NO
MAQUILLAR EL NEOLIBERALISMO Y ATENDER LA MISERIA,
EXIGE HELADIO RAMÍREZ*
AURORA
BERDEJO ARVIZU*
*
El Sector Campesino, mantiene su vigencia; sus aportaciones en
votos y sustento ideológico, su identidad, su presencia
e intervención en las acciones de nuestro instituto político,
le acreditan valor y autoridad moral para participar en el debate,
con vista a la inminente transformación del Partido Revolucionario
Institucional. Por tales razones, examen reproduce (con autorización
de la periodista Aurora Berdejo) la entrevista al Secretario General
de la Confederación Nacional Campesina, Heladio Ramírez
López, publicada en Excélsior el 28 de agosto.
ABA.-
¿Cómo encontrará al campesinado mexicano
el siglo XXI?
HRL.-
Ciertamente no en el mejor de los mundos, pero tampoco en el desastre
y menos derrotado. No es, en primer lugar, un universo homogéneo.
Al contrario, las diversas fuerzas que han actuado sobre el campo
en el siglo que acaba, han creado una realidad muy heterogénea
y desigual que va desde el empobrecido mundo indígena,
minifundista y de las zonas áridas, en un extremo, hasta
las más modernas y prósperas empresas agroexportadoras,
vinculadas a las grandes trasnacionales del primer mundo, en el
otro. En el centro está la obra de la Revolución.
Es el sector más dinámico y equilibrado de los ejidos,
comunidades y empresas de productores agropecuarios que alimentan
eficientemente a los cien millones de compatriotas. Estos compañeros
generan incluso importantes excedentes exportables, pero sufren
severos problemas y limitaciones, especialmente en el proceso
de comercialización y de competencia con productores externos
mejor subsidiados y más apoyados por sus respectivos gobiernos,
justamente para ayudarlos a imponerse en la competencia internacional.
En este escenario, resentimos particularmente la pobreza, sobre
todo la indígena, que viene sin duda desde muy lejos y
es uno de los más vergonzosos temas pendientes de la República.
«Pero
sería injusto abordar el tema del campo mexicano y no hacer
un reconocimiento y evaluación positiva de aquellas políticas
que desde el Estado y bajo la administración del Presidente
Zedillo han propiciado nuevos horizontes al desarrollo rural,
incrementando la producción agrícola. Se ha logrado
el fortalecimiento de la propiedad social, la tenencia de la tierra
ha logrado su seguridad jurídica, con el avance de los
programas de Procede que han delimitado con claridad más
de la mitad del territorio nacional y entregado certificados agrarios
a millones de campesinos; los proyectos de desarrollo social que
se han ejecutado, han mejorado condiciones de vida en muchas regiones
del país;
Progresa,
con el apoyo a las familias campesinas en extrema pobreza, ha
incidido en su alimentación, salud y educación,
y la Alianza para el Campo ha sido instrumento fundamental para
elevar la productividad y aumentar la producción; se han
impulsado masivos programas de apoyo a la mujer campesina; Fonaes
ha respaldado a miles de microempresas y medianos proyectos productivos
en el campo, particularmente de mujeres. Se han multiplicado los
programas de capacitación para miles de campesinos y de
jóvenes ejidatarios e indígenas que hoy se encuentran
con nuevas herramientas para construir un mejor futuro. En la
tarea de orientación de nuevas tecnologías ha sido
de importancia la participación de las universidades agropecuarias;
sin embargo, es tan grande el universo al que nos enfrentamos
que estos esfuerzos por importantes que son aún están
muy lejos de cumplir nuestras metas y esperanzas».
ABA.-
¿Cómo contempla usted en este XXII Congreso Nacional
Extraordinario las perspectivas de la CNC?
HRL.-
Somos una fuerza política combativa y preparada para mantener
vivos nuestros ideales. Somos una organización muy atenta
a los nuevos tiempos. Estamos listos para encabezar al movimiento
campesino en el escenario del nuevo milenio, de la globalidad,
del libre mercado y del gobierno de la derecha. Nuestra ventaja
es que el cambio político no nos sorprende en la inacción.
Hace tiempo que venimos luchando por un nuevo agrarismo más
acorde con los desafíos de la globalización y la
economía de mercado. Hace tiempo que venimos reclamando
un replanteamiento estratégico que eleve al campo como
prioridad política; exigiendo políticas de crédito
y financiamiento con una más amplia visión del desarrollo
rural, integral y sustentable; planteando la organización
de todo un programa nacional de comercialización, reclamando
la decisión de defender y rescatar nuestros recursos naturales
en franco proceso de deterioro.
