La revolución inconclusa de las mujeres
YOLANDA RODRÍGUEZ RAMÍREZ*

«Debe haber otro modo de ser humano, debe haber otro modo de ser libre»
Rosario Castellanos

En el proceso de construcción plena de la ciudadanía de las mujeres es importante revisar los modelos de referencia que como género hemos tenido a través de la historia, pero también es necesario poner en la mesa de la discusión algunas ideas que nos permitan aproximarnos a la reflexión de cómo nos hemos organizado, cómo estamos, para que posteriormente digamos a dónde vamos.

Por ello, los objetivos del presente artículo son, por un lado, hacer visible a través de un breve recuento la lucha que dieron en su momento las mujeres por la defensa de sus ideas; así como las reivindicaciones que tuvieron que ver por su condición de opresión que como género vivían; mientras que por otro, revisar cómo las mujeres del partido hemos estado en constante búsqueda de cuál es la mejor forma de organizarnos para lograr el ejercicio pleno de nuestra ciudadanía.

MODELOS DE REFERENCIA

A finales del siglo XIX y a principios del XX comienzan a escucharse las primeras voces a través de periódicos y la literatura como medios de expresión para manifestar sus necesidades y demandas. Recordamos a Laureana Wrigth con la revista Violetas de Anáhuac que pugnó por el sufragio de la mujer y la igualdad de oportunidades para ambos sexos.

Al inicio del siglo XX, y derivado de actividades revolucionarias, se constituyeron varios clubes, mujeres diversas impulsaron la erradicación del mal gobierno como el club Lealtad, dirigido por María Arias que apoyó a Madero en su triunfo frente a Porfirio Díaz.

Sin duda alguna coincidimos con Julia Tuñón cuando señala en Mujeres de México que «la Revolución representó para el colectivo social femenino la coyuntura para lograr cambios substanciales en su status social»1. No se puede explicar la Revolución Mexicana sin la decidida participación de las mujeres, y aquí me preguntaría, ¿cuánta gente sabe que la coronela Carmen Alanís con 200 hombres a su mando tomó Casas Grandes, Chihuahua, y que la coronela zapatista Rosa Bobadilla se levantó en armas en San Lorenzo de las Guitarras, Estado de México, al frente de 50 hombres y combatió las injusticias de las autoridades y hacendados en 1911?

Sin embargo, a pesar de que son conocidas las actividades realizadas por las llamadas soldaderas que mantuvieron la Revolución, así como las que estuvieron en el frente de batalla, su aporte no necesariamente se vio reflejado en mejores condiciones de vida para las mujeres.

Revisar la historia nos permite redimensionar a figuras como Hermila Galindo quien en el Congreso constituyente presentó una propuesta solicitando que se concediera el voto a la mujer, mismo que fue negado ya que creían que las mujeres sólo servíamos para el cuidado de la familia, y por lo tanto, no teníamos una conciencia política.

Resaltar figuras como la de Salvador Alvarado que hizo posible el primer congreso feminista en 1916 y que los resultados de dicho congreso influyeron en la ley de Relaciones Domésticas de la Constitución de 1917. Esto es importante recordar sobre todo a la luz de nuestros días puesto que la construcción de alianzas para el avance de las causas es más posible que nunca.

También en esta redimen-sión de los marcos de referencia sobre la participación de las mujeres en este breve recorrido histórico no podemos dejar de mencionar a extraordinarias mujeres como Elvia Carrillo Puerto, quien participó en el movimiento armado organizado en Valladolid contra el gobierno del Estado. Esta destacada mujer llevó a cabo intensas campañas a favor de los derechos políticos de las mujeres, fundó diversas organizaciones feministas así como la Liga Orientadora Socialista Femenina. Fue diputada local dos años, cargo al que, según cuenta su biografía, renunció por amenazas de muerte que le hicieron sus enemigos políticos que no soportaron la derrota en las elecciones por una mujer.

Es tan rica la historia olvidada de las mujeres que ahí tenemos quienes nos dedicamos a trabajar por las ideas y causas, modelos de referencia que nos permita identificar las dificultades y los riesgos, pero sobre todo, la fuerza y la pasión por la defensa de nuestras reivindicaciones.

