¿Qué es la democracia?*
MIGUEL GARCÍA GONZÁLEZ**

La búsqueda de respuestas sobre el significado de la democracia y su recuperación como realidad macrofísica, conlleva al análisis de procesos, realidades, tendencias, escenarios y contextos diversos.

La historia de la humanidad es producto de la experimentación de fórmulas democráticas a lo largo del tiempo y en un amplio espacio, por lo cual es difícil suponer que pueda definirse en forma única y valida para todos los acontecimientos.

Resulta paradójico hablar de democracia y reconocer prácticas comunes que no correspondan en su realidad con el discurso. Así también, observar que no existe movimiento natural e histórico que conduzca a la democracia, sino que este, es precisamente resultado de espacios y condiciones de voluntad y talento de las élites gobernantes.

Las pretensiones volunta-ristas de líderes, caudillos, revolucionarios que buscan instaurar por decreto la democracia, seguramente no encontraran eco y sustento social, una vez que no se alcancen resultados previsibles y se verifique la falta de cumplimiento en lo ofrecido.

Inexcusablemente el reto democrático se encuentra en traspasar el umbral de la democracia formal a la democracia como valor, lo que exige ciertas condiciones para el surgimiento y vigencia de una vida democrática que se consigue con la institucionaliza-ción de valores, comportamientos y virtudes permanentes.

Los países con mayor tradición democrática se enfrentan sin remedio al reto constante de sumar a sus procesos electorales y formas de gobierno el ingrediente especial llamado modo de vida democrática que resulta de la. maximización de sus virtudes cívicas experimentadas.

Resultan interesantes las consideraciones de Philippe Schmitter, profesor de la Universidad de Stanford, en el sentido que «la democracia no es inevitable y es revocable». Esto lleva a redimensionar precisamente que la democracia no es necesaria y sobre todo, no constituye un requisito funcional para el desarrollo actual del capitalismo, como tampoco responde a un imperativo ético de la evolución social. La democracia se erige como esfuerzo extraordinario y continuo para provocar su autorreproducción.

La democracia es entonces, un resultado del aprendizaje social y cuya responsabilidad conlleva la necesidad de una alfabetización política, –conocimiento mínimo de la historia y del ambiente–, adquirir y difundir reglas de conducta y potenciar a la tolerancia como medio para aceptar el conflicto siempre presente, logrando la estabilidad por acuerdo consensado. A todo lo antes mencionado falta agregar otro elemento clave para descifrar la interrogante inicial y es precisamente ¿cómo llegar a ser ciudadano? Esto nos advierte la responsabilidad de encontrar un modelo de ciudadano demócrata que consciente de su compromiso social supere su enclaustramiento y surja a la vida pública con hábitos democráticos y valores morales.

Como lo destacó en su oportunidad Michel Crozier, el problema de la política en sentido amplio como manifestación para transformar se encuentra en el hecho de no señalar al hombre sus tareas sino en crear un contexto que les permita descubrir sus propias finalidades, valores y tareas.

Al igual que Crozier, Han-nah Arendt argumentaría en su tradicional obra sobre la Condición Humana que es apremiante que el hombre rebase su condición de atraso como resultado del aislamiento y pase de ser un hombre–masa a un hombre con capacidad de actuar en común. Coincidiendo con Crozier ni conservadurismo, ni romanticismo revolucionario, sino permitir al hombre cambiar por sí mismo.

Finalmente es preciso destacar que el examen que se presenta es fruto del análisis que Carlos Arriola realiza en ¿Qué es la Democracia?, lo cual resulta inverosímil que en unas cuantas cuartillas se estudie y reflexione con tanta profundidad.

Es sugestiva una lectura que se logra en minutos y nos obliga a la reflexión de muchas horas, porque lo intenso y denso de cada párrafo obedece a una idea muy clara de un asunto muy complejo.

*Arriola, Carlos Ed. Miguel Ángel Porrúa, México, 1994

**Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.