Teorías
del nacionalismo*
MARTÍN
PATIÑO**
Fin
de siglo, fin de un ciclo histórico y principio de una
nueva era en la que la tecnología, la globa-lización,
la conexión y transmisión de información,
datos e imágenes caracterizan y definen el perfil de un
mundo que se hace cada vez más pequeño, un mundo
en el que todo lo imaginable se puede encontrar en internet, un
mundo en el que se diluyen diferencias y se superan los tradicionales
obstáculos para poder comunicarnos, sin embargo estos avances
y desarrollo en las comunicaciones y la tecnología no llega
a todos, y esta generando una mayor fractura entre los que tienen
y los que menos tienen.
Se
podría pensar que en este mundo globalizado y de fronteras
cada vez más abiertas, en este mundo donde los medios de
comunicación nos llevan en tiempo real a cualquier rincón
del planeta se podrían empezar a borrar las diferencias
culturales, las identidades y las costumbres, que ya podríamos
hablar de un ciudadano global, sujeto a principios y valores universales,
un ciudadano que rigiera su conducta por valores lejanos a los
que lo formaron en los siglo XIX y XX, sin embargo una rápida
mirada a los hechos y acontecimientos de los últimos años
en Europa nos dan una dura lección.
La historia reciente nos ofrece elementos para sostener y respaldar
una hipótesis que manejaba Huntington en el sentido de
que la fuente fundamental de conflicto en este mundo nuevo no
será primordialmente ideológica o primordialmente
económica.
Las
grandes divisiones entre la humanidad y la fuente dominante de
conflicto serán culturales; pero los principales conflictos
de la política global ocurrirán entre naciones y
grupos de diferentes civilizaciones. La política global
estará dominada por el choque de civilizaciones.
De
improviso, cuando parecían superados los nacionalismos
vuelven a ocupar un lugar preponderante en la vida política
global, en las mismas democracias se mantienen corrientes políticas
y culturales que hacen del nacionalismo un factor de cohesión
que excluye y se muestra intolerante con los extranjeros, los
inmigrantes que los invaden y les arrebatan oportunidades. La
ex yugoslavia es sin duda la muestra más dolorosa de lo
que puede ocurrir cuando se lleva el nacionalismo y etnicismo
al extremo.
Y
es en este contexto que recupera actualidad un debate que se ha
dado por décadas sobre las doctrinas y teorías del
nacionalismo, desde su construcción para formar Estados
hasta su manipulación para llevar al fanatismo político.
Gil Delannoi y Pierre André Taguieff nos ofrecen una visión
plural, histórica y sobre todo científica de lo
que ha significado el nacionalismo.
Los
autores, recogen la visión de autores que exponen con seriedad
las variantes e interpretaciones del nacionalismo, las formas
en que se manifiesta y modelos explicativos del surgimiento y
desarrollo del nacionalismo en países tan disímbolos
como Brasil y Francia, sólo por citar un ejemplo.
La
lectura de una obra como esta nos ayuda a comprender mejor el
significado del nacionalismo como un elemento complejo de valores
culturales, históricos, religiosos, étnicos y sociales,
nos aporta instrumentos metodo-lógicos para superar las
simplificaciones y entender mejor fenómenos como la reciente
guerra en los balcanes, el surgimiento de corrientes xenofóbicas
en Europa y ¿por qué no decirlo?, la forma de ser
y el sentir nacional de los mexicanos.
Después
de una primera lectura de este libro, surgen interrogantes y nos
estimula a buscar otras explicaciones sobre la construcción
de la llamada cultura nacional, nos presenta además la
oportunidad de reflexionar sobre los aspectos positivos y negativos
del nacionalismo, sobre lo fácil que puede ser manipular
valores fuertemente arraigados en los «pueblos».
Sólo
para dejar un ejemplo de la complejidad del tema, quiero mencionar
los dos géneros de nacionalismo que se pueden identificar,
el etnocentrista y el policentrista. El primero, la variante moderada,
es un movimiento de resistencia al dominio extranjero destinado
a preservar la cultura y libertad del grupo. El elemento exógeno
era considerado el bárbaro, el pagano y sólo se
atribuía valor al grupo y a sus dioses propios.
La
variante policentrista del nacionalismo percibía el mundo
como dividido en naciones o individualidades colectivas, portadora
cada una de su propio valor, necesitando cada una un Estado propio
para realizar su potencial comunitario y la autonomía soberana
y buscando cada una reunirse con la familia de las naciones aportando
su contribución al patrimonio común de la humanidad,
en términos de experiencias específicas.
Por
supuesto estos géneros tendrán que verse sólo
como modelos explicativos de procesos históricos y procesos
reales, de ninguna manera se puede pensar que exista un caso al
que se le pueda aplicar de manera literal. Hay que destacar que
los autores de los diversos ensayos, hacen de la historia su mejor
aliada para tratar de explicar y sostener sus argumentos.
Ocupan
un lugar importante la reseña histórica de lo que
han sido las guerras y conflictos que se dieron en Europa, primero
durante el surgimiento de los estados nación de manera
simultánea las disputas territoriales o de dominación
entre estas, lo que lleva a reflexionar sobre los conflictos actuales
y los que caracterizaran el futuro.
No
debemos olvidar que durante un siglo y medio a partir del momento
en que emergió el moderno sistema internacional con la
Paz de Westfalia, los conflictos del mundo occidental se dieron
sobre todo entre príncipes, o sea, emperadores, monarcas
absolutos y monarcas constitucionales que intentaban expandir
sus burocracias, sus ejércitos , su potencia económica
y mercantil y, lo que es más importante, el territorio
gobernado por ellos.
Luego,
como consecuencia de la Revolución Rusa y la reacción
contra ella, el conflicto de naciones cedió el terreno
al conflicto de ideologías, primero, entre el comunismo
y el nazi-facismo y la democracia liberal, y luego entre el comunismo
y la democracia liberal.
Dichos
conflictos entre príncipes, naciones, estados e ideologías,
fueron primordialmente conflictos internos de la civilización
occidental. «Guerras Civiles Occidentales. Ahora dicen algunos
autores los conflictos serán entre civilizaciones y es
aquí dónde recobra interés el estudio del
nacionalismo, de sus variantes, de su manipulación y por
supuesto de los riesgos que entraña su utilización
como bandera política.
Teorías
del nacionalismo es sin duda una síntesis completa de un
debate que se mantiene abierto, los planteamientos de los autores
franceses y británicos que participan nos permiten acercarnos
a planteamientos ricos en ideas, nos permite contar con elementos
de análisis plurales y diversos sobre las teorías
del nacionalismo y nos ayuda a sostener que la idea del nacionalismo
esta lejos de ser superada, que por el contrario, la tendencia
global coloca al mundo y a muchos países en riesgo de fracturas
internas originadas por la desigualdad y la falta de comprensión
entre la diversidad cultural en un mundo dominado por el interés
mercantil a costa de cualquier otro valor.
Esta
obra, rica en referencias históricas y en bibliografía,
logra poner al día un debate en el que igual participan
autores como Isaiah Berlin, Karl Deutsch y Edgar Morin, los enfoques
son, desde la historia, la filosofía, la política
y la cultura. Es una obra ampliamente recomendable para los interesados
no sólo en el nacionalismo, sino también en la política
y en la sociedad.
*Gil
Delannoi Pierre-André Taguieff. Barcelona, Editorial Paidós,
1993.
**Analista
Político
