El
próximo proceso electoral en Estados Unidos
ILDEFONSO GUAJARDO*
CONTEXTO
INMEDIATO.- A pesar de que hace casi un año arrancó
el proceso electoral en los EU, la verdadera contienda iniciará
el primero de septiembre próximo, fecha en que los partidos
Republicano y Demócrata ya habrán realizado sus
convenciones y formalizado las candidaturas presidenciales de
George Bush y Al Gore, respectivamente.
De
hecho los republicanos fueron los primeros en celebrar su Convención,
la semana pasada, en Filadelfia, misma en que se oficializó
la selección de George W. Bush y Richard Cheney como candidatos
a la Presidencia y Vicepresidencia. Tras dicha Convención,
Bush es beneficiario de una ligera ventaja sobre Al Gore. Sin
embargo, en una contienda tan cerrada como la que se espera, es
muy probable que dicha ventaja se disipe cuando los demócratas
celebren su propia Convención, en Los Ángeles, Cali-fornia,
durante la semana que inicia el 14 de agosto.
Asimismo
es preciso señalar que las elecciones habrán de
celebrarse en uno de los momentos de mayor y más prolongada
expansión económica de los Estados Unidos. En relación
a ello cabe señalar que en general los votantes estadounidenses
están satisfechos con su situación económica
y se manifiestan poco proclives al cambio de partido. Con todo,
hasta el momento los candidatos en contienda no han sido definidos
por ningún tema y al parecer la elección será
decidida en razón de la calidad del candidato y de su atractivo
para el electorado y no por su plataforma o sus ideas.
En
este contexto, mientras que Bush se ha presentado como un nuevo
republicano intentando atraer a un electorado más amplio,
Gore ha tratado de aprovechar el alto grado de aprobación
de que goza el gobierno de Clinton por parte de la ciudadanía
y el ambiente económico positivo, presentándose
como un político con experiencia y capacidad para continuar
la expansión económica del país.
El
factor hispano en las elecciones.-La comunidad de origen hispano
en general, y mexicano en particular, ejerce en Estados Unidos
una creciente influencia en las elecciones y sin duda será
un sector de la población cortejado por Bush y Gore. En
el proceso de las primarias, los dos candidatos dirigieron spots
en español precisamente dirigidos a la comunidad hispana.
En
la actualidad los hispanos representan más del 11% de la
población de Estados Unidos, pero podrían representar
el 20% en el año 2030, de tal manera que en el 2050 previsiblemente
uno de cada cuatro estadounidenses será de dicho origen.
En
este sentido, hay que señalar que el peso de los hispanos
en la política se relaciona con la tasa de su registro
como votantes y su concentración en entidades claves del
vecino país. A este propósito es importante indicar
que los hispanos están registrándose para votar
en números superiores a los de otros grupos étnicos
estadounidenses. De tal manera que entre 1992 y 1996 la tasa de
registro entre hispanos superó el 27% y acudieron a las
urnas un 16% más.
De
mayor interés e importancia resulta la concentración
del voto hispano en estados electorales clave. En el año
2025, el 40% de la población estadounidense estará
concentrada en cinco estados: California, Texas, Illinois, Florida
y Nueva York. Sólo en California los hispanos representarán
el 43% de la población, y en el caso de Texas, un hispano
demócrata ha sido mencionado como posible candidato a gobernador
en el año 2002.
Además,
los cinco estados señalados elegirán al 40% de todos
los miembros del Congreso y controlarán el 68% de los votos
electorales necesarios para que un candidato presidencial gane
la elección.
Los
candidatos presidenciales estadounidenses en su relación
con México
El
perfil de los candidatos presidenciales estadounidenses y el grado
de su conocimiento respecto a los problemas y temas principales
de las relaciones entre México y Estados Unidos influirán,
previsiblemente, en el desarrollo de las relaciones que sostengan
los próximos gobiernos de ambos países. Por ello
es fundamental considerar a ambos candidatos en calidad de posibles
futuros presidentes de los EU.
En
este análisis es preciso considerar que, por lo tocante
al candidato republicano George Bush, éste es hijo del
Presidente a quien tocó impulsar, por la parte estadounidense
y junto con los entonces gobiernos de México y Canadá,
el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Asimismo
reviste la mayor importancia el hecho de que Bush fue Gobernador
de Texas, el estado norteamericano con la más extensa frontera
entre ambos países y por sí mismo uno de los estados
de mayor relación con México y uno de los más
poblados por mexicanos y por personas de origen mexicano. Además
y sobre todo, Bush ha sido el primer Gobernador republicano que
explícitamente se ha pronunciado a favor de los derechos
en salud y educación de los trabajadores migratorios, en
abierto contraste, por ejemplo, con su colega de partido Pet Wilson,
quien fuera Gobernador del estado de California.
