NO MAQUILLAR EL NEOLIBERALISMO Y ATENDER LA MISERIA,
EXIGE HELADIO RAMÍREZ*

AURORA BERDEJO ARVIZU*

* El Sector Campesino, mantiene su vigencia; sus aportaciones en votos y sustento ideológico, su identidad, su presencia e intervención en las acciones de nuestro instituto político, le acreditan valor y autoridad moral para participar en el debate, con vista a la inminente transformación del Partido Revolucionario Institucional. Por tales razones, examen reproduce (con autorización de la periodista Aurora Berdejo) la entrevista al Secretario General de la Confederación Nacional Campesina, Heladio Ramírez López, publicada en Excélsior el 28 de agosto.

ABA.- ¿Cómo encontrará al campesinado mexicano el siglo XXI?

HRL.- Ciertamente no en el mejor de los mundos, pero tampoco en el desastre y menos derrotado. No es, en primer lugar, un universo homogéneo. Al contrario, las diversas fuerzas que han actuado sobre el campo en el siglo que acaba, han creado una realidad muy heterogénea y desigual que va desde el empobrecido mundo indígena, minifundista y de las zonas áridas, en un extremo, hasta las más modernas y prósperas empresas agroexportadoras, vinculadas a las grandes trasnacionales del primer mundo, en el otro. En el centro está la obra de la Revolución. Es el sector más dinámico y equilibrado de los ejidos, comunidades y empresas de productores agropecuarios que alimentan eficientemente a los cien millones de compatriotas. Estos compañeros generan incluso importantes excedentes exportables, pero sufren severos problemas y limitaciones, especialmente en el proceso de comercialización y de competencia con productores externos mejor subsidiados y más apoyados por sus respectivos gobiernos, justamente para ayudarlos a imponerse en la competencia internacional. En este escenario, resentimos particularmente la pobreza, sobre todo la indígena, que viene sin duda desde muy lejos y es uno de los más vergonzosos temas pendientes de la República.

«Pero sería injusto abordar el tema del campo mexicano y no hacer un reconocimiento y evaluación positiva de aquellas políticas que desde el Estado y bajo la administración del Presidente Zedillo han propiciado nuevos horizontes al desarrollo rural, incrementando la producción agrícola. Se ha logrado el fortalecimiento de la propiedad social, la tenencia de la tierra ha logrado su seguridad jurídica, con el avance de los programas de Procede que han delimitado con claridad más de la mitad del territorio nacional y entregado certificados agrarios a millones de campesinos; los proyectos de desarrollo social que se han ejecutado, han mejorado condiciones de vida en muchas regiones del país;

Progresa, con el apoyo a las familias campesinas en extrema pobreza, ha incidido en su alimentación, salud y educación, y la Alianza para el Campo ha sido instrumento fundamental para elevar la productividad y aumentar la producción; se han impulsado masivos programas de apoyo a la mujer campesina; Fonaes ha respaldado a miles de microempresas y medianos proyectos productivos en el campo, particularmente de mujeres. Se han multiplicado los programas de capacitación para miles de campesinos y de jóvenes ejidatarios e indígenas que hoy se encuentran con nuevas herramientas para construir un mejor futuro. En la tarea de orientación de nuevas tecnologías ha sido de importancia la participación de las universidades agropecuarias; sin embargo, es tan grande el universo al que nos enfrentamos que estos esfuerzos por importantes que son aún están muy lejos de cumplir nuestras metas y esperanzas».

ABA.- ¿Cómo contempla usted en este XXII Congreso Nacional Extraordinario las perspectivas de la CNC?

HRL.- Somos una fuerza política combativa y preparada para mantener vivos nuestros ideales. Somos una organización muy atenta a los nuevos tiempos. Estamos listos para encabezar al movimiento campesino en el escenario del nuevo milenio, de la globalidad, del libre mercado y del gobierno de la derecha. Nuestra ventaja es que el cambio político no nos sorprende en la inacción. Hace tiempo que venimos luchando por un nuevo agrarismo más acorde con los desafíos de la globalización y la economía de mercado. Hace tiempo que venimos reclamando un replanteamiento estratégico que eleve al campo como prioridad política; exigiendo políticas de crédito y financiamiento con una más amplia visión del desarrollo rural, integral y sustentable; planteando la organización de todo un programa nacional de comercialización, reclamando la decisión de defender y rescatar nuestros recursos naturales en franco proceso de deterioro.

