ENTRE
LA TRADICIÓN Y LA MODERNIDAD
- Globalización y culturas subalternas
- Un estudio de caso
FREDDY
J. ESPADAS SOSA*
Este
trabajo tiene por objeto plantear la persistencia de la identidad
sociocultural de los mayas actuales en su expresión comunitaria,
abordándola en los marcos de la globalización y
de las grandes tendencias y contradicciones que caracterizan al
mundo contemporáneo. La interpretación que se ofrece
deriva de un estudio de caso realizado en la comunidad de Timucuy,
Yucatán, que se ubica la exzona henequenera.
I.
La globalización y sus implicaciones culturales.
Por
globalización entendemos la actual etapa de la economía
mundial que se caracteriza por la intensificación y estrechamiento
de las relaciones entre todos los países del orbe, situación
que tiene su base en la revolución tecnocientífica,
el desarrollo alcanzado por los transportes y las comunicaciones,
así como por el procesamiento y transmisión automatizados
de grandes volúmenes de información.
El
capitalismo, en sus diferentes etapas, constituye «un proceso
simultáneamente social, económico, político
y cultural de amplias proporciones, complejo y contradictorio...
Influye en todas las otras formas de organización del trabajo
y vida social con las que entra en contacto.»1
La
globalización es el resultado histórico del desarrollo
de las fuerzas productivas de la sociedad vista en conjunto, a
través de las diferentes etapas por las que el capitalismo
ha transitado y en las que ha adquirido sus propias especificidades.2
En
síntesis, la globalización es la culminación
del proceso de expansión y consolidación del capitalismo
a escala planetaria, adquiriendo este fenómeno nuevas características,
propiedades e implicaciones en los diferentes aspectos de las
sociedades contemporáneas. Se trata de una realidad irreversible
y objetiva, con ventajas y desventajas, que ha intensificado los
vínculos entre todos los países, economías
y pueblos del mundo, acortando las distancias y posibilitando
la comunicación hacia y desde cualquier parte del planeta.
La
globalización tiene varios aspectos: tecnocientíficos,
económicos, comunicacionales y culturales. Los cambios
operados en la esfera de la comunicación han posibilitado
la generación, organización, sistematización,
empaquetado, circulación, venta y consumo de inmensos volúmenes
de información, que pueden llegar en tiempo real a cualquier
punto del planeta a través de los sistemas satelitales,
la TV, Internet, etc.3
Los
cambios operados en el ámbito de la cultura hacen referencia
a las nuevas implicaciones, dinámicas y efectos que provoca
la intensificación de los intercambios culturales entre
todos los pueblos del mundo, debido a los grandes recursos tecnológicos
de los que actualmente se dispone. En esta esfera se habla ya
de la aldea global en cuanto expresión de la globalización
de las ideas, patrones, valores socioculturales e imaginarios.
El concepto hace referencia al universo de signos, símbolos,
lenguajes y significados que revelan el modo en que unos y otros
individuos piensan, imaginan, sienten y actúan.4
Es
evidente que el intercambio más intenso entre todas las
culturas del mundo constituye una ventaja de la globalización,
ya que ayuda a un mejor conocimiento entre todos los seres humanos
y a comprender la riqueza de la diversidad cultural. La interculturalidad
que presenciamos contribuye a abrir paso a formas de convivencia
pacífica, tolerante, solidaria y respetuosa entre las múltiples
formas de ser y de pensar que caracterizan a las sociedades actuales.
II.
Las culturas populares en el capitalismo contemporáneo.
La
globalización económica y la conformación
acelerada de inmensos bloques regionales constituyen nuevas manifestaciones
del reacomodo y refuncio-nalización del sistema capitalista
a escala de todo el orbe.5 En los albores del siglo XXI el libre
accionar de las fuerzas del mercado, la desregulación,
los procesos privatizadores de las economías nacionales,
el desmantelamiento de la propiedad pública, el debilitamiento
de la seguridad social y la apertura indiscriminada de las economías
nativas hacia el libre flujo de mercancías, servicios y
capitales del exterior, han sido medidas y políticas fundamentales
que han aplicado las élites en el poder, conformando el
contenido esencial de la política neoliberal dominante
en casi todo el mundo. En el centro de este proyecto se encuentran
los intereses expansivos de las empresas transnacionales y los
organismos de la usura internacional.
