La sonrisa de Maquiavelo*
EVA PRADO SOLÉ **

El momento político que se vive en México hace de «La Sonrisa de Maquiavelo» una lectura casi obligatoria, es una biografía novelada cuya virtud consiste en que cualquiera, interesado o no en la política, disfrutará leer, pero particularmente quienes se desenvuelven en los círculos de la actividad pública.

Los recientes triunfos electorales de Vicente Fox y Andrés Manuel López Obrador nos conducen a la pregunta ¿Qué tipo de político está ganando hoy las elecciones? Analicemos brevemente. Sus perfiles no son los del político «típico» que tantas generaciones de mexicanos se habían acostumbrado a ver y oír. Hablando del nuevo Presidente, el rasgo que más ha destacado de su personalidad, al menos hasta ahora, ha sido su «humanidad». Por primera vez tenemos al frente de nuestro país a un político que no lo parece: es espontáneo, habla con lenguaje común y expresa sus razones y motivos tal como le vienen a la mente.

Dejando a un lado lo que tenga esta actitud de «estrategia política» o inclusive de «estrategia mercadotécnica», claramente orientada a vender una imagen, (y que de hecho lo hizo exitosamente), sin duda, esta nueva actitud de una figura pública en la vida política de México nos conduce a pensar, ya sea para calificarla o reprobarla; a preguntarnos por qué alguien con esas características tuvo la preferencia mayoritaria de los mexicanos en las urnas. ¿Qué tipo de política espera hoy la ciudadanía? ¿A qué tipo de político le cree? ¿En qué tipo de persona depositan hoy la confianza ciudadana y el futuro de sus hijos? Personalmente, observando el fenómeno político–electoral, interpreto que la gente ve y cree en el hombre antes que en el político, ve a un hombre apasionado por un objetivo: el de trabajar por México y se convence. Que aquel lo cumpla o no, y que lo haga o no respetando los principios revolucionarios que han hecho de México la nación que es hoy, es materia para otra discusión y para otro artículo. Sin embargo, lo que sí nos debe ocupar ahora y aquí es el análisis del tipo de políticos que debemos ser y el tipo de política que debemos hacer, para reconquistar al electorado.

Leer La sonrisa de Maquia-velo de Maurizio Viroli (Tusquets 1998, Colección Tiempos de Memoria) permite adentrarnos en este tipo de reflexión: si hasta ahora la política ha sido considerada maquiavélica, con la connotación tradicional del término, Viroli nos ofrece en este libro una nueva forma de ser maquiavélico y por tanto una nueva forma de hacer política. A lo largo de 322 páginas, conocemos el pensamiento y la vida de Maquiavelo el hombre, y la influencia que esto tuvo sobre sus escritos políticos dando forma a la visión de lo que, según Niccoló Maquiavelo (1469-1527), debía ser un Gran Político, un Príncipe; dando forma a lo que con el tiempo sería considerado como la base de la teoría política moderna.

En efecto, lo más atractivo de esta lectura es constatar la actualidad del pensamiento de Maquiavelo y la vigencia de sus ideas. Si bien su nombre califica hoy a aquel que es cínico, cruel, fiel creyente de que el fin justifica los medios, el conocer a través de su biografía el verdadero origen de sus ideas nos permite ver la errónea concepción que tenemos de lo maquiavélico. Viroli nos hace ver cómo el discurso de Maquia-velo ha sido tergiversado a través del tiempo y según los objetivos de los gobernantes. Para Maquia-velo «...la tarea del gobernante era conseguir la gloria, y ésta la entendía como la fama de los hombres buenos que hacen grandes cosas para la libertad (...) El quería educar a los políticos para que buscaran la gloria, no el poder; porque políticos que buscaban el poder ya había desde aquel tiempo. El quería un gobernante grande, del tipo de Moisés, Teseo, Rómulo.»

Y es así, que en la búsqueda del Gran Gobernante, del Príncipe, Maquiavelo viaja por Europa como diplomático florentino, trabajando cerca de grandes figuras políticas de la época, y observa todo lo que pasa a su alrededor. Sobre todo observa el comportamiento de las personas, de los políticos. Es de ese análisis, cercano y detallado que va elaborando conceptos que siguen siendo vigentes hoy día: la separación entre la Iglesia y el Estado; la necesidad de una milicia ordenada, basada en el reclutamiento de ciudadanos jóvenes y responsable ante tres diferentes autoridades; el concepto de ciudadanía; el gobierno representativo; las consecuencias funestas y destructoras de la corrupción política y los principios de la diplomacia y del buen Embajador. Así decía Maquiavelo: «...si un pueblo quiere permanecer libre, debe estar dispuesto a defender su libertad contra los enemigos externos, y para eso hace falta un ejército; y también de los internos, para lo que se necesitan las virtudes cívicas: tener el coraje de hablar, de movilizarse y de resistir.»

Aunque el valor de estas ideas con el tiempo se haya vuelto incalculable, en su época, en la Italia Renacentista, al igual que muchos otros genios, Maquiavelo fue incomprendido. Y por ello su nombre fue tergiversado para servir de calificativo a aquél que es cínico, cruel y despiadado en la consecución de su objetivo: el poder. Lo mismo le pasó al Marqués de Sade, y quizás a muchos otros como Masoch: el estar adelantados a su época, el haber sido críticos y testigos de lo que sucedía a su alrededor, los convirtió en blanco de críticas y sus nombres sirvieron para calificar lo malo, lo incorrecto. No se explica de otra manera el que tras el saqueo de Roma, la expulsión de los Médicis y la reinstauración de la República (Maquiavelo había sido Republicano toda su vida), se convirtiera en una figura odiada por el pueblo, considerado un hombre malvado, herético y consejero de tiranos, como, según ellos, lo reflejaba su obra dedicada a Lorenzo de Médicis, «El Príncipe». El escape de Maquiavelo para enfrentar la desilusión y el desengaño ante el actuar de los políticos y la adversidad fue la risa. He aquí la razón de su sonrisa.

