta que dicha política empresarial contribuye significativamente al desarrollo integral del país y, en esa medida, es fuente de seguridad y estabilidad de la que los empresarios sacan provecho.

En su identificación orgánica con los trabajadores, el PRI debe dar prioridad en sus definiciones y valores fundamentales al empleo, al desarrollo profesional y a la promoción de la capacitación técnica. En este sentido, debe definir una relación independiente con el gobierno y las autoridades laborales y exigir a las empresas una acción consecuente para fomentar sus inversiones productivas a fin de crear empleos tanto directa como indirectamente.

El PRI debe rechazar el axioma que vincula el uso de tecnologías al desplazamiento laboral. Es posible utilizar estas tecnologías y a la vez crear nuevos empleos. Se requiere un compromiso explícito para innovar en el ámbito tecnológico sin afectar los niveles de empleo.

El Partido debe pronunciarse por la defensa de los derechos de los empleados públicos; fomentar su organización; facilitar su preparación permanente y pugnar por el establecimiento del servicio civil de carrera.

En materia de inversión en desarrollo humano
El PRI debe demandar de las autoridades laborales la adopción y la práctica políticas y programas de capacitación y formación profesional que permitan a los trabajadores mejorar sus aptitudes y su cualificación laboral. Para ello, el Partido debe mantener una estrecha vinculación con las organizaciones del movimiento obrero y ampliar su relación directa con los trabajadores.

En materia de seguridad en el empleo
Como reivindicación central en materia de seguridad en el empleo, el Partido Revolucionario Institucional debe mantener la exigencia para que las autoridades laborales y las empresas adopten medidas apropiadas para llevar a cabo una planeación activa de la mano de obra, asegurar un empleo estable a sus trabajadores y observar puntualmente las obligaciones de la legislación laboral en esta materia.

El Partido debe demandar de los empresarios un claro compromiso en la promoción de la seguridad en la fuente de trabajo y la cancelación de políticas que acentúen el desempleo. Debe plantear la exigencia para que informen con antelación sus fusiones, adquisiciones de empresas o transferencias de producción que tengan efectos importantes sobre el empleo, a fin de que estas repercusiones sean analizadas y se puedan formular políticas pertinentes.

El Partido Revolucionario Institucional debe definir en sus documentos básicos su firme oposición a los procedimientos de despidos arbitrarios y pronunciarse por incorporar una amplia reforma que asegure la protección de los ingresos de los trabajadores cuyo empleo haya terminado.

En materia de formación y capacitación
El PRI debe abanderar la reivindicación obrera en el sentido de demandar de las autoridades laborales y de las empresas una política de formación y capacitación apropiada a los trabajadores en todos los niveles y ramas productivas. Esta formación debe orientarse a la obtención de nuevas habilidades, a la recalificación profesional y a la promoción de oportunidades.

En materia de trabajadores migrantes
Para el PRI debe ser asunto de la mayor prioridad asumir como valor prioritario la protección a los trabajadores migrantes. Debe demandar el establecimiento de una relación respetuosa entre México y los Estados Unidos a fin de organizar la migración de mano de obra y asegurar la observancia de los derechos fundamentales de estos trabajadores.

Debe reconocer que la determinación de emigrar obedece a una decisión personal influenciada en la realidad socioeconómica del país. En este sentido, debe pugnar por el establecimiento de condiciones de trabajo dignas para todas las personas en sus lugares de origen.

El PRI debe confirmar sus principios de defensa irrestricta de los derechos elementales de los trabajadores migrantes, pero debe aceptar también la posibilidad de una relación menos rígida con los Estados Unidos en esta materia. En todo caso, debe poner énfasis en que sea una relación transparente y respetuosa de los derechos del trabajador mexicano.

El Partido debe ser vigilante de que las disposiciones destinadas a proteger a los trabajadores migrantes se cumplan cabalmente e incidan en la defensa de la mano de obra nacional en los Estados Unidos. Debe pronunciarse contra la explotación de dichos trabajadores y exigir igualdad de trato y de oportunidades.