ABA.-
¿Las reformas que el neoliberalismo exigió al Estado,
a los programas del gobierno y que indudablemente afectaron a
los campesinos, también afectaron al PRI?
HRL.- Es innegable. Es un modelo económico que debilita
la ideología y la política. Su estrategia convirtió
a los políticos en instrumentos para convencer a la gente
que es necesario privatizar, liberar al mercado de los controles
legales o desregularizar, reducir el gasto social y eliminar instituciones
y programas.
«Cuando
esto sucede, son las fuerzas del mercado nacionales e internacionales
quienes orientan la política. Los partidos quedan en una
difícil situación porque la política se convierte
en un quehacer que se va haciendo fuera de ellos. El diálogo
político y el vacío en los partidos dejan el paso
a la hegemonía de los medios de comunicación y a
la insurgencia de la sociedad civil. La política empresarial
empieza a influir a los partidos, las sociedades de amigos y asesores
sustituyen a las directivas y debilitan los lazos de los partidos
con sus bases y sus organizaciones.
«Por
otra parte, es indudable que, ante el fenómeno de la globalización
y el libre mercado, conceptos rectores como ideología,
soberanía, partidos, política, organizaciones, Estado,
sufren enormes presiones para que desaparezcan o se ajusten a
las orientaciones e intereses que caracterizan al modelo económico
neoliberal. Se llega incluso a menospreciar a la historia y a
declarar caducos nuestros conceptos básicos.
«Creemos
firmemente que los principios, nuestros principios, siguen siendo
válidos y deben ser la contribución mexicana para
dar un rostro humano y solidario a la globalización y a
la economía de mercado. En la lucha actual entre los estados-nación
y el proyecto neoliberal, estamos por la defensa de nuestra cultura
y nuestra identidad. Eso nos impulsa a exigir que el Estado reasuma
su responsabilidad de atender en serio y a fondo las desigualdades
sociales y la extrema pobreza, en sus causas, en lugar de maquillar,
con un poco de caridad y asistencialismo, los horrores y la condición
desalmada del fundamentalismo neoliberal».
ABA.-
¿Cómo va a superar el PRI su derrota del 2 de julio?
HRL.-
Ante todo, debemos tener claridad en nuestras ideas. Después
del 2 de julio nuestro partido cayó en una crisis profunda.
La incertidumbre y la confusión se apoderó incluso
de muchos cuadros dirigentes. Es lógico, los priístas
necesitaban una explicación que no se les ha dado.
«El
enorme reto que hoy tenemos por delante es convertir la crisis
que estamos viviendo como partido en una revisión a fondo
de la organización, del programa, las estructuras, las
estrategias de conducción política, las alianzas
y muchos compromisos sociales.
«Ante
la comisión de expresidentes del partido dejé clara
la posición de nuestra organización como una exigencia
estructural; les dije que no podemos seguir adelante sin dos condiciones
fundamentales: Primera, elección abierta, libre, universal
y secreta de todos los militantes, para integrar un nuevo Comité
Ejecutivo Nacional. Segunda, tomar nuestros conceptos ideológicos
que provienen de la historia y que nos dan los paradigmas fundamentales
de México: federalismo, separación de la Iglesia
y el Estado y sistema económico de protección a
las clases sociales más desvalidas. Estos temas no son
producto de nuestra imaginación. Los ha construido el pueblo
de México en sus tres grandes movimientos libertadores:
la Independencia, la Reforma y la Revolución.
No
podemos afrontar el futuro sin el conocimiento del pasado. El
partido ha nacido inspirado en esos principios de los que hoy
exigimos su irrestricto cumplimiento.
«De
hoy en adelante los priístas no van a aceptar ninguna hegemonía.
Tuvieron el liderazgo moral y político del Presidente de
la República como resultado de causas históricas.
Ni siquiera administraremos la hegemonía que muchos quieren
ver en los gobernadores priístas. De ahora en adelante
las decisiones tendrán que consensarse con las bases, con
el pueblo. Para nuestro instituto político no hay futuro
ni reestructuración posibles sin regresar al pueblo y a
los principios primigenios, sin oír la voz de la militancia,
y sin romper definitivamente con los cacicazgos, con el estilo
cupular y con la práctica de la consigna que humilla. Los
priístas reclaman hoy un partido vigilante de los gobernantes,
sean o no priístas. Muy severo con las desviaciones de
sus principios. Un partido con autoridad moral y valor para demandar
incumplimientos y separar a quienes lastimen con su actuación
la ética política, la moralidad pública y
la norma juarista de la modesta medianía.