ABA.- ¿Las reformas que el neoliberalismo exigió al Estado, a los programas del gobierno y que indudablemente afectaron a los campesinos, también afectaron al PRI?

HRL.- Es innegable. Es un modelo económico que debilita la ideología y la política. Su estrategia convirtió a los políticos en instrumentos para convencer a la gente que es necesario privatizar, liberar al mercado de los controles legales o desregularizar, reducir el gasto social y eliminar instituciones y programas.

«Cuando esto sucede, son las fuerzas del mercado nacionales e internacionales quienes orientan la política. Los partidos quedan en una difícil situación porque la política se convierte en un quehacer que se va haciendo fuera de ellos. El diálogo político y el vacío en los partidos dejan el paso a la hegemonía de los medios de comunicación y a la insurgencia de la sociedad civil. La política empresarial empieza a influir a los partidos, las sociedades de amigos y asesores sustituyen a las directivas y debilitan los lazos de los partidos con sus bases y sus organizaciones.

«Por otra parte, es indudable que, ante el fenómeno de la globalización y el libre mercado, conceptos rectores como ideología, soberanía, partidos, política, organizaciones, Estado, sufren enormes presiones para que desaparezcan o se ajusten a las orientaciones e intereses que caracterizan al modelo económico neoliberal. Se llega incluso a menospreciar a la historia y a declarar caducos nuestros conceptos básicos.

«Creemos firmemente que los principios, nuestros principios, siguen siendo válidos y deben ser la contribución mexicana para dar un rostro humano y solidario a la globalización y a la economía de mercado. En la lucha actual entre los estados-nación y el proyecto neoliberal, estamos por la defensa de nuestra cultura y nuestra identidad. Eso nos impulsa a exigir que el Estado reasuma su responsabilidad de atender en serio y a fondo las desigualdades sociales y la extrema pobreza, en sus causas, en lugar de maquillar, con un poco de caridad y asistencialismo, los horrores y la condición desalmada del fundamentalismo neoliberal».

ABA.- ¿Cómo va a superar el PRI su derrota del 2 de julio?

HRL.- Ante todo, debemos tener claridad en nuestras ideas. Después del 2 de julio nuestro partido cayó en una crisis profunda. La incertidumbre y la confusión se apoderó incluso de muchos cuadros dirigentes. Es lógico, los priístas necesitaban una explicación que no se les ha dado.

«El enorme reto que hoy tenemos por delante es convertir la crisis que estamos viviendo como partido en una revisión a fondo de la organización, del programa, las estructuras, las estrategias de conducción política, las alianzas y muchos compromisos sociales.

«Ante la comisión de expresidentes del partido dejé clara la posición de nuestra organización como una exigencia estructural; les dije que no podemos seguir adelante sin dos condiciones fundamentales: Primera, elección abierta, libre, universal y secreta de todos los militantes, para integrar un nuevo Comité Ejecutivo Nacional. Segunda, tomar nuestros conceptos ideológicos que provienen de la historia y que nos dan los paradigmas fundamentales de México: federalismo, separación de la Iglesia y el Estado y sistema económico de protección a las clases sociales más desvalidas. Estos temas no son producto de nuestra imaginación. Los ha construido el pueblo de México en sus tres grandes movimientos libertadores: la Independencia, la Reforma y la Revolución.

No podemos afrontar el futuro sin el conocimiento del pasado. El partido ha nacido inspirado en esos principios de los que hoy exigimos su irrestricto cumplimiento.

«De hoy en adelante los priístas no van a aceptar ninguna hegemonía. Tuvieron el liderazgo moral y político del Presidente de la República como resultado de causas históricas. Ni siquiera administraremos la hegemonía que muchos quieren ver en los gobernadores priístas. De ahora en adelante las decisiones tendrán que consensarse con las bases, con el pueblo. Para nuestro instituto político no hay futuro ni reestructuración posibles sin regresar al pueblo y a los principios primigenios, sin oír la voz de la militancia, y sin romper definitivamente con los cacicazgos, con el estilo cupular y con la práctica de la consigna que humilla. Los priístas reclaman hoy un partido vigilante de los gobernantes, sean o no priístas. Muy severo con las desviaciones de sus principios. Un partido con autoridad moral y valor para demandar incumplimientos y separar a quienes lastimen con su actuación la ética política, la moralidad pública y la norma juarista de la modesta medianía.