Debe vigilar, asimismo, el respeto de los derechos humanos fundamentales de todos los trabajadores migrantes y demandar la adopción de medidas para fomentar una auténtica igualdad en lo que se refiere a la ocupación y el empleo, seguridad social, derechos sindicales, libertades individuales y colectivas.

En materia de seguridad e higiene
El Partido debe demandar al gobierno federal y a las empresas la aplicación sistemática y corresponsable de normas adecuadas en materia de seguridad e higiene para los trabajadores, particularmente en lo que hace a los riesgos profesionales.

Reivindicaciones campesinas

La base social de origen campesino del Partido Revolucionario Institucional constituye una de sus fortalezas más importantes. Afianzar su identidad con este amplio sector de la población implica reposicionarlo en una amplia agenda de temas económicos, sociales, culturales y políticos. En la medida en que el PRI sea capaz de identificarse plenamente con las condiciones del campesino, podrá reafirmarse como factor clave en la defensa de sus demandas.

En este contexto, resulta indispensable que el Partido reivindique las siguientes causas campesinas:

- Renegociación de todos los tratados de Libre Comercio suscritos por México en sus capítulos agropecuarios.

- Acceso al crédito para el fortalecimiento productivo del sector agropecuario.

- Una nueva y eficaz política de comercialización en los mercados interno e internacional.

- Creación de programas emergentes de empleo.

- Implementación de programas de desarrollo regional y local.

- Desburocratización de la Secretaría de la Reforma Agraria; agilización de expedientes y total abatimiento del rezago agrario.

- Cancelación práctica de los latifundios.

- Reorganización social y política de los ejidatarios y comuneros y eliminación de caciquismos.

- Defensa sistemática de la autonomía de las organizaciones campesinas.

- Verificación y defensa de los derechos que tiene todo núcleo de población cuando decida en forma libre y democrática mantener el régimen jurídico de propiedad comunal de sus tierras; facilitarles los medios legales para evitar invasiones, ventas ilegales o lotificaciones.

- Reestructuración de minifundios en unidades de producción, respetando estrictamente los derechos de sus propietarios.

- Reestructuración de la pequeña propiedad con base a las normas constitucionales aplicables en la materia.

- Aplicación de una estrategia política para demandar al gobierno federal ya los gobiernos estatales la puesta en marcha de programas especiales para incentivar el desarrollo del sector agropecuario.

- Vinculación más estrecha con el campo y exigencia al gobierno federal para llevar la educación al siguiente nivel educativo en las áreas rurales del país.

- Vinculación con centros de educación superior del país a fin de impulsar el acceso de los campesinos a insumos tecnológicos para la producción.

- Implementación de un esquema partidista que fomente una nueva relación con los hombres y mujeres del campo, que respete su libertad para decidir su incorporación a la organización social que decidan.

- Orientación técnica permanente para el uso racional de sus tierras para evitar su degradación y erosión.

- Afirmación de su política ambiental basada en los principios de sustentabilidad y sostenibilidad ecológica, particularmente en las zonas campesinas y comunidades indígenas con vastos recursos naturales.

- Determinación para exigir a las autoridades federales y estatales la cancelación de desalojos, y la represión contra comunidades campesinas e indígenas, acciones que se traducen en desconfianza, descontento y conflicto social.

- Elaboración de una agenda de programas y acciones susceptibles de aplicación inmediata para detener el gradual pero alarmante empobrecimiento de la población campesina.

- Promoción de proyectos basados en la organización social del Partido tendentes a detonar circuitos locales de producción en las zonas más apartadas y con mayores rezagos sociales del país.

- Creación, a nivel de partido, de comisiones especiales de defensa de los derechos humanos en las zonas indígenas y campesinas.

- Supervisión, a través de su estructura territorial, del respeto escrupuloso de los derechos humanos en las comunidades rurales y poblaciones indígenas del país.
n Cancelación definitiva, mediante la exigencia al gobierno de la República de una política social incluyente, del deterioro acelerado del tejido social en las zonas rurales de México.

