Márketing. Un análisis del intercambio político*
Georgina Moreno Cordero**

Interesante texto que a partir del análisis del concepto que le da título a la obra, el márketing, se construye sobre una idea central: la de potenciar y facilitar los procesos de intercambio de todo tipo de valores; por su parte el márketing político, supone el estudio de los procesos de intercambio político que ciertas organizaciones o personas desarrollan con el objeto de conseguir el voto o la adhesión de un colectivo a un programa, a una persona o a una ideología. Evidentemente, no se puede tratar a un candidato o a una oferta política como cuando se quiere vender cereales, jabón o lavadoras, lo que es indudable es que todo el que quiera dar a conocer una oferta tiene que comunicarla, independientemente de la forma que elija. Hay autores que han establecido un paralelismo entre márketing y sofisma, señalando que es su forma burocrática moderna, ya que se basa en la apariencia.

El primer capítulo de este texto «Márketing y política», recoge una reflexión sobre la concepción de márketing y el papel que desempeña en la sociedad para conectarlo con la política; así mismo propone un modelo que intenta sintetizar las relaciones y flujos que se plantean en la aplicación del sistema político. Este concepto según el autor, puede entenderse desde una doble perspectiva:

como un sistema de acción y como un sistema de pensamiento que supone una situación competitiva donde se puede elegir entre alternativas.

La definición de márketing que ha contado con mayor aceptación es la de la American Marketing Association (AMA) de 1985: Márketing es el proceso de planificación y ejecución del concepto, precio, promoción y distribución de ideas, bienes y servicios para crear intercambios que satisfagan los objetivos del individuo y de la organización. Años después en 1992, Badot y Cova sugieren un nuevo márketing que supone salir del espacio comercial y proponen un cambio de mentalidad: desde el poner el producto en el mercado al poner un sentido en la sociedad; en esta propuesta se observa un predominio del paradigma de intercambio social.

Una idea fundamental en márketing es la de transacción e intercambio, pero no necesariamente este intercambio se ha de referir a productos, servicios o dinero, sino puede incluir otros recursos como energía, tiempo o sentimientos. En suma contemplar el proceso de intercambio como una actividad social. La aplicación del concepto de márketing a la elección política implica un proceso de planificación con estudio previo del electorado que se concrete en una oferta programática y de personas. Es muy importante distinguir entre márketing político y márketing electoral, ya que este último término es mas restringido debido a que la campaña tiene una duración concreta en el tiempo.
El desarrollo del márketing sólo es posible en una sociedad de orientación democrática en la que la discusión es una forma normal de relación política, de esta forma lo que existe en los estados totalitarios sólo es la propaganda.

Al hablar de la evolución del márketing político, Teodoro Luque afirma que existe una tendencia generalizada en señalar a EUA como el país precursor en la aplicación de las técnicas de márketing a la política y menciona que el primer candidato a la presidencia en utilizar una agencia de publicidad para asesoramiento en su campaña es el general Eisen-hower, en el año 1952. En otras democracias occidentales se ha ido a la zaga en esta materia, en Gran Bretaña a partir de 1959 se aplican algunas de las experiencias americanas; en Francia es hasta la década de los sesentas que el márketing entra a la vida electoral y en España a partir de los años 70’s.

El autor identifica varias etapas en la evolución del concepto de márketing: una primera fase de «prepartidos», en la que la comunicación política es escasa por el interés dominante de quien ejerce el poder. Segunda fase de «ideología», caracterizada por una oferta claramente diferenciada de las opciones políticas. Tercera fase del «desarrollo de la comunicación de masas: la imagen»; cuarta y última fase «de la implantación generalizada de las técnicas de marketing», en la que se profundiza en las técnicas de investigación preelectoral.

Sobre la relación entre márketing y sistema político, el autor señala que un sistema político se delimita conociendo sus características intrínsecas, las que tiene independientemente de su entorno. Sin embargo, también existen propiedades externas de estos sistemas, entre las que se distinguen los cambios del entorno, los equilibrios instantáneos del sistema; la perturbación de la trayectoria y su propiedad de adaptación. Para identificar un sistema es necesario no sólo considerar sus características a un nivel estático sino también a un nivel dinámico.