LAS MUJERES DEL PARTIDO

Quienes dirigían en ese tiempo partido consideraron necesario aglutinar el trabajo con mujeres y sobre todo, retomar sus viejas demandas de principios de siglo. En 1934, el Partido Nacional Revolucionario (PNR) crea dentro de su estructura, el sector femenil del partido.

En 1938, el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) contaba con una Secretaría de Acción Femenil2 y aquí empieza la primera de un larga serie de transformaciones en que las mujeres del partido hemos ensayado una y otra vez para saber cuál será la mejor forma de organizarnos para el logro de nuestras aspiraciones y causas. Esta Secretaría era uno de los integrantes del Comité Central Ejecutivo (CCE). La secretaria de Acción Femenil, como el presidente del partido, eran electos por asamblea. En este periodo histórico del movimiento de mujeres organizadas se empiezan a estudiar, junto con el Instituto de Estudios Sociales y Políticos, las iniciativas y proyectos de ley para otorgar a las mujeres los derechos de ciudadanía.

En 1946, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) continúa con la Secretaría de Acción Femenil; y siendo parte del CCE los estatutos del Partido señalaban seguir luchando porque se otorgaran los mismos derechos de la ciudadanía igual que los hombres. Las mujeres dirigentas de esa época seguían insistiendo sobre las reformas a la legislación por la obtención de estos derechos.

Y es en la I Asamblea del PRI que la Secretaría se sustituye por la Dirección Nacional de Acción Femenil y pasa a depender de la Secretaría General del CCE del partido.

Posteriormente en la II Asamblea Nacional en 1953, la Dirección pasa a depender del CCE. Aquí podemos observar un claro retroceso ya que los dirigentes del Partido además de disponer sobre todos los demás asuntos, también disponían de lo que se tenía que hacer con la participación de las mujeres.

En la IV Asamblea Nacional (1965) la Secretaría de Acción Femenil sigue dependiendo del CEN. Hubo una modificación que consistió en la creación de tres subdirecciones que podía remover el CEN a propuesta de los sectores.

En la VII Asamblea Nacional del partido (1972) se aprobó la creación de la Agrupación nacional Femenil Revolucionaria (ANFER), que mediante Asamblea Femenil se constituyó y esta agrupación convocó a las mujeres a realizar actividades específicas para hacer frente a problemas que les afectaban como grupo social, se estableció el derecho a autodeterminarse como agrupación con su propia normatividad interna.

La IX Asamblea Nacional (1978) incorporó a la estructura de la ANFER la organización sectorial y seccional, además de la municipal, estatal y nacional cuyo funcionamiento estuvo basado en la autodeterminación de sus miembros y se señalaba que la agrupación acreditara a una representante dentro del CEN, misma que llevaba la coordinación y enlace entre la agrupación y el propio CEN.

La XII Asamblea establece como una de sus cinco grandes consignas la mayor participación de la mujer y, una vez más, se transforma la organización de las mujeres y se crea el Consejo Nacional para la Participación de la Mujer como un organismo mixto encabezado por el Presidente del partido, el Secretario General y el Oficial Mayor. Aquí podemos ver un claro ejemplo de los avances y retrocesos en lo que se refiere a la organización de las mujeres.

Fue la XIII Asamblea Nacional (1982) en la que el Consejo Nacional para la Participación de la Mujer se transforma en el Consejo para la Integración de la Mujer (CIM). Este continuó con su carácter mixto del Partido para impulsar y coordinar el trabajo femenil.

En la XIV Asamblea Nacional (1990) se aprueba la modificación del CIM para pasar de un órgano mixto del Partido a ser una organización adherente del mismo, se le reconoce autonomía para decidir libre y democráticamente la integración de sus órganos directivos. Se reconoce que es la instancia para pugnar por el apoyo a las mujeres, se establece la vinculación de sus acciones con los sectores que deberían realizarlas en el marco del CIM.

