HACIA
LA REFORMA DEL ESTADO CON EQUIDAD DE GÉNERO1
CONGRESO NACIONAL DE MUJERES
MAGDALENA GARCIA HERNÁNDEZ*
Los
días 28, 29 y 30 del mes septiembre pasado se realizó
en la capital de la República el Congreso Nacional de Mujeres
«Hacia la Reforma del Estado con Equidad de Género».
A
él asistieron mujeres provenientes de todo el país
y pertenecientes a partidos políticos, movimientos feministas,
sindicalistas, integrantes de organizaciones civiles y de agrupaciones
políticas nacionales, mujeres que participan en redes y
frentes de la sociedad civil, mujeres jóvenes, mujeres
campesinas, mujeres con discapacidad, y mujeres legisladoras.
Este
Congreso tiene como antecedente diferentes esfuerzos plurales
cuyo objetivo central ha sido el de sumar fuerzas para apoyar
las demandas contenidas en nuestra agenda, en la agenda de las
mujeres. La Asamblea Nacional de Mujeres en 1996 había
sido el último esfuerzo de mayor envergadura de esta naturaleza,
cuyo origen provino del influjo de la Cuarta Conferencia Mundial
realizada en Beijing, China en 1995.
Los
orígenes del Congreso Nacional de Mujeres se remontan a
los resultados electorales del 2 de julio frente a los cuales
grupos feministas manifiestan su preocupación por la posibilidad
de un aumento en la influencia del conservadurismo en nuestro
país, y deciden, junto con organizaciones de mujeres de
la sociedad civil, lanzar una convocatoria para reposicionar la
agenda feminista. A esta convocatoria responden diversos grupos
de mujeres organizadas. Al principio están presentes mujeres
de los tres principales partidos políticos, sin embargo
las panistas se ausentan pero regresan cuando el Congreso se inicia.
En
el transcurso de la organización del Congreso, todas juntas
agregamos elementos para la acción, entre los que destacan:
la necesidad de desarrollar un ejercicio que incorpore todas las
propuestas de las diversas agendas existentes dentro del feminismo
y del movimiento amplio de mujeres y la necesidad de idear mecanismos
que reconozcan la agenda mínima de consenso pero que a
su vez permitan el registro y promoción de la agenda máxima.
En
los trabajos preparatorios la confluencia de ideas se hace presente
y se analiza lo inédito de la coyuntura actual en nuestro
país en su historia contemporánea; la posibilidad
de nuevas vinculaciones gobierno-sociedad; el aumento de la competencia
electoral y sus efectos sobre la calidad de las propuestas de
campaña; los ques que nos dijeron entonces
y nuestra intención de delinear y participar en el diseño
de los cómos y nuestro deseo de definir los
mecanismos de interlocución permanentes que favorezcan
y faciliten todo ello.
Se
destaca la necesidad de aumentar nuestra incidencia en materia
presupuestal, en el diseño del nuevo Plan Nacional de Desarrollo
y en el impulso y aprobación de iniciativas legislativas
con enfoque de género. Se discute y concluye que el alcance
e integralidad de nuestras propuestas requiere de insertarlas
en una Política de Estado y por ello el enfoque «Hacia
la Reforma del Estado» de nuestro Congreso.
Decidimos
nuestra pretensión de incidir en los tres Poderes de la
Unión: ejecutivo, legislativo y judicial; y en los tres
niveles de gobierno: federal, estatal y municipal. Acordamos lo
irrenunciable, nos comprometimos para defender lo logrado y definimos
estrategias para atender los rezagos.
Nos
fijamos un plazo de tres meses para organizar el Congreso. Tres
meses de aprendizaje, encuentros y desencuentros, en los que se
decide un Congreso resolutivo que requiere de la elaboración
de un reglamento de alto grado de complejidad, y de una convocatoria
abierta para sumar y sumarnos con quienes compartimos objetivos
comunes.
