PREPARACIÓN
PROFESIONAL: FACTOR ESTRATÉGICO
ERIKA VÁZQUEZ*
«No
concibo los intereses del hombre y la mujer como antagónicos.
Concibo a ambos mirando hacia una misma dirección: el bienestar
de nuestras familias, el bienestar de nuestras comunidades, la
prosperidad de nuestras regiones, el mejoramiento de nuestra patria,
el engrandecimiento de México»
Luis
Donaldo Colosio Murrieta
Sin
lugar a dudas unos de los logros mas significativos alcanzados
por las mujeres mexicanas, fue la reforma a los artículos
34º, 35° y 115° constitucionales, que les otorgaron
el ejercicio de sus derechos políticos a través
del sufragio. Sin embargo estos avances en la legislación
y en la organización, no son suficientes.
Reconocer
que la población femenina de México ha desempeñado
un papel preponderante en los procesos de desarrollo de nuestro
país, no ha sido tarea fácil; a pesar de la importancia
de sus aportes, éstos han sido parcialmente aquilatados.
Las
mujeres viven sujetas a situaciones de desigualdad laboral, social
y política derivadas de una cultura inequitativa que no
ha sido fácil superar. Esta desigualdad entre hombres y
mujeres aún permea en la organización de muchas
de nuestras instituciones sociales.
Si
bien es cierto que de sólo uno de cada 10 funcionarios
en mandos superiores que dependen del Poder Ejecutivo Federal
es mujer; de 11 Magistrados de la Suprema Corte de Justicia de
la Nación, sólo uno es mujer y que la Historia Política
de México sólo se registra en su haber tres Gobernadoras
y 8 mujeres que han ocupado una Secretaría de Estado; se
hace evidente que México, necesita promover reformas legales
para fomentar un conjunto de normas, estrategias y acciones específicas
que contribuyan a impulsar el avance femenino, incluyendo la apertura
de espacios propicios para su desenvolvimiento personal.
Se
requieren estrategias y acciones que alienten una amplia participación
de la mujer en la formulación, puesta en marcha, seguimiento
y evaluación de las políticas públicas.
La
preparación profesional de la mujer sobresale como un factor
estratégico para alcanzar el éxito en esta lucha,
y su participación plena en la sociedad; por lo tanto debe
de fortalecer su autoestima, fomentando el afán de logro
y superación personal; así como posibilitar el aumento
en la productividad y por ende la percepción de sus ingresos.
En
el desempeño de su role profesional, las mujeres deben
seguir buscando una competencia abierta en igualdad de circunstancias,
de métodos, capacidades, dedicación y entrega, sin
determinismos, en base a su sexo, consolidando así las
condiciones adecuadas para tomar parte de estas decisiones, responsabilidades
y beneficios del desarrollo, en igualdad de condiciones con el
varón.
Por
tanto, considerando que para encauzar estas estrategias, se hace
necesario partir de dos conceptos: ser productivas y ser profesionales.
Productivas;
entendiéndolo como la actividad que canalice su trabajo
a favor de la sociedad, a favor de la Nación; mediante
la creación de bienes materiales.
Profesionales;
por trabajo profesional, entendemos que se hacen indispensables
entre otras cosas; conocimientos, aptitudes, destrezas y conductas,
que facilitan sobresalir en las actividades que se pretendan realizar.
La
mujer profesional en la actualidad se enfrenta a la disyuntiva
de llevar a cabo un doble papel, el de mujer y el de profesionista,
de acuerdo a las normas que la propia sociedad le marca.
Precisaría,
las mujeres ya no están conformes con sólo realizar
actividades en donde muestren qué tan diestras pueden ser;
hoy, preparadas profesional-mente, están aptas para ocupar
puestos de jerarquías relevantes. La mujer profesional
ha demostrado una conducta ética y honrada dentro y fuera
del ejercicio de su profesión; hecho que le permite llevar
consigo confianza y prestigio.
Afortunadamente,
por naturaleza las mujeres son creativas, por tanto las posibilidades
que tienen, a la que me sumo; en el campo laboral; dependerán
entonces de nuestras actitudes, aspiraciones y metas. Es tiempo
de aprovechar las habilidades y sensibilidad propia de nuestro
sexo y olvidarnos de las competencias inútiles para seguir
aportando lo mejor de nosotras, para sacar adelante a nuestro
país, como lo hemos hecho a lo largo de nuestra historia
como nación independiente.
La
mujer ahora más que nunca, necesita un mejor desarrollo
profesional y político para afrontar los retos futuros
del país.
*Licenciada
en Derecho por la UAEM.
Fungío como coordinadora de investigación de la
Fundación Cambio XXI y de documentación en la Fundación
Colosio del Estado de México.
Actualmente es coordinadora del CIM-CMJ en el 34º Comité
Distrital en Toluca, Mex
