MEDIO
SIGLO DE INTRINCADO CRECIMIENTO*
MUJERES EN EL LEGISLATIVO FEDERAL
Anna M. Fernández Poncela*
Ya
quedaron atrás las elecciones, y nuevamente podemos afirmar
que la reivindicación de la presencia y participación
femenina en la esfera política se circunscribe al plano
de la retórica -declaraciones de candidatos y redactados
en las plataformas electorales-, porque dicha intención
no se ha visto reflejada ni en el número de mujeres candidatas,
ni en la cantidad de mujeres electas para Legislativo Federal
Senado y Cámara de Diputados. Otro tanto ha sucedido
con los esfuerzos provenientes de distintos foros y asociaciones
de mujeres en torno al tema, su insistencia de sensibilizar a
los candidatos al respecto y su voluntad de influir en la selección
de las fuerzas políticas no ha producido los resultados
esperados.
Sí
es cierto que grosso modo y sumando ambas fórmulas mayoría
relativa y representación proporcional y sobre todo
titularidad y suplencia, las coaliciones y partidos políticos
contendientes alcanzaban a cumplir formalmente la recomendación
del artículo 22 transitorio del COFIPE (1996) que sugiere
no rebasar el 70% de candidaturas de un sólo sexo, como
quedó plasmado en el cuadro elaborado por el IFE y publicado
en el Diario Oficial (15 de mayo del 2000).
Pese
a ello, la realidad es que las candidaturas de mujeres propietarias
al Senado presenta el 21% aproximandamente, mientras que a la
Cámara de Diputados el 23%. Hubo más presencia femenina
en las fórmulas de representación proporcional plurinominales
que en las de mayoría relativa o uninominales; en las primeras
en general, fueron ubicadas en lugares poco favorables de las
listas.
En todo caso y con relación a convocatorias electorales
anteriores hubo más presencia de mujeres en las listas,
especialmente en algunas fuerzas políticas.
Finalmente,
y como resultado de los recientes comicios, hoy hay exactamente
19 mujeres senadoras que representan 14.8% de presencia en dicha
Cámara y como diputadas hay 79 mujeres que significa en
términos porcentuales una presencia de 15.8%. Si las comparamos
a cifras internacionales de mujeres parlamentarias y concretamente
las de Latinoamérica, México posee importantes porcentajes.
Si realizamos un contraste con la propia historia del Legislativo
Federal en el país, veremos que el progreso ha sido lento,
constante y gradual, e incluso con reversiones en ciertas legislaturas.
Por ejemplo, el número y porcentaje actual en el Senado
es idéntico al de la pasada legislatura (14.8%), mientras
que en la Cámara de Diputados se observa una reducción
de un punto porcentual (de 16.8% a 15.8%).
Ante
la frialdad de los números sigue la reflexión: el
número y porcentaje de mujeres en candidaturas y las elegidas
para el Legislativo Federal crecen lentamente como tendencia general
histórica, con sus estancamientos y retrocesos, como ha
pasado alrededor de las elecciones del año 2000. El discurso
en torno al tema de la participación política de
las mujeres se extiende, las cifras en la práctica no tanto.
En todo caso se está en la frontera del margen necesario
para poder influir en los asuntos de la nación, ahora las
mujeres políticas tienen la palabra.
*Doctora
en Antropología y docente e investigadora de la Universidad
Autónoma Metropolitana-Xochimilco.