En el análisis del intercambio político se produce la confluencia de diferentes ramas de las ciencias sociales, según Hunt el márketing político tiene por objetivo explicar:

1. El comportamiento de los ciudadanos ante el intercambio político.
2. El comportamiento de las diferentes opciones políticas en dicho intercambio.
3. La estructura y actuaciones de las instituciones encaminadas a facilitar el intercambio político.
4. Consecuencias que sobre la sociedad tienen los comportamientos de los electores, opciones políticas e instituciones.

Una vez establecidos los objetivos de una teoría de márketing es posible intentar la construcción de un modelo, esto es establecer un sustituto de la realidad; pero en estos modelos existen variables: del entorno genéricas (situación socioeconómica, situación política, internacional, etc.) y específicas (desempleo, corrupción, conflictos, etc.). Cada organización política posee un cierto grado de control sobre una serie de variables denominadas internas sobre las que puede actuar y elaborar su estrategia de marketing–mix (a largo plazo) o sus tácticas (a corto plazo).

El segundo capítulo «La investigación en márketing político» se dedica a estudiar la necesidad de investigación y analiza el sistema de información de márketing aplicado al ámbito político, haciendo especial referencia a las encuestas electorales y sus aspectos metodológicos, así como a los aspectos éticos que plantea tanto la investigación como la práctica del márketing político.

Estableciendo un paralelismo entre empresa y organización política. Desde la perspectiva de la investigación de márketing este sistema lo podemos desglosar en cuatro partes: 1.– El sistema de registro de información. 2.– El sistema de inteligencia. 3.– El sistema de estudios e investigación de márketing. 4.- El sistema de modelización.

Dentro del proceso de investigación se puede optar por distintos enfoques, así, cuando se quiere una aproximación a una situación política se lleva acabo una investigación exploratoria. Cuando el interés es resumir, describir o clasificar un fenómeno político o electoral, estamos ante una investigación descriptiva. Si lo que se pretende es explicar, predecir o establecer relaciones causales estamos frente a una investigación explicativa o causal.

Un aspecto importante dentro de la investigación política es la necesidad de obtener datos primarios, para lo que se requiere un trabajo de campo, un plan de mues-treo. El muestreo será probabilís-tico cuando se conoce la probabilidad de ser seleccionado; entre este tipo de muestreos el menos complicado es el aleatorio simple, en el cual todas las muestras de tamaño «N» tienen una probabilidad conocida e igual de ser seleccionadas al azar.

El autor señala que un aspecto importante será que antes de realizar el trabajo de campo y delimitar las características de una investigación, habrá que concretar una propuesta de investigación que comprenda: Objetivos de la investigación, especificaciones de las técnicas de estudio, estimación del coste, otros temas de tipo contractual (exclusividad, publicación de los datos, etc.)

Teodoro Luque distingue entre dos tipos de investigación, la cualitativa que se entiende como un conjunto de métodos de obtención de información y de entrevistas que se refieren a aspectos internos del comportamiento humano. La cuantitativa que comprende el conjunto de métodos de obtención de información de carácter cuantitativo, aspectos menos profundos del comportamiento. Entre el abanico de técnicas cualitativas destaca las siguientes: entrevistas en profundidad, sesiones de grupo, técnicas proyectivas y técnicas basadas en la observación. Entre las técnicas cuantitativas más utilizadas destaca: la entrevista por correo, entrevista telefónica, entrevista personal, encuesta ómnibus y el panel de electores.

Luque define a la encuesta política como la referida a cualquier asunto político, mientras que las electorales están referidas a una elección concreta. Las encuestas realizadas el día de la elección encajan dentro de la categoría de polling y dentro de ellas hay que distinguir dos tipos: las encuestas a la salida de la votación (exit polls), que necesitan de una concienzuda planificación previa al día de las elecciones. El recuento de votos o quick count que consiste en contar un número (suele ser 50 o 100) de los primeros votos escrutados.