«Quiero
advertir que de agudizarse las ambiciones de poder personal o
de grupo en el seno de nuestro Partido, éste podría
fraccionarse o sucumbir, para dar lugar a una nueva formación;
por ello, es necesario apelar una vez más a la unidad de
partido, con base en una conciencia patriótica y nacionalista.
No hay que olvidar que la alternancia en el poder es un fenómeno
recurrente, según lo demuestra la experiencia mundial..
ABA.-
¿Qué piensa la CNC de la renovación del PRI?
HRL.-
En la CNC estamos convencidos de que, en esta hora de México,
el destino de nuestro instituto político sólo tiene
un camino: la profundización de la democracia partidaria.
Los campesinos imaginamos la reconstrucción del partido
a partir de una gran convocatoria dirigida a todas las fuerzas
sociales progresistas de México, donde los liderazgos naturales,
aquellos que se han mantenido cerca de las bases, ingresen a la
lucha política del PRI y sean respetados a plenitud de
sus derechos políticos.
«Imaginamos
un partido donde los jóvenes, las mujeres, los asalariados,
los profesionistas, los obreros, los pueblos indios, los marginados
de las ciudades, los jornaleros, los recolectores del desierto,
con respeto a su voluntad y formas de organización, encuentren
cabida, solidaridad y libertad de acción. Nuestra casa
partidaria debe estar liberada de la burocracia, tecnocracia y
desarrollarse con ideas propias, con un pensamiento nuevo, con
una organización profundamente democrática e incluyente».
ABA.-
¿Cuál será la nueva relación de la
CNC con el PRI?
HRL.-
Vamos a revisar la experiencia de nuestro pacto político
y a evaluar los logros de esa relación. Es una necesidad
replantearla. Con el PRI fijamos una alianza a cambio de que abanderara
las causas de los campesinos y que a través de las instituciones
gubernamentales nos proporcionara los instrumentos para darle
justicia a los hombres del campo.
«Con
el PRI nos la hemos jugado a lo largo de los años, pues
hemos proporcionado siempre el mayor número de votos a
este partido; los números nos avalan, nuestra lealtad se
ha manifestado siempre en las urnas e incluso según cifras
del IFE el pasado 2 de julio aportamos 50 por ciento de los votos
a Francisco Labastida.
«Mas
aún, el apoyo que la CNC ha otorgado a los candidatos a
las gubernaturas, presidencias municipales y a diputaciones locales
y federales es conocido por todos. Nuestros candidatos han sido,
son y seguirán siendo los más exitosos en las luchas
electorales, porque atrás de ellos hay una verdadera organización
de hombres y mujeres que los respaldan. Somos un frente clasista
y de masas, conscientemente combativo y conocedor de su historia.
«Sin
embargo, es un imperativo replantear nuestra relación política
con el PRI, pues no estamos satisfechos con el trato que nos ha
dado y la forma de su comportamiento, sobre todo en los últimos
años. No se olvide que tenemos autonomía y capacidad
de decisión propia. Muchos de nuestros líderes han
sido desplazados para favorecer a personajes carentes de otros
espacios políticos. Basta ya, los puestos de elección
popular deben ser para los auténticos militantes.
«Vamos
a exigir que se nos den los espacios políticos que nos
corresponden, no pediremos privilegios, sabemos que el PRI está
compuesto por muchas otras organizaciones, pero el partido tiene
que empezar a hacer justicia dentro de su propia casa. A cada
quien lo que le corresponde».
ABA.-
¿Cuál será la relación de la CNC con
el gobierno de Fox?
HRL.-
En primer lugar, mantendremos nuestras posiciones políticas
y nuestras demandas económicas y sociales; y nosotros,
ya sea dentro del PRI o por nuestra propia autonomía y
posición como organización social, encabezaremos
la oposición a todas las propuestas e iniciativas que lesionen
a las mayorías nacionales, particularmente las campesinas.
Y desde este momento advertimos que para eso están nuestros
legisladores en el Congreso Federal, en los Congresos locales,
los gobernadores y los presidentes municipales surgidos de nuestras
filas.
«No
seremos una oposición a ultranza, pero no permitiremos
que se violen o se conculquen un ápice los derechos históricos
de los campesinos. Formaremos parte de una oposición revolucionaria
moderna, inteligente, transparente y leal a los intereses populares;
seremos los primeros en denunciar el olvido o transgresión
a los principios básicos constitucionales y a los paradigmas
democráticos.
