Crónica del Constituyente*
MANUEL GRANADOS COVARRUBIAS**

Crónica del Constituyente ha ameritado diversos esfuerzos editoriales, entre los que destacan los del Instituto de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana y el de la Comisión editorial del CEN del PRI, editados en 1992 y 1985, respectivamente, basados en la edición original de la Editorial Botas de 1938.

Es una obra que contiene hechos y anécdotas que el Diputado por el Estado de Sonora, Juan de Dios Bojórquez relata en una lectura amena y por demás gustosa al compartirnos sus experiencias durante la etapa revolucionaria y congresional de 1917.

Bajo el pseudónimo de Djed Bórquez, el autor divide esta obra en dos partes; la primera se refiere a los hechos que motivaron al pueblo de México a iniciar la lucha armada que culminó con nuestra Carta Fundamental; la segunda atiende a los debates que tuvieron lugar a propósito de la discusión de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.

Es de advertir que la visión del movimiento social que tuvo Bojórquez fue parcial. En efecto, su participación en la etapa revolucionaria se ajustó a las experiencias como funcionario federal, es decir, nunca estuvo al lado de los contingentes que libraron las batallas para rescatar a la República de la dictadura de Díaz. Vive los años revolucionarios al lado de un Secretario de Estado, en plena transición, al desconocer al gobierno de Díaz. Es de rescatar la sencillez con la que el autor reconoce que el único empleado de esa Secretaría era él.

Sin embargo no es ajeno al movimiento social. Su obra tiene testimonio de calidad por haberla escrito quién vivió esos días aciagos y que estuvo cerca de los hombres que entonces habrían de decidir el futuro de México y que más tarde tendría la honrosa encomienda de ser diputado constituyente.

Desde el Plan de San Luis hasta el signado en la Hacienda de Guadalupe y adicionado en Veracruz, Bojórquez da cuenta de los ideales por los que encontraba cauce una evolución desarrollada: nuestra revolución.

Apelando siempre a su sensibilidad para quienes demostraron capacidad, eficiencia y lealtad a los principios ordenados por aquellos instrumentos rectores, el autor refiere el cambio social con una nueva generación. Aquella que había sido obstaculizada en la construcción del Proyecto Nacional. La generación que reclamaba certidumbre. La que urgía a rescatar la justicia social para reducir las desigualdades y acrecentar las oportunidades de vida. La que venía de presenciar hechos inauditos e insólitos en el desarrollo del país. La que atestiguaba traiciones, pero también reconocía virtudes.

Esta revisión histórica que Bojórquez apunta de manera breve en su primera parte, rescata los elementos esenciales del movimiento, pero –como él mismo lo reconoce– deja de registrar algunos acontecimientos determinantes de aquella época. No así la segunda parte de su libro, al que da vida sustentado en su calidad de diputado constituyente por el Estado de Sonora. Registra los mínimos detalles del entorno, de la época, de las tradiciones, de los festines de aquella levítica ciudad de Querétaro. De la majestuosi-dad del Teatro de la República, nombre le es adjudicado después de acoger al Constituyente. Recinto al que iban llegando uno a uno los diputados, dispuestos a emprender los debates, para reformar la Constitución de 1857. Bojórquez reconoce que no era aun lo suficientemente maduro para ser diputado constituyente, pero en su obra encontramos la descripción fiel de las arduas discusiones de Mújica, Aguilar, Cabrera, Rojas, Lizardi...

Crónica del Constituyente recoje los más importantes discursos de las jornadas congresionales de 1916–1917; aquellos que invitaban a inaugurar un interés superior: el de sabernos mexicanos. No los que generaban división, encono y odio. No los que inducían al caos. Aquellos que difundían un arraigado nacionalismo. Porque con ahínco y voluntad defendieron sus principios, que hoy a más de ochenta años, continúan vigentes. Hablaron de la soberanía; apuntalaron la democracia; bendijeron la libertad. Con profunda convicción reconocemos esta parte que nos hereda Juan de Dios Bojórquez.

El autor narra cómo el constituyente por fin generaba certeza y cómo para conseguirlo buscó los consensos. Esa fue su misión. Desde ahí se diseñaban las columnas que darían paso al México de nuestros días.

El Constituyente formó una nueva propuesta de participación política, social y cultural; incluyente, nacionalista; de capacidades. Aquella que dio vida a las garantías sociales.

Crónica del Constituyente es una obra digna de tenerse en sitio especial de nuestra biblioteca. Revive los difíciles momentos por lo que transitó la Nación en aquellos primeros años del Siglo XX, pero que nos lega una gran satisfacción al triunfo de la Revolución. Plasmada para siempre en el ordenamiento jurídico–político más importante de nuestro país y ejemplo para otros: la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

*DJED BÓRQUEZ
Edición Conmemorativa del 75 aniversario de la promulgación de la Constitución, México, Gobierno del Estado de Querétaro, INEHRM, Segob, 1992.

**Licenciado en Derecho por la UNAM. Acualmente cursa estudiso de maestría en Dirección y Gestión Pública Local, Cívitas, Universidad Carlos III de Madrid. Campeón nacional de oratoria. Medalla nacional «Dr. Raúl Carrancá y Rivas», Medalla estatal «Luis Donaldo Colosio». Campeón de Debate, UNAM.