«Quiero advertir que de agudizarse las ambiciones de poder personal o de grupo en el seno de nuestro Partido, éste podría fraccionarse o sucumbir, para dar lugar a una nueva formación; por ello, es necesario apelar una vez más a la unidad de partido, con base en una conciencia patriótica y nacionalista. No hay que olvidar que la alternancia en el poder es un fenómeno recurrente, según lo demuestra la experiencia mundial..

ABA.- ¿Qué piensa la CNC de la renovación del PRI?

HRL.- En la CNC estamos convencidos de que, en esta hora de México, el destino de nuestro instituto político sólo tiene un camino: la profundización de la democracia partidaria. Los campesinos imaginamos la reconstrucción del partido a partir de una gran convocatoria dirigida a todas las fuerzas sociales progresistas de México, donde los liderazgos naturales, aquellos que se han mantenido cerca de las bases, ingresen a la lucha política del PRI y sean respetados a plenitud de sus derechos políticos.

«Imaginamos un partido donde los jóvenes, las mujeres, los asalariados, los profesionistas, los obreros, los pueblos indios, los marginados de las ciudades, los jornaleros, los recolectores del desierto, con respeto a su voluntad y formas de organización, encuentren cabida, solidaridad y libertad de acción. Nuestra casa partidaria debe estar liberada de la burocracia, tecnocracia y desarrollarse con ideas propias, con un pensamiento nuevo, con una organización profundamente democrática e incluyente».

ABA.- ¿Cuál será la nueva relación de la CNC con el PRI?

HRL.- Vamos a revisar la experiencia de nuestro pacto político y a evaluar los logros de esa relación. Es una necesidad replantearla. Con el PRI fijamos una alianza a cambio de que abanderara las causas de los campesinos y que a través de las instituciones gubernamentales nos proporcionara los instrumentos para darle justicia a los hombres del campo.

«Con el PRI nos la hemos jugado a lo largo de los años, pues hemos proporcionado siempre el mayor número de votos a este partido; los números nos avalan, nuestra lealtad se ha manifestado siempre en las urnas e incluso según cifras del IFE el pasado 2 de julio aportamos 50 por ciento de los votos a Francisco Labastida.

«Mas aún, el apoyo que la CNC ha otorgado a los candidatos a las gubernaturas, presidencias municipales y a diputaciones locales y federales es conocido por todos. Nuestros candidatos han sido, son y seguirán siendo los más exitosos en las luchas electorales, porque atrás de ellos hay una verdadera organización de hombres y mujeres que los respaldan. Somos un frente clasista y de masas, conscientemente combativo y conocedor de su historia.

«Sin embargo, es un imperativo replantear nuestra relación política con el PRI, pues no estamos satisfechos con el trato que nos ha dado y la forma de su comportamiento, sobre todo en los últimos años. No se olvide que tenemos autonomía y capacidad de decisión propia. Muchos de nuestros líderes han sido desplazados para favorecer a personajes carentes de otros espacios políticos. Basta ya, los puestos de elección popular deben ser para los auténticos militantes.

«Vamos a exigir que se nos den los espacios políticos que nos corresponden, no pediremos privilegios, sabemos que el PRI está compuesto por muchas otras organizaciones, pero el partido tiene que empezar a hacer justicia dentro de su propia casa. A cada quien lo que le corresponde».

ABA.- ¿Cuál será la relación de la CNC con el gobierno de Fox?

HRL.- En primer lugar, mantendremos nuestras posiciones políticas y nuestras demandas económicas y sociales; y nosotros, ya sea dentro del PRI o por nuestra propia autonomía y posición como organización social, encabezaremos la oposición a todas las propuestas e iniciativas que lesionen a las mayorías nacionales, particularmente las campesinas. Y desde este momento advertimos que para eso están nuestros legisladores en el Congreso Federal, en los Congresos locales, los gobernadores y los presidentes municipales surgidos de nuestras filas.