«Desde
luego, nos opondremos a que cualquier programa de ayuda o de apoyo
tenga visos partidistas y, sobre todo, nos negaremos a una visión
que sólo contemple en el escenario económico a aquéllos
productores agrícolas de alta rentabilidad; la nación
tiene un compromiso con los productores más pobres, con
los temporaleros, los recolectores del desierto, los indígenas,
que cubren la mayor parte de la superficie nacional y representan
a la mayoría de la población rural. No permitiremos
una visión estadística y economicista que excluya
de la justicia social a los marginados.
«Nosotros
no representamos a los empresarios ni grandes, ni medianos, ni
chicos, sino a los trabajadores del campo, a los que laboran bajo
el sol y sobre cuyas espaldas ha descansado el desarrollo nacional.
«Nuestra
principal preocupación seguirá siendo la organización
de los campesinos para la producción y la autosuficiencia
alimentaria, pues concebimos que en el futuro el país sólo
puede ser viable si posee soberanía nacida de la producción
agrícola.
«Con
el gobierno de Fox, la CNC será como hasta ahora ha sido:
respetuosa, participativa y propositiva. Estaremos al pendiente
de las políticas al campo que el nuevo gobierno quiera
implementar, porque hasta ahora lo que se ha dicho nos tiene confundidos;
primero dicen una cosa y después otra. Por ello, esperaremos
hasta que sean gobierno y veremos».
ABA.-
Se han hecho declaraciones del equipo del Presidente Electo Fox
de que la Secretaría de la Reforma Agraria será
desaparecida en el próximo gobierno. ¿Cuál
es la opinión de la CNC al respecto?
HRL.-
Más bien propondríamos que esa Secretaría
se ampliara con programas y recursos para apoyar verdaderamente
a los campesinos, a los trabajadores, a los jornaleros, que se
le proporcione más recursos a la Secretaría de Agricultura
y Desarrollo Rural para que apoye con más amplitud a los
campesinos minifundistas y también, como ya lo hace, a
los pequeños y medianos empresarios del campo.
«La
SRA atiende y debería atender en mucho mejor forma los
intereses y los derechos de millones de mexicanos que trabajan
y viven del campo. Nosotros no podemos convalidar ningún
propósito que deje en el desamparo a las familias campesinas
quitándoles apoyos administrativos ni jurídicos;
tampoco podemos estar de acuerdo en que a los campesinos se les
convierta simplemente en una clase social receptora de políticas
asistencialistas y caritativas, que incluyan programas de combate
a la pobreza.
«Los
campesinos son pobres a causa de políticas económicas
y procesos históricos que los han marginado y reducido;
y nuestra organización precisamente se opone a ese tipo
de políticas económicas y sociales. No podemos convalidar
un sistema cuyas políticas asistencialistas se constituyan
en ambulancias para recoger los heridos que va dejando la pobreza,
propiciada sobre todo por la filosofía del libre mercado.
«Sin
embargo, esto no quiere decir que estemos marginándonos
del diálogo y la negociación, sino que estamos fijando
nuestra posición para que sea clara y congruente no sólo
con lo que pensamos sino con los intereses verdaderos de la clase
social campesina».
ABA.-
¿Cómo ha impactado la apertura comercial a la economía
campesina?
HRL.-
De diferentes maneras. Para los empresarios agrícolas y
los productores que han iniciado la experiencia de la exportación
de frutales y hortalizas, ha sido una gran oportunidad. Sus exportaciones
agropecuarias han generado 2 mil 754 millones de dólares
simplemente en el primer semestre de este año; pero para
los campesinos significa un verdadero desafío, pues desde
la entrada en vigor del TLCAN y desde que se empezó a implementar
entre nosotros el modelo neoliberal, y desde que abrimos de manera
indiscriminada nuestras fronteras a los productos agropecuarios,
principalmente a los granos, nuestro campo ha profundizado su
pobreza.
«En
los últimos años, ningún país había
emprendido una apertura tan abrupta de su mercado agropecuario.
A diferencia de la Comunidad Económica Europea, Japón
y, por supuesto, Estados Unidos, que siempre se han opuesto al
libre comercio alimentario, sobre todo de productos altamente
sensibles como cereales y lácteos, México con uno
de los rezagos más serios en su sector rural, decidió
unilateralmente poner a sus productores a competir con los más
eficientes y subsidiados del mundo.