Maquiavelo tenía un gran sentido del humor, era irónico y burlón: reía por no llorar. La suya era «...una risa que enmascaraba el desdén contra la injusticia y el absurdo de un mundo donde quien manda no sabe proteger a los hombres y mujeres que están bajo su gobierno: de la guerra, de la violencia, de las humillaciones, de la miseria...»

Las razones de la sonrisa de Maquiavelo pueden considerarse un tratado de filosofía, de filosofía de la vida: reirse de uno mismo, de los demás, reirse en medio de la miseria y de las penas del día: reirse mientras transitamos en la comedia de la vida. Decía Niccolo, en su poema «El Asno» que «el hombre es el único animal que nace indefenso y llorando». Niccolo no quiere llorar y por eso ríe, sonríe y escribe. Usando su gran inteligencia y su experiencia escribe sobre política e imagina al Gran Político.

La historia, hasta hoy desconocida, sobre la vida personal de Maquiavelo la reconstruye Viroli a través de cartas escritas por el florentino a diferentes personas, entre ellas varias mujeres, y que fueron recopiladas por su nieto, Giuliano deRicci.

Aunque Viroli no consigue describir a ciencia cierta el papel de las mujeres en la vida de Maquiavelo, por falta de material escrito, sin lugar a dudas las mujeres fueron muy importantes en su vida –habría sido interesante ver su concepción sobre la forma de hacer política de las mujeres. Éstas aparecen en distintos momentos: su madre, su hermana, y su esposa Madonna Marietta con la que tuvo cinco hijos y de la que estuvo separado en largos periodos, cuando viajaba a cumplir sus misiones diplomáticas. Tuvieron también una gran presencia en su vida varias amantes. Fue una de ellas, la Riccia, su consuelo cuando, al entregar terminada su obra El Príncipe a Lorenzo de Médicis, éste ni siquiera la mira y con ello se esfuman sus esperanzas de volver a ocupar un cargo político. Es inspirado en las mujeres, que escribe también sonetos sobre la «irresistible potencia del amor».

Maquiavelo era poeta y admirador de la belleza, quizás por eso era tan crudo para él vivir en un mundo con tantas miserias y tan pocas grandezas, y por eso su respuesta era cubrir con belleza lo sórdido, con una sonrisa el llanto, con bromas el ataque encarnizado de sus enemigos. Y eso hace por ejemplo durante el tiempo que es encarcelado, cuando escribe sonetos en los que se ríe de sí mismo y de la tortura a la que es sometido, describiendo su celda como «exquisita hostería».

Probablemente reflejando su propia experiencia en sus escritos, Maquiavelo afirmaba que «...los hombres tienen éxito o fracasan si su ingenio y su fantasía, y por tanto su manera de actuar, se adapta a la naturaleza de los tiempos y de las cosas... los tiempos y la naturaleza de las cosas cambian, en tanto que a menudo los hombres no cambian sus fantasías y sus maneras de actuar... Si los hombres supiesen comprender la naturaleza de los tiempos y de las cosas y cambiar su manera de obrar en consecuencia, entonces podrían mandar sobre astros y hados...pero dado que tienen la vista corta y no logran cambiar, casi siempre ocurre lo contrario: la fortuna varía y manda sobre los hombres...»

Aquí es donde la sonrisa de Maquiavelo nos invita a la reflexión: si la política la hacen los seres humanos y ellos, mujeres y hombres, son el reflejo de sus pasiones, su temperamento y sus fantasías, necesitamos grandes personas que hagan gran política, política que sea conducida por la pasión, por la imaginación de querer hacer y construir mejores cosas, y que ese empeño y esa pasión motiven a las mujeres y a los hombres, a los jóvenes y a los ancianos a compartir el empeño y participar, que les provoque sonreír, ya no por desdén sino con la fuerza interior que da el alcanzar la verdadera felicidad.

Sobre el autor:
Otras obras: L’Etica Laica di Erminio Juvalta, Jean Jacques Rousseau y la Sociedad Ordenada; De la Política a la Razón de Estado: La adquisición y transformación del lenguaje político (1250-1600); Por amor al País; Machiavelli; Republicanismo. También es coeditor de Machiavello y el Republicanismo. Ha sido investigador en el Clare Hall de la Universidad de Cambridge, Jean Monnet Fellow en el Instituto de la Universidad Europea y miembro visitante del Instituto para el Estudio Avanzado. Actualmente es profesor de política en la Universidad de Princeton.


Para mayor información sobre la vida y obra de Maquiavelo se pueden consultar las siguientes páginas de internet: www.philoso-phypages.com/hy y Ma-chiavelli on line: en www.sas.upenn.-edu/~pgrose/mach

*Viroli, Maurizio. Barcelona, Editorial Tusquets, 2000.

**Licenciada en Relaciones Internacionales por la UDLA-P y Maestra en Relaciones Internacionales por la Universidad de Amsterdam. Asesora de la Presidencia del CEN del PRI.