Por
su parte, el candidato demócrata Al Gore se ha desempeñado
como Vicepresidente del Gobierno de William Clinton, a cuya administración
correspondió lograr la ratificación del TLCAN, negociado
por la administración anterior. Gore asimismo defendió
dicho tratado en su debate con el entonces candidato presidencial
independiente Ross Perot, crítico acérrimo del Tratado
y de otros aspectos de la relación entre México
y los EU. En igual forma, Gore ha tomado parte en la resolución
de problemas ambientales que involucran a ambos países,
si bien dicha participación no se encuentra exenta de algunos
aspectos polémicos. Recientemente Gore substituyó
a su Coordinador de Campaña por Bill Daley, quien fuera
Jefe de la Campaña pro-TLCAN en la administración
Clinton.
Así
pues, cualquiera que sea el resultado de las elecciones presidenciales
en el vecino país, es de subrayarse que sin duda alguna
ambos personajes cuentan en su haber con el conocimiento y la
sensibilidad necesarios para comprender y atender los complejos
problemas que forman parte de la agenda de la relación
entre México y EU. De tal suerte, es posible afirmar que
existirán los elementos y el clima propicios para que ambos
Gobiernos impulsen una relación bilateral que sea benéfica
para México.
El
posicionamiento del Partido respecto a las relaciones de los próximos
gobiernos de México y los Estados Unidos
La
celebración de las elecciones presidenciales de México
y de los Estados Unidos coincide cada doce años. Ello representa
una gran oportunidad para analizar la relación entre ambos
países desde una nueva perspectiva, de tal manera que sea
posible avanzar en la solución de problemas y en el aprovechamiento
de oportunidades. Si a dicha consideración se añade
el hecho de que la situación económica actual es
más favorable que la que privó en cualquier otra
coyuntura reciente (1988 ó 1979), es posible afirmar que
el terreno es propicio para alcanzar, con consistencia, metas
ambiciosas en nuestra relación con los EU.
En
este contexto, y a la luz de los acontecimientos recientes vinculados
con las elecciones presidenciales en nuestro país, cabe
hacer una serie de precisiones respecto al papel que desempeñará
nuestro Partido frente a la política exterior del próximo
Gobierno de la República en relación al vecino país
del norte.
En
una parte sustantiva el Gobierno de México tradicionalmente
definía la formulación de su agenda con los Estados
Unidos a través de un Poder Ejecutivo cuya posición
y perspectiva eran reforzadas por la mayoría en el Poder
Legislativo mexicano. Dicha mayoría se encontraba representada
por el PRI, partido al que durante más de setenta años
perteneció el Presidente de la República en turno.
Por
ello mismo, la política exterior de México en un
muy alto grado se revelaba en la práctica como congruente
e invariablemente fortalecida, producto del consenso y de la afinidad
ideológica y pragmática al propio interior del Partido.
Hoy
dicha situación ha cambiado radicalmente, ya que por vez
primera desde la fundación del PRI en 1929, a partir del
1° de septiembre próximo México será
gobernado por un Presidente de la República perteneciente
a otro partido político. Por ello mismo, el mayor reto
que hoy enfrenta el PRI sin duda el mayor en su historia
radica en su reposicionamiento frente a la relación inédita
que sostendrá con el próximo Jefe del Poder Ejecutivo
Federal. Esta relación sin duda será madura y respetuosa,
con el propósito fundamental de seguir fortaleciendo la
gobernabilidad y la normalidad democráticas del país.
Punto
esencial de la relación del Partido a través
de su representación en el Congreso de la Unión
y el Poder Ejecutivo Federal, sin duda será el que corresponde
a las relaciones exteriores de México en un sentido amplio,
y particularmente respecto a la agenda bilateral entre México
y los Estados Unidos.
En
consecuencia, el PRI estará permanentemente vigilante del
papel que desempeñe el Gobierno mexicano respecto al desarrollo
y cumplimiento de los principales temas de la agenda bilateral
con el vecino país, en los ámbitos económico,
político y social. En este contexto, seguirá siendo
de gran importancia para el Partido el fenómeno de la migración
de nuestros trabajadores hacia EU, así como la protección
invariable de sus derechos; en igual forma, la lucha contra el
narcotráfico, problema que involucra tanto a países
de origen, de tránsito y de destino.
Asimismo,
en el ámbito económico el Partido vigilará
que se siga impulsando una política de defensa de los intereses
de los productores mexicanos, por medio del permanente cumplimiento
del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en
términos de equidad y reciprocidad, y siempre conforme
a derecho; de esta forma, los mexicanos y sus productos deberán
seguir siendo objeto de los beneficios de nuestras relaciones
comerciales con EU. Con ello deberá buscarse el fortalecimiento
de nuestra soberanía económica, así como
la creación de más y mejores empleos para las familias
mexicanas y la consolidación de la planta productiva del
país. En síntesis, a lo largo de los próximos
seis años el Partido vigilará que no se conculquen
los principios y valores que han sustentado la relación
de México con los Estados Unidos, y que, por el contrario,
continúe fortaleciéndose dicha relación bajo
los principios de soberanía, equidad y justicia, como a
ello contribuyeron los sucesivos gobiernos de la República
emanados del PRI.
*Coordinador
de Asuntos Internacionales del CEN del PRI.
