Respuesta
del diputado Ricardo García Cervantes, en su calidad
de presidente de la mesa directiva del H. Congreso de la Unión
Dr.
Ernesto Zedillo Ponce de León, titular del Poder Ejecutivo
del Congreso de la Unión: ha dado cumplimiento usted al
mandato constitucional de asistir y presentar por escrito el informe
del estado que guarda la administración pública
federal en esta sesión inaugural de la LVIII Legislatura
del Congreso de la Unión.
El
mensaje que usted a dirigido a la soberania, es el recuento del
estado general que guarda la administración pública
del país. Sobre él y el informe escrito que ha presentado
se realizara el balance de la obra de una sexenio.
Resulta
destacable el clima de libertad y paz en el que se desarrollaron
las campañas electorales en los comicios del 2 de Julio,
el respeto irrestricto a la voluntad popular emanadas de las urnas
y el apego a la legalidad con que actuaron las instituciones electorales
del país.
Esto
es producto del esfuerzo de muchos años, obra colectiva
de la que millones de mexicanos podemos sentirnos participes y
cada quien orgullosos de su aportación.
El
sistema electoral, entre todos construido, ha acreditado su capacidad
para encauzar la competencia entre partidos y asegurar el respeto
al voto ciudadano.
A
la LVIII Legislatura del Honorable Congreso de la Unión
corresponde la enorme responsabilidad de participar en el tránsito
de la administración que usted encabeza a la que dará
inicio el próximo primero de diciembre.
Hoy,
más que nunca, los legisladores federales tenemos el reto
de hacer de las Cámaras del Congreso, el espacio plural
en el que se reflejen todas las expresiones sociales, culturales
y políticas de la nación.
Solo
a través del diálogo y la negociación, de
la búsqueda de acuerdo y de la disposición de dejar
de lado interese inmediatos, particulares o de grupo, el Congreso
avanzará en las tareas que nos plantea esta nueva etapa.
Encontremos
el leguaje adecuado para mejorar el diálogo con pasión
por las ideas y sin rencor contra la persona, a base de tomar
conciencia de nuestras convergencias y divergencias y de que la
realidad de ser personas y de tratar con personas, nos hermana
en posibilidades y deficiencias, en virtudes y en defectos.
Nadie
es poseedor de la verdad absoluta ni depositario de virtudes exclusivas.
Aprendamos y enseñemos para la política, un leguaje
común que tanta falta nos hace.
El
Congreso de la Unión será que nadie lo dude, el
espacio para construir las normas e instituciones que aseguren
el progreso de los mexicanos, la soberanía de la nación
y el avance democrático.
Lo
haremos si apreciamos con inteligencia el valor del diálogo
respetuoso con el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial, en un marco
de cooperación entre poderes en la vigilancia plena de
su división y equilibrio, contado desde luego con las reglas
de reciprocidad.
Lo
haremos con la participación de la sociedad, para que la
suma de visiones y propuestas nos conduzcan a entregar mejores
resultados.
La
LVIII Legislatura de H. Congreso de la Unión que hoy inicia
su mandato constitucional, deberá ejercer a plenitud las
facultades y atribuciones que la Constitución confiere
a este Poder de la Unión, tanto en los meses que restan
a la actual administración, así como desde el primer
momento del gobierno del Presidente Electo de México, Vicente
Fox Quezada.
El
Congreso de La Unión que hoy se renueva en su integración,
también se renueva en su compromiso y en su aspiración
de ser promotor de un estado de derecho, de un estado laico; de
un estado democrático que consolide a la Nación.
El
mandato de la ciudadanía ha sido a favor de la alternancia
en el Ejecutivo y del pluralismo en el Congreso; lo que muestra
que En la democracia nadie gana, ni pierde todo.
Que
el anhelo de Francisco I. Madero siga guiando la ruta democrática
de México en el siglo que inicia.
La
agenda legislativa debe responder tanto a los compromisos establecidos
en las campañas como a las tareas más urgentes que
la sociedad está planteando a sus representantes.
El
análisis que haremos los Senadores y Diputados Federales
del Sexto informe que hoy entrega el ciudadano Presidente de la
República ante este parlamento, habrá de ser la
primera gran tarea de evaluación a cargo de esta legislatura,
tarea que será ejercida con escrúpulo y con rigor
técnico, en la conciencia de dignificar al Poder Legislativo.
Tenemos
enormes retos, es cierto, pero también contamos con las
condiciones propicias para enfrentarlos. De los comicios del 2
de julio no solamente surgió un resultado, sino también
un prometedor ambiente de madurez democrática y ánimo
constructivo que esta legislatura debe honrar
En congreso de la Unión deberá estar a la altura
de la madurez política que la sociedad manifestó
en las urnas. Seremos puente que enlace dos periodos, dos administraciones,
dos etapas de la vida de México.
Nos
quedan deberes pendientes por cumplir; todos podemos coincidir
en que la sociedad reclama, con justificada razón, que
los beneficios del crecimiento económico deben traducirse
en mejoría efectiva en el nivel y calidad de vida de las
familias, en un ambiente de seguridad y confianza social.
Reconocemos
los avances alcanzados por la LVII Legislatura al dotar al Congreso
de la Unión de un nuevo marco jurídico interno,
habremos de proseguir la tarea de fortalecer nuestros órganos
de gobierno y administración, el trabajo de las comisiones,
la calidad de los debates y el contacto con la sociedad, en un
compromiso común de hacer del Poder Legislativo Federal
una institución plenamente democrática, al servicio
de la República y de los más elevados intereses
de la nación.
Deberemos
hacerlo teniendo siempre presente en nuestras mentes la divisa
que nos lego Vicente Guerrero y que está grabada en estos
muros en letras de oro, pero que debe esculpirse en la conciencia
de cada uno de nosotros con hechos, con actitudes, con voluntad,
con pasión: que la Patria sea primero.
