EL INI ES MÁS QUE UNA INSTITUCIÓN DE DESARROLLO; TIENE QUE VER
CON LA GOBERNABILIDAD: MELBA PRÍA

20 REGIONES INDÍGENAS; 69 GRUPOS ÉTNICOS; 500 MUNICIPIOS DE MAYORIA INDÍGENA; 192 FONDOS PRODUCTIVOS; MIL MILLONES DE PESOS, PRESUPUESTO ANUAL (30% ADMINISTRACIÓN, 70% APLICACIÓN A PROGRAMAS)

examen.-¿En qué sector de la administración pública está situado el INI.

MP.- El Instituto Nacional Indigenista pertenece al Sector de Desarrollo Social, pero en realidad es una Institución de todos los sectores... En sus orígenes, el INI dependía de la Presidencia de la República porque sus líneas de acción tienen que ver con todos los sectores. Trabajamos con y para los pueblos indios que necesitan educación, desarrollo social, salud, agricultura de todo. El INI es mucho más que una institución de desarrollo, es una institución que tiene que ver con la gobernabilidad.

e.- Cuándo se creó el INI en 1948, en el sexenio de Miguel Alemán, no fue una iniciativa directa del gobierno, sino un acuerdo de los indígenas americanos reunidos en un congreso. El INI nace en un sexenio sin programa específico para la cuestión indígena. ¿Habría tenido mas congruencia su creación en el sexenio de Lázaro Cárdenas?

MP.- El hecho es que se fundó en 1948. Sin embargo, sus antecedentes se remontan a 1940 cuando se reunieron en México, en Pátzcuaro para ser precisos, representantes de lo que entonces se llamaba indigenismo, especialistas, representantes indígenas, todo los que de alguna tenían que ver con las etnias, alrededor de una figura que después se convertiría en el Instituto Interamericano Indigenista.

e.- ¿Incluidos los Estados Unidos y Canadá?

MP.- Efectivamente, incluidos estos dos países. El documento final del congreso llamado «Carta de Pátzcuaro» contuvo el acuerdo de crear un instituto indigenista en cada país y que el Instituto Interamericano tuviera su sede en México. Así el INI se crea en relación con ese Congreso y su propuesta, pero también a solicitud de los indígenas mexicanos representados en él.

e.- El INI nace con varios propósitos expresos, según se aprecia en el decreto que le dio origen, pero esto que menciona sobre la gobernabilidad me lleva a una pregunta fundamental: ¿El INI sirve para ser interlocutor? ¿Para gestionar? ¿Pero también para mediatizar?

MP.- Las instituciones que, como el INI, llevan más de cincuenta años de existencia han tenido que desenvolverse en varios procesos, el INI ha tenido de todo eso y más. Ha sido, en las buenas y en las malas, constructor y aplicador de la política gubernamental hacia los pueblos indígenas. Esta política no tiene una constante; en los vaivenes de la definición, el INI ha debido adaptarse; lo que decíamos de los sectores es un ejemplo de cuáles han sido las tendencias.

En México la política indigenista aparece después de la revolución, a pesar de no haber sido ganada por los campesinos. Trae aparejada toda una política agraria en la que estaban incluidos los pueblos indígenas. A partir de 1948 muchas de las tendencias de México obedecen a las condiciones internacionales, de éste modo la tendencia indigenista sigue la suerte que el mundo nos marca.

Primero fue la integración, con una lógica, permítanme llamarle, lingüística. Una de las primeras exigencias de integración de una sociedad pluriétnica y pluricultural, como es la mexicana, era unificar la lengua; así la «castellanización» (la simple palabra trae una carga ideológica terrible, pero estoy hablando de mediados del siglo pasado); la castellanización se hace a través de los maestros bilingües que eran promotores del INI, toda la campaña de integración cultural se hace a través del INI desde la Secretaría de Educación Pública.

e.- ¿Y la alfabetización?

MP.- La castellanización es un paso previo, en éste caso el objetivo no era enseñar a leer y escribir, puesto que muchas de las lenguas indígenas son sólo orales, hasta hace poco tiempo muchas lenguas fueron ágrafas, se hablaban de manera cotidiana pero no se escribían y había múltiples variantes dialectales,por lo cuál el asunto no era escribir, en esas culturas orales primero había que castellanizar a la gente.

Esta fue pues, la primera etapa de la política indigenista institucionalizada, independientemente de la agraria. Después también tiene que ver con la lógica del desarrollo del país, aquella referida al proyecto de integración de los indígenas es una lógica desarrollista, el país entra en ella, entonces hay que desarrollarlos para que el proceso sea integral: porque ellos son los subdesarrollados de los subdesarrollados.