«Muchos
piensan que las importaciones agropecuarias y su déficit
crónico en la balanza comercial son resultado de una política
agraria inadecuada y una política de apoyos que se debe
cancelar. La verdad es otra. A los campesinos se les condenó
a competir, luego de cancelárseles los precios de garantía,
de eliminarse el subsidio en fertilizantes y semillas; de limitarse
el seguro y el crédito agrícola, aumentarse los
precios del diesel y otros insumos, así como de la maquinaria
y los implementos agrícolas. En estas condiciones, los
campesinos mexicanos han tenido que enfrentar un escenario muy
complicado. Por un lado aumentan sus costos de producción
y llegan al mercado en condiciones desventajosas, porque los grandes
industriales y comerciantes prefieren comprar en el extranjero
granos subsidiados. Y en estos tiempos de la globalización
nuestros productores deben competir con agricultores que gozan
de crédito y seguro, con menores tasas de interés,
con combustible, semillas y fertilizantes más baratos,
con apoyos directos y muy importantes en subsidios y otras compensaciones.
«Lo
más grave es que mientras los industriales y comerciantes
adquieren de los campesinos las cosechas más baratas, beneficiándose
de las reglas implacables del libre mercado, los consumidores
no han visto estas ventajas».
ABA.-
¿Cuáles son los productos más afectados por
la apertura comercial?
HRL.-
El caso más dramático es el del maíz, el
principal producto de consumo nacional y dieta básica de
los mexicanos. Cada año aumenta el nivel de las importaciones.
Cada año los productores ven cómo se rebasan los
cupos de importación convenidos en el Tratado de Libre
Comercio.
«Una
de las prioridades de nuestra gestión fue lograr que los
productores tuvieran un lugar en la mesa de negociaciones para
fijar los cupos de importación. Lo logramos. Sin embargo,
vemos que pese a nuestras peticiones y protestas, siguen ingresando
a México importaciones de granos libres de aranceles por
arriba de los cupos señalados en el TLC.
«También
tenemos serios problemas con el arroz. Sus importaciones representan
más de 60 por ciento del consumo. Ahora hay inquietud entre
los arroceros por el anuncio de crear un tratado de libre comercio
en el sur del continente, donde países como Uruguay y Argentina
compiten ventajosamente contra los productores mexicanos. En frijol
somos casi autosuficientes, pero por las fronteras ingresa como
contrabando y de pronto aparecen ofertas en las distintas centrales
de abasto del país, creando una competencia ruinosa para
los campesinos. Hemos tenido sobreoferta de frijol en algunas
variedades y regiones, sobre todo en Nayarit, Sinaloa, Zacatecas
y Chihuahua, donde los campesinos han enfrentado las consecuencias
de un mercado caótico.
«En
el trigo las cosas no están mejor. Hay compañías
harineras más interesadas en comprar las cosechas del exterior
y no les importa que a los productores mexicanos se les castigue,
que caigan en carteras vencidas y quiebren.
«La
caña de azúcar es un claro ejemplo de cómo,
para Estados Unidos, su prioridad es proteger a sus productores,
sin importar que se violen los términos que se pactaron
y los montos de exportación que, según el TLCAN,
deben ser por lo menos de 250 mil toneladas anuales. En cambio
la alta fructosa puede ingresar libremente a México, afectando
gravemente a la agroindustria azucarera por la competencia desleal
de este derivado.
«La
Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar,
de la CNC, ha venido planteando la necesidad de hacer por la vía
legal establecida en el propio Tratado el reclamo correspondiente
para permitir el aumento de nuestras exportaciones de azúcar
a Estados Unidos, lo cual por fin parece que se va a lograr al
convocarse al panel de controversia correspondiente. En el caso
del sorgo, los industriales y comerciantes importan en épocas
de cosechas, buscando elevar al máximo sus ganancias, sin
importarles que los productores nacionales se descapitalicen y
arruinen».
ABA.-
¿Qué futuro vislumbra para los productores, de continuar
estas políticas?
HRL.-
Pueden pasar cosas tan serias como la que ocurre con el algodón.
Debido a prácticas desleales se dejó de producir
y se destinaron las tierras a otros cultivos. Ello hizo altamente
dependiente a la industria textil de las importaciones, de manera
que ahora ya los industriales están preocupados, porque
se vislumbra una crisis mundial en la producción de fibras
naturales, al grado que ahora están tratando de alentar
nuevamente la producción algodonera. Pero ahora ya no están
los productores.
