Notas acerca del Informe sobre Desarrollo Humano 2001

Preparado por encargo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el pasado 10 de julio se dio a conocer el Informe sobre Desarrollo Humano 2001 (IDH), que contiene un análisis oportuno acerca de las posibilidades que la biotécnica y la tecnología de la información ofrecen a los países en desarrollo. El documento sostiene que las nuevas tecnologías pueden desempeñar una importante función para reducir la pobreza mundial, y rechaza la opinión de que la tecnología es un lujo de los países ricos. Por la importancia del documento, enseguida se presenta un resumen de los puntos más importantes. Si está interesado en consultarlo íntegramente, visite el sitio: http://www.undp.org.

Las nuevas tecnologías, fundamentales para reducir
la pobreza en todo el mundo.

Durante la Cumbre de los G-8 celebrada el año pasado, algunas personas que protestaban se burlaron de las acciones internacionales para encauzar la tecnología hacia las necesidades de los pobres. «No podemos comer computadoras», se quejó el líder de un grupo que propugnaba la mitigación de la deuda. «La gente se está muriendo». Para destacar esa cuestión, miembros del grupo incendiaron una computadora portátil en una playa de Okinawa. Y, dentro de los círculos internacionales que se ocupan del desarrollo, algunos se han preocupado porque la «moda» de la tecnología podría distraer la atención de los donantes y apartar los recursos de metas de desarrollo más tradicionales.

Sin embargo, el Informe sobre Desarrollo Humano 2001 sostiene que la tecnología de la información y las comunicaciones, y la tecnología biológica realmente pueden aportar importantes contribuciones a la reducción de la pobreza en todo el mundo.

Las tecnologías médicas de avanzada ya han elevado rápida y espectacularmente la esperanza de vida, inclusive en países pobres que carecen de infraestructura de servicios de salud. Por ejemplo, una nueva tecnología de rehidratación (TRO) y vacunas mejoradas redujeron en unos tres millones el número de defunciones causadas por las principales enfermedades de la infancia en los países en desarrollo, entre 1980 y 1990. Este es un adelanto especialmente notable dado que ocurrió durante el «decenio perdido», cuando el aumento del ingreso en la mayoría de esos países se estancó o fue negativo. El desarrollo de vacunas contra el VIH, el paludismo y la tuberculosis, así como contra enfermedades menos conocidas, como la enfermedad del sueño y la ceguera fluvial, también podría salvar cada año las vidas de millones de personas en los países en desarrollo.

El Informe ya citado concluye que la tecnología de la información y las comunicaciones también pueden tener grandes efectos sobre el desarrollo, debido a que pueden superar las barreras de aislamiento social, económico y geográfico, aumentar el acceso a la información y la educación y posibilitar que los pobres participen en mayor cantidad de decisiones que afectan sus vidas.

Asimismo, el documento señala que muchas de las más importantes oportunidades tecnológicas para los pobres se han perdido hasta el momento, debido a la ausencia de demanda en el mercado y a la insuficiencia de la financiación pública. Los creadores de tecnologías en el sector privado responden a las necesidades de los consumidores de altos ingresos y no a las de quienes tienen poco poder adquisitivo. La financiación y los incentivos aportados por el sector público a la investigación y el desarrollo podrían compensar esas deficiencias de los mercados pero, según el Informe, hasta el momento los gobiernos de países tanto en desarrollo como desarrollados no han aportado el apoyo necesario. En consecuencia, sólo 10% de la investigación sobre salud en todo el mundo se centra en las enfermedades que constituyen 90% de la carga mundial de enfermedades.

La difusión de la tecnología ha sido similarmente desigual. Los países desarrollados (miembros de la OCDE) tienen 80% de los usuarios de la Internet de todo el mundo. La amplitud de onda total internacional para todo el continente de África es inferior a la correspondiente a la ciudad de San Pablo (Brasil). Mientras que para todos los países de América Latina es aproximadamente igual a la correspondiente a la ciudad de Seúl (República de Corea).