Reivindicaciones populares

Derechos humanos
Los derechos humanos son inherentes al Estado. Por lo tanto, el Partido debe promoverlos sin distinción de credos religiosos, de convicciones políticas, de rangos o categorías sociales, de clases e ideologías.

El Partido Revolucionario Institucional debe asumir el compromiso de promover las reformas legales necesarias para modificar o abrogar las normas y los preceptos legales que restrinjan estos derechos. Además, debe pronunciarse a favor de las comisiones que los protegen y de su absoluta independencia respecto de los órganos del gobierno.

Derecho popular
El PRI debe reiterar que la actuación de todo poder público se sustenta en el consentimiento ciudadano y el respeto a todos y cada uno de sus derechos. El Partido debe ubicarse como el instrumento de las clases populares que les permita el ejercicio de todas sus libertades constitucionales; que afirme una convivencia plural; que extienda la solidaridad entre individuos y grupos sociales; que sea enfática en el rechazo a la uniformidad y que por todos los medios a su alcance procure la tolerancia.

Para el Partido Revolucionario Institucional el respeto a la libertad política debe ser la condición básica de la democracia.

Relación Estado-Iglesia
La libertad religiosa implica, para el PRI, el derecho de los hombres y mujeres a practicar actos de culto y a educar a sus hijos conforme a sus convicciones.

El Partido Revolucionario Institucional debe asumir el compromiso de defender la libertad de conciencia y la tolerancia religiosa.

Debe pronunciarse por el pleno reconocimiento a la personalidad jurídica de todas aquellas organizaciones constituidas con fines religiosos y propugnar su incorporación como agentes con obligaciones fiscales.

El PRI debe reiterar su firme oposición al propósito de que la iglesia posea bienes más allá de los estrictamente necesarios para el desempeño de su función pastoral. Debe establecer claramente su oposición a la pretensión de la jerarquía eclesiástica de contar con títulos de concesión para la explotación de estaciones de radio y T.V.

Lo anterior no se opone al reconocimiento partidista al derecho de los ministros de culto a votar y emitir opiniones, en los términos del artículo 130 constitucional, vigente.

Libertad de expresión
El Partido Revolucionario Institucional debe rechazar las prácticas de manipulación política derivadas de la propaganda del gobierno disfrazada de información.

El Partido debe pronunciarse por el establecimiento de una relación de transparencia y respeto entre el gobierno y los medios de comunicación.

Debe alentar la formación de una opinión pública plural y responsable que sea la base para consolidar la democracia y permitir la construcción de un nuevo orden político sustentado en el derecho y la justicia social.

Poderes federales
La pluralidad política que vive el país obliga al PRI a profundizar el sentido de frenos y contrafrenos de la división de poderes y el federalismo.

El Partido debe impulsar una reforma constitucional que esclarezca las responsabilidades de cada orden de gobierno en las funciones gubernamentales, a fin de evitar que en la práctica se ejerzan muchas acciones de gobierno a las que concurren Estados, federación y municipios, sin limitar la participación de cada orden. Ello causa no sólo indefinición, sino políticas públicas ajenas a las necesidades locales.

Asimismo, el Partido debe promover:

- La revisión de la facultad reglamentaria del Poder Ejecutivo para reducir sus márgenes de discrecionalidad, pudiendo dotar al Congreso de la facultad para pronunciarse sobre la legalidad de los reglamentos.

- Que el Presidente de la República pueda ser sujeto a juicio político en caso de faltas graves a la Constitución.

Otorgar mayores facultades al Congreso en el sistema de planeación democrática del desarrollo nacional, tanto en la conducción de las consultas, como en la aprobación y evaluación del Plan Nacional de Desarrollo.

Derecho a la información
El PRI debe reiterar que el derecho a la información debe ser ejercido plena y libremente por toda la sociedad. Debe promover que se garantice la transparencia de la información gubernamental, a fin de que los ciudadanos tengan acceso a la misma.