Es en 1993, en la XVI Asamblea Nacional del Partido que se modifican los estatutos y adquiere existencia jurídicopolítica, el Congreso de Mujeres, como lo señalaban los artículos 37 y 38. El Congreso de Mujeres por el Cambio se crea como un organismo político nacional integrante del PRI, incluyente, abierto, a todas las organizaciones de mujeres y grupos de opinión, militantes y simpatizantes del PRI, cuyo objetivo, entre muchos otros, fue abanderar las causas de las mujeres progresistas mexicanas. Cabe hacer mención la coexistencia en el Partido del Congreso de Mujeres por el Cambio, como del Consejo para la Integración de la Mujer, llegando a existir fuertes fricciones entre las dirigentas nacionales y las estructuras estatales y ni en el CIM ni en el CMC tuvieron un decidido apoyo político ni económico para trabajar los programas e impulsar nuestras causas, llegaron al acuerdo ambas dirigencias nacionales y sus estructuras estatales de hacer una fusión y hacer un Organismo Nacional de carácter incluyente.

CÓMO ESTAMOS

En la XVII Asamblea Nacional del Partido (1996) se establece la creación de un Organismo Político de Mujeres, adherente, abierto a todas las mujeres en lo individual, de los sectores, de organizaciones, de grupos ciudadanos y la militancia, así como impulsar la construcción de consensos para el avance de nuestras reivindicaciones. La elección de la Presidenta en turno se da por votación que realizan las Vicepresidentas del colegiado.

Entre sus objetivos señala alcanzar una sociedad más libre, justa, equitativa y democrática, potenciando el talento y capacidad de las mujeres mexicanas. Los órganos de dirección son:

I.- Asamblea Nacional de Mujeres
II.- Consejo Político de Mujeres
III.- Comité Ejecutivo Nacional

Cabe señalar que no fue fácil constituir dicho organismo ya que fue hasta el 27 de febrero de 1999 que se conformó. El Comité Nacional cuenta con una dirigencia colegiada cuya presidencia se va rotando cada seis meses, entre las Vicepresidentas del Sector Agrario, Obrero, Popular, Movimiento Territorial, Mujeres Jóvenes y Jefas de Familia, así como la de Organizaciones Civiles.

Este Organismo se creó colegiado porque lo que busca, además de democratizar las relaciones entre hombres y mujeres, su esencia es democratizar también las relaciones entre las mujeres, entre la dirigencia y la militancia.

A MANERA DE CONCLUSIÓN

Los derechos que muchas mujeres hoy disfrutamos, no son gratuitos, son producto de luchas que han dado diferentes mujeres como ya lo vimos a través de la historia. Logros como el derecho al voto, el acceso a la educación, a la salud, a la vivienda, a la toma de decisiones, a tener una vida libre de violencia a través de nuestra legislación y programas de prevención. Pero esta, sostenemos, es todavía una Revolución inconclusa, hace falta mucho por hacer en otros rubros y en los anteriormente mencionados.

En la actualidad es preocupante que sólo exista en la Cámara de Senadores/as un 16% de mujeres que ocupan esta representación y que en la Cámara de Diputados/as sólo cubra un 14% el espacio ocupado por mujeres. En lo que se refiere a la representación en el partido, sólo llegamos a un 6% y en el Consejo Político Nacional a un 12%.

Por falta de espacio revisaremos con detenimiento, en otro momento, algunas cuestiones que tienen que ver con las mentalidades, los liderazgos, las formas de actuación que han fallado en las organizaciones de mujeres, lo que nos ha impedido avanzar como quisiéramos.

En este nuevo espacio político deberemos replantearnos la forma de organización y representación. Es necesario redefinir una nueva relación entre las mujeres organizadas y su dirigencia del partido, compromisos claros para que podamos incidir en este otro modo de ser humano y libre.

1 Me refiero a las investigaciones realizadas por Tuñón, Lau y las biografías de mujeres revolucionarias editadas por diversas instituciones.
2 Datos tomados de investigación realizada para conformar el Congreso de Mujeres por el Cambio.

*Presidenta del Organismo Nacional de Mujeres Priistas.