«No seremos una oposición a ultranza, pero no permitiremos que se violen o se conculquen un ápice los derechos históricos de los campesinos. Formaremos parte de una oposición revolucionaria moderna, inteligente, transparente y leal a los intereses populares; seremos los primeros en denunciar el olvido o transgresión a los principios básicos constitucionales y a los paradigmas democráticos.

«Desde luego, nos opondremos a que cualquier programa de ayuda o de apoyo tenga visos partidistas y, sobre todo, nos negaremos a una visión que sólo contemple en el escenario económico a aquéllos productores agrícolas de alta rentabilidad; la nación tiene un compromiso con los productores más pobres, con los temporaleros, los recolectores del desierto, los indígenas, que cubren la mayor parte de la superficie nacional y representan a la mayoría de la población rural. No permitiremos una visión estadística y economicista que excluya de la justicia social a los marginados.

«Nosotros no representamos a los empresarios ni grandes, ni medianos, ni chicos, sino a los trabajadores del campo, a los que laboran bajo el sol y sobre cuyas espaldas ha descansado el desarrollo nacional.

«Nuestra principal preocupación seguirá siendo la organización de los campesinos para la producción y la autosuficiencia alimentaria, pues concebimos que en el futuro el país sólo puede ser viable si posee soberanía nacida de la producción agrícola.

«Con el gobierno de Fox, la CNC será como hasta ahora ha sido: respetuosa, participativa y propositiva. Estaremos al pendiente de las políticas al campo que el nuevo gobierno quiera implementar, porque hasta ahora lo que se ha dicho nos tiene confundidos; primero dicen una cosa y después otra. Por ello, esperaremos hasta que sean gobierno y veremos».

ABA.- Se han hecho declaraciones del equipo del Presidente Electo Fox de que la Secretaría de la Reforma Agraria será desaparecida en el próximo gobierno. ¿Cuál es la opinión de la CNC al respecto?

HRL.- Más bien propondríamos que esa Secretaría se ampliara con programas y recursos para apoyar verdaderamente a los campesinos, a los trabajadores, a los jornaleros, que se le proporcione más recursos a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural para que apoye con más amplitud a los campesinos minifundistas y también, como ya lo hace, a los pequeños y medianos empresarios del campo.

«La SRA atiende y debería atender en mucho mejor forma los intereses y los derechos de millones de mexicanos que trabajan y viven del campo. Nosotros no podemos convalidar ningún propósito que deje en el desamparo a las familias campesinas quitándoles apoyos administrativos ni jurídicos; tampoco podemos estar de acuerdo en que a los campesinos se les convierta simplemente en una clase social receptora de políticas asistencialistas y caritativas, que incluyan programas de combate a la pobreza.

«Los campesinos son pobres a causa de políticas económicas y procesos históricos que los han marginado y reducido; y nuestra organización precisamente se opone a ese tipo de políticas económicas y sociales. No podemos convalidar un sistema cuyas políticas asistencialistas se constituyan en ambulancias para recoger los heridos que va dejando la pobreza, propiciada sobre todo por la filosofía del libre mercado.

«Sin embargo, esto no quiere decir que estemos marginándonos del diálogo y la negociación, sino que estamos fijando nuestra posición para que sea clara y congruente no sólo con lo que pensamos sino con los intereses verdaderos de la clase social campesina».

ABA.- ¿Cómo ha impactado la apertura comercial a la economía campesina?

HRL.- De diferentes maneras. Para los empresarios agrícolas y los productores que han iniciado la experiencia de la exportación de frutales y hortalizas, ha sido una gran oportunidad. Sus exportaciones agropecuarias han generado 2 mil 754 millones de dólares simplemente en el primer semestre de este año; pero para los campesinos significa un verdadero desafío, pues desde la entrada en vigor del TLCAN y desde que se empezó a implementar entre nosotros el modelo neoliberal, y desde que abrimos de manera indiscriminada nuestras fronteras a los productos agropecuarios, principalmente a los granos, nuestro campo ha profundizado su pobreza.

«En los últimos años, ningún país había emprendido una apertura tan abrupta de su mercado agropecuario. A diferencia de la Comunidad Económica Europea, Japón y, por supuesto, Estados Unidos, que siempre se han opuesto al libre comercio alimentario, sobre todo de productos altamente sensibles como cereales y lácteos, México con uno de los rezagos más serios en su sector rural, decidió unilateralmente poner a sus productores a competir con los más eficientes y subsidiados del mundo.