Hay otras tecnologías mucho más antiguas que tampoco han llegado a los pobres del mundo. El suministro de electricidad, generalizado desde la invención de la bombilla eléctrica en el decenio de 1870, sigue siendo inaccesible para unos 2 mil millones de personas, un tercio de la población mundial. También hay 2 mil millones de personas que carecen de acceso a medicamentos esenciales de bajo costo, entre ellos la penicilina, que fueron desarrollados hace varios decenios.

Aunque controvertidos, los organismos genéticamente modificados pueden representar un enorme adelanto tecnológico para los países en desarrollo.

El Informe señala asimismo que muchos países en desarrollo podrían cosechar grandes beneficios de los alimentos, los cultivos y los organismos genéticamente modificados. Si bien reconoce que podría haber riesgos ambientales y de salud que es menester abordar. El documento destaca el singular potencial de las tecnologías de modificación genética para crear cultivos resistentes a los virus y a las sequías y de mayor valor nutritivo. Esos cultivos podrían reducir notablemente la desnutrición que sigue afectando a más de 800 millones de personas en todo el mundo, y serían especialmente valiosos para los agricultores pobres que trabajan en tierras marginales del África Subsahariana.

En este sentido, el Informe exhorta a incrementar sustancial-mente las inversiones públicas en investigación y desarrollo, a fin de asegurar que la tecnología biológica satisfaga las necesidades agrícolas de los pobres del mundo. «No podemos depender exclusivamente del sector privado para lograr resultados», dice Sakiko Fukuda–Parr, principal autor del Informe, quien agrega que la investigación realizada con fines de lucro responde mayormente a las necesidades de los consumidores de altos ingresos y no a las de los pobladores de los países en desarrollo que poseen escaso poder adquisitivo. El documento añade que es urgentemente necesario desarrollar variedades modernas de mijo, sorgo y mandioca, alimentos básicos de los pobres en muchos países en desarrollo.

Otro punto que cita el Informe se refiere a que los problemas de la tecnología biológica y la seguridad alimentaria suelen ser consecuencia de políticas deficientes, reglamentaciones inadecuadas y falta de transparencia (por ejemplo, la deficiente reglamentación europea condujo a la propagación de la «enfermedad de las vacas locas»). Esos problemas pueden ser especialmente graves en países en desarrollo donde hay escasez de recursos y se suele carecer de conocimientos especializados.

Según el Informe, los debates actuales en Europa y los Estados Unidos con respecto a las nuevas tecnologías biológicas hacen caso omiso de las preocupaciones y las necesidades del mundo en desarrollo. Los consumidores de países occidentales, naturalmente, prestan mayor atención a las posibles reacciones alérgicas y a otros problemas de seguridad alimen-taria. Por otra parte, los habitantes de los países en desarrollo tal vez estén más interesados en aumentar el rendimiento de las cosechas, mejorar la nutrición o reducir la necesidad de rociar los cultivos con plaguicidas que pueden causar enfermedades en los agricultores, Mientras tanto, las empresas multinacionales de tecnología biológica, con el propósito de efectuar ventas, tienden a minimizar las dificultades que podrían tener los países en desarrollo para hacer frente a los riesgos ambientales planteados por los organismos genéticamente modificados.

Algunos países en desarrollo se transforman en líderes de la alta tecnología, mientras otros quedan rezagados.

El Informe incluye una cate-gorización de los principales centros mundiales de innovación y adelanto tecnológico. Nunca ha de sorprender que muchos de esos centros estén en los Estados Unidos, Europa y Japón. Pero también hay centros de importancia mundial en los países en desarrollo, entre ellos San Pablo y Campinas (Brasil), Bangalore (India), Kuala Lumpur (Malasia), Gauteng (Sudáfrica) y El Ghazala (Túnez).

Cada uno de esos centros congrega instituciones, empresas incipientes y capitales de riesgo. Pero el Informe señala particularmente el hecho de que, mediante la tecnología de la información y las comunicaciones, esos centros están cada vez más vinculados entre sí y, en general, con la economía mundial. Por ejemplo, esos centros están utilizando cada vez más la Internet para proporcionar servicios en tiempo real a clientes en todo el mundo. Las empresas de orientación tecnológica, en los casos típicos, poseen ahora instalaciones de investigación en varios países y subcontratan la producción en países de todo el mundo.

