PRESIONES SOBRE EL EMPLEO
ALEJANDRO MACÍAS LARA*

-LA INSERCIÓN MEXICANA EN LA GLOBALIDAD

Sin lugar a dudas los últimos años del siglo XX, así como los primeros del XXI Han sido y serán calificados por los expertos en el tema como un periodo de grandes preocupaciones y esperanzas relacionadas con los procesos de globalización. Las preocupaciones están fundadas por el hecho de que el progreso tecnológico aplicado a los marcos de las estructuras económicas, políticas y sociales existentes, hasta ahora no han disminuido el abismo entre los ricos y los pobres; no ha dado el trabajo que se esperaba para millones de personas y no ha hecho al mundo más feliz y justo. Emergió y tiende a ampliarse un segmento de países en vías de desarrollo, para los cuales quedar excluidos de los procesos de globalización, más que un riesgo, es una triste realidad. Las esperanzas se fundamentan en que el evidente desarrollo de la ciencia y sus aplicaciones en la economía abren amplias perspectivas para el crecimiento económico, la solución de los problemas sociales y el acercamiento de la vida cotidiana de miles de millones de mujeres y hombres de la llamada periferia a los estándares alcanzados por los países más desarrollados.

En América Latina, a pesar de los cambios estructurales, significados por el ingreso masivo del capital extranjero y la reforma del estado; el desempleo, la marginalidad y la pobreza no han cambiado sus tendencias alcistas. El mundo en general se ha hecho más inestable y los efectos de tipo «tequila» y «dragón» han mostrado su capacidad de destruir el equilibrio macroeconómico no sólo de países en vías de desarrollo, sino también el de los modelos de estabilidad y crecimiento duraderos como los de Corea del Sur y Japón.

Tal situación obliga a formularnos una serie de interrogantes tales como: ¿Cuál es la verdadera naturaleza del actual proceso globalizador?, ¿para los países en vías de desarrollo su participación en los procesos de regionalización es un camino al primer mundo?, ¿qué modelo económico permite combinar la integración a la economía internacional y al crecimiento con equidad?, ¿qué clase de políticas empresariales y del Estado en los países en vías de desarrollo son las adecuadas para promover la modernización de tecnologías, estructuras organizacionales y métodos de administración?

Las relaciones Norte-Sur se manifiestan principalmente en la experiencia de México en el marco del Tratado de Libre Comercio. El proteccionismo de los bloques regionales ha incrementado el interés de los países en vías de desarrollo de sumarse en las áreas de integración formadas por los países desarrollados. A menudo la formación de las uniones sub-regionales persiguen el objetivo de atraer las inversiones extranjeras y establecer negociaciones bilaterales con los bloques regionales del norte. Sin embargo, esta tendencia hacia una mayor integración Norte-Sur refleja según los autores «un proceso de nuevas relaciones de subordinación y colonización tecnológica por parte de las naciones desarrolladas».

El mundo se ha convertido en una economía donde el intercambio mercantil, flujo de las inversiones directas y el progreso económico en general tienden a realizarse cada vez más en los marcos de un centro dinámico integrado por los países más industrializados. Si partimos de la hipótesis de que existe una competencia entre poderosos bloques globales por el control de los espacios económicos, es sintomática la conclusión de algunos especialistas, de que el tratado de libre comercio puede ser un mecanismo de presión de los Estados Unidos hacia la unión Europea, cuyo objetivo no es otro que incrementar la liberalización del comercio internacional.

En lo que se refiere a México, algunos autores sostienen: «después de algunos años de la firma del Tratado de Libre Comercio el peso del factor externo se ha desplazado de la supuesta integración estructural con los Estados Unidos hacia un creciente alineamiento y evidente subordinación». Al mismo tiempo, en los Estados Unidos los argumentos utilizados para defender la inclusión de México a este acuerdo «se han desplazado del ámbito de los beneficios económicos de la apertura comercial hacia el papel crucial que juega el TLC para prevenir una explosión social en México y los peligros que dicha situación pueda acarrear para la seguridad de EUA».

