LA POLÍTICA ECONÓMICA Y EL CONGRESO DE LA UNIÓN
JUAN MANUEL CARRERAS LÓPEZ*

El Presidente de la República al tomar posesión de su encargo el pasado 1º de diciembre señaló: «El Presidente propone y el Congreso dispone». Esta aseveración, que pudo haberse entendido como muestra generosa de apertura democrática, no fue tal. La nueva realidad política del País derivada de las elecciones del 2 de julio del 2000 es mucho más implacable. Si alguna duda quedaba en este sentido, bastó el mes de diciembre al discutirse el paquete económico del 2001 para disiparla.

INGRESOS

En primer lugar es importante destacar el acuerdo político logrado entre todas las fracciones parlamentarias para entender que el tiempo de la disputa electoral ha concluido y que era necesario establecer propuestas serias y viables que contribuyeran a terminar con la lucha desbocada entre los intereses meramente partidistas.

La fracción priísta con responsabilidad planteó que la polarización y la confrontación forman ya parte de otro tiempo y otras circunstancias; y que ahora debían regir los imperativos del acuerdo y la razón por el bien del País.

En este sentido, en un hecho inédito en nuestra historia parlamentaria, el Congreso de la Unión logró que se modificara el marco macroeconómico diseñado por el Gobierno Federal y presentado por el Ejecutivo en su iniciativa de Ley de Ingresos para el ejercicio 2001.

El consenso fue que el paquete económico presentado por el Ejecutivo –de marcado acento restrictivo y muy alejado de las promesas de campaña del actual Presidente– por omisiones, olvidos y errores conceptuales de forma, presentaba la posibilidad de alentar serios trastornos y conflictos sociales. Por eso las reformas que se realizaron al paquete económico no fueron de forma, sino de estructura, de fondo, para buscar ampliar así los márgenes de viabilidad a nuestra cohesión social.

De esta manera, en materia de ingresos se fijaron dos objetivos: el primero era el de buscar ampliar los recursos para el gasto público a fin de canalizarlos al cumplimiento de demandas sociales inaplazables; y por otra parte avanzar en el establecimiento de un marco normativo que obligue al Ejecutivo a informar oportunamente al Congreso de la Unión sobre diversos indicadores del comportamiento de los ingresos públicos nacionales.

Fue así como se logró por el Congreso ampliar en aproximadamente 30 mil millones de pesos los recursos disponibles para este año. La modificación consistió, por una parte, en eliminar la drástica reducción de financiamiento público programable del 0.50% propuesta por el Ejecutivo y llevarla al 0.65% del PIB.

Esta medida permitió contar con poco mas de 9 mil millones de pesos, al tiempo que se mantiene la tendencia decreciente del déficit interno que el gobierno calcula ascenderá al cierre del 2000 a cerca del 1.2% del PIB, aspecto de política económica con el cual los legisladores priístas estamos responsablemente comprometidos para mantener intacta la estabilidad económica del país.

Por otra parte, por concepto de racionalización y ahorros de carácter administrativo así como por la obtención eficiente de recursos tributarios y otras disponibilidades financieras, fue posible identificar importantes márgenes de recursos presupuestarios por poco mas de 20 mil millones de pesos adicionales (ver cuadro 1 anexo).

Por otro lado, por primera vez el Ejecutivo Federal quedó obligado por la Ley de Ingresos a rendir cuentas y a presentar un capítulo completo de información veraz, oportuna y suficiente en lo que se refiere a los ingresos y endeudamiento del sector público. Con ello la capacidad del Congreso para evaluar el flujo de los recursos públicos y de incidir en la política económica del país se fortalece de manera importante.

EGRESOS

Una vez obtenidos los recursos públicos adicionales, la gran tarea era buscar los consensos necesarios para canalizar dichos recursos de manera directa al gasto social, lo cual se logró principalmente gracias a la defensa de los legisladores priístas de demandas populares urgentes.

En primer lugar se otorgaron 4, 700 millones de pesos más a los servicios públicos de educación. De ellos 3,500 irán a la educación básica, 500 más a la carrera magisterial y otros 700 millones a la educación pública universitaria.

Además se logró canalizar 13,557 millones a través del rubro de aportaciones a los estados para así impulsar un federalismo plural y justo, basado en el desarrollo de las entidades federativas. Por otra parte se destinaron mas de 4,000 millones de pesos para actividades primordiales de comercialización y apoyo productivo al campo mexicano.

También se restituyeron al Distrito Federal recursos para el combate a la pobreza y los programas sociales del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios, que ahora incluye una fórmula de distribución entre las demarcaciones capitalinas.

Para mejorar la situación de los pensionados y jubilados del IMSS, ISSSTE, Ferrocarrileros e ISSFAM, se podrá otorgar un pago por única vez que representa una erogación de 6,000 millones de pesos.

Y se contará además con 500 millones de pesos para apoyar a los pequeños ahorradores que fueron defraudados recientemente por diversas Cajas de Ahorro.

De esta manera la sensibilidad social y el rigor económico se complementaron.

Por otra parte, es importante destacar también que al discutirse el Presupuesto de Egresos de la Federación se logró por los diputados priístas una serie de modificaciones al proyecto presentado por el Ejecutivo, que mejoran de manera sustancial el marco normativo del ejercicio presupuestal.

De esta manera, entre otros aspectos, se logró mantener una Banca de Desarrollo con estructura y funcionalidad propias y acorde a los distintos fines a que se orientan las diversas instituciones que la conforman; se democratiza la información de los programas sociales al hacerse obligatoria la publicación de los padrones de beneficiarios; se avanza en la idea de que cada entidad federativa pueda ir diseñando su propio esquema de desarrollo social al permitir que en el marco de los convenios de desarrollo social pueda haber transferencia de recursos entre los programas que lo conforman; se adecuan diversas normas del Progresa, a fin de que los beneficiarios no dejen de recibir los recursos sin causa justa y comprobada; y se establece como principio de coordinación elemental que el programa de Fondo de Apoyo para micro y pequeños empresarios se hará a través de fondos estatales constituidos por el gobierno federal con los gobiernos locales.

Fue así como el Congreso dispuso. Lo hizo con responsabilidad, con solvencia técnica, con sensibilidad política y ejerciendo a plenitud su autonomía. Las modificaciones y correcciones realizadas a las propuestas originales del Ejecutivo fueron aprobadas manteniendo las negociaciones en el marco del Congreso y mediante el consenso de todos los partidos políticos, fortaleciendo así nuestra democracia.

*Abogado. Diputado Federal. Secretario de la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados. Coordinador de la diputación priísta de San Luis Potosí.