A pesar del método científico utilizado en la investigación política y electoral, es un proceso que está amenazado por el riesgo de cometer equivocaciones en cada una de sus fases y que influyen en el éxito para la consecución del objetivo final, el autor menciona dos grandes tipos de errores: los relacionados con el muestreo y los relativos a la medida y observación; además se cuestiona el autor ¿aciertan las encuestas electorales? y se responde positivamente, sin embargo también cita pruebas de lo contrario, sus ejemplos: las elecciones generales españolas de 1993 y las últimas de 1996; las británicas de 1992; el referendo sobre el tratado de Maastricht en Dinamarca; y el reciente ascenso de la Liga y la caída de DC o PSD en Italia. Agrega: «habría que determinar cuándo se produce realmente una equivocación y qué diferencia se entiende como fracaso, puesto que cada vez se es más inflexible exigiendo precisión mientras se olvida ver con detenimiento las fichas técnicas de las encuestas. Las desviaciones provocan un proceso de reflexión, de análisis y de revisión metodológica que permite extraer conclusiones para mejorar la planificación y ejecución de las encuestas.»

Otro aspecto que se destaca es el desarrollo de una gran cantidad de modelos de márketing político, de índole muy diversa y aplicables a distintos escenarios, de éstos el autor describe los siguientes:

- Modelos descriptivos, elaborados tanto para hacer comprender como para explicar o predecir algo, estos modelos se pueden desglosar en: modelos macroanalíticos; microanalíticos y modelos de microsimulación.

- Modelos de decisión, su objetivo es facilitar el análisis, comparación y elección de distintas alternativas, se pueden agrupar en dos grandes tipos: modelos de optimi-zación y modelos heurísticos.

- Modelos verbales: determinan las variables, sus características y relaciones entre ellas de una manera «literaria» a través del lenguaje escrito no matemático.

- Modelos gráficos: aportan las ventajas de la visualización y de la visión en conjunto, recurriendo a alguna técnica de representación

- Modelos matemáticos: describen los fenómenos a través de expresiones matemáticas.

Al abordar las tendencias en la investigación de marketing político, Luque señala que desde los años treinta cuando comienza la investigación de audiencias, el número de sondeos de opinión y actitudes y el desarrollo de técnicas sofisticadas no ha dejado de crecer. Durante las décadas siguientes se fue mejorando la calidad e idoneidad de los sondeos, incorporándose en los años sesenta la prensa y la televisión al ámbito de la investigación; y en los ochenta se introdujo el uso de la investigación de valores personales en el desarrollo de la estrategia política.

El autor también se adentra a los aspectos éticos de la investigación de márketing político y afirma que éstos se derivan de la interacción de un individuo/organización con otros individuos u organizaciones, explica que para el estudio de los aspectos éticos es necesario distinguir dos vertientes, la referida a la investigación de márketing y la que comprende la práctica, las actuaciones de márketing. En este mismo sentido señala que los que se han ocupado de este análisis se han centrado en los siguientes aspectos:

- Trazar las responsabilidades y obligaciones de los investigadores hacia las personas que forman parte de la muestra en estudio y hacia quienes va dirigida la investigación.

- Explorar si determinados grupos perciben ciertas prácticas de investigación de márketing como éticas o no.

- Realizar sugerencias a la dirección para evitar los conflictos éticos.

- Estudiar los principales problemas éticos derivados de la investigación de márketing y su intensidad.

También menciona el autor que hay que tener presente que los problemas éticos, en determinados casos, son asuntos geren-ciales no exactamente sociales. Otro elemento vinculado con los aspectos éticos del márketing es el jurídico, al respecto Luque menciona que el problema de la elaboración y publicación de las encuestas ha sido objeto de regulación para tratar de conseguir su correcta confección y utilización. En el caso de la regulación española, la Ley Orgánica de Régimen Electoral General señala:

- Los realizadores de un sondeo deben incluir en su publicación:

-Denominación y domicilio del organismo o entidad pública o privada o de la persona que haya realizado el sondeo, así como de quien lo ha encargado.