Una verdadera integración no se limita solamente a la apertura comercial, sino incluye también, el acceso igualmente libre a los recursos más importantes de la producción en el territorio de todos los países participantes. Si esto no ocurre, las ventajas de la integración se distribuyen de manera desigual. Este es el caso del TLC: el capital que abunda en los Estados Unidos fluye libremente a México, pero la fuerza de trabajo que excede en México encuentra obstáculos dramáticos a sus intentos de trasladarse hacia los Estados Unidos la frontera está cada vez más cerrada. Habría que proponer una relación más equitativa en el ámbito del empleo y la migración de la mano de obra. Debido a la situación mencionada y las tendencias demográficas la presión que ejercerá la población económicamente activa en los mercados de trabajo en México seguirá aumentándose en el mediano plazo. Cifras conservadoras indican que la población en edad de trabajar crecerá de 74.8 millones en el año 2000 a 86.6 en el año 2005, de modo que México se verá en la necesidad de incrementar de manera sostenida la eficiencia laboral, especialmente de los sectores no manufactureros. El producto interno bruto deberá crecer entre el 2001 y el 2005 a tasas anuales promedio de 6.6 y 7.0 %, para abastecer de empleos a los nuevos entrantes al mercado laboral durante este periodo, dado que, de acuerdo con las políticas económicas de Vicente Fox, es muy poco probable alcanzar esas cifras, el escenario real será de un aumento pertinaz del exceso de oferta de mano de obra en el mercado laboral, con todas las repercusiones para la situación social que de este hecho se derivan.

Las corporaciones multinacionales continúan mostrando interés en la localización de industrias en economías con bajos salarios, pero para un sistema de producción flexible, la proximidad es más estratégica, ya que este criterio está mejor adaptado a la concepción del trabajo como un activo fijo, y a sus demandas de calidad, flexibilidad, confianza, tanto para productores como para proveedores. Resulta paradójico que la globalización se circunscriba a los mercados financieros, de la competencia y la demanda, pero no a la globalización de las redes de producción y de aprovisionamiento, que tienden más a la regionalización.

Después de la crisis financiera de 1994, el llamado «efecto tequila», el proceso de integración entró en otra fase. Las limitaciones del modelo neoliberal se hicieron patentes con la devaluación de nuestra moneda. Estas limitaciones se expresaron a través de un gran déficit en la balanza comercial, la fuerte dependencia de los capitales foráneos, la deficiencia en la producción y en la contracción del nivel de vida, es decir, entramos en recesión.

En la actualidad la opinión ampliamente compartida entre los empresarios mexicanos es que la incorporación al TLC y la apertura de la economía fue demasiado rápida, no estaban listos para este cambio. Para comprender estas desastrosas condiciones es importante analizar los problemas estructurales de México.

Con la incorporación de México al TLC, el modelo productivo orientado al mercado nacional cambia a otro que mira hacia el exterior. Las empresas industriales son divididas en dos grandes grupos: por un lado aquellas integradas al sector exportador, y por otro lado aquellas que se mantienen integradas a los sectores domésticos. Las primeras son dinámicas, las segundas sobreviven.

Con la presencia de la tendencia globalizadora hay un crecimiento de la inversión productiva, pero ésta es colocada de manera desigual por sectores y por regiones: los sectores dinámicos son modernizados mientras que el resto no lo son, algunas regiones crecen, otras se mantienen rezagadas.

Con un comercio abierto, un primer grupo de empresas maquiladoras se localiza en la frontera con Estados Unidos. Un segundo grupo de grandes empresas privadas, casi monopólicas, así como algunas corporaciones multinacionales localizadas en México aumentan sus operaciones por medio de alianzas estratégicas, principalmente con firmas americanas, para desarrollar actividades de exportaciones e importaciones, estos procesos son concentrados en áreas metropolitanas, las empresas micro, pequeñas y medianas concentran sus actividades en mercados locales, en condiciones de erosión de las redes locales de producción y distribución.

