EDITORIAL

La historia reciente da cuenta de las múltiples luchas que han librado las mujeres en todos los ámbitos de la vida social en búsqueda de la igualdad de derechos frente a los hombres, en beneficio de la sociedad en su conjunto. En lo político, el más contundente logro fué el reconocimiento de la ciudadanía plena y, con ello, el derecho a votar y ser votadas, plasmado en nuestra Constitución hace 47 años. Por otra parte, con motivo de la realización en México de la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer en 1974, decretado por la Organización de las Naciones Unidas, se modificó el artículo 40 constitucional para establecer que «el hombre y la mujer son iguales ante la ley.» Desde entonces, hemos avanzado no sólo en el campo de la igualdad jurídica, sino en la construcción de un entorno social más favorable a la equidad de género.

La participación política de las mexicanas, desde la mitad del Siglo XX hasta principios del Siglo XXI ha ido en ascenso, aún cuando éste no haya sido lineal y sea todavía insuficiente. En la actual LVIII Legislatura al Congreso de la Unión las mujeres constituyen un 16% de la representación popular federal, no obstante que en las candidaturas a puestos de elección popular federal nuestro partido se esmeró por cumplir con la recomendación del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales que establece que en las propuestas no debe incluirse más del 70 por ciento de candidatos del mismo sexo.

En el Poder Ejecutivo Federal están presentes dos secretarias del gabinete presidencial y sólo una mujer gobierna una entidad, a punto de concluir su mandato interino. Son presidentas municipales un 3% de un total de 2 mil 428. El Presidente de la Republica creó la Comisión Nacional de la Mujer, a fin de ejecutar el Programa Nacional de la Mujer 1995-2000 (PRONAM), en el marco del Plan Nacional de Desarrollo y poder introducir en las políticas públicas el enfoque de género. Se crearon instituciones para impulsar el PRONAM en varias entidades federativas, mediante decreto del Poder Legislativo de los estados.

En el Poder Judicial de la Federación la representación de mujeres es amplia en la base y limitada en la cúpula. Magistrados y jueces del Poder Judicial de la Federación y de los estados se han empezado a capacitar en la perspectiva de género, a fin de aplicar la ley, tomando en cuenta las diferentes circunstancias que afectan a hombres y mujeres.

Estas cifras y datos reflejan que la sociedad en su conjunto requiere, hoy más que antes, continuar impulsando con fuerza y decisión el andamiaje estructural que haga posible una mayor participación de la mujer en la vida política, económica y social, con equidad en las oportunidades y condiciones.

Desde entonces hasta la fecha, el Poder Legislativo ha aprobado diversas reformas a leyes reglamentarias que permiten por un lado, proteger los derechos de las mujeres a una vida sin violencia y, por el otro, incorporar el enfoque de equidad de género en otras leyes y, en general, en la tarea legislativa, por lo que se crearon sendas comisiones de Equidad y Género en la LVI Legislatura y la Comisión Bicamaral del Parlamento de Mujeres.

La lucha política de las mujeres continúa y es, en efecto, una lucha inacabada, como lo recoge este número de la Revista examen, que además de tener un valor simbólico, contribuye a la difusión del pensamiento de mujeres destacadas en la vida nacional. Los conceptos expresados en nuestras páginas son diversos, y van desde la participación de las mujeres en el nivel municipal, hasta su presencia internacional. Se incluyen opiniones de mujeres como las campesinas, las trabajadoras sindicalizadas y mujeres deportistas, como lo revela la entrevista a la corredora olímpica, Ana Gabriela Guevarra.

La revista recoge diversos puntos de vista sobre la agenda pendiente de las mujeres en México, en materia de educación y cultura de la equidad; de salud sexual y reproductiva; de prevención de la violencia; de incursión en los nuevos terrenos tecnológicos y de la economía. Contiene reflexiones teóricas sobre la historia de las mujeres en la actividad política; la contribución del feminismo; así como el análisis de la perspectiva de género en la política partidista y nacional.

Las mujeres escriben y hacen este número de examen, respondiendo de este modo a otra de sus demandas, hacer su propia historia, para despertar el interés general que permita reducir las cargas sociales que se les imponen cuando desean integrarse plenamente a las actividades de la vida pública en México. Las trabajadoras dicen no a la doble y triple jornada: el trabajo, la casa y la familia. Se trata de responsabilidades colectivas de la sociedad, no del individuo de sexo femenino.

Nuestra oferta política, económica y social va a la par con los intereses de la sociedad. Así, nuestro Partido, refrenda su vocación de lucha por un México soberano y abierto al mundo, con lazos de interdependencia, no de subordinación; una democracia más participativa con una cultura afianzada de la legalidad, que dice no a la impunidad; una vida digna con salud, educación y bienestar para todos en el Siglo XXI, que rechaza la marginación y pobreza de amplios grupos sociales; una economía para la justicia social y no para privilegiar intereses de unos cuantos; y un desarrollo regional, urbano y rural con base en la sustentabilidad y protección del medio ambiente, que ponga fin al modelo concentrador urbano y predatorio.

Nuestro compromiso con las mujeres y con los jóvenes de México es luchar porque esta oferta, que recibió el apoyo de más de 13 millones de ciudadanos, sea permeada con el enfoque de género, a fin de lograr el equilibrio que todos deseamos para nuestra sociedad y que superemos los rezagos y la pobreza que ofenden nuestra dignidad como nación libre y soberana. Avanzar en la equidad de género es el inicio de una lucha por la equidad de todo el cuerpo social nacional.

Dulce María Sauri Riancho,
Presidenta del Comité Ejecutivo Nacional.