Íntimamente
ligados a los procesos señalados, en la actualidad se despliegan
con gran vigor dos procesos socioculturales contradictorios. Por
un lado, avanzan con fuerza aparentemente irrefrenable las tendencias
homogeneizantes, en las que tienen un papel determinante los medios
masivos de comunicación, así como la producción,
por parte de las élites dominantes, de bienes culturales
destinados al consumo de grandes sectores de la población.
Por otro aspecto, se expresa la persistencia de la multiplicidad
cultural como forma de manifestarse el desarrollo sociohistórico
de la humanidad. Los particularis-mos culturales en diferentes
partes del mundo con las necesarias resignificaciones que
implica la naturaleza cambiante de toda sociedad y toda culturalejos
de debilitarse o extinguirse tienden a revigorizarse significativamente.
Los
fenómenos descritos son partes constitutivas del conjunto
de contradicciones y tendencias más importantes de fin
de siglo, las cuales imponen y seguirán imponiendo su huella
sobre el desarrollo social. Por tal circunstancia, las culturas
populares, entre las que destacan las culturas de los pueblos
actuales de raigambre indígena, necesitan ser estudiadas
en los marcos de estos procesos contradictorios. Sólo de
esta manera puede lograrse un análisis objetivo de las
formas y mecanismos en que se produce el conflicto modernidad
vs. cultura comunitaria, así como la comprensión
de la riqueza que para un país representa la diversidad
sociocultural.
III.
Identidad y resistencia cultural en los mayas actuales.
Por
identidad sociocultural entendemos la asunción que hacen
los individuos y las colectividades de un sentido coherente
y relativamente articulado de pertenencia y de compartimiento
de intereses vitales, de valores (implícitos y explícitos),
de pautas de conducta, de una visión del universo, del
mundo y de la vida.
La
identidad es un atributo de todo ser humano, siempre entendido
como ser social. El sentido de pertenencia y de compartimiento
de símbolos y significados colectivos surge y se despliega
en la medida en que se crece y se desarrolla en el seno de un
grupo social. Para el análisis de la identidad étnica,
han sido fundamentales las aportaciones de Barth, quien desarrolla
el concepto a partir de la autoadscripción y de la adscripción
por otros.6 En esta misma línea de pensamiento se ubica
Cardoso de Oliveira, quien admite que la «identidad contrastante
parece constituir la esencia de la identidad étnica (...)
Implica la afirmación del nosotros frente a los otros».7
En una perspectiva amplia, las identidades existen en distintos
niveles: en la familia, en el grupo escolar, la colonia, la etnia,
la región, el país, etc.8
1.
El estudio del conflicto «modernidad» vs. cultura
comunitaria en Timucuy, Yucatán, se realizó a partir
de analizar la persistencia de elementos fundamentales de la identidad
sociocultural, tales como el uso de la lengua maya y del vestido
típico, las prácticas tradicionales, la medicina
herbolaria, la religiosidad popular y un conjunto de pautas, valores
y signos de la cotidianeidad que explican la convivencia comunitaria.
El
conflicto intercultural está definido por la relación
comunidad-entorno mayor (Timucuy-Cd. de Mérida), observándose
la resistencia cultural que brota del grupo subalterno de matriz
indígena. Los ámbitos en que se produce el conflicto
son la familia, la comunidad y la escuela, y el espacio conformado
por las relaciones que se dan entre la comunidad y Mérida
a través de sus emigrantes.
2.
Timucuy se encuentra en la exzona hene-quenera. Desde hace casi
dos décadas la decadencia de la actividad principal motivó
la emigración de la mayor parte de su población
económicamente activa hacia Mérida y otros puntos
de la Península. Con este fenómeno se profundizaron
los vínculos con el medio urbano, lo cual, ante un análisis
ligero, pudiera hacer pensar que se produciría la desarticulación
de la vida comunitaria y de su identidad sociocultural.
Sin
embargo, el cambio en la forma en que los lugareños se
agencian una parte significativa de sus medios de subsistencia
no produjo la desarticulación sociocultural porque esta
forma -la emigración- se articula con otras estrategias
que implican actividades que se realizan dentro de la comunidad,
y porque ésta actúa como una poderosa instancia
de socialización y endoculturización cuyo vigor
permite la recreación, ejercicio y reproducción
de la identidad sociocultural.
Los
habitantes de esta comunidad aplican una singular articulación
de estrategias de orden económico, mediante las cuales
logran agenciarse los bienes necesarios para reproducir su existencia.