El supuesto de que la liberación del comercio es suficiente para aumentar la competitividad de las industrias a niveles comparables a las de empresas internacionales es dudoso. Las capacidades reales de las empresas mexicanas no pueden desarrollar tecnologías ajustadas a sus propias características, y seguramente éstas empresas tienen que importar tecnología cara. Las grandes empresas están en la búsqueda de la excelencia, la flexibilidad y la calidad, pero la organización informal permanece anclada en otros valores sociales, tales como la amistad, la religión y la familia. Por otro, lado las empresas pequeñas y medianas generalmente sufren de una falta de formalidad, y los negocios no son considerados solamente como una forma de acumular la riqueza, sino que continúa, en la mayoría de los casos, como una actividad familiar. Asimismo la gran mayoría de las empresas requieren de introducir un espíritu de consenso necesario a las nuevas formas de organización del trabajo que sustituya a la forma tradicional de gobernar las empresas.

Las grandes empresas en México son poseídas por pequeños grupos de oligopolios que controlan sus propios mercados. Estas empresas se benefician de la asignación de créditos preferenciales con bajas tasas de interés y se encuentran orientadas al comercio externo por medio de alianzas estratégicas con corporaciones extranjeras multinacionales, generalmente importan tecnología moderna pero sin la capacidad para desarrollar tecnologías ajustables a sus propias características. Estas empresas han desarrollado una hibridez cultural, la cual comparte características de modernidad y tradición, donde una carencia importante continúa siendo la ausencia de un concepto de formas consensuales en el trabajo.

Las pequeñas y medianas empresas con una participación marginal en la participación del mercado, han tenido un acceso muy limitado al apoyo financiero. Estas empresas familiares continúan orientadas hacia mercados locales, con tecnologías caras y muy baja capacidad para absorberlas correctamente, además de conservar un estilo paternalista de liderazgo.

Esta forma de crecimiento fragmentado que se da en México conduce tanto a una acelerada concentración de la riqueza como a una extendida diseminación de la pobreza. El crecimiento fragmentado está basado en una política económica que centra su principal estrategia en la exportación. Esta estrategia está asentada solamente en el desarrollo de las grandes empresas, con la consolidación de grupos oligopólicos, que concentran los beneficios del apoyo financiero. Esta política económica ha traído como consecuencia la erosión de las pequeñas y medianas empresas y la destrucción de redes locales de producción y distribución.

A nivel diplomático, México había podido conservar cierto espacio de autonomía con relación a Estados Unidos, pero a partir de la integración en el acuerdo regional de libre comercio la política mexicana ha sido mediada por las presiones norteamericanas. Por ejemplo, tanto el acuerdo comercial como los apoyos financieros otorgados a México se han convertido en temas comunes del debate político entre republicanos y demócratas en Estados Unidos, y una fuente de presión sobre México.
En resumen a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio, las relaciones Norte-Sur entre Estados Unidos y México han sido transformadas rápidamente en :

A).- Sobrecontrol y monitoreo de la economía mexicana.
B).- Creciente alineamiento en cuestiones políticas.
C).- Relaciones cada vez más estrechas en materia militar y de seguridad.
D).- Presiones sobre el empleo mexicano.

En pocas palabras, el proyecto de una integración económica ha cambiado rápidamente hacia una subordinación mayor de México con respecto a Estados Unidos.

*Militante del PRI desde 1979. Ha fungido como Subsecretario de Planeación del CEN de la CNOP; Secretario Técnico de la Delegación del CEN en los Estados de Coahuila y Nuevo León. Actualmente es Secretario Técnico de la Secretaría Regional de la Zona Noreste del CEN del PRI.