«Muchos piensan que las importaciones agropecuarias y su déficit crónico en la balanza comercial son resultado de una política agraria inadecuada y una política de apoyos que se debe cancelar. La verdad es otra. A los campesinos se les condenó a competir, luego de cancelárseles los precios de garantía, de eliminarse el subsidio en fertilizantes y semillas; de limitarse el seguro y el crédito agrícola, aumentarse los precios del diesel y otros insumos, así como de la maquinaria y los implementos agrícolas. En estas condiciones, los campesinos mexicanos han tenido que enfrentar un escenario muy complicado. Por un lado aumentan sus costos de producción y llegan al mercado en condiciones desventajosas, porque los grandes industriales y comerciantes prefieren comprar en el extranjero granos subsidiados. Y en estos tiempos de la globalización nuestros productores deben competir con agricultores que gozan de crédito y seguro, con menores tasas de interés, con combustible, semillas y fertilizantes más baratos, con apoyos directos y muy importantes en subsidios y otras compensaciones.

«Lo más grave es que mientras los industriales y comerciantes adquieren de los campesinos las cosechas más baratas, beneficiándose de las reglas implacables del libre mercado, los consumidores no han visto estas ventajas».

ABA.- ¿Cuáles son los productos más afectados por la apertura comercial?

HRL.- El caso más dramático es el del maíz, el principal producto de consumo nacional y dieta básica de los mexicanos. Cada año aumenta el nivel de las importaciones. Cada año los productores ven cómo se rebasan los cupos de importación convenidos en el Tratado de Libre Comercio.

«Una de las prioridades de nuestra gestión fue lograr que los productores tuvieran un lugar en la mesa de negociaciones para fijar los cupos de importación. Lo logramos. Sin embargo, vemos que pese a nuestras peticiones y protestas, siguen ingresando a México importaciones de granos libres de aranceles por arriba de los cupos señalados en el TLC.

«También tenemos serios problemas con el arroz. Sus importaciones representan más de 60 por ciento del consumo. Ahora hay inquietud entre los arroceros por el anuncio de crear un tratado de libre comercio en el sur del continente, donde países como Uruguay y Argentina compiten ventajosamente contra los productores mexicanos. En frijol somos casi autosuficientes, pero por las fronteras ingresa como contrabando y de pronto aparecen ofertas en las distintas centrales de abasto del país, creando una competencia ruinosa para los campesinos. Hemos tenido sobreoferta de frijol en algunas variedades y regiones, sobre todo en Nayarit, Sinaloa, Zacatecas y Chihuahua, donde los campesinos han enfrentado las consecuencias de un mercado caótico.

«En el trigo las cosas no están mejor. Hay compañías harineras más interesadas en comprar las cosechas del exterior y no les importa que a los productores mexicanos se les castigue, que caigan en carteras vencidas y quiebren.

«La caña de azúcar es un claro ejemplo de cómo, para Estados Unidos, su prioridad es proteger a sus productores, sin importar que se violen los términos que se pactaron y los montos de exportación que, según el TLCAN, deben ser por lo menos de 250 mil toneladas anuales. En cambio la alta fructosa puede ingresar libremente a México, afectando gravemente a la agroindustria azucarera por la competencia desleal de este derivado.

«La Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar, de la CNC, ha venido planteando la necesidad de hacer por la vía legal establecida en el propio Tratado el reclamo correspondiente para permitir el aumento de nuestras exportaciones de azúcar a Estados Unidos, lo cual por fin parece que se va a lograr al convocarse al panel de controversia correspondiente. En el caso del sorgo, los industriales y comerciantes importan en épocas de cosechas, buscando elevar al máximo sus ganancias, sin importarles que los productores nacionales se descapitalicen y arruinen».

ABA.- ¿Qué futuro vislumbra para los productores, de continuar estas políticas?

HRL.- Pueden pasar cosas tan serias como la que ocurre con el algodón. Debido a prácticas desleales se dejó de producir y se destinaron las tierras a otros cultivos. Ello hizo altamente dependiente a la industria textil de las importaciones, de manera que ahora ya los industriales están preocupados, porque se vislumbra una crisis mundial en la producción de fibras naturales, al grado que ahora están tratando de alentar nuevamente la producción algodonera. Pero ahora ya no están los productores.

Sus tierras han sido arrendadas o destinadas a otros cultivos; sus plantas despepitadoras en general están cerradas y enmohecidas, y sus bodegas, infraestructura y otros activos, completamente parados. Pongo otro ejemplo: podemos llegar al absurdo de tener que importar 90 por ciento de las necesidades de hule, pese a tener en México tierras, clima y condiciones ideales no sólo para cubrir la demanda nacional, sino para exportar y ser una potencia en un producto estratégico como ese.

«En productos tropicales, donde tenemos ventajas comparativas, enfrentamos también la competencia desleal. En Oaxaca y Veracruz tenemos una severa crisis causada por la importación de piña proveniente de Tailandia, con quien no tenemos firmado tratado de comercio, pero por las presiones de industriales y comerciantes se ha permitido su libre importación sin aranceles, que ha perjudicado fuertemente a los productores y empacadores piñeros, sobre todo de Tuxtepec».

ABA.- ¿Esto se inscribe también en las tendencias del modelo neoliberal?

HRL.- Es un hecho indiscutible que el modelo ha profundizado nuestras desigualdades. Es también un hecho probado hasta la saciedad que el mercado es absolutamente incapaz de generar por sí mismo el crecimiento económico con equidad, porque no se guía por conceptos éticos ni por sentimientos o razones humanistas, sino por la especulación, el lucro y la ganancia.

«Actualmente, muchos de nuestros productores están siendo desplazados de nuestro propio mercado y con los precios internacionales de productos como el café, trigo y otros básicos fuertemente a la baja, tenemos a la vista importaciones que ingresan en mejores condiciones de competitividad, al amparo de los nuevos vínculos generados por la apertura y la integración.

«El costo de la globalidad y la apertura comercial lo resienten con más fuerza los productores más pobres y, aunque no se puede negar que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá ha beneficiado a algunas áreas del norte y occidente de México, hay otras que necesitan ser apoyadas con mayores subsidios, sobre todo las que tienen que ver con la producción de maíz, frijol, arroz, trigo, caña de azúcar, leche, huevo y carnes de bovino y porcino.

«En la Confederación Nacional Campesina estamos convencidos de que, para los mexicanos, el límite de la globalización está en el punto en que se ponga en peligro a nuestros ejidos y comunidades, porque son nuestros pueblos los que deben sobrevivir y no las grandes empresas trasnacionales que dominan el mercado mundial».

ABA.- ¿Cómo se está preparando la CNC para enfrentar esta realidad?

HRL.- En la CNC no somos ilusos para aislarnos y rechazar a rajatabla la realidad que nos impone la modernidad. Hemos buscado persuadir para que el Estado cumpla con su responsabilidad constitucional con los más pobres; que no deje solos a los productores; que los apoye en la capacitación en todos los niveles; que les otorgue apoyos financieros, crediticios y subsidios en la misma medida que los países desarrollados lo hacen con los suyos.

«El agrarismo que hemos impulsado en los últimos dos años busca la participación del Estado en la economía y aspira a formar un poderoso sector campesino con empresas y servicios reguladores del mercado en beneficio de la población. En la CNC diremos sí a la economía de mercado; sí al proceso de integración comercial, económica y financiera; sí a los tratados de libre comercio; sí a la apertura de fronteras, cuando estas políticas lleven a una relación de igualdad en lo externo y se perciba un proceso de justicia social en lo interno. Esto se dará cuando se modifique el tratamiento que se da a las condiciones productivas del campo mexicano.

«No proponemos distorsionar el intercambio comercial ni alterar el déficit fiscal, porque estamos lejos de la irresponsabilidad. Lo que queremos es que en el Presupuesto Federal del próximo año nuestros reclamos se expresen en mayores apoyos a la comercialización, en la actualización del Procampo, en un crecimiento real de la Alianza para el Campo, en el diseño y la implementación de mecanismos financieros que sirvan de verdad a los productores más pobres y rezagados.

«También buscamos fortalecer nuestra organización productiva a través de la incorporación de la banca de desarrollo al financiamiento de los productores de escasos recursos y, sobre todo, con una revaloración de la importancia del trabajo de los campesinos y su inalienable derecho a una vida digna».