EN
EL PRI ¿QUÉ IDEOLOGÍA?
Mesa
de discusión N° 1, ¿Qué ideología?
Moderador: Javier Oliva Posada,
Secretario General del Instituto de Capacitación y Desarrollo
Político del CEN.
El
Tema.- El pasado 9 de septiembre se llevó a cabo por primera
vez un Foro Nacional de discusión sobre el Partido Revolucionario
Institucional, tras los resultados de las elecciones del 2 de
julio, organizado por priístas en la sede del Comité
Ejecutivo Nacional.
En
la mesa 1, realizada en la Sala José Francisco Ruiz Massieu.
hubo más de 50 participaciones las cuales se enfocaron
al tipo de ideología que debe contemplar el Revolucionario
Institucional.
El
sentido general de la discusión estuvo marcado por la visión
encontrada de continuar o no con la ideología de la Revolución
Mexicana, contemplando su vigencia en los inicios del siglo XXI
y a casi un siglo de su gesta.
De
acuerdo con las estadísticas electorales, la mayor parte
del electorado joven que emitió su voto lo hizo a favor
de Vicente Fox, jóvenes no identificados con los principios
revolucionarios que enarbola el PRI.
La
brecha generacional no sólo se reflejó en rangos
de edad sino en propuestas y el proyecto de partido que se desea,
por un lado aquellos quienes piensan que el ideario de los gobiernos
revolucionarios está desfasado e incluso con pérdida
de credibilidad; y aquellos quienes ven en el nacionalismo revolucionario
la defensa de los intereses de México ante los embates
de la globalización y la lucha de los mercados internacionales.
En
el contexto del México actual, el PRI no puede carecer
de principios ideológicos ni de sustento social, si bien
en los documentos básicos se plantea una serie de principios
éstos, en ocasiones, estuvieron muy lejos de ser contemplados.
El
diagnóstico.- El sentir de los militantes es el alejamiento
del Partido hacia los principios ideológicos, una militante
expresó «... hay que decirlo con todas sus palabras:
el partido jamás pudo tener una ideología permanente
y consistente porque ésta cambiaba de acuerdo a los caprichos
del Presidente de la República en turno». De acuerdo
a la naturaleza política del régimen político
mexicano, el Presidente de la República era el jefe nato
del Partido y por consiguiente, quien dictaba las acciones a seguir.
El PRI ajustaba su ideología de acuerdo a la orientación
que el Presidente daba a sus políticas públicas.
Pero
no todo fue oscuro y trágico, nuestro partido en los hechos
se inclinó más hacia una «socialdemocracia
que a un liberalismo». En sus inicios, fue más defensor
de las clases populares que de los dueños de los capitales.
Desde su creación en 1929, el PNR dio estabilidad al País
e institucionalizó la lucha por el poder, de ahí
que el lema del Partido Nacional Revolucionario fue «Instituciones
y Reforma Social». Es en 1938 cuando el PNR se transforma
a PRM, da cauce formal a las demandas de la Revolución
Mexicana, su lema simplifica el sentido ideológico: «Por
una democracia de los trabajadores».
No
se puede olvidar que bajo el gobierno del general Lázaro
Cárdenas se da la división de la tierra y la creación
de los ejidos, las cooperativas en las escuelas, la defensa de
los derechos de los trabajadores, campesinos, etc. En 1946, el
«cachorro de la Revolución», Miguel Alemán
reforma al PRM en lo que es actualmente el PRI, sin dejar de perder
los valores de la Revolución, sintetizados en «Democracia
y Justicia Social».
Con
el paso de los años, los principios ideológicos
del PRI como un nacionalismo revolucionario se vieron embestidos
por las políticas gubernamentales de apertura económica
a los mercados y la privatización de las empresas paraestatales,
perdiendo la brújula de orientación hacia un pragmatismo
exacerbado.
En
cuanto a lo que puede llamarse ideología de la militancia,
su definición fue confusa. Se podía ver a miembros
del partido con ideologías tan discordantes. Militantes
quienes en la mesa de discusión se autocalifican como «formados
y forjados en las tareas de partido, iniciando desde las bases,
pasando por los militantes de membrete y credencial y finalizando
con militantes con ideas totalmente opuestas a uno de nuestros
sustentos ideológicos básicos». A esta divergencia
ideológica de los militantes sólo era aglutinada
por la disciplina partidista.
Ante
este escenario ¿qué ideología adoptar?
La
discusión.- Para empezar, muchos académicos sostienen
que en la actualidad las ideologías políticas ya
no son válidas o están desfasadas (Alain Touraine,
El fin de la historia). Proponen al pragmatismo como la mejor
forma de salir del paso. Si bien los partidos políticos
se han adaptado a las demandas del electorado en donde lo que
importa como objetivo inmediato y referente es la búsqueda
del poder, no dejan atrás los sellos ideológicos
en sociedades con historia y luchas sociales por la conducción
y la participación política.
En
nuestro país, actualmente podemos observar que los programas
económicos, y en menor medida los relativos a los asuntos
ideológicos, de los partidos políticos representados
en el Congreso de la Unión son diferentes, no sólo
de forma, sino también de fondo, es ahí en donde
identificamos la divergencia ideológica apegada a principios
y modelos de nación. En este sentido, la participación
del último descendiente de Emiliano Zapata nos aporta más.
Menciona «...a partir de la Revolución Francesa,
el mundo vive la época política en que la soberanía
radica en los pueblos; desde entonces los pueblos soberanos tienen
el derecho de participar en la gestión del poder político,
para eso se organizan y actúan y surgen los partidos políticos.
Éstos son un conjunto de ciudadanos aglutinados por un
sistema ordenado de ideas y valores referentes a la acción
tanto individual como política que les permiten interpretar
la realidad social y realizar programas y proyectos encaminados
a mejorarla».
Dicho
de otra forma, el aglutinante indispensable de un partido político
es la ideología; su justificación descansa en la
naturaleza específica del hombre de identificarse y sustentar
sus acciones. Ideología significa el núcleo de valores
sociales o las ideas básicas de proyecto de sociedad, que
sustentan y motivan la acción de un partido o un gobierno.
Estos valores e ideas pueden ser considerados verdades absolutas
indiscutibles de la vida en sociedad y, entonces, se vuelven doctrina
o principios doctrinales. Pueden, ser en cambio, considerados
preferibles a otros valores sociales o más sustentables
que otras ideas y visiones de la sociedad y, entonces son fundamentalmente
declaraciones de principios que orientan y animan a la acción
política.
En
el transcurso de la mesa se revisaron distintas ideologías,
algunas de ellas aún vigentes en otros países. Dentro
de este panorama se planteó el liberalismo democrático,
la socialdemocracia, la democracia nacionalista o el nacionalismo
revolucionario.
La
socialdemocracia tuvo lugar por primera ocasión en Alemania
en el siglo XVII, donde surge el Partido Social Demócrata,
legalizado en 1890, partido que aglutinó su fuerza en el
movimiento obrero internacional socialista.
En
1891 adopta un programa electoral para acceder al poder, su actitud
frente al militarismo y la guerra fue totalmente en contra, abogó
siempre por una milicia de los ciudadanos en vez del ejército
permanente para defensa de su territorio, abogó también
por el arbitraje de las diferencias internacionales y pedía
referéndum antes de que se declarara una guerra. Resolución
que desapareció en el congreso siguiente que se dio a conocer
y no se hablaría de ella hasta después de la segunda
guerra mundial.
Anthonny Giddens recobra la importancia de esta forma de pensamiento
reflejada en la «tercera vía» en Inglaterra
como una alternativa entre el capitalismo salvaje y el comunismo
homogeneizante, entre la vieja izquierda y la nueva derecha, entre
el liberalismo sin más y una socialdemocracia con poco
aliento. La socialdemocracia inglesa es más que una acción
vigorizante de la izquierda cuyos valores recuperados en realidad
no son nuevos: libertad e igualdad.
Sin
embargo en estos momentos, el mundo ha sido testigo de su resquebrajamiento
y de una crisis que la embarga. En México el PRI tendrá
que poner a consideración las condiciones políticas,
económicas y sociales para determinar su actuar bajo estos
principios; cabe destacar que al interior del Partido hay voces
que la valoran y otras que la descartan.
A
su vez en la mesa, se destacó la democracia nacionalista,
considerada como aquella ideología donde el poder debe
emanar del pueblo y para el pueblo; donde no existe ningún
pueblo superior a otro, con derecho a imponer sus modos y maneras
culturales a los demás. Busca un destino común nacional
en defensa de las etnias, la cultura histórica, religiones,
lenguajes, usos y costumbres. Está orientada a asegurar
a la ciudadanía el disfrute de los derechos individuales
y sociales. Con ello eleva el nivel de bienestar y la calidad
de vida, propiciando la igualdad de oportunidades.
Por
otro lado, se argumentó y se propuso la visión de
un partido centro progresista donde se busquen los bienes colectivos,
las propuestas menos radicalizadas, cuya tendencia debiera ser
igualitaria y antielitista, en donde la eficacia decisional y
la institucionalización internas son los factores clave
que permiten su mantenimiento y desarrollo no hacia la generalidad,
sino hacia la especialización.
Por
último, como propuesta ideológica se contempló
el liberalismo democrático como respuesta a los cambios
por los cuales a traviesa nuestro país, «desde luego
no identificándola como una serie de recetas que traten
de edificar un país nuevo donde las políticas e
instituciones existentes ya han conseguido progresos notables,
en todo caso nuestros propósitos deberían ser pocos
pero ambiciosos».
La
alternativa.- En voz uno de los presentes...«ni liberalismo
social, ni nacionalismo revolucionario, ambos son obsoletos. La
ideología del PRI debe conjugar soberanía nacional
con globalización. Buscar en lo externo el máximo
aprovechamiento de las oportunidades que brinda el libre comercio
para la nación mexicana y en lo interno lograr que los
beneficios del desarrollo lleguen a todos los estratos sociales,
esto es, que se haga realidad la justicia social.»
Varias
voces se pronunciaron por lo principal, no hay otro camino ideológico:
la democracia interna, el partido por y para la gente; la determinación
de las decisiones políticas construidas por la militancia
y con consenso, y una estructura más horizontal.
Las
causas de la gente.- No sólo se planteó la cuestión
ideológica, sino también hubo posiciones de cómo
retomar el rumbo del partido hacia la gente, es decir ¿cómo
representar las causas de la gente?, se hizo alusión a
que el PRI debe levantar las demandas populares, que exista autodeterminación
para adoptar decisiones y esgrimir estrategias propias sin que
el Presidente sea quien dicte la «línea», argumentaron.
El cambio en el PRI, es un reto, el más grande su historia,
porque no se trata de un cambio de formas, sino más bien
de contenidos y de actitudes en todos los ámbitos de su
vida partidista. En México, políticamente pasaron
los tiempos en donde el PRI tenía el poder absoluto; hoy
existe una competencia política muy marcada y diferenciada
que requiere, un proceso de auto-examen de lo que existe, positivo
o negativo. La democracia interna en el PRI, argumentaron, debe
empezar por la elección directa de la dirigencia nacional,
de esta misma manera fueran los comités estatales y «la
toma de decisiones del partido debe partir de normas democráticas.»
Se
debe dar apertura a la renovación de dirigentes y candidatos
a puestos de elección popular, a través de un sistema
democrático, que brinde oportunidad a los cuadros jóvenes
a ocupar dichos cargos.
Los
valores de la democracia.- Como subtema se discutió sobre
la mesa la manera de entender los valores de la democracia, al
respecto se mencionó la construcción de una ciudadanía
plena y fuerte como vía privilegiada para redignificar
la política. La mayoría de los ciudadanos han entendido
la política como el territorio de los vicios y perversiones
públicas, como el lugar de los juegos de poder, el oportunismo
y los arreglos y componendas con intereses de grupo o facción.
Por ello, debe haber un proceso de transición democrática
que no sea sólo prerrogativa de unos cuantos, sino preocupación
y responsabilidad de todos. La política debe tener como
fin último la dignificación de hombres y mujeres.
Se
necesita ligar la acción pública a la vida cotidiana
de ciudadanos, y a su vez reconstruir las relaciones del mundo
privado con el mundo público; es decir, rescatar elementos
que conforman la administración pública, así
como de la administración privada, desburocratizando las
gestiones que tanto han limitado la imagen del Partido, creando
un modelo de eficacia y eficiencia, que propicie el bienestar
social al darle pronta respuestas a sus demandas.
México
vive un momento social particularmente dinámico y políticamente
difícil, en el que la sociedad civil demanda claridad en
la acción gubernamental, que pueda traducirse en una verdadera
confianza permitiendo con mayor certeza aspirar al verdadero progreso
social, de lo cual debe ser vigilante permanente nuestro partido,
exigiendo a su vez una auténtica representación
de todos y cada uno de los sectores sociales en el ejercicio del
poder, para que las decisiones gubernamentales tomadas sean más
equitativas, de mejores efectos y de mayores alcances.
PARTICIPANTES
Rafael
Aguilar Serrano
Luis Eric Anaya Siurob
Alejandro Animas Vargas
Ana María Beatriz Araiza Oriard
Efraín Arista Ruiz
Fernando Arroyo Pérez
Alejandro Baños Márquez
Déborah Buiza Goyri
Víctor Tomás C. Beltran
Verónica Campos Arias
Ricardo Carrillo Arronte
José Arturo Carrillo Rodríguez
Julián Castillo Navarrete
Ramón Castillo Rodríguez
Marco Antonio Castro Benítez
Ezio Alberto Ceretti
Abel Cerón San Nicolás
Ulises Corona Ramírez
María Elena Corral Goyeneche
Roberto Cortés Escamilla
Margarita Chávez Toledo
Guillermo Deister Mateos
José Luis Donis S.
Víctor Manuel Espíndola Vargas
Rosa Isela Espinosa Escalante
Guadalupe Estrada Lemus
José Manuel Flores Ramos
Raúl González
Sergio González Calva
Irma González de Teyssier
Miguel A. González Gudiño
Mauricio González Reyna
Oscar T. Greas Guerrero
Beatriz Guerrero Vargas
Sergio Guillén Vargas
José Hernández Alfaro
Rosa María Hernández Durán
Yolanda Hernández Hernández
Ma Antonieta Hernández Saucedo
Jesús Salvador Hernández Vélez
Felipe Herrera Delgado
María Elena Herrera Loudais
Jesús Herrera Muñoz
Fermín Islas Islas
Héctor Jiménez Baca
Martha Eugenia Jiménez Hidalgo
Roberto Jiménez Rosas
Magdalena Jiménez Wence
José Enrique Larios Canale
Juan José Lazcano Espinoza
Eduardo Leal Hernández
Nabor López García
María Leonor López Gareta
Julio César Luna Gómez
Laura Paulina Mancebo Padilla
María Elena Marín
Alfredo Mejía Chávez
Juan Carlos Mendoza Maldonado
Gabriela Morales Juárez
Mara Argentina Moreno Medina
Raúl Moreno Wonchee
Juvenal Olivares Baltazar
Sara Padilla Pérez
Juan Carlos Palacios Millán
Ana María Pavón A.
Guillermina Prudent
Enrique Quiroz Rivas
Eutiquio Ramírez Alcántar
Celia Ramírez González
Luis Eduardo Ramírez Holguín
Arturo Ramírez Olivares
María del Rocío Ramírez Tovar
Manuel Rivera García
J. Armando Rocha Macías
María Rodríguez Aviña
Blanca Rodríguez Mondragón
Yolanda Rodríguez Ramírez
Carlos Raúl Rodríguez Reyna
Sergio R. Rodríguez Rivera
Santiago Rodríguez S.
José Luis Romero Pérez
Gabriel Romero Vázquez
Alma Romero Zacate
Luis Dantón Rodríguez
Mariano Ruíz Daniel
Carlos Ruíz González
Arturo Sánchez Chapela
Zeferino Sánchez luna
Efrén Sánchez Peregrina
José Luis Serralde Sabino
Patricia Silva
Héctor Sinecio Moreno
Ricardo Téllez Aguirre
Isaías Téllez Munguía
Odilón Terriguez Casillas
Raúl A. Tovar Bravo
Juan Manuel Tovar Castro
Isabel Villers Aispuro
Emilio Vizarreta Rosales
Alberto Xique García
Julián Yuck Franco
Diego Zapata Piñeiro.