Decidimos
modificar formatos de experiencias previas e iniciar la discusión
en el Congreso a partir de documentos base que dieran cuenta de
nuestra agenda pendiente. Documentos en los que participaron todas
las convocantes interesadas en ello, los cuales resumieron las
demandas y propuestas recogidas en más de 15 agendas de
mujeres cuya pretensión común fue el hacer efectivo
el derecho a decidir sobre todos los aspectos de nuestras vidas.
Documentos sin censura ni autocensura, que partieron de la convicción
de que la equidad entre los géneros es una nueva ética
social, que debe ser el eje del bienestar individual, familiar
y social.
Se
fijaron los contenidos temáticos y decidimos abordar, en
6 mesas de trabajo, los siguientes grandes rubros que integran
nuestra agenda: por un desarrollo económico sustentable
y con igualdad de oportunidades; por un desarrollo social incluyente;
por una cultura de la equidad; por la participación equitativa
de las mujeres en la toma de decisiones; por el pleno ejercicio
de los derechos humanos y la ciudadanía; por un presupuesto
de la Federación con enfoque de género y por la
existencia de mecanismos institucionales y ciudadanos idóneos
para su avance.
Los
documentos dieron cuenta de mejoras importantes en la calidad
del diagnóstico y en la riqueza de las propuestas. El tema
económico fue desarrollado con mayor detalle en relación
a experiencias previas al incluir tres submesas que analizaron
a profundidad la situación de las mujeres campesinas, indígenas,
asalariadas y micro empresarias.
Los
documentos base elaborados, revisados y ampliados por las congresistas
constituyen un avance en el contenido de las agendas involucradas.
Sus resultados recogen los acuerdos y registran los temas donde
se ubican los disensos.
El
cambio en nuestros procedimientos de trabajo se dio también
en las formas.
Decidimos
un Congreso desde, para y con las congresistas involucradas.
Los
resultados iniciales de este esfuerzo se advirtieron en el interés
de las participantes, quienes ante la lectura de los resolutivos
especiales y de mesa, se negaban a escuchar resúmenes sobre
ello y demandaban la lectura completa de los mismos sin importar
su amplitud.
Los
resolutivos especiales destacan propuestas y acciones en materia
de Reforma del Estado, del ámbito laboral, de presupuesto,
del organismo de mujeres, de acceso a candidaturas y de Derechos
Humanos de las mujeres. En estos resolutivos se establecieron,
también, mecanismos para el seguimiento de este Congreso
mediante la conformación de una red que desarrolle las
acciones que den cumplimiento a los acuerdos.
Lo
que sigue será responsabilidad de todas y cada una de las
organizaciones participantes, se acordó que conformarán
esta red. Los alcances del Congreso dependerán, por tanto,
de todas y cada una de nosotras.
El
Congreso Nacional de Mujeres «Hacia la Reforma del Estado
con Equidad de Género» es apenas el inicio de lo
que habrá de ser un largo trabajo, que requiere de compromiso
y responsabilidad, de entrega y disposición a construir
juntas la sociedad a la que aspiramos.
1
Estas notas no constituyen una reseña completa de lo que
fue el Congreso Nacional de Mujeres, pretenden más bien
dar a conocer algunos de los entretelones de su organización.
Para mayores detalles acudir a: http\\:habitan-tes.elsitio.com\conalmuj
*Licenciada
en Economía por la UANL. Maestra en Ingeniería Comercial
por la Universidad de Chile. Servidora Pública. Profesora
e investigadora en la UAP, UNAM e ITAM. Activista de las causas
sociales. En 1995 fue fundadora y coordinadora de la Asociación
de Mujeres para la Defensa de los Derechos Civiles, AMDEC, A.C.
En 1996 fue fundadora y es integrante de la Agrupación
Política Nacional Causa Ciudadana. Es integrante de Mujeres
en Lucha por la Democracia, A.P.N. Desde 1997 pertenece a Women´s
Leadership Conference of the Americas, grupo que forma parte de
Inter-American Dialogue.