El Informe sobre Desarrollo Humano exhorta a los países en desarrollo a salvar la brecha tecnológica.

El documento multicitado exhorta a emprender iniciativas para velar porque las nuevas tecnologías aborden las necesidades más acuciantes de los pobres del mundo. Asimismo, se hace un llamado para aumentar la financiación internacional destinada a investigación y desarrollo, establecer precios diferenciales entre países ricos y pobres para los medicamentos y otros productos esenciales de alta tecnología y aplicar de manera equitativa las normas mundiales de propiedad intelectual, incluido el licenciamiento obligatorio de patentes. Se menciona la necesidad urgente de realizar investigaciones sobre los siguientes temas:

- Desarrollar vacunas contra el paludismo, el VIH y la tuberculosis, así como contra enfermedades menos conocidas, como la enfermedad del sueño y la ceguera fluvial;

- Obtener variedades de alto rendimiento y resistentes a las sequías de sorgo, mandioca, maíz y otros alimentos básicos de los países de África Subsahariana y el Asia meridional;

El Informe afirma que los países en desarrollo necesitan ayuda para llevar a la práctica el acuerdo concertado en la Organización Mundial de Comercio acerca de los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC).

La fuga de cerebros cuesta miles de millonesde dólares a los países en desarrollo.

Las naciones ricas han abierto sus puertas a los profesionales de los países en desarrollo, a un alto costo para estos últimos. Por ejemplo, se prevé que cada año alrededor de 100 mil profesionales de la India, fundamentalmente de la industria de la computación, acepten nuevas visas concedidas por los Estados Unidos. El Informe precisa que el costo total medio de la educación universitaria de cada uno de esos profesionales oscila aproximadamente entre 15 mil y 20 mil dólares estadounidenses.

Esto significa que la India está perdiendo recursos por valor de 2 mil millones de dólares anuales, como resultado de esa emigración hacia los Estados Unidos.

A fin de recuperar una proporción mayor de los recursos que han invertido en educación, los países en desarrollo podrían seguir el modelo de los Estados Unidos, donde se grava a los individuos atendiendo a su nacionalidad, y no a la residencia. (Esto exigiría la negociación de acuerdos fiscales bilaterales). Otra solución podría consistir en exigir a todo estudiante universitario que tome un crédito (equivalente a la subvención proporcionada por el Estado) que más tarde deberá reembolsar si abandona el país.

La mayoría de los países aún no empieza a cumplir los objetivos fijados por las Naciones Unidas para el 2015.

En la Cumbre del Milenio, celebrada en septiembre del año pasado, los dirigentes mundiales fijaron para el año 2015, un conjunto de objetivos cuantificables, y cuyo cumplimiento puede vigilarse, en materia de desarrollo y erradicación de la pobreza. Sin embargo, de acuerdo con el Informe sobre Desarrollo Humano, muchos países no han empezado a cumplir esos objetivos. Por ejemplo, 93 países, en los que se concentra 62% de la población mundial, no están en vías de reducir en dos terceras partes la mortalidad de niños menores de cinco años. Cada año, 11 millones de niños menores de cinco años, o sea, alrededor de 30 mil por día, siguen muriendo por causas que podrían evitarse. Asimismo, 83 países, en los que habita 70% de la población mundial, no están en posibilidades de reducir en un 50% el número de personas que carecen de acceso al agua potable. Otro dato más: en todo el mundo, 1 200 millones de habitantes siguen viviendo con menos de un dólar por día.

En materia de desarrollo humano, Noruega ocupa el primer lugar, Estados Unidos el sexto.

De acuerdo con datos del Informe, Noruega ocupa el primer lugar en el mundo, seguido de Australia. Ambos países superaron por estrecho margen a Canadá, que ocupó el primer lugar durante los seis años anteriores, debido a cambios operados en la esperanza de vida y la matriculación en la enseñanza. Canadá obtuvo una clasificación inferior, aunque su ingreso per cápita aumentó en un 3.75%. Sierra Leona, país en donde los niños que nacen en la actualidad, probablemente mueran antes de llegar a los 39 años de edad y sólo 32% de los adultos sabe leer, ocupa el último lugar. Los 28 países que ocupan los últimos lugares, según el IDH, están situados en África.