Debe propugnar por el respeto a la libre manifestación de las ideas.

Empleo
El PRI debe abanderar la demanda de las clases populares de contar con más y mejores empleos; con salarios remunerativos y dignos; con condiciones seguras de trabajo; con seguridad en el empleo; con capacitación permanente; con el respeto irrestricto al marco jurídico que regula su relación laboral.

El trabajo se ha convertido en el factor central de realización de las personas. En ese sentido, el PRI debe centrar su plataforma política en la exigencia de generar un número suficiente de empleos, aún en condiciones adversas.

Derechos de los consumidores
A nivel nacional y estatal, el Partido debe promover y alentar la integración y el activismo de nuevas y más dinámicas organizaciones de consumidores, capaces de salvaguardar los derechos al consumo de frecuentes prácticas oligopólicas, abusivas y fraudulentas.

En materia de micro, pequeña y medianas empresas
El PRI debe elaborar y proponer programas de fomento a la inversión y de promoción y otorgamiento de crédito en empresas medianas y pequeñas, y demandar e impulsar la generación de tecnologías adecuadas para su desarrollo.

Asimismo, debe estar en posibilidades de explotar su relación con el movimiento obrero a fin de pugnar por la creación de centrales industriales y cooperativas sociales que permita a los pequeños y medianos productores tener acceso directo a los centros de consumo, disminuyendo el costo de la intermediación comercial.

En materia de empresas transnacionales
De particular relevancia para el Partido debe ser su posicionamiento con relación al equilibrio que debe existir entre modernización y sostenimiento del empleo, particularmente en las grandes empresas transnacionales. Para el Partido, la innovación tecnológica debe ser compatible con la expansión del mercado laboral.

En torno a la Familia
El Partido debe pronunciarse a favor de los siguientes valores de la familia:

- Mantenerla como la unidad social básica.
-Proyectarla como el factor cultural determinante para fomentar la equidad de género.
-Reconocer el doble papel de la mujer y demandar trato justo en su condición laboral y de jefa de familia.
-Transformar el eje rector de los programas de planificación familiar ubicando a la mujer como sujeto activo en las decisiones tanto de prevención como de planificación.
-Demandar una política de cero impunidad contra la pornografía y el abuso sexual.
-Evitar el desmantelamiento del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia y exigir el fortalecimiento de sus tareas de beneficio y asistencia social.
-Promover la penalización de la paternidad irresponsable.
-Fomentar el respeto entre todos los miembros de la familia y el reconocimiento a costumbres, hábitos y valores.

En materia de seguridad social y salud
El Partido Revolucionario Institucional debe ser congruente con la defensa de una de las mayores obras realizadas en el siglo XX: la edificación del sistema de salud y seguridad social. En este sentido, está obligado a promover y exigir el cumplimiento de la siguiente agenda mínima:

- Recapitalizar los fondos pensionarios del IMSS y del ISSSTE.
-Fortalecer el sistema de salud pública.
-Ampliar el horizonte del sistema de seguridad social.
-Impulsar la investigación científica y fortalecer el equipamiento médico.
-Extender los servicios de salud a la población que actualmente carece de él.
-Actualizar el marco normativo para el control y prevención de enfermedades.
-Demandar la aplicación de un código de ética en la prestación de servicios médicos.
-Aplicar políticas tendentes a la erradicación de enfermedades infecciosas y al control y mitigación de nuevas epidemias.

En materia de educación pública
En el terreno de la educación pública, el PRI debe reafirmar su convicción social. Su posicionamiento debe garantizar:

- La defensa irrestricta del sistema de educación pública nacional.
-El fortalecimiento y mejoría cualitativa del sistema educativo nacional.
-La ampliación de la matrícula de educación media superior y superior. La generación de apoyos económicos para la población escolar con mayores carencias económicas.
-La elevación del nivel educativo promedio de la población en general.
-Diversificación de las opciones técnicas y fomento a las carreras científicas.
-Promoción de programas de cualificación profesional que permitan la movilidad laboral.
-Vinculación de la Universidad a los centros productivos y de desarrollo tecnológico.
-Elaboración de programas de educación y formación profesional para toda la vida.
-Incorporación de maestros y padres de familia a los organismos colegiados que tienen a su cargo la planeación educativa nacional.
-Implementación de una política fiscal de estímulos a las instituciones de educación superior públicas.

