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Iniciativa
Indígena por la paz*
Con
el propósito de abordar de la manera más exhaustiva
posible el tema de nuestro número 133, el Movimiento Indígena,
examen solicitó a la señora Rigoberta Menchú
Tun una referencia a la situación de los indígenas
en el ámbito internacional.
Ella nos correspondió con el documento que a continuación
se presenta, el cual es una interesante toma de posición
en cuanto a la atención de los asuntos indígenas y
más aún, de toda forma de discriminación. examen
expresa su agradecimiento a la Fundación Rigoberta Menchú,
con sede en la Ciudad de México, por su valiosa colaboración.
Los
participantes en la Conferencia Satélite convocada por la
Iniciativa Indígena por la Paz, reunida en la Ciudad de México
los días 4 y 5 de noviembre de 2000, hemos decidido adoptar
las propuestas contenidas en la presente declaración, como
contribución desde la experiencia indígena, a fin
de que los Estados y organismos internacionales las incorporen en
las recomendaciones finales y el Plan de Acción de la Conferencia
Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia
y las Formas Conexas de Intolerancia.
Para
ello, reafirmamos nuestro compromiso de combatir con determinación
estos fenómenos, promoviendo medidas jurídicas y políticas
públicas inclusivas, fomentando el diálogo intercultural,
para lograr cambios de mentalidades, actitudes y comportamientos
-individuales y colectivos- que promuevan la igualdad, la justicia,
el respeto a la diferenciación cultural y la diversidad como
base fundamental de la convivencia humana en un mundo sin racismo.
La
mundialización económica y la migración internacional
contemporáneas vienen a reac-tualizar y agudizar la discriminación
institucionalizada y sistemática contra nuestros pueblos,
marginándonos de los beneficios del desarrollo a través
de políticas públicas excluyentes.
Los
pueblos indígenas, consideramos necesario contribuir a la
unidad en la diversidad y continuar construyendo procesos que armonicen
lo particular y lo universal, a través de un diálogo
intercultural.
En
virtud de estas consideraciones, declaramos que:
La
normativa sobre Derechos Humanos debe aplicarse respetando su carácter
universal e indivisible para todos los pueblos e individuos, sin
excepciones. Estos principios, por lo tanto, deben aplicarse plenamente
al reconocimiento y ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas.
El
racismo es un problema histórico que tiene profundas raíces
en el colonialismo y la esclavización de pueblos enteros.
Está presente hoy, afecta y vicia el principio anterior.
El
racismo contra nuestros pueblos, ha sido visualizado de forma diferente
a como se lo ha hecho con el que afecta a otros pueblos o grupos.
Con frecuencia es encubierto y se le toma falsamente como fenómeno
histórico del pasado y no como proceso continuado real y
vigente. El racismo y la discriminación racial son tragedia
que continúan ocasionando violencia contra nuestros pueblos
dondequiera que nos encontramos, sea en países en vías
de desarrollo o en los así llamados países desarrollados.
Este
fenómeno amenaza de manera integral la sobrevivencia de los
pueblos indígenas en todos los aspectos, en nuestra integridad
individual y colectiva, nuestra cosmovisión, nuestras formas
de organización y nuestros valores culturales, espirituales
y tradicionales.
Las
manifestaciones del racismo y la discriminación incluyen,
entre otras, las siguientes:
-
Las limitaciones, restricciones y deformaciones de los derechos
humanos y libertades fundamentales de los pueblos indígenas,
incluyendo nuestro derecho a la vida y nuestra continuada existencia
como pueblos indígenas.
-
Los actos de genocidio, etnocidio y ecocidio resultan, todos, en
la extinción de nuestros pueblos.
-
La extinción de derechos aborígenes sobre nuestras
tierras, territorios y recursos, incluyendo nuestros medios de subsistencia,
así como los derechos confirmados por tratados y acuerdos
firmados con los Estados. Ha de señalarse que el concepto
de extinción se nos aplica solamente a los pueblos indígenas
y sus derechos.
-
Las prácticas de desposesión, expropiación,
confiscación, usurpación y dominación de nuestras
tierras, territorios y recursos.
-
La falta de aceptación de, y los ataques a, las prácticas
culturales y espirituales, las economías y formas de vida
tradicionales, a nuestro patrimonio cultural e intelectual, así
como a nuestros lugares sagrados y de significación histórica,
de los que hacen parte nuestras prácticas de salud y conocimientos
farmacológicos, combinados con continuados intentos de apropiación
de éstos, incluyendo códigos genéticos humanos,
animales y vegetales.
-
Las acciones de racismo institucionalizado, así como la falta
de acción del Estado para atacar las manifestaciones de discriminación
y racismo cuando emergen y se manifiestan, ya que esto último
tiende a alentar y legitimar las actitudes y comportamientos de
ese carácter.
-
Los procesos de asimilación basados en ideas de superioridad
de un grupo o de una cultura sobre otra, que buscan hacer desaparecer
la identidad diferenciada indígena considerándola
inferior, incluyendo procesos de transmigración que transforman
mayorías indígenas en minorías en nuestros
propios territorios.
-
Los desplazamientos y la reubicación forzados de pueblos
indígenas fuera de nuestros territorios por conflictos armados
o para implementar proyectos de desarrollo ajenos a nuestros pueblos.
-
La falta de respeto a las normas y principios de equidad en la prestación
de servicios de salud, el acceso a la vivienda, a la formación,
capacitación y educación en todos los niveles, así
como al empleo, lo que resulta en la frustración de nuestros
planes integrales de vida y en nuestra mayor exclusión y
empobrecimiento.
- La imposición de la hegemonía de sistemas jurídicos
coloniales que buscan desconocer y anular los sistemas jurídicos
propios de nuestros pueblos, agravados por la falta de acceso adecuado
a los tribunales y la negación del principio del debido proceso,
lo que trae consigo, entre otros efectos, la denegación de
justicia y, a menudo, la muerte de indígenas mientras se
encuentran bajo custodia y porcentajes altamente desproporcionados
de encarcelamiento.
Todo
lo anterior es consecuencia de la denegatoria del derecho de libre
determinación de los pueblos indígenas, teniendo en
cuenta que los dos Pactos Internacionales de Derechos Humanos declaran
en su idéntico artículo 1, que todos los pueblos tienen
el derecho de libre determinación.
Por
lo tanto, nosotros, los pueblos indígenas, demandamos a los
Estados y organismos internacionales incorporar las siguientes medidas,
que deberán llevarse a efecto con nuestra más amplia
y efectiva participación:
Medidas
jurídicas
contra la discriminación
- Instar a los Estados a elaborar marcos jurídico que promuevan
políticas realmente pluriculturales y plurilingües,
con el pleno reconocimiento y respeto de la diversidad y la promoción
de relaciones interculturales en el marco de los derechos individuales
y colectivos.
-
Aplicar plenamente la Convención Internacional sobre la Eliminación
de todas las Formas de Discriminación Racial, y la formulación
de la Declaración prevista en el Artículo 141.
-
Promover la ratificación del Convenio 169 de la OIT, su aplicación
donde ya está ratificado procurando, en procedimientos posteriores,
la superación de sus deficiencias, así como su permanente
evaluación por parte de los pueblos indígenas.
-
Promover el avance y la pronta aprobación del Proyecto de
Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de
los Pueblos Indígenas aprobado por la Subcomisión
de Prevención de Discriminaciones y Protección a las
Minorías en su Resolución 1994/45, sin abandono ni
debilitamiento de los criterios principales que ese texto contiene.
-
Expresar nuestra satisfacción por la creación del
Foro Permanente para los Pueblos Indígenas como organismo
subsidiario del Consejo Económico y Social de las Naciones
Unidas, e impulsar activamente su pronta constitución y puesta
en marcha, garantizando una amplia y genuina participación
de los pueblos indígenas para lograr una composición
representativa que contribuya al avance unitario del movimiento
indígena y la preservación de los espacios conquistados
hasta el presente, en particular, la del Grupo de Trabajo sobre
Poblaciones Indígenas.
-
Defender y vigilar el cumplimiento de los derechos confirmados por
Tratados y Acuerdos suscritos entre los Estados y los pueblos indígenas.
-
Promover la ratificación por todos los países de la
Convención Internacional para la Protección de los
Derechos de Todos los Trabajadores Migrantes y sus Familiares.
-
Demandar la ratificación y aplicación plena de la
Convención sobre la Eliminación de todas las Formas
de Discriminación contra la Mujer y la Convención
para Prevenir, Sancionar y Eliminar la Violencia contra la Mujer
de Belem do Pará.
-
Promover la elaboración o reelaboración y puesta en
práctica de políticas y legislación migratorias
por parte de los Estados, con amplia participación de las
organizaciones migrantes y otras entidades vinculadas a la temática,
que establezcan la plena vigencia de los derechos humanos fundamentales
de las poblaciones migrantes y los servicios de policía migratoria
que correspondan en ese contexto.
-
Promover las reformas constitucionales y legales necesarias y la
definición de políticas públicas que garanticen
la libre determinación de nuestros pueblos y la definición
de nuestras propias prioridades y estrategias para el ejercicio
de nuestro derecho al desarrollo.
-
Promover, en el seno de las organizaciones regionales la elaboración
de planes de acción contra el racismo y la discriminación
que incorporen los programas de acción que surjan de la Conferencia
Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia
y Formas Conexas de Intolerancia.
-
Exigir que los Estados, organismos internacionales y sector empresarial,
se comprometan a analizar todos sus programas institucionales para
detectar los elementos de discriminación contra los pueblos
indígenas y tomar medidas para su eliminación.
-
Promover la transformación integral del sistema indigenista
interamericano, a través de la reforma a la Convención
de Pátzcuaro, garantizando nuestra presencia y representación
en todas las instancias de deliberación y decisión,
nacionales y regionales.
Educación,
cultura y medios de comunicación
- Demandar a los Estados las condiciones y recursos que aseguren
la ampliación de nuestras oportunidades para ejercer nuestro
derecho a adquirir, reproducir, manifestar, practicar, desarrollar
y enseñar nuestros conocimientos, tradiciones, costumbres
y prácticas espirituales.
-
Reconocer los procesos, sistemas y metodologías de educación
propios de nuestros pueblos mediante una educación que contribuya
al desarrollo de la lengua indígena y la afirmación
de la identidad.
-
Elaborar modelos de educación intercultural y bilingüe
inscritos en los sistemas educativos nacionales en todos los niveles,
que valoren la riqueza de la diversidad cultural y lingüística
de cada país, superen las prácticas discriminatorias
existentes en tales sistemas y cuenten con los recursos necesarios
para ser llevados a la práctica.
-
Promover la eliminación de contenidos discriminatorios de
los medios de comunicación y exigir que procedan con respeto
a los valores, derechos e identidades de nuestros pueblos. Invitar
a los medios de información públicos y privados a
que conozcan y reflejen debidamente la diversidad cultural de nuestros
países.
-
Demandar el apoyo para el establecimiento y fortalecimiento de nuestros
medios propios de comunicación y espacios a través
de los cuales podamos acceder a todos los demás medios de
información no indígenas para difundir una imagen
digna de lo que somos y lo que proponemos.
Participación
-Fortalecer la capacidad de las instituciones y organizaciones
de pueblos indígenas en la lucha contra el racismo y por
la afirmación de sus derechos inaliena-bles, en los niveles
local, nacional, regional e internacional.
-
Afirmar nuestra decisión de no dejar impunes los crímenes
de lesa humanidad cometidos contra los indígenas del mundo,
recurriendo a los tribunales idóneos en cada caso.
-
Asegurar que los gobiernos faciliten la participación de
líderes indígenas en todos los eventos del proceso
preparatorio y en la propia Conferencia Mundial e incorporen a representantes
indígenas en sus delegaciones oficiales.
Estas
propuestas y demandas, exigen una voluntad política y un
compromiso renovados de los Estados y organismos internacionales
para la eliminación del racismo y todas las formas de discriminación,
cuya efectivización no será posible de no contarse
con el marco normativo, los mecanismos institucionales y los recursos
suficientes para que los resultados de esta 3ª Conferencia
Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia
y las Formas Conexas de Intolerancia logren su concreción.
Por
nuestra parte, reafirmamos nuestra voluntad y compromiso de trabajar
en conjunto con otros pueblos y sectores afectados por estos mismos
fenómenos, conscientes de que sólo la articulación
y la alianza entre los actores interesados podrán contribuir
a forjar un nuevo milenio libre de racismo.
1
Reconociendo competencia al Comité para recibir y examinar
quejas de personas o grupos que aleguen ser víctimas de violaciones
de cualesquier derechos estipulados en la Convención, previéndose
además el establecimiento de un órgano competente
para recibir y examinar esas peticiones cuando los afectados hubieren
agotado los demás recursos locales disponibles, en vez de
designar un órgano ya existente, el cual deberá integrarse
con personas de amplios conocimientos y experiencia en materia de
discriminación.
*Conferencia
Satélite preparatoria de la Conferencia Mundial contra el
Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas
Conexas de Intolerancia

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