Sus
tierras han sido arrendadas o destinadas a otros cultivos; sus
plantas despepitadoras en general están cerradas y enmohecidas,
y sus bodegas, infraestructura y otros activos, completamente
parados. Pongo otro ejemplo: podemos llegar al absurdo de tener
que importar 90 por ciento de las necesidades de hule, pese a
tener en México tierras, clima y condiciones ideales no
sólo para cubrir la demanda nacional, sino para exportar
y ser una potencia en un producto estratégico como ese.
«En
productos tropicales, donde tenemos ventajas comparativas, enfrentamos
también la competencia desleal. En Oaxaca y Veracruz tenemos
una severa crisis causada por la importación de piña
proveniente de Tailandia, con quien no tenemos firmado tratado
de comercio, pero por las presiones de industriales y comerciantes
se ha permitido su libre importación sin aranceles, que
ha perjudicado fuertemente a los productores y empacadores piñeros,
sobre todo de Tuxtepec».
ABA.-
¿Esto se inscribe también en las tendencias del
modelo neoliberal?
HRL.-
Es un hecho indiscutible que el modelo ha profundizado nuestras
desigualdades. Es también un hecho probado hasta la saciedad
que el mercado es absolutamente incapaz de generar por sí
mismo el crecimiento económico con equidad, porque no se
guía por conceptos éticos ni por sentimientos o
razones humanistas, sino por la especulación, el lucro
y la ganancia.
«Actualmente,
muchos de nuestros productores están siendo desplazados
de nuestro propio mercado y con los precios internacionales de
productos como el café, trigo y otros básicos fuertemente
a la baja, tenemos a la vista importaciones que ingresan en mejores
condiciones de competitividad, al amparo de los nuevos vínculos
generados por la apertura y la integración.
«El
costo de la globalidad y la apertura comercial lo resienten con
más fuerza los productores más pobres y, aunque
no se puede negar que el Tratado de Libre Comercio con Estados
Unidos y Canadá ha beneficiado a algunas áreas del
norte y occidente de México, hay otras que necesitan ser
apoyadas con mayores subsidios, sobre todo las que tienen que
ver con la producción de maíz, frijol, arroz, trigo,
caña de azúcar, leche, huevo y carnes de bovino
y porcino.
«En
la Confederación Nacional Campesina estamos convencidos
de que, para los mexicanos, el límite de la globalización
está en el punto en que se ponga en peligro a nuestros
ejidos y comunidades, porque son nuestros pueblos los que deben
sobrevivir y no las grandes empresas trasnacionales que dominan
el mercado mundial».
ABA.-
¿Cómo se está preparando la CNC para enfrentar
esta realidad?
HRL.-
En la CNC no somos ilusos para aislarnos y rechazar a rajatabla
la realidad que nos impone la modernidad. Hemos buscado persuadir
para que el Estado cumpla con su responsabilidad constitucional
con los más pobres; que no deje solos a los productores;
que los apoye en la capacitación en todos los niveles;
que les otorgue apoyos financieros, crediticios y subsidios en
la misma medida que los países desarrollados lo hacen con
los suyos.
«El
agrarismo que hemos impulsado en los últimos dos años
busca la participación del Estado en la economía
y aspira a formar un poderoso sector campesino con empresas y
servicios reguladores del mercado en beneficio de la población.
En la CNC diremos sí a la economía de mercado; sí
al proceso de integración comercial, económica y
financiera; sí a los tratados de libre comercio; sí
a la apertura de fronteras, cuando estas políticas lleven
a una relación de igualdad en lo externo y se perciba un
proceso de justicia social en lo interno. Esto se dará
cuando se modifique el tratamiento que se da a las condiciones
productivas del campo mexicano.
«No
proponemos distorsionar el intercambio comercial ni alterar el
déficit fiscal, porque estamos lejos de la irresponsabilidad.
Lo que queremos es que en el Presupuesto Federal del próximo
año nuestros reclamos se expresen en mayores apoyos a la
comercialización, en la actualización del Procampo,
en un crecimiento real de la Alianza para el Campo, en el diseño
y la implementación de mecanismos financieros que sirvan
de verdad a los productores más pobres y rezagados.
«También
buscamos fortalecer nuestra organización productiva a través
de la incorporación de la banca de desarrollo al financiamiento
de los productores de escasos recursos y, sobre todo, con una
revaloración de la importancia del trabajo de los campesinos
y su inalienable derecho a una vida digna».