Mujer
Con relación a la mujer, el Partido Revolucionario Institucional debe considerar, como mínimo, la defensa de los siguientes principios:

- Propiciar su intervención más amplia en la vida pública y política del país.
-Auspiciar una vida familiar más sana basada en una relación de igualdad entre el hombre y la mujer.
-Ofrecer mayores oportunidades de estudio, capacitación y de trabajo para colocar a la mujer en igualdad de condiciones que el varón.
-Incorporar en todos los programas y políticas públicas los criterios de equidad y género.
-Establecer que el 50 por ciento de las candidaturas del Partido sean ocupadas por mujeres.
-Demandar que del total de funcionarios de primer nivel de un gabinete o estructura de gobierno, el 30 por ciento de los puestos sea ocupado por mujeres. Promover las reformas legales necesarias para establecer sanciones más rígidas a quienes hostiguen o abusen sexualmente de la mujer.

Adultos mayores

- Actualizar la legislación vigente para que todas las personas de la tercera edad tengan derecho a pensiones, independientemente de que estén o no afiliados a las instituciones de seguridad social.
-Promover oportunidades de empleo para las personas de 60 años o más, de acuerdo a su capacidad física y experiencia.
-Crear y aplicar programas preferentes de atención médica destinada a los adultos mayores.
-Implementar programas de turismo social a favor de las personas de la tercera edad.
-Crear espacios destinados a su recreación y entretenimiento.

Minorías
El Partido Revolucionario Institucional ha estado históricamente vinculado a los sectores mayoritarios de la sociedad. En las condiciones del presente, resulta necesario que se pronuncie a favor de las minorías. En este sentido, debe abanderar sus causas y demandas.

a) En materia de personas con discapacidad
El Partido Revolucionario Institucional debe revisar periódicamente la política pública tendiente a incorporar al mercado de trabajo a las personas con algún tipo y grado de discapacidad. Debe establecer un vínculo respetuoso y funcional con las organizaciones representativas de personas con discapacidad y propugnar ante los diferentes centros de trabajo, a fin de que brinden oportunidades de ocupación productiva a dichas personas. El PRI debe reafirmar en sus valores el alto sentido de dignidad que caracteriza a este grupo social y demandar la cabal aplicación del principio de igualdad de oportunidades laborales, sin excluir medidas, programas y apoyos especiales para ellos.

El Partido debe propugnar por el establecimiento y desarrollo de servicios de readaptación profesional y de empleo para personas discapacitadas residentes de las zonas rurales y comunidades apartadas, así como demandar al gobierno federal y a los gobiernos estatales la implementación de políticas públicas tendientes a su incorporación plena al mercado de trabajo.

b) En materia de igualdad de oportunidades y de trato
Para el PRI debe ser asunto de la mayor prioridad su plena identificación con políticas destinadas a promover la igualdad de oportunidades y el trato justo en el empleo, como condición para eliminar toda discriminación basada en motivos de raza, color, sexo, religión, opinión política, opción sexual, filiación partidista, ascendencia social u origen étnico. En todos los sentidos, para el Partido deberá ser prioritario corregir las pautas históricas de discriminación en el empleo y en el acceso a los beneficios de la seguridad social.

El PRI debe plantear en sus principios la reivindicación porque las empresas hagan lo necesario para que las calificaciones laborales y la experiencia sean la base para la contratación, colocación y promoción del personal en todos los niveles.

*Coordinadora de la Tribuna «Reivindicación de las causas obreras, campesinas y populares» de la 18 Asamblea General de Delegados.