Esto no quiere decir que la etapa de integración lingüística se haya agotado. Sigue la lógica, si no de desaparecer las lenguas indígenas por completo, si hacer del bilingüismo una parte fundamental de la manera de integrar al país. El integracionismo no es necesariamente malo, el problema es cuando se pretende llevar a cabo a partir de «mi visión», sin respeto a la otredad o la diferencia,
Así, la segunda etapa fue la del desarrollo: económico, social, más escuelas, más carreteras, más hospitales.

Más adelante, en la lógica de respuesta a las exigencias sociales, entramos en la etapa del reconocimiento de la diferencia, que es la que hoy impulsa el INI: los indígenas son sujetos de su propio desarrollo y no objetos de las políticas institucionales.

Esas son las tres grandes etapas: la primera, integración cultural a través de la integración lingüística, la castellanización y la educación bilingüe; la segunda, la etapa del desarrollismo y, finalmente, la etapa de los derechos indígenas y respeto a la diferencia, que es en la que estamos ahora.

Somos un país pluriétnico y pluricultural desde antes de la llegada de los conquistadores. ¡Ya éramos así desde hace más de quinientos años! ¡Ya éramos un crisol! Los españoles se unen a este gran crisol. Pero es hasta 1992, que en la Constitución Política de México se acepta por primera vez que nos reconocemos como mexicanos con una pluriculturalidad y plurietnicidad que nace de nuestra historia.

e- Hay un asunto que debe ser comentado: las cifras respecto al número de indígenas difieren de institución a institución; el INEGI afirma que son 7.6 millones; el CONAPO dice que son entre 8 y nueve; el INI considera 11 millones en el país. ¿A qué se deben esas diferencias? Aunque más allá de eso hay que saber dónde están y cómo están los indígenas, ellos permanecen a la zaga del desarrollo, al último de la fila de los pobres.

MP.- Efectivamente existen diferencias con el INEGI respecto a los criterios para el conteo. En sus anteriores censos sólo incluían los hablantes de lengua indígena mayores de cinco años, ahora considera, además de este grupo, a los niños de cinco años cuyo padre o madre hable una lengua indígena. El INI, además del conteo basado en la lingüística, utiliza otros criterios como la autoadscripción; es decir, que la persona se reconozca y se identifique como indígena, y que una comunidad indígena le reconozca como parte de ella, aunque no hable lengua indígena.

A estos mexicanos, el español no les es suficiente para expresarse pero perdieron su lengua original, no así la costumbre, la tradición y la autoadscripción.

Esta es la diferencia; el conteo de INEGI está bien pero sólo contempla el hecho de hablar.

e.- El INI añade otros criterios válidos...

MP.- Todos confiamos en nuestros censos, pero hay que considerar otras variables sociales. Incluso es incierto el tiempo que habrán de durar las lenguas indígenas, depende de los propios hablantes, de su disposición o rechazo a utilizarlas...

Aquí el asunto va más allá de los números, no importa como se cuente la pobreza, la deserción escolar, la desnutrición, la falta de servicios públicos, la inestabilidad en sus comunidades, que afecta a muchos indígenas. Por ello la atención a los indígenas debe ser de acción urgente.

e.- ¿Cuáles son las acciones concretas e inmediatas que actualmente realiza el INI?

MP.- Tenemos cuatro grandes líneas de trabajo. Una es el Desarrollo económico mediante proyectos productivos, la creación de los Fondos Regionales, de los cuales hay 192 que cuentan con el subsidio del INI, que se distribuye mediante préstamos que ellos mismos recuperan y vuelven a invertir, con esto se crean, además de los proyectos productivos, otras condiciones tan importantes como la organización de los indígenas, que es autogestiva.

e.- Los 192 Fondos corresponden a otras tantas regiones indígenas?

MP.- No, en México contamos con 20 regiones indígenas que alojan a 62 etnias identificadas según sus lenguas. Por ejemplo Chiapas y Oaxaca completos son regiones, en ellos están distribuidos varios Fondos. Hay experiencias exitosas y otras que no han funcionado.

e.- ¿En qué porcentaje se recuperan los Fondos?

MP.- Al interior de los Fondos, la recuperación es de 50% a 60%. Son como pequeñas bancas de ahorro pero para proyectos productivos.

Las demás líneas de trabajo son las que llevamos con otras instituciones alrededor de la salud educación e infraestructura social básica, pequeñas obras de agua potable, puentes colgantes, caminos de saca.

Por otra parte, el INI maneja mil cien albergues escolares indígenas donde los niños viven de lunes a viernes, con aproximadamente 60 mil niños.

Además manejamos la relación con los médicos indígenas tradicionales.

Otra línea es la procuración de justicia a petición de parte: en materia agraria, en juicios civiles, mercantiles, penales; tenemos abogados, manejamos un programa de capacitación de gestores y traductores. Trabajamos en la capacitación de los funcionarios judiciales en la lógica de la diversidad. Promovemos el Registro Civil. Trabajamos con los congresos locales y con el Congreso Federal, en lo que tiene que ver con leyes, reglamentos, ordenamientos...

e.- ¿Y los libros de texto bilingües?

