Redes
que dan libertad*
Jatbet
Martínez Romero**
El
texto que nos presentan Jorge Riechmann y Francisco Fernández
Buey sobre los movimientos sociales, es un desarrollo de los distintos
enfoques sociológicos como respuesta al desafío
práctico e intelectual representado por los propios movimientos.
Los
autores pretenden subrayar la perspectiva de una sociología
del conocimiento, y la importancia de los movimientos sociales
para la producción social.
El
terminó movimiento social se generalizó después
de la Revolución Francesa de 1789 y mucho más después
de las revoluciones europeas de 1848. Se aplicó sobre todo
el movimiento obrero, pese a que casi simultáneamente estaba
surgiendo un importante movimiento feminista basándose
en los límites institucionales impuestos por un sistema
social que, además, buscaba un cambio sustancial del mismo
así; por ejemplo, en junio de 1986 cuatro mil mujeres finlandesas
se pusieron en huelga de embarazos, bajo el lema ningun
niño para desecho atómico comprometiéndose
a no tener hijos hasta que el gobierno de Finlandia no cambiara
su política energética.
En
verdad, hay que recalcar la importancia de las diferentes culturas
políticas nacionales para la comprensión de los
movimientos sociales, las tradiciones nacionales de protesta social
han condicionado finalmente la «nacionalización»
de los nuevos movimientos en los pasados dos decenios; no a causa
de ninguna ley de hierro de la cooptación, sino porque
de la necesidad que el movimiento tiene de consenso, aliados y
legitimación le lleva a hacer uso de las tradiciones de
organización de movimientos sociales ya existentes y de
los depósitos de sentimiento y expectación como
materia prima, ya que por paradigma político se entiende
que primariamente es objeto y tarea de la política imperante
en un sistema político dado, tratándose de Movimientos
Sociales propios de las sociedades industriales avanzadas que
se desarrollaron casi en todos los países occidentales
describiéndolos como movimientos antiau-toritarios.
Ni
la marginalidad ni el desapego respecto a las organizaciones sociales
políticas de la sociedad son cruciales en los Nuevos Movimientos
Sociales; por el contrario como cualquier organización
de movimiento forma parte de una más amplia red de organizaciones
de apoyo y opositoras.
Los
Movimientos Sociales son también un fenómeno de
diferenciación social, por mucho que aspiren a la transformación
de la totalidad social, en la realidad se ven forzados a perseguir
selectivamente ciertos fines descuidando otros; uno de los puntos
que conviene precisar es el enfoque ecológico dirigido
a la humanidad como la ciencia que estudia los diferentes tipos
de interrelaciones entre el hombre y su medio, no se sigue necesariamente
un sólo punto de vista ecologista exclusivo sino una lucha
entre movimientos sociales ecologistas que adoptan gradualmente
formaciones de la nueva izquierda en algunos países pequeños
y movimientos sociales industrializados; el reconocimiento veraz
de que la izquierda alternativa con base en los movimientos sociales
llamados nuevos no se han distanciado suficientemente de la izquierda
tradicional, llevando consigo la debilidad de los programas de
acción alternativos de la inevitable integración
en el sistema de todo aquello que empieza moviéndose en
sus márgenes interiores, cierto nihilismo apolítico
nace en ese momento.
Los
Movimientos Sociales Modernos se dividirán en movimientos
con orientación de poder, intentando transformar sobre
todos los subsistemas políticos y socioeconómicos,
logrando concesiones por parte de las autoridades y movimientos
con orientación cultural que se centran en el subsistema
sociocultural, intentando trasformar al individuo y las relaciones
existentes entre los movimientos.
Lo que hace a la novedad de los Nuevos Movimientos Sociales es
lo menos nuevo de sus valores, los principios y exigencias morales
acerca de la dignidad y la autonomía de la persona, de
la integridad, de las condiciones físicas y solidarias
de organización social. Todos estos valores y normas morales
están finalmente atados a las filosofías políticas
así como a las teorías estéticas modernas
de los últimos siglos y han sido heredados de los movimientos
progresistas tanto de la burguesía como de la clase obrera.
Esta
continuidad de los Nuevos Movimientos Sociales, en lo que respecta
a sus orientaciones normativas básicas, no son ni «postmodernos»
en el sentido de que enfaticen nuevos valores que aún no
han sido asumidos por la sociedad más amplia, ni tampoco
en el sentido de hacer propios los residuos de un pasado prerracional
teniendo en cuenta su filosofía moral implícita,
son más bien los contemporáneos de las sociedades
en que viven y en las que se oponen a los planteamientos de racionalidad
económica y política que hacen las instituciones.
En
cualquier caso no se da está oposición en primer
lugar entre valores viejos y nuevos, sino entre concepciones conflictivas
respecto al grado que satisfacen de un modo igual y equilibrado
los diferentes elementos dentro del repertorio de valores modernos;
Fernández Buey enfatiza que el hecho de los valores o los
fines que guían la acción no puede considerarse
como entidades antoló-gicamente superiores, sino que a
su vez son parcialmente modificados en los procesos de acción
e interacción social como la correspondencia entre la adscripción
de la clase y el voto a un partido vinculado con esa clase que
representa sus intereses.
La
selectividad de fines en que se ven formados lo Nuevos Movimientos
Sociales se confrontan en la practica con dilemas y paradigmas
de gran envergadura; un movimiento no puede hacerlo todo a la
vez, en la medida en que intenta alcanzar objetivos políticos
específicos, sus aspectos más amplios de critica
y transformación cultural se ven necesariamente subordinados
por los intereses de otras personas que buscan el poder dentro
de las organizaciones.
El
reto político que plantean estas transformaciones: individualismo
en su lado bueno y privatización por su lado malo; se trata
en cierta medida de reinventar las formas de acción colectiva
en una situación en que los viejos partidos políticos
de masas y el sindicalismo corporativo están históricamente
exhaustos en cuanto a herramientas de emancipación. Jorge
Riechmann considera que se halla frente a un autentico cambio
de formación de la acción colectiva en los Nuevos
Movimientos Sociales.
*RIECHMANN,
Jorge, Editorial Paidós, Barcelona, 1994
** Estudiante de la Licenciatura en Periodismo en la Universidad
del Distrito Federal. Secretaria de Comunicación Social
del Frente de Mujeres Jóvenes, Nacional.