La funcionalidad de esta articulación es lo que permite
a la comunidad reproducirse no sólo en sentido material
sino como comunidad poseedora de una identidad sociocultural.
En orden de prelación, destacan las siguientes estrategias:
la emigración pendular a Mérida, la práctica
de la milpa tradicional, que involucra al 40% de las familias,
la fabricación y venta de carbón vegetal, la operación
de unidades agrícolas y pecuarias de tipo mercantil simple,
y la economía doméstica en general.
3.
Las relaciones que establecen los emigrantes con Mérida,
cuyo origen es básicamente económico, configuran
un ámbito en el cual se produce el conflicto intercultural,
que implica aspectos que los impactan positivamente, en el sentido
de atracción general. La imagen de una gran ciudad comercial
y de servicios de carácter regional, la arquitectura antigua
y moderna, la existencia de numerosos centros recreativos y deportivos,
así como la centralización política y administrativa
que ejerce la capital del estado, son factores que concitan la
admiración de los lugareños. Sin embargo, este atractivo
no se traduce en un deseo expreso por vivir en ella, ya que hay
otros elementos que propician el rechazo a la urbe, tales como
el ruido, la inseguridad, las colas, el tránsito vehicular,
el que todo implique una relación monetaria, el desconocimiento
entre la gente, etc. De esta manera, los emigrantes y sus familias
distinguen claramente estos elementos de impacto negativo del
medio urbano y los contrastan con la tranquilidad y la seguridad
comunitarias, reafirmando su pertenencia a su localidad de origen.
De
esta forma, los principales impactos que este conflicto ha producido
desde el ángulo de la cultura comunitaria están
referidos al uso obligado del castellano en la ciudad, así
como a las modas en el vestir y en la música. Los demás
elementos de esta cultura no han sufrido mayores cambios, precisamente
porque las características de la vida comunitaria son claramente
diferenciadas por los emigrantes y sus familias con respecto a
la agitación y a los problemas sociales propios del medio
urbano.
4.
Los elementos culturales firmemente persistentes y que actúan
como un gran poder cohesionador de la identidad son: el uso de
la lengua maya y del vestido típico femenino, la práctica
del jets mec (ritual de iniciación para recién
nacidos, de origen prehispánico), el conocimiento y uso
de la medicina tradicional, y la religiosidad popular (con predominio
católico).
Para
el caso específico de las lenguas en contacto, en la comunidad
se ha configurado un funcional bilingüismo instrumental,
utilizado y aprovechado de manera efectiva por los lugareños
para adaptarse al entorno mayor.
5.
Los vínculos de la comunidad con las localidades aledañas
han permitido la conformación de redes identitarias microrregionales,
que se expresan sobre todo en las fiestas tradicionales de Timucuy
con el municipio vecino, Acanceh, en los bailes populares y en
los diferentes acontecimientos sociales que se dan en las comunidades,
como bodas, bautizos, confirmaciones, primeras comuniones, novenas,
rezos, etc. Estos vínculos intercomunitarios actúan
como un elemento que vigoriza aún más la identidad
sociocultural de la comunidad estudiada, ya que implica la presencia,
comunicación y participación de los habitantes de
las localidades aledañas en momentos muy significativos
para los timucuyenses.
6.
La institución escolar cumple en la comunidad una función
altamente compulsiva y avasallante desde el punto de vista cultural.
Mediante ella se aplica un currículum de carácter
nacional que, utilizado como tabla rasa, no toma en cuenta las
peculiaridades culturales de la comunidad. A este currículum
formal debe añadirse la práctica docente de los
profesores y directivos, que utilizan unilateral-mente el español
para realizar la tarea educativa. El currículum y las características
dominantes de la práctica educativa chocan frontalmente
con la cultura comunitaria.
No
obstante esta compulsión que aplica la institución
escolar, sobre todo en el terreno lingüístico (situación
de diglosia), se produce la resistencia cultural de los educandos,
la cual consiste en ejercer, tan pronto pueden, sus elementos
culturales propios, como es el uso preferente de la lengua maya
en determinados momentos del trabajo intraáulico y , sobre
todo, en los recreos.
La
compulsión realizada en el proceso enseñanza-aprendizaje
conduce a la minusvaloración de los elementos culturales
autóctonos, propiciando en los alumnos la internalización
de un sentido de inferioridad étnica, así como la
admiración por los elementos de la cultura dominante, todo
lo cual propicia que se vaya rechazando y desaprendiendo la cultura
propia como una condición para lograr el «desarrollo»
individual y colectivo.