- Características técnicas del sondeo que incluyan: sistemas de muestreo, tamaño de la muestra, margen de error, nivel de representatividad, procedimiento de selección de los encuestados, y fecha de realización del trabajo de campo,.

- Texto íntegro de las cuestiones planteadas y número de personas que no han contestado a cada una de ellas.

Resalta el autor que las cuestiones conflictivas de la investigación electoral no se han regulado de manera homogénea en las distintas legislaciones. Limitándonos al campo político, la aplicación del márketing se ha cuestionado muy fuertemente, las críticas se refieren a los medios de influencia abusivos, que degradan la calidad del debate político y hacen peligrar la libertad de los ciudadanos y de su elección. Pero, el verdadero peligro, afirma el autor, reside en que una opción política ostente un poder de monopolio en cuanto a la posibilidad de utilización de los métodos de marketing; el caso extremo sería un régimen totalitario.

En el tercer capítulo «El comportamiento del elector» a éste se le considera como un agente activo del proceso de intercambio político, aquí se describe su comportamiento y se elabora una propuesta de modelo para su análisis. Ante las características particulares del intercambio político, el análisis del comportamiento del elector es diferente al del consumidor de bienes, pero el desarrollo alcanzado por la teoría del consumidor proporciona un interesante complemento para este análisis.

Para el autor, dentro de la investigación del intercambio político uno de los objetivos es precisar cómo se forman los condi-cionantes del comportamiento del elector y cómo se ve afectado éste por los cambios en los niveles de las variables tácticas y/o estratégicas de las organizaciones políticas o de las variables del entorno. El elector es un agente activo en el proceso de elección, por lo que se han establecido analogías entre votante y consumidor, las que se pueden concretar en los siguientes puntos:

1. Un político ofrece un servicio como un abogado o un médico.
2. Un votante paga estos servicios (mediante sus impuestos) como lo hace con otro tipo de servicios: educación, sanidad, etc.
3. Un elector tiene motivos específicos, que hacen que ciertos candidatos tengan mas atractivos que otros.
4. Un elector puede beneficiarse más de ciertos candidatos que de otros, como un consumidor puede beneficiarse más de una marca que de otra.
5. Un votante puede optar entre diferentes candidatos, como el consumidor puede optar por una variedad de opciones.
6. Un elector busca información, de igual manera que un consumidor busca información sobre bienes o servicios.
7. Un elector experimenta satisfacción o desencanto después de la elección como le ocurre al consumidor tras una compra.

Partiendo de que el proceso de compra es una conducta resolutoria racional al igual que el proceso de decisión del voto, ambos constarían de etapas similares, la fase inicial es la toma de conciencia de la necesidad de participar en la selección de distintas propuestas; el siguiente paso es la obligada búsqueda de información, para llegar finalmente a la fase de evaluación en la que es clave el término racional. Cuanta más eficacia se atribuye a un voto, mayor riesgo se asociará a la decisión de votar.
Indica el autor que también es posible establecer, para el caso del elector que decida votar, los mismos tipos de conducta reso-lutoria presentados en el comportamiento del consumidor: conducta resolutoria extensiva, se presentaría para una situación de alta motivación del votante; conducta resolutoria limitada, cuando se trate de una situación en la que exista riesgo percibido; conducta de rutina, es el caso de situaciones en las que el riesgo percibido es bajo.

El elector puede recurrir a diferentes tipos de información para disminuir el riesgo percibido: información proporcionada por las organizaciones políticas e información proporcionada por fuentes neutras. Para él la publicidad política contiene información directa, sin embargo no hay que olvidar que los candidatos tienen historia que puede producir diferencias en la plausibilidad de sus promesas. Si éstas son inconsistentes con su trayectoria pueden producir pérdida de votos mientras que su cumplimiento, salvo circunstancias especiales, incrementará los votos en elecciones futuras.

Una vez analizadas las fuentes de información del elector, el autor se adentra a describir sus modelos de comportamiento, sobre los que señala que no sólo sirven para explicarlo sino para hacer previsiones e influir en el comportamiento de los agentes de ese intercambio; así explica que los modelos comportamentales se pueden clasificar de muy diversas formas, atendiendo a las variables que se utilicen, distingue los siguientes: modelos sociodemo-gráficos, intentan explicar al voto a partir de las características objetivas del elector; modelos psicoanalíticos, sólo consideran variables relacionadas con la historia y la personalidad profunda del individuo; modelos actitu-dinales, toman como variables el conjunto de actitudes políticas del elector.

El texto habla del enfoque sociológico y psicosocial, que une dos perspectivas que engloban buena parte de las investigaciones del comportamiento del elector, así mismo se aborda el enfoque positivo, económico o de elección racional que proporciona la posibilidad de inferir, una vez verificado el modelo y de plantear situaciones alternativas modificando las variables que intervienen, dentro de este enfoque los modelos que mas han influido son los denominados modelos especiales, cuyas claves son:

- Cada votante tiene un conjunto ideal de posiciones políticas que estará representado por un punto en un espacio hipotético.

- Un candidato o una opción política tendrá una determinada posición que estará representada en un punto en el mismo espacio

- El votante elige el candidato cuya posición esté más próxima a la suya.

Además de los modelos ya reseñados el autor ahonda en la teoría de Downs, el modelo de Shama, el modelo de elección secuencial de Lindon y Weill, el modelo de Newman y Shelt, así como en los de Nakanishi; Omura y Talarzyk; y Nimmo; todos ellos estudian diversos aspectos que influyen en el comportamiento electoral; para finalmente proponer un modelo que determine las variables de cada tipo a considerar, conseguir su medida y fijar la relación que las une.

El capítulo cuarto «El intercambio político y la situación competitiva política» versa sobre el carácter multidimensional del intercambio político y sus componentes, se analiza la otra parte del intercambio político: la oferta. En este sentido señala el autor que el máximo exponente de una opción es el candidato, aunque su papel decisivo varía en función de la forma y del tipo de elección; agrega que el partido como parte del objeto del intercambio político y como subsistema del sistema político se constituye en portador de atributos cuya imagen complementa y apoya a la del candidato. La ideología es otro de los aspectos fundamentales en el ámbito aquí analizado, se le considera elemento esencial y diferenciador que se concreta en diferentes partidos políticos, de esta conexión ideología-partido emana el programa político electoral. Finalmente, las organizaciones políticas/opciones también influyen en el esquema competitivo y están afectadas por las relaciones con otros subsistemas y cumplen una función de conexión entre el electorado/ciudadadano y las instituciones; aún cuando esta conexión está mediatizada por grupos de presión que poseen cierto nivel de información, poder de negociación, intereses claramente identificados y cohesión en torno al objetivo de conseguirlos; se constituyen en un elemento de referencia considerable para amplias capas del electorado.

Por otra parte, para delimitar la situación competitiva política habrá que identificar las unidades estratégicas de actuación, las que según el autor se agrupan en:

- Estrategia de concentración, se centra en una función y en un grupo de individuos.

- Estrategia ideológica, que pretende dar respuesta a diferentes clases y grupos sociales.

- Estrategia de especialización por grupos sociales, busca dar respuesta a las necesidades de un grupo social concreto.

- Estrategia de especialización selectiva, enfoca las actuaciones según el interés estratégico del momento.

- Estrategia de cobertura completa, se orienta sobre la práctica de la totalidad de las unidades ya descritas. Asímismo, Luque identifica dos segmentos útiles para medir el atractivo electoral: electorado global y electorado potencial, el primero corresponde al apoyo total que recibe una oferta concreta en un momento y circunscripción concretos. La segunda, es una opción que varía con el tiempo, es distinto de una elección a otra, bien por las estrategias desarrolladas en las tareas de gobierno u oposición, bien por la evolución del entorno.

Para el autor hay más elementos a considerar en la competencia política, así habla de las «barreras de entrada» que se pueden manifestar cuando el oferente político ha de enfrentarse a organizaciones con mayor implantación social, en la necesidad de medios (especialmente financieros), en que el competidor ha de enfrentarse a rivales más conocidos, la fidelidad y el grado de compromiso del electorado hacia una opción determinada, al sabe–hacer y las conexiones a escala local, nacional e incluso internacional. Agrega el autor: parece evidente que la publicidad política genera barreras de entrada.

En contraparte con las barreras, aparece el concepto de «ventaja competitiva», que aplicado a la política se refiere al conjunto de características de una opción política que confieren superioridad a esa opción sobre otras con las que se compara. Las medidas de ventaja competitiva política pueden ser del ámbito interno (candidato, organización, ideología, programa) o del ámbito externo (presupuesto de campaña, satisfacción de electores, imagen del candidato, factores internacionales).

El último capítulo «El proceso de comunicación en el intercambio político. La influencia de los gastos electorales» se analiza el papel que juega la comunicación y sus peculiaridades, concebida como una variable estratégica que está sujeta a cambios tecnológicos que tienen consecuencias en la comunicación política. En este apartado también se hace alusión a los gastos de campaña.

El autor afirma que el proceso de comunicación política destaca por su globalidad puesto que implica a la sociedad en su conjunto y agrega que toda campaña política supone una elevación en el nivel de estímulos emitidos por una o varias opciones. Desde la perspectiva de la organización política existe una amplia gama de medios a utilizar en la comunicación política, así Luque establece una tipología de los medios de comunicación: personales (formas de comunicación en las que se produce un diálogo) e impersonales (con carácter unidireccional en la comunicación). Pero otro elemento esencial es el contenido de los mensajes sobre los mismos ha desatado gran interés la influencia del comportamiento electoral del mensaje político según su contenido ambiguo o específico, político o personal; la influencia de los mensajes en determinados medios de comunicación; la polémica del alcance de la regulación legal de las campañas políticas, una de cuyas piezas es la referida al contenido de los mensajes; la coordinación de los mensajes en los diferentes medios; la influencia del nivel de motivación de la audiencia en el proceso de la información política; los efectos de la publicidad negativa; el impacto de la publicidad política sobre la deserción de los votantesde su identificación política; y el vocabulario en los mensajes políticos. Todos estos elementos son descritos minuciosamente por el autor.

Al abordar la problemática de las nuevas tecnologías de la comunicación, afirma el autor que los votantes confían menos en las reputaciones o reconocimiento del nombre, por lo que el énfasis en la cobertura televisiva ha incidido fuertemente en otros medios de comunicación como los que se basaban en el contacto personal. Así concluye que la comunicación política se ha visto afectada por los cambios tecnológicos que han configurado a las siguientes tres familias: los soportes autónomos (libros, prensa películas, cintas, etc.); los medios de teledifusión (radio, televisión por cable o vía satélite, teletexto), y los sistemas de telecomunicación (teléfono, televisión ordenador).

Finalmente, al hablar de los gastos de campaña, reconoce que toda campaña requiere esfuerzo y recursos, de ahí que la cuanti-ficación de las acciones estratégicas esté relacionada con el establecimiento de un presupuesto y el cumplimiento de ciertos objetivos (número de votos, escaños, poder político o una determinada notoriedad). Habla de los diversos modelos de gasto y sus efectos en las campañas, para, por último, referirse a la regulación de los gastos electorales, ejempli-ficando el caso de España.

Esta lectura adentra al lector en las minucias del márketing político a través de profundos análisis, esquemas explicativos, matrices y tablas. Resultará interesante a todo aquel que aspire, o ya ejerza, algún cargo de elección popular.

*TEODORO LUQUE Editorial Ariel Economía

** Licenciada en Sociología por la UNAM. Servidora pública en el IMSS, SCT, DDF, Lotería Nacional. Actualmente es subdirectora de Mercadotecnia del Instituto Mexicano de la Radio.