Cuando
se quiere se puede: empresas familiares
JAVIER ANDRADE HERNÁNDEZ*
Nextlalpan
con una población de 19,755 habitantes y con un nivel ocupacional
del 85% es unos de los municipios de mayor ocupación en
el Estado de México; primordialmente con actividad agrícola;
orienta su actividad a la manofacura textil cuyo origen se remonta
a los años 70, cuando la infraestructura y capacidad empleadora
era deficiente; un grupo de pequeña, incipiente, pero importante
microempresa de productos textiles, que involucra en este momento
al gran parte de la población.
La
visión, la perspectiva de empresas familiares fue poco
a poco incorporando a mayor número de personas que con
esta actividad inicialmente maquilando a grandes compañías
textiles, poco a poco fue generando visiones globales que con
la capacitación y el entusiasmo derivó en la creación
de pequeños grupos textiles dedicados a la fabricación
de sus productos.
Su
experiencia, inicialmente como grupos maquiladores, en momentos
hasta explotados por los grupos textileros dio como origen, que
ya con una alta capacitación adquirida por las horas de
trabajo, observación en la elaboración producción
y terminado de las prendas de vestir, permitió el desarrollo
de modelos propios que fueron confeccionándose ya por los
lugareños y poco a poco fueron incorporándose en
un mercado cada vez más necesitado de productos de buena
calidad y con un costo al alcance de los trabajadores.
El
Desarrollo
El
crecimiento se da de manera muy singular, porque en grupos de
tres o cuatro personas se dan a la tarea de ahorrar y con el entusiasmo
de adquirir una máquina de costura, se dan a la tarea de
trabajar para comprar herramientas y utensilios propios de la
labor, esto llevó meses de ahorro y de privación
de muchas de sus familias, lo que permitió contar con equipo
propio, y con el apoyo de microcréditos para la compra
de los insumos por parte de los productores de telas comenzó
la elaboración de diseños y ropa, fabricada exclusivamente
por los lugareños.
Estas
experiencias se reprodujeron, expandieron las oportunidades de
ampliar las líneas de crédito y esto sumó
a mayor número de personas a esta actividad. Ahora se realiza
una feria anual donde se presentan innumerables productos elaborados
principalmente con mezclilla, que se promociona en todo el estado
rescatando el impulso de estas pequeñas empresas que sin
apoyos de programas gubernamentales de carácter social
y de desarrollo regional han logrado impactar de manera importante
en la región Nor-oriente del Estado.
La
situación actual:
En
el municipio encontramos un promedio de 15 marcas registradas
por los productores de ropa de mezclilla, una industria que se
ha dado a la tarea de expandir su producción, ampliar sus
mercados e impactar de manera directa a un sector poblacional
muy importante en el Estado.
La
micro industria ha logrado abastecer mercados tan importantes
como el de la capital del Estado, municipios considerados tradicionalmente
como productores de ropa como Chiconcuac, Texcoco y zona Oriente
como Chalco y sobre todo penetrar un mercado tan amplio como el
de la Ciudad de México, con ropa de excelente calidad y
precios accesibles.
Las
perspectivas
La
industria ha logrado contagiar a municipios vecinos como Jaltenco,
Zumpango (zona comercial eminentemente Tequixquiac y Melchor Ocampo.
Si este tipo de proyectos económicos regionales están
impactando favorablemente las economías locales, sería
de vital importancia el apoyo para su crecimiento.
En
las comunidades donde el trabajo en el campo ha dejado de ser
una actividad rentable, donde la migración a las ciudades
industriales como el Distrito Federal, Tizayuca, Tlalnepantla,
Cuautitlán Izcalli, etc., son el entorno de las familias
mexiquenses la actividad micro empresarial es una actividad que
pueden detonar favorablemente en la población.
Si
consideramos que la globalización y las políticas
integradoras de los grandes capitales son una tarea cotidiana,
estamos olvidando el mercado interno como actividad preponderante
en nuestro entorno y vida económica. La puesta en marcha
de los microcréditos anunciada por el Gobierno Federal
son un instrumento explorado con anterioridad, que siempre resultará
insuficiente para promover el desarrollo económico local
y mejorar las condiciones de vida de los habitantes de las poblaciones
rurales y semirurales con actividad mixta en sus comunidades.
Los
proyectos productivos que en un momento desarrolló Sedesol,
el Instituto de la Juventud, el Congreso del Trabajo etc., son
programas que sin reconocer las particularidades de las regiones
del país y del Estado estaban orientados a impactar a una
población con interés económico propio, que
no logró multiplicar e impactar las zonas donde se distribuyen
los recursos.
Los
promotores y actores vemos con interés la aplicación
de proyectos bien localizados; son los ayuntamientos quienes deben
promover el desarrollo social de sus comunidades.
Si
el interés es detonar regionalmente las zonas, sería
importante echar un vistazo a los proyectos de impacto social
que desarrollan los estudiantes en Chapingo, como por ejemplo:
cría y producción de borrego Pelihuey; en Calpuhuac,
producción y mejora de tomate hidratado; en Atlatomulco,
cría y producción de gusano de maguey en Texcoco;
ranicultura, etcétera.
Proyectos
hay. ¿Habrá voluntad de impulsar el desarrollo local
y regional, con actividades económicas mixtas? Habría
que ver.
Javier
Andrade Hernández. Coordinador de Información y
Análisis. Coordinación Estatal de Enlace Municipal,
Gobierno del Estado de México