7.
En los marcos del conflicto intercultural, los habitantes de Timucuy
recrean y ejercen su identidad sociocultural, con las inevitables
influencias y resignificaciones que genera la propia dinámica
intercultural y socioeconómica de carácter asimétrico
prevaleciente en el estado. Este proceso contradictorio se produce
primordialmente en los ámbitos de la familia, la comunidad
y la escuela, apreciándose en dichos ámbitos el
fenómeno de la resistencia cultural como reacción
-consciente e inconsciente- a la compulsión y avasallamiento
proveniente del entorno mayor y de otros agentes socializadores
como la instititución escolar, la iglesia y los medios
masivos de comunicación.
IV.
Colofón.
La
diversidad ha sido un signo característico del desarrollo
histórico de la humanidad. A pesar de este signo distintivo,
los grupos hegemómicos y las élites en el poder,
en diferentes épocas y en distintos países, han
hecho sostenidos esfuerzos para imponer sus pautas y valores culturales
a toda la sociedad, sin que se haya podido lograr esta pretendida
homogeneización. Por respuesta, los grupos sociales portadores
de particularismos y especificidades culturales han reaccionado
de distintas maneras a lo largo de la historia, a fin de reclamar
su existencia como tales, así como su participación
en igualdad de condiciones en el diseño de las políticas
públicas que influyen en el desarrollo de las sociedades
de las que forman parte.
En
los albores del tercer milenio, la resistencia cultural se ha
expresado en México en una de sus formas más cruentas,
aunque no por ello menos legítima: el levantamiento armado
zapatista del primero de enero de 1994. Este movimiento demostró
que la nación mexicana no mantendrá su viabilidad
en el mundo contemporáneo si no asume plenamente su carácter
multicultural y plurilingüe. La definición de una
nueva relación entre el Estado, los pueblos indígenas
y la sociedad constituye un punto central en la agenda de los
grandes cambios que tienen que producirse en las estructuras vigentes,
y que literalmente excluyen y discriminan de los beneficios del
desarrollo a más de 10 millones de mexicanos.
Para tal efecto, como es lógico, se requiere impulsar un
complejo conjunto de transformaciones en los terrenos económico,
político y jurídico, a fin de sentar las bases duraderas
para modificar sustancialmente el carácter asimétrico
de las relaciones que actualmente existen entre los grupos indígenas
y subalternos en general con el resto de la sociedad nacional.
El reconocimiento pleno de los derechos ancestralmente reclamados
por los pueblos indígenas y la democratización efectiva
de la sociedad mexicana, constituyen premisas fundamentales para
construir un futuro en que sean una realidad palpable tanto el
respeto a las múltiples culturas como la inclusión
y la igualdad en las oportunidades que ofrezca un proyecto de
desarrollo nacional orientado a favor de las clases mayoritarias
de nuestro país.
1
Ianni, Octavio. Teorías de la globalización.
Ed. Siglo XXI- UNAM, 3ª. Edic. México, 1998, P. 111
2 Cfr. Ortiz Rosales, Rolando E. El proceso de globalización:
una visión periférica. Edit. Universitaria.
Universidad de San Carlos de Guatemala. Guatemala, C.A., Octubre,
1997, P.2
3 «El signo por excelencia de la modernización parece
ser la comunicación, la proliferación y la generalización
de los medios impresos y electrónicos de comunicación,
articulados en tramas multimedia que llegan a todo el mundo».
Ianni, Octavio, Op. cit., P. 74
4 Idem., P. 74
5 Sobre la batalla acelerada entre los bloques norteamericano,
europeo y asiático por la supremacía económica,
Cfr. Thurow, Lester. La guerra del siglo XXI. Ed.
Vergara, B. Aires, 1992
6 Cfr. Barth, Fredrik (comp). Los grupos étnicos
y sus fronteras. FCE, México, 1976, P.
7 Cardoso de Oliveira, Roberto. Etnicidad y estructura social.
Lemus-CIESAS, Edic. de la Casa Chata. México, 1992, P.
23
8 Cfr. Del Val, José. «Identidad, Etnia y Nación»,
en: Repensar la nación: fronteras, etnias y soberanía.
De Gortari, Ludka, y Arispe, Lourdez (comps). Cuadernos de la
Casa Chata, No. 174, CIESAS-SEP, 1990, Pp. 49-66
*Maestro
en antropología. Profesor-investigador de la Universidad
Pedagógica Nacional en Yucatán.
