1º
DE MAYO, ESCENARIOS INÉDITOS
SALVADOR ORTIZ MONTERO*
Si
bien cada 1º de mayo es propicio para sacar a la luz las
contradicciones entre capital y trabajo, para reivindicar demandas
laborales, para exhibir la realidad cotidiana del trabajador;
en este 2001 arrojó hechos inusitados: el gobierno quiso
arrinconarse; agazapado, quiso mandar la significativa fecha a
un museo, como si se tratase de una pieza arqueológica,
estorbosa por ser testimonio de una historia y un presente que
la administración Fox quisiera dejar enterrados. Se puso
de relieve la cerrazón de un gobierno nada proclive al
diálogo; quedan tapiadas las esperanzas de negociación,
sólo se puede esperar la imposición de la nueva
cultura laboral a favor del capitalista.
En
los últimos cinco meses se ha reducido la oferta de empleo,
más aún, se han perdido cuantiosos puestos de trabajo:
ejemplos de ello son: el cierre de la llantera Goodyear, con la
liquidación de más de mil trabajadores, los paros
«técnicos» de la Volkswagen, la retracción
de la industria maquiladora, a lo que se deben añadir las
amenazas de despedir a miles de obreros en otras empresas manufactureras.
Situación que se ve agravada con la espada de Damocles
sobre los servidores públicos en distintas dependencias
gubernamentales. ¿Dónde quedaron las promesas que
se hicieron al pueblo (1 millón cuatrocientos mil empleos)
a sabiendas de la imposibilidad de su cumplimiento?.
La
perspectiva es completamente favorable a los capitalistas, quienes
cuentan con una reserva de mano de obra desplazada, engrosada
por quienes deben incorporarse a la población económicamente
activa; cálculos de investigadores laborales estiman que
por lo menos un millón de personas al año son nuevos
demandantes de empleo. Así, con una alta demanda y escasa
oferta, el trabajador tiene nulas perspectivas de ser debidamente
remunerado.
El
nuevo gobierno empieza a acusar su incapacidad e inicia la búsqueda
de pretextos para encubrirla. Son preocupantes las recientes declaraciones
del Secretario del Trabajo, Abascal, respecto a la pérdida
de 200 mil plazas en apenas cuatro meses, tratar de culpar de
esta situación a la recesión en los Estados Unidos
evidencia lo equívoco de la apuesta del régimen
(tres entrevistas Fox-Bush en menos de un semestre) a la dependencia
exclusiva con el vecino del norte. La andanada contra los trabajadores
se ve reforzada con la intención de gravar con IVA los
artículos de consumo básico: alimentos y medicinas;
la educación, libros y colegiaturas; las prestaciones laborales,
que son actualmente el único recurso para complementar
sus precarios ingresos.
Sin
embargo, resulta alentador que el pasado 1º de mayo, los
escasos líderes sindicales privilegiados con una invitación
al Museo Nacional de Antropología, en el clímax
del acto oficial, expresaran su desacuerdo con la política
neoliberal que pretende imponer la nueva administración.
Las calles de las principales ciudades de la República
Mexicana se llenaron con el clamor de la clase trabajadora, la
lucha es firme. Por fortuna no se generalizaron incidentes violentos
contra los manifestantes (nada más eso faltaba).
Es
notable la coincidencia de las dos principales representaciones
laborales nacionales, el Congreso del Trabajo y la Unión
Nacional de Trabajadores, sobre el rechazo a la reforma fiscal
promovida por el Presidente; pero no paran ahí, con responsabilidad
manifiesta proponen una reforma distributiva, con un sistema tributario
progresivo y equitativo, ampliación de la base tributaria
y energía contra los grandes defraudadores. Los representantes
obreros están de acuerdo en que el trabajador debe cumplir
su parte de obligaciones con la Nación, pero ésta
debe ser justa y evitar que lesione su precaria economía.
Tal
es el escenario de esta inédita conmemoración de
Día del Trabajo, en una orilla se encuentra un gobierno
voraz hacia el interior, sumiso hacia el exterior y errático
en todos sentidos; en la otra, un movimiento obrero que da síntomas
de recuperar su combatividad, y responsabilidad, como antídoto
a los aviesos intereses del capital.
*Colaborador
de examen