MP.- Esa tarea está a cargo de la Secretaría de Educación Pública, a través de su Dirección General de Educación Indígena y mediante materiales didácticos elaborados bajo convocatorias a maestros y educadores bilingües. Obviamente, tenemos coordinación con la SEP en muchas acciones, pero no en lo refrente a los libros de texto.

Pasa lo mismo con los programas de salud, las instituciones hacen su labor y nosotros les apoyamos.
El INI no es el único responsable de los indígenas, ni debe de serlo. El INI coordina, conjuga, proyecta, promueve, pero cada sector debe atender lo que le corresponde.

Los mil millones de pesos del presupuesto del INI no serían suficientes para tener al personal mínimo necesario en caso de tener a cuestas todos los programas de atención social al indígena.

e.- ¿Esos mil millones de pesos son el presupuesto para el año 2000?

MP.- Si. De ellos el 30% corresponde a gastos administrativos y el 70% va directamente a organizaciones y comunidades indígenas.

e.- En el esquema de descentralización y de fortalecimiento del municipio ¿Cómo se integrar la administración municipal a los programas del INI?

MP.- En el país hay poco más de quinientos municipios mayoritariamente indígenas, trabajamos mucho con los presidentes municipales, con los gobiernos de los estados, para aplicar proyectos y también hay regiones prioritarias del Gobierno Federal, en la mayoría de éstas se encuentran regiones indígenas en las que trabajan coordinadamente ocho secretarías de Estado; el tema indígena debe ser transversal en la política social.

e.- Por lo que afirma, el INI tiene la fuerza para convocar a las demás instituciones y para canalizar los recursos; es una especie de núcleo de las políticas sociales. Entonces surge la pregunta ¿Por qué siguen en la pobreza los indígenas?

MP.- Ningún programa puede ser aplicado sin la organización social de la gente; si ellos no quieren, aunque a nosotros nos parezca maravilloso, no va a funcionar. El primer impulso del cambio en las comunidades es su voluntad.

Podemos atribuir la pobreza a problemas estructurales. Hay familias indígenas que viven con el equivalente a un dólar al mes, ¡diez pesos para el sustento de una familia! Deben recurrir a formas ancestrales como el trueque y el tequio para asegurar su sobrevivencia.

No hemos entendido que somos un país diverso, la política social no se puede aplicar de manera uniforme, debemos tomar en cuenta las condiciones físicas donde se desenvuelve cada grupo, para aplicar la estrategia productiva adecuada a cada región. Hay experiencias de fracasos de la política productiva porque pretenden aplicarse desde la perspectiva ajena al beneficiario.

e.- ¿Qué pasaría si el INI desapareciera?

MP.- Desaparecería una institución dedicada a los indígenas, pero necesariamente deberá establecerse algún otro tipo de propuesta. No se trata del INI como institución, sino de una política pública. El INI es la posibilidad de organización social, de vida comunitaria, es el seguimiento y apoyo, es la movilización social, es el primer contacto del gobierno con la gente, es gestor y promotor. Es interlocutor natural entre el gobierno y los indígenas.

En 52 años de historia ha sido muy crítico de la propia política gubernamental, aunque los indígenas no necesitan la voz del INI para expresarse; de hecho no necesitan de ninguna voz. Es obligación del Gobierno tener una política social hacia los indígenas.

e.- Por ejemplo, en los acuerdos de San Andrés está contenida una intención política. Pretenden canalizar a través de un solo grupo una representación. ¿Qué piensa al respecto?

MP.- Los acuerdos de San Andrés se han politizado más allá del ámbito para el que fueron generados. ¿Necesitamos una Ley indígena o poner lo indígena en la Ley? Nuestra Constitución establece que todos somos iguales ante la Ley, ese es un principio básico.

Nuestra relación con los indígenas va desde el insulto hasta la compasión, esa es la franja en la que los mexicanos interactuamos con los indígenas.

En 1992, después de mucha movilización y trabajo de los indígenas, se reconoce en la Constitución que somos un país pluriétnico y pluricultural.

Los acuerdos de San Andrés no dicen en ninguna de sus partes que deban ser letra de Ley, lo que indican es que esos acuerdos se enviarán a los órganos responsables para la promulgación de esa Ley.

Actualmente existen tres iniciativas, la del Partido Verde que fue la primera, la del Partido Acción Nacional y la del Ejecutivo que fue la tercera; hay una propuesta, no iniciativa, de la COCOPA, que es la transcripción casi fiel de los Acuerdos de San Andrés, pero a pesar de que es órgano de representación múltiple, uno de los partidos asumió su propuesta como propia, esto entrampó esa iniciativa.

No sólo existen los acuerdos de San Andrés, hay propuestas de otros grupos indígenas.

Lo que pasó, pasó. Lo que debemos ver ahora, dadas las circunstancias en que se va a mover el próximo gobierno, es una nueva iniciativa, lo cierto es que no podemos vivir en un país con una iniciativa atorada, debemos tratar de encontrar convergencias y a partir de ellas construir los puntos de acuerdo; debemos identificar divergencias, lo que no podemos hacer es dejar de hablar.

e.- ¿Deben también tomarse en cuenta los puntos de vista de las demás etnias? Porque, al parecer, el EZLN se ha arrogado la representatividad indígena.

MP.- Sin duda la importancia de los acuerdos de San Andrés, que no podemos ni exaltarlos ni satanizarlos, es que pusieron sobre la mesa de discusión de los mexicanos las condiciones de vida de los indígenas chiapanecos.

e.- ¿Es el conflicto chiapaneco representativo del movimiento indígena nacional?

MP.- Existe el movimiento indígena en general. Los pueblos indígenas venían luchando desde hace mucho tiempo. La movilización indígena previa y posterior a los quinientos años fue nacional e internacional, El movimiento del EZLN en 1994, pone en la cotidianeidad de la gente, no sólo el asunto indígena sino la inequidad, la falta de oportunidades. Hoy los ciudadanos están sensibilizados de las condiciones en que viven los indígenas y los pobres en general.

e.- ¿Cuál es su percepción sobre el inmediato acontecer en Chiapas?

MP.- Chiapas es el claroscuro de la relación con los pueblos indios, de los cacicazgos locales. Es un espejo en el que no nos gusta vernos. Suponíamos que éramos un país que había superado la pobreza, la inequidad, los problemas agrarios, los problemas de justicia básica; pero, en el anverso, también vemos un Chiapas progresista, exportador, atractivo. ¿Cómo armonizar estas realidades? Sin duda será un tema fundamental para los próximos años.

Hay otros Estados que no han llegado al extremo chiapaneco, pero hay condiciones de pobreza, de falta de oportunidades, que pueden conducir a ello.

Los indígenas piden salud, educación, alimentación, agua, caminos, electricidad, alto a la represión, alto a las guardias blancas. Entonces, si además de hacer un programa de reconciliación, no hacemos un programa que ataque las razones de la injusticia y del ¡Ya basta!, todo quedaría incompleto.

e.- ¿Cuántos millones ha canalizado el gobierno federal a Chiapas y cuántos de ellos ha, permítame utilizar la palabra «nucleado» el INI?

MP.- Todas las instituciones, con instrucciones específicas de atención especial han intervenido en Chiapas. El presupuesto destinado a esa entidad ha sido desproporcionado en relación con otros Estados, esto ha resultado benéfico para el Estado sureño porque la derrama económica ha sido real, los indicadores presentan cambios efectivos. Pero no todo es cuestión económica, hay casos en que un mismo pueblo, en una misma familia existen dos bandos. La reconciliación va más allá del marco jurídico en Chiapas, debe irse tejiendo con mucho cuidado.

e.- Chiapas se convirtió en un problema muy grave para la nación por razones políticas y sobre todo de política internacional. Atenderla fue un buen movimiento del gobierno actual, pero ello genera un sentimiento de inequidad en otros estados, en otros grupos.

MP.- Los problemas de las regiones indígenas tienen su origen en la inequidad y la injusticia; no se puede hablar de un problema indígena, los indígenas no son problema. No hay problema indígena, existe el asunto indígena. De ello debe ocuparse la sociedad, empezando por los indígenas mismos.

e.- Por último,¿qué les diría a nuestros lectores en el sentido de tomar conciencia sobre el asunto?

MP.- En primer lugar, agradezco a examen el haber invitado a una persona no priísta, a hablar sobre temas que no tienen partido. Eso me parece, de entrada, una actitud plural en la cual, lo que se pone sobre la mesa son los temas de interés nacional, no los temas del Partido.

A los lectores de examen, priístas y no priístas, porque examen no es solamente un órgano de información, sino de análisis, les diría que hay diez millones de mexicanos que son indígenas, que la diversidad nos hace mexicanos. La característica de los institutos políticos es la diversidad. Para que los ciudadanos podamos pensar que un instituto político nos representa, éste debe ser tan diverso que pueda representar a cada uno de los ciudadanos.

Los indígenas son no una amenaza, sino una oportunidad.

Debemos estar orgullosos de los indígenas vivos, no sólo de las pirámides.

Debemos respetar la diversidad.

examen entrevista a Melba Pría, directora del Instituto Nacional Indigenista. Licenciada en Relaciones Internacionales y en Sociología por la UNAM; con estudios en Planeación Estratégica en el ITESM, campus Cd. de México.