EL
ESTIGMA DEL PRI
EDGARDO REBOLLAR*
Los
magnicidios de Estado, la corrupción y la impunidad, el
Fobaproa, el IVA, el Renave, etc. constituyen la vida del PRI,
aun cuando no en todos o ninguno el partido ha tenido ingerencia
(base militante), se han hecho derivar o interrelacionar por la
opinion publica, al grado de identificarse directamente; eventos
que han apresurado las derrotas y han estigmatizado al PRI.
Las
asambleas nacionales, siempre por excelencia, han sido ricas canteras
de las expresiones regionales que integran el gran mosaico nacional
y el amplio carácter de los mexicanos; desafortunadamente
como regla general, fueron mutiladas, ejemplos como la declaración
de principios, los candados de 1997 o el código de ética
partidaria, merecen reconocimiento.
El
caso Chimalhuacán, en el Estado de México, ha merecido
el rechazo inmediato de las dirigencias del partido y el anticipado
anuncio de la expulsión de sus actores; ello demuestra
la prisa por justificar la excesiva tolerancia, pero ¿cuántos
casos se han consentido en aras de la «unidad» ?,
¿acaso hemos sido capaces de instrumentar un proceso ejemplar
con anterioridad?, ¿cuántos los hay, empleados en
el gobierno o en el partido ? El estigma es un cáncer que
solo se erradica con la muerte y el PRI tendrá que hacer
mutilaciones de tajo, de hecho muchas extremidades tendrán
que morir.
La
edad mental del PRI
Los
dinosaurios no son privativos del PRI; en el PAN, en el PRD, y
en otros partidos minoritarios existen por docenas, sin embargo
para efectos de un análisis crudo y una critica constructiva,
los militantes deben clasificarse desde dos elementos: carrera
de partido (quien sirve a la base y ha nacido desde la base) y
la honestidad a toda prueba; la edad cronológica es una
mera referencia, debemos reconocer a jóvenes de sesenta
años y viejos de menos de veinte (verdaderos rex); pero
además entre unos y otros se han creado abismos y fobias,
por ello, hay que reconocer una clasificación desde su
conducta histórica: dinosaurios, tecnócratas y renovadores.
Creemos
que sólo los militantes que tienen un espíritu de
renovación constante, están dotados de calidad moral
o política para impulsar la transformación del partido,
llevar lo bueno del PRI a otro plano existencial equivale a tomar
un sólo camino, y este es muy espinoso, en el que la condición
física y mental serán factores decisivos. En este
proceso, los jóvenes son fundamentales.
Renovación
o muerte
El
desgaste gradual de un partido hegemónico de estado como
lo fue el PRI, es resultado de la falta de autonomía, institucionalidad,
democracia y fuerza propia.
El
corporativismo y el autoritarismo han sido, entre otras, las practicas
naturales de un partido que ha nacido y sobrevivido como apéndice
del sistema de gobierno, vicios que han ahogado al PRI.
Nunca,
en ningún momento de la historia hegemónica del
PRI, las generaciones jóvenes (de las diversas épocas),
tuvieron la capacidad para romper esquemas y practicas internas
diseñadas desde la cúpula del poder; aun bajo la
influencia de don Jesús Reyes Heroles impulsor de generaciones
jóvenes, pudo haber un verdadero entreveramiento o relevos
necesarios de cuadros frescos. «El liderazgo de estado»
y/o los grupos o corrientes caciquiles predominaron como la única
ley del partido, y estos, nunca se pudieron derrumbar, ni siquiera
por salud; así muchas generaciones pasaron grises e inadvertidas,
o bien, muchos líderes jóvenes terminaron por asumir
con prisa la forma anquilosada de la vieja guardia o la hueca
manera de ser de los tecnócratas.
Para
la generación de jóvenes priístas, nacidos
en su mayoría en la base, probados en el activismo mas
crudo, que con valentía se ha enfrentado al nuevo electorado
y que ha soportado las reacciones del desprecio social, es el
momento de impulsar una verdadera renovación del partido,
a fin de cambiar caras, diseño y procedimientos internos
que han sido el estigma y lo han llevado a un estado de coma.
Es el momento de vencer inercias, imponer la razón, dar
paso al aire fresco, o la muerte. En esta tarea, el espíritu
combativo, el carácter, capaz de reconstruir lo destruido,
merece una nueva vida en la vida, o «el arte de morir iluminado».
*Abogado.
Presidente del Comité Ejecutivo Estatal del FJR en el Estado